3 de Mar­zo es dig­ni­dad- Ando­ni Txas­ko, Lan­der García

Blan­ca Ante­pa­ra «in memoriam»

Pocas fechas dicen tan­to como la del 3 de mar­zo. Su mera men­ción, sin entrar en más deta­lles, zan­ja de raíz cual­quier deba­te sobre el doble rase­ro ins­ti­tu­cio­nal en lo rela­ti­vo a víc­ti­mas, memo­ria, jus­ti­cia o impu­ni­dad de las con­se­cuen­cias de la vio­len­cia en Eus­kal Herria. El rela­to ofi­cial, la refor­ma fran­quis­ta que con­vir­tió la dic­ta­du­ra en una monar­quía demo­crá­ti­ca, esta­lla en mil peda­zos cuan­do se aso­ma al espe­jo de la impu­ni­dad que deri­va del terro­ris­mo de Estado.

Segui­mos con lógi­ca aten­ción el deba­te en torno a las víc­ti­mas en el cual algu­nos repi­ten cons­tan­te­men­te, diri­gién­do­se a un deter­mi­na­do sec­tor polí­ti­co, que sus movi­mien­tos no son sufi­cien­tes. Tal vez debe­ría­mos enten­der que si no bas­ta con que la izquier­da aber­tza­le reco­noz­ca el dolor y el sufri­mien­to gene­ra­do por la acti­vi­dad arma­da de ETA, a los repre­sen­tan­tes del Esta­do espa­ñol no les supon­drá nin­gún esfuer­zo hacer esa mis­ma decla­ra­ción en los mis­mos tér­mi­nos res­pec­to al regue­ro de san­gre que pro­vo­ca­ron sus balas en Gasteiz.

Esto es, 36 años des­pués, segui­mos espe­ran­do que admi­tan su res­pon­sa­bi­li­dad, que expre­sen un reco­no­ci­mien­to públi­co del dolor cau­sa­do por la poli­cía diri­gi­da en 1976 por Juan Car­los de Bor­bón (Jefe del Esta­do), Arias Nava­rro (pre­si­den­te del Gobierno) y Fra­ga Iri­bar­ne (minis­tro de la Gober­na­ción). El Gobierno bri­tá­ni­co ya lo ha hecho no hace tan­to tiem­po en Derry por su papel en la masa­cre del Domin­go San­grien­to de 1972 y nadie duda que lejos de supo­ner un pro­ble­ma, ese ges­to ha ayu­da­do a la con­vi­ven­cia en el Nor­te de Irlanda.

Enton­ces, ¿qué es lo que ocu­rre?, ¿aca­so el Gobierno espa­ñol o la jefa­tu­ra del Esta­do no desean avan­zar hacia un esce­na­rio de con­vi­ven­cia en Eus­kal Herria? Cree­mos que la res­pues­ta no solo es nega­ti­va sino que el pro­ble­ma es mayor toda­vía. A nues­tro jui­cio, han con­clui­do que todo su sis­te­ma se man­tie­ne a duras penas gra­cias a la men­ti­ra que supo­ne su ver­sión de los hechos: solo hay un tipo de víc­ti­mas y como mucho «algún exce­so o abu­so pun­tual» por par­te del Esta­do. Si reco­no­cie­ran el dolor cau­sa­do en la masa­cre de Gas­teiz, se daría pie a tener que hablar de otros cien­tos de casos simi­la­res y, por con­si­guien­te, la vio­len­cia de Esta­do que­da­ría a la vis­ta en toda su mag­ni­tud. La foto­gra­fía com­ple­ta des­nu­da­ría la impu­ni­dad de la que dis­fru­tan todos los cri­mi­na­les, saca­ría a la luz que ha exis­ti­do una con­ti­nui­dad tem­po­ral en las vul­ne­ra­cio­nes de dere­chos y por lo tan­to visi­bi­li­za­ría la total injus­ti­cia en la que han cimen­ta­do su sis­te­ma polí­ti­co y económico.

Por eso insis­ten en su estra­te­gia de men­ti­ra e impu­ni­dad, como si la gen­te no supie­ra lo que ha ocu­rri­do en este país en las últi­mas déca­das. Y en esta línea, no es casua­li­dad que en la últi­ma vuel­ta de tuer­ca de ese ejer­ci­cio fal­sa­rio de rees­cri­bir el rela­to a la medi­da de sus nece­si­da­des, en Eus­kal Tele­bis­ta hayan lan­za­do una autén­ti­ca reedi­ción del NO-DO. En lugar de «Repre­sión e Impu­ni­dad», que hubie­ra sido la mane­ra correc­ta de defi­nir el perio­do his­tó­ri­co que pre­ten­den abor­dar, el pro­duc­to ate­rri­za con el títu­lo de «Tran­si­ción y Demo­cra­cia». En este enési­mo inten­to de maqui­llar la impu­ni­dad, insis­ten en todas esas obse­sio­nes del que ya se sabe per­de­dor, por­que la bata­lla de la memo­ria la han per­di­do en Eus­kal Herria.

Hemos con­tem­pla­do estu­pe­fac­tos como en esa serie se afir­ma lite­ral­men­te que Txa­bi Etxe­ba­rrie­ta era un «ase­sino a san­gre fría» por­que mató a un ino­cen­te José Par­di­nes «en un con­trol ruti­na­rio». Les trai­cio­na el sub­cons­cien­te con lo de ruti­na­rio, saca­do del manual de Meli­tón que toda­vía pre­si­di­rá sus biblio­te­cas, por­que la úni­ca ruti­na son sus men­ti­ras de cor­to reco­rri­do. Aho­ra pre­ten­den cri­mi­na­li­zar a Txa­bi Etxe­ba­rrie­ta; fren­te a su memo­ria revo­lu­cio­na­ria, sacra­li­zan a un guar­dia civil fran­quis­ta a suel­do de una dic­ta­du­ra que vul­ne­ró sis­te­má­ti­ca­men­te los dere­chos huma­nos des­de el pri­mer has­ta el últi­mo día, duran­te por lo menos 40 años. Una vez comen­za­dos a res­ba­lar por la pen­dien­te en 1968, el rela­to de su pre­ten­di­da «Tran­si­ción y Demo­cra­cia» con­ti­núa en caí­da libre has­ta lle­gar a la matan­za de Gas­teiz de 1976. Si un mili­tan­te que lucha con­tra el fran­quis­mo es un «ase­sino a san­gre fría», no pien­sen que gasear pri­me­ro y ame­tra­llar des­pués, una asam­blea mul­ti­tu­di­na­ria de tra­ba­ja­do­res, mere­ce las mis­mas o mayo­res con­si­de­ra­cio­nes. El rela­to en el neo-NO-DO se cuen­ta de la siguien­te mane­ra: «En mar­zo de 1976 una inter­ven­ción de la poli­cía oca­sio­nó la muer­te de cin­co de los congregados».

Resu­mien­do, para los defen­so­res de la impu­ni­dad, la sinop­sis de este con­vul­so perio­do es la siguien­te: «ETA ase­si­na» y «el Esta­do oca­sio­na». Bajo esa pre­mi­sa, en una espe­cie de com­pe­ti­ción de pati­na­je his­tó­ri­co se afir­ma lite­ral­men­te que «el terro­ris­mo eta­rra se con­vir­tió en el prin­ci­pal las­tre de la tran­si­ción espa­ño­la». Las cau­sas y las con­se­cuen­cias se dilu­yen. Eso sí, todo esto lo ava­lan con datos, ses­ga­dos cla­ro, y es que el cita­do medio de comu­ni­ca­ción nos cuen­ta que ETA (m), ETA (p‑m) y los Coman­dos Autó­no­mos Anti­ca­pi­ta­lis­tas aca­ba­ron con la vida de más de tres­cien­tas per­so­nas entre 1975 y 1982. Ese es el plan de comu­ni­ca­ción del rela­to ofi­cial, solo se con­ta­bi­li­zan las muer­tes pro­vo­ca­das por accio­nes de estas orga­ni­za­cio­nes arma­das clan­des­ti­nas. Es un autén­ti­co ejer­ci­cio de hipo­cre­sía, ocul­tar la reali­dad de esa mane­ra. En ese perio­do en el que por razo­nes obvias en Martxoak 3 Elkar­tea nos sen­ti­mos tan alu­di­dos, ade­más de com­pro­bar a quien inclu­yen en esas lis­tas de «víc­ti­mas del terro­ris­mo», sobre todo ten­dría­mos que apor­tar otras cifras para com­ple­tar la foto­gra­fía de lo que ha ocu­rri­do en este país. En con­cre­to, con los datos de Eus­kal Memo­ria que cual­quie­ra pue­de con­sul­tar y cote­jar, entre los cita­dos 1975 y 1982 se pro­du­je­ron por lo menos otras 199 muer­tes, medio millar de heri­dos, más de 5.000 dete­ni­dos y cien­tos de tor­tu­ra­dos con nom­bre y ape­lli­dos. Todas ellas víc­ti­mas de la vio­len­cia de Esta­do en todas sus expre­sio­nes y deri­va­das poli­cia­les o de gue­rra sucia en comi­sa­rías, cár­ce­les, con­tro­les de carre­te­ra e inclu­so mani­fes­ta­cio­nes en la calle y a ple­na luz del día.

Ellos lo ocul­tan, noso­tros lo denun­cia­mos; por eso nece­si­ta­mos una Comi­sión de la Ver­dad que res­pon­da cla­ra­men­te con­for­me a la legis­la­ción inter­na­cio­nal en mate­ria de DDHH y ana­li­ce las vul­ne­ra­cio­nes que se han pro­du­ci­do en Eus­kal Herria. Si la mayo­ría social y polí­ti­ca de este país com­par­te el diag­nos­ti­co de que es nece­sa­rio ese meca­nis­mo, se aca­ba­rá mate­ria­li­zan­do. Así podre­mos gene­rar las con­di­cio­nes para acce­der a la Ver­dad, la Jus­ti­cia y la Repa­ra­ción, y afian­zar unas garan­tías de que hechos pasa­dos no vuel­van a repetirse.

Mien­tras tan­to, has­ta que no cons­tru­ya­mos herra­mien­tas des­vin­cu­la­das de las estruc­tu­ras que han posi­bi­li­ta­do la impu­ni­dad duran­te todo este tiem­po, tene­mos que seguir tra­ba­jan­do y con­cien­cian­do. Nues­tra res­pues­ta es com­pro­mi­so, como el que nos ha demos­tra­do siem­pre Blan­ca Ante­pa­ra a lo lar­go de toda su vida en este lar­go camino en el que siem­pre nos ha acom­pa­ña­do. Aho­ra, aun­que no esté físi­ca­men­te con noso­tros, su cora­je, espí­ri­tu de lucha y soli­da­ri­dad siguen pre­sen­tes, por­que Blan­ki es 3 de Mar­zo, y 3 de Mar­zo es dig­ni­dad. Agur eta Ohore.

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