¡Dema­sia­do!

Nun­ca en la his­to­ria euro­pea, fue­ra de perio­dos de ocu­pa­ción extran­je­ra, un país ha sopor­ta­do un «dik­tat» seme­jan­te pro­ve­nien­te del exte­rior. Los drás­ti­cos pla­nes de aus­te­ri­dad impues­tos a Gre­cia por lo que se lla­ma la «troi­ka» (Comi­sión Euro­pea, Ban­co Cen­tral Euro­peo, Fon­do Mone­ta­rio Inter­na­cio­nal) han sido rati­fi­ca­dos casi inme­dia­ta­men­te por una mayo­ría de par­la­men­ta­rios que se han vis­to for­za­dos a hacerlo.

Este fenó­meno inquie­tan­te que­bran­ta los prin­ci­pios de base de la vida común. Pri­me­ro el de la sobe­ra­nía, segun­do el del pro­ce­so demo­crá­ti­co de deci­sión, ter­ce­ro el de la solidaridad.

Nin­gún tra­ta­do no dio has­ta aho­ra pode­res a la «troi­ka»… Es una espe­cie de gobierno supra­na­cio­nal naci­do de la cri­sis de la deu­da sobe­ra­na, que en reali­dad sir­ve para deci­dir lo nece­sa­rio para pagar a los acree­do­res ‑es decir los ban­cos pri­va­dos- de los Esta­dos endeu­da­dos, actual­men­te Gre­cia. Impo­ne pla­nes de pago acom­pa­ña­do de «curas» de aus­te­ri­dad, sin nin­gún poder de con­trol del Esta­do deu­dor, prac­ti­ca el chan­ta­je res­pec­to a la ayu­da finan­cie­ra vital para este país vir­tual­men­te en quie­bra. No acep­ta nin­gu­na dis­cu­sión. En reali­dad, este gobierno no tie­ne ejér­ci­to, pero posee un arma de des­truc­ción masi­va: el dinero.

Así, la sobe­ra­nía está muer­ta y el pro­ce­so demo­crá­ti­co de deci­sión para­li­za­do, ante el chan­ta­je a la ayu­da finan­cie­ra, las ins­tan­cias demo­crá­ti­cas se ven obli­ga­das a inclinarse.

El boca­zas de Daniel Cohn Ben­dit que, a pesar de estar muy media­ti­za­do, no repre­sen­ta más que un gru­po mino­ri­ta­rio en el Par­la­men­te Euro­peo, ha denun­cia­do «los tali­ba­nes neo­li­be­ra­les que rei­nan en Euro­pa». ¡Muy bien! Ya ha tar­da­do en dar­se cuen­ta: olvi­da que ha mili­ta­do en favor del mode­lo libe­ral euro­peo pre­sen­te en todos los tra­ta­dos des­de el de Maas­tricht. Ade­más, sabe muy bien que nin­gu­na for­ma­ción polí­ti­ca impor­tan­te repre­sen­ta­da en esta Asam­blea le toma­rá en serio. Es ese tipo de con­tra­dic­ción que debi­li­ta cual­quier opo­si­ción a la doc­tri­na domi­nan­te. ¡El tiem­po de la dema­go­gia se ha aca­ba­do! Sobre todo si se tie­ne en cuen­ta que Dany jus­ti­fi­có unos días más tar­de el famo­so MES (Meca­nis­mo Euro­peo de Esta­bi­li­dad, es decir, la segun­da par­te del tra­ta­do «Mer­kozy»)…

El 12 de febre­ro, el Par­la­men­te grie­go adop­tó el nue­vo plan de rigor pre­pa­ra­do por el minis­tro de Finan­zas Evan­ge­los Veni­ze­los a la deman­da de la «troi­ka» para des­blo­quear un nue­vo prés­ta­mo de 130 mil millo­nes de euros a Ate­nas. El plan será pre­sen­ta­do el 15 de febre­ro en el Euro­gru­po, cuya acep­ta­ción es nece­sa­ria para que Gre­cia pue­da lan­zar una ofer­ta públi­ca de rees­truc­tu­ra­ción de su deu­da con sus acree­do­res pri­va­dos el 17. El plan pre­vé una reduc­ción del 22% del sala­rio míni­mo (que será de 586 euros bru­tos para 14 meses), la supre­sión de 15.000 empleos públi­cos en 2012, nue­vos recor­tes en las jubi­la­cio­nes com­ple­men­ta­rias y en los sala­rios de los fun­cio­na­rios, así como la reduc­ción del pre­su­pues­to de la segu­ri­dad social, del ejér­ci­to y la pri­va­ti­za­ción de cua­tro empre­sas del Estado.

¿Es algo volun­ta­rio? Reduc­ción de sala­rios, supre­sión de empleos públi­cos, pri­va­ti­za­cio­nes. Estos pla­nes se apli­can por don­de pasan los «tali­ba­nes neo­li­be­ra­les». En efec­to, esto no es nue­vo. Cada vez que se han impues­to des­de fue­ra pla­nes de rees­truc­tu­ra­ción van en la mis­ma direc­ción. Empe­zó en 1973 des­pués del gol­pe de Esta­do en Chi­le. Los «tali­ba­nes» eran en esa épo­ca los gol­den boys de la escue­la de Chicago.

La aus­te­ri­dad impues­ta a la fuer­za a Gre­cia, pero tam­bién, muy pron­to, a todos los Esta­dos de la zona euro es absur­da. El eco­no­mis­ta Jean-Paul Fito­us­si en Le Mon­de del 16 de febre­ro expli­ca: «Esta cabe­za de cola de las estra­te­gias euro­peas ‑luchar con­tra una insu­fi­cien­cia de la deman­da a tra­vés de una polí­ti­ca de aus­te­ri­dad con el fin de aumen­tar la ofer­ta- es, lo míni­mo que pue­de decir­se, enig­má­ti­ca». ¡No tan­to, Sr. Fito­us­si! ¿Esta polí­ti­ca absur­da, vio­len­ta, des­truc­to­ra no for­ma par­te de una estra­te­gia muy ela­bo­ra­da? Difí­cil de con­tes­tar, pero está cla­ro que todo va en la mis­ma direc­ción y que nin­gu­na fuer­za polí­ti­ca inten­ta cam­biar nada de nada.

En todo caso, todos están de acuer­do en admi­tir que el últi­ma plan impues­to a Gre­cia es el más vio­len­to de todos. Algu­nos, como el ita­liano Mon­ti, pien­san inclu­so que se ha ido dema­sia­do lejos. Lógi­co: ¡nadie tie­ne ganas de ver esta­llar una revo­lu­ción en su país!

Pero, en una bella una­ni­mi­dad, el meca­nis­mo es adop­ta­do por el Euro­gru­po el 21 de febrero.

¿Estos tra­ta­dos, estos pla­nes, estas nue­vas medi­das, para qué sir­ven exactamente?

El plan «Mer­kozy» esta­ba ins­cri­to en la evo­lu­ción euro­pea des­de hace tiem­po. Se encon­tra­ba en el pac­to «de esta­bi­li­dad y de cre­ci­mien­to» (PSC) adop­ta­do por el Con­se­jo Euro­peo de Ams­ter­dam en 1997, cin­co años des­pués del tra­ta­do de Maas­tricht que fun­dó el euro.

Este pac­to es un ins­tru­men­to de coac­ción y de coor­di­na­ción de polí­ti­cas pre­su­pues­ta­rias de los paí­ses de la zona euro para evi­tar los défi­cits pre­su­pues­ta­rios exce­si­vos. Impo­ne a los Esta­dos de la zona euro tener pre­su­pues­tos pró­xi­mos al equi­li­brio o exce­den­ta­rios. El PSC com­por­ta dos tipos de disposiciones:

La vigi­lan­cia mul­ti­la­te­ral, dis­po­si­ción pre­ven­ti­va: los Esta­dos de la zona euro pre­sen­tan sus obje­ti­vos pre­su­pues­ta­rios a medio tér­mino en un pro­gra­ma de esta­bi­li­dad actua­li­za­do cada año. Un sis­te­ma de aler­ta rápi­da per­mi­te al Con­se­jo Eco­fin, que reúne los minis­tros de Eco­no­mía y de Finan­zas de la Unión, de diri­gir una reco­men­da­ción a un Esta­do en caso de derra­pa­je presupuestario.

El pro­ce­di­mien­to de défi­cits exce­si­vo, dis­po­si­ción apre­mian­te, ver repre­si­va, se pone en mar­cha des­de el momen­to en que un Esta­do sobre­pa­sa el cri­te­rio de défi­cit públi­co, es decir el sal­do pre­su­pues­ta­rio acu­mu­la­do de las admi­nis­tra­cio­nes cen­tra­les, loca­les y de la segu­ri­dad social, fija­do en el 3% del PIB, excep­to en cir­cuns­tan­cias excep­cio­na­les. El Con­se­jo Eco­fin diri­ge enton­ces reco­men­da­cio­nes para que el Esta­do aca­be con esta situa­ción. Si no lo con­si­gue, el Con­se­jo pue­de deci­dir san­cio­nes: pre­sen­tar la situa­ción ante el BCE que pue­de deci­dir una mul­ta a pagar al Teso­ro Públi­co, sien­do la can­ti­dad fija­da por la ley (de 0,2 a 0,5% del PIB del Esta­do en cues­tión) si el défi­cit exce­si­vo no desaparece.

Una decla­ra­ción ane­xio­na­da al Acta final del tra­ta­do de Lis­boa pre­vé una refor­ma del Pac­to de esta­bi­li­dad y de cre­ci­mien­to, sin que eso sig­ni­fi­que que se cues­tio­na el futu­ro de este Pac­to. Este Pac­to de esta­bi­li­dad nun­ca ha sido apli­ca­do has­ta la cri­sis grie­ga a peti­ción de Ale­ma­nia y de Fran­cia… los dos paí­ses que habían sido los induc­to­res. Sin embar­go, el PSC que­da en vigor según el mode­lo inicial.

La cri­sis de la deu­da sobe­ra­na lo ha des­per­ta­do. El 28 de diciem­bre de 2011, el Par­la­men­te euro­peo apro­ba­ba seis tex­tos ‑el famo­sos «six packs»- que fue­ron ofi­cial­men­te adop­ta­dos el 16 de noviem­bre por el Con­se­jo y que refuer­zan el pac­to de esta­bi­li­dad. Se habló en ese momen­to de la fun­da­ción de una «gober­nan­za eco­nó­mi­ca euro­pea». Este «six packs» está com­pues­to por seis tex­tos que com­por­tan tres dis­po­si­cio­nes principales.

1) Refor­zar el pac­to de esta­bi­li­dad y de cre­ci­mien­to así como la par­te de las sanciones

Los tres pri­me­ros tex­tos bus­can a mejo­rar el pac­to de esta­bi­li­dad y de cre­ci­mien­to y de refor­zar las san­cio­nes inhe­ren­tes a este pacto.

2) Crea­ción de un pro­ce­di­mien­to de des­equi­li­brio macro-económico

Segui­da­men­te, dos tex­tos aña­den nue­vos ins­tru­men­tos, pues­to que las reglas de vida en común en la zona euro no cubrían las reali­da­des macro-eco­nó­mi­cas. Por ejem­plo, en lo que se refie­re a Espa­ña e Irlan­da que res­pe­ta­ban muy bien la dis­ci­pli­na pre­su­pues­ta­ria impues­ta por Euro­pa y que se han encon­tra­do en difi­cul­ta­des a cau­sa del endeu­da­mien­to pri­va­do des­pués de que esta­lla­ra la bur­bu­ja inmo­bi­lia­ria en Espa­ña y del endeu­da­mien­to de un ban­co en Irlan­da. Se tra­ta del con­trol de los des­equi­li­brios macro-económicos.

3) Aumen­tar los mar­cos pre­su­pues­ta­rios nacionales

El sex­to tex­to es una direc­ti­va que los Esta­dos miem­bros debe­rán tras­la­dar a su dere­cho interno. Se les invi­ta a mejo­rar su mar­co pre­su­pues­ta­rio nacio­nal. Por ejem­plo: tener ins­ti­tu­tos esta­dís­ti­cos inde­pen­dien­tes, órga­nos de con­trol de la hacien­da públi­ca inde­pen­dien­tes para veri­fi­car que las hipó­te­sis de cre­ci­mien­to plan­tea­das por el gobierno son rea­lis­tas, etc.

Ade­más, aumen­tar las san­cio­nes en mate­ria pre­su­pues­ta­ria, estas dis­po­si­cio­nes tie­nen por obje­ti­vo socia­li­zar las deu­das pri­va­das. Es lo que pasó con las deu­das de los ban­dos en 2008 y que tuvo como con­se­cuen­cia un aumen­to con­si­de­ra­ble de la deu­da públi­ca, y por con­si­guien­te el aumen­to de la deu­da aumen­ta el défi­cit del Estado.

Todo está orien­ta­do hacia la pro­ble­má­ti­ca de la deu­da, es decir del inte­rés del sec­tor ban­ca­rio. Así, se ha intro­du­ci­do una noción de «umbral de aler­ta» en rela­ción a cier­tos indi­ca­do­res eco­nó­mi­cos. Este umbral de aler­ta tie­ne por obje­ti­vo pre­ve­nir y corre­gir los des­equi­li­brios macro­eco­nó­mi­cos sus­cep­ti­bles de per­ju­di­car la sacro­san­ta esta­bi­li­dad de la Unión Europea.

Así, en mate­ria de inter­cam­bios comer­cia­les, el umbral se ha fija­do en el 4% del PIB para la balan­za defi­ci­ta­ria, y del 6% del PIB en el caso con­tra­rio, en el caso en el que Esta­do tuvie­ra un exce­den­te corrien­te. O sea, que hay cle­men­cia hacia los paí­ses expor­ta­do­res. Esto con­cier­ne sobre todo a Alemania.

Los umbra­les se han fija­do por los flu­jos de cré­di­tos al sec­tor pri­va­do (25%), el aumen­to anual del pre­cio inmo­bi­lia­rio (6%), la tasa de paro, etc.

La últi­ma par­te se refie­re a los ins­tru­men­tos de vigi­lan­cia eco­nó­mi­ca, como los ins­ti­tu­tos de esta­dís­ti­ca, por ejem­plo, que deben ser «inde­pen­dien­tes», es decir privados.

Este famo­so dis­po­si­ti­vo «six packs» no cons­ti­tu­ye una polí­ti­ca euro­pea común. Enmar­ca la polí­ti­ca eco­nó­mi­ca de cada Esta­do miem­bro en lími­tes que cons­ti­tu­yen garan­tías en el úni­co inte­rés de los ban­cos. No cons­ti­tu­ye en nin­gún momen­to un ins­tru­men­to euro­peo de recu­pe­ra­ción eco­nó­mi­ca. El PSC refor­za­do por el «six packs» impli­ca la pala­bra «cre­ci­mien­to». Este tér­mino no apa­re­ce en nin­gún momen­to en esta nue­va caja de Pan­do­ra regla­men­ta­ria. ¡Y no es un azar! Por otra par­te, los meca­nis­mos de vigi­lan­cia son pri­va­ti­za­dos y por lo tan­to están úni­ca­men­te al ser­vi­cio del sec­tor bancario.

Con tales dis­po­si­cio­nes, es inú­til chi­llar como una rata ante las famo­sas agen­cias de notación…

Se pue­de ver cla­ra­men­te qué es esta men­ta­li­dad ban­ca­ria, lo increí­ble que es, en este ejemplo.

Vea­mos la res­pues­ta pura­men­te tec­nó­cra­ta del fran­cés Benoît Cœu­ré, nue­vo miem­bro del direc­to­rio del BCE, en la entre­vis­ta de Jean Qua­tre­mer, corres­pon­sal de Libé­ra­tion en Bru­se­las, a la pre­gun­ta sobre la injus­ti­cia de la dife­ren­cia de intere­ses de los prés­ta­mos de la BCE a los Esta­dos y a los ban­cos pri­va­dos denun­cia­do hace algu­nas sema­nas por Michel Rocard y el eco­no­mis­ta Pie­rre Larrou­tu­rou: «Los prés­ta­mos de la BCE a los ban­cos no son de la mis­ma natu­ra­le­za que los que los ban­cos comer­cia­les con­ce­den a la eco­no­mía o a los Esta­dos. Los pri­me­ros son, esen­cial­men­te, prés­ta­mos a cor­to tér­mino […]. Sobre­to­do, son prés­ta­mos per­fec­ta­men­te secu­ri­za­dos […]. En cam­bio, los prés­ta­mos a los Esta­dos son muchas veces a lar­go tér­mino, algu­nas veces a trein­ta o cin­cuen­ta años. Y pre­sen­tan ries­gos…». ¡Cuan­do se ve la situa­ción de algu­nos ban­cos en Euro­pa, espe­cial­men­te de Dexia, es bas­tan­te audaz hablar de «segu­ri­dad»! En estas decla­ra­cio­nes se nota el odio vis­ce­ral hacia el Esta­do con­si­de­ra­do como un fac­tor de ries­go. Más gra­ve, el inte­rés gene­ral está ausen­te en este aná­li­sis finan­cie­ro que no tie­ne en cuen­ta más la situa­ción a cor­to término.

El sal­va­men­to no pue­de venir de esa gen­te. La inde­pen­den­cia del BCE acor­da­da por el tra­ta­do de Maas­tricht es un gra­ve error. El señor Cœu­ré habla como un ban­que­ro del sec­tor pri­va­do, como si la Ins­ti­tu­ción que codi­ri­ge fue­ra un orga­nis­mo finan­cie­ro ordinario.

En reali­dad, todo esto no tie­ne nada que ver con la cons­truc­ción euro­pea. Es la pues­ta en mar­cha de un poder supra­na­cio­nal aso­cia­do al todo pode­ro­sos sec­tor ban­ca­rio. Su embrión ya exis­te: se le lla­ma la «troi­ka».

Un tra­ta­do inú­til y peligroso

Ade­más, todo esto no fun­cio­na. Estos nue­vos regla­men­tos no apor­tan nin­gu­na solu­ción al cri­sis de la deu­da sobe­ra­na. Solo sir­ven para garan­ti­zar la super­vi­ven­cia del sec­tor ban­ca­rio y los intere­ses de algu­nos Esta­dos miem­bros de la Unión. La nega­ti­va obs­ti­na­da de Mer­kel de poner en mar­cha los euro-bonos, las difi­cul­ta­des de pues­ta en mar­cha del Fon­do Euro­peo de Soli­da­ri­dad finan­cie­ra han lle­va­do el tán­dem «Mer­kozy» a impo­ner la adop­ción de un nue­vo tra­ta­do, el Tra­ta­do sobre la Esta­bi­li­dad, la Coor­di­na­ción y la Gober­nan­za en la Unión Eco­nó­mi­ca y Mone­ta­ria (TSCG) y el «Meca­nis­mo Euro­peo de Soli­da­ri­dad» (MES) que se dis­cu­tie­ron des­pués de julio de 2011 y que fue­ron apro­ba­dos por el Con­se­jo el 2 de febre­ro de 2012.

Este nue­vo tra­ta­do es inú­til y peli­gro­so. Es inú­til por­que el «six-packs» ya ha refor­za­do el poder coer­ci­ti­vo de la Comi­sión en mate­ria de «dis­ci­pli­na» presupuestaria.

Es peli­gro­so por­que poner en mar­cha un sis­te­ma inter­gu­ber­na­men­tal y rom­pe el méto­do comu­ni­ta­rio y todo lo que podía ser común a esca­la de la Unión Euro­pea. La Comi­sión Euro­pea cuyo papel era la de ser la «guar­dia­na de los tra­ta­dos» se con­vier­te, a la vez, en poli­cía y tri­bu­nal de los Esta­dos miem­bros. Esto es algo que moles­ta a cier­tos comi­sa­rios, como el fin­lan­dés Olli Rehn, encar­ga­do de los asun­tos económicos.

Este pro­yec­to de Tra­ta­do prevé:

- bajar el nivel de défi­cit pre­su­pues­ta­rio al 0,5% del PIB, dejan­do sin embar­go el pro­ce­di­mien­to de san­ción por défi­cit exce­si­vo apli­ca­ble a los úni­cos défi­cits supe­rio­res al 3% del PIB;

- obli­gar a los Esta­dos fir­man­tes a apli­car una regla de oro cons­ti­tu­cio­nal que les obli­gue a res­pe­tar el nivel del 0,5%;

- enviar, por par­te de los Esta­dos que estén bajo una tra­mi­ta­ción por défi­cit exce­si­vo, a la Comi­sión un pro­gra­ma de aso­cia­ción económica;

- refor­zar el nue­vo pro­ce­di­mien­to de deci­sión, lla­ma­do de «mayo­ría inver­ti­da»[1], apli­ca­ble úni­ca­men­te a los miem­bros de la zona euro;

- un pro­ce­di­mien­to con el obje­ti­vo de que todas las gran­des refor­mas de polí­ti­ca eco­nó­mi­ca con­si­de­ra­das por los Esta­dos miem­bros de la zona euro sean deba­ti­das y coor­di­na­das a esca­la de la zona euro.

El MES es la «troi­ka»

Al segun­da par­te es el Meca­nis­mo Euro­peo de Esta­bi­li­dad, o MES, adop­ta­do defi­ni­ti­va­men­te el 2 de febre­ro de 2012. Com­ple­ta el TSCG y para estar en él los Esta­dos están obli­ga­dos a apli­car las medi­das de aus­te­ri­dad pre­su­pues­ta­ria ins­cri­ta en el Tratado.

Dota­do de per­so­na­li­dad jurí­di­ca, el MES podrá enta­blar un acción judi­cial. El MES, que tie­ne la sede en Luxem­bur­go, está dota­do de esta­tu­tos pro­pios de una ins­ti­tu­ción inter­na­cio­nal bene­fi­cian­do de las inmu­ni­da­des pro­pias a las ins­ti­tu­cio­nes inter­na­cio­na­les. Por lo tan­to no debe ren­dir cuen­tas al Par­la­men­to Euro­peo, ni a los par­la­men­tos nacio­na­les, ni a los ciu­da­da­nos de los Esta­dos miem­bros y no pue­de ser en nin­gún caso obje­to de nin­gún tipo de dili­gen­cias. Está exi­mi­do de cual­quier obli­ga­ción impues­ta por la legis­la­ción de un Esta­do miem­bro. El MES, sus bie­nes, fon­dos y habe­res gozan de inmu­ni­dad ante cual­quier pro­ce­di­mien­to judicial.

El obje­ti­vo del MES es de «movi­li­zar recur­sos finan­cie­ros y de pro­veer, bajo unas estric­tas con­di­cio­nes» un apo­yo a la esta­bi­li­dad de uno de sus Esta­dos miem­bros que tuvie­ra gra­ves difi­cul­ta­des finan­cie­ras sus­cep­ti­bles de ame­na­zar la esta­bi­li­dad finan­cie­ra de la zona euro. A este fin, está auto­ri­za­do a pedir fon­dos. Su capi­tal se fija en 700 mil millo­nes de euros.

Los Esta­dos miem­bros, por este tra­ta­do, se com­pro­me­ten «de mane­ra irre­vo­ca­ble e incon­di­cio­nal» a pro­por­cio­nar su con­tri­bu­ción al capi­tal del MES. Se com­pro­me­ten a abo­nar los fon­dos pedi­dos por el MES.

Cuan­do un Esta­do miem­bro soli­ci­ta una peti­ción de apo­yo a la esta­bi­li­dad, es la Comi­sión Euro­pea con­jun­ta­men­te con el Ban­co Cen­tral Euro­peo (BCE) quien se encar­ga de eva­luar el ries­go para la esta­bi­li­dad de la zona euro, de eva­luar, en cola­bo­ra­ción con el FMI ‑es decir la «troi­ka»- la via­bi­li­dad del endeu­da­mien­to públi­co del país deman­da­dor y de eva­luar las nece­si­da­des reales de finan­cia­mien­to de este últi­mo. Vemos bien que, a tra­vés del MES, la «troi­ka» es institucionalizada.

Cuan­do el MES deci­de con­ce­der una ayu­da a la esta­bi­li­dad, es la Comi­sión Euro­pea, con­jun­ta­men­te con el BCE y el FMI, la que nego­cia las con­di­cio­nes para esta ayu­da. Esta nego­cia­ción sebe ins­cri­bir­se en el res­pe­to del pac­to pre­su­pues­ta­rio (TSCG). La «troi­ka» se encar­ga de que se res­pe­ten las con­di­cio­nes impuestas.

Los gobier­nos sig­na­ta­rios de este tra­ta­do han crea­do un mons­truo ins­ti­tu­cio­nal con­tra el cual los Esta­dos mis­mos y a for­tio­ri los pue­blos se encuen­tran com­ple­ta­men­te impo­ten­tes. Así, se con­ti­núa, bajo la pre­sión del mun­do de las finan­zas y de los nego­cios, el des­mem­bra­mien­to de la sede de la sobe­ra­nía popu­lar, el Esta­do, en bene­fi­cio de las ins­ti­tu­cio­nes que esca­pan a su control.

Este pro­yec­to sig­ni­fi­ca sim­ple­men­te el fin de lo polí­ti­co. Limi­tar los défi­cits al 0,5% del PIB por una dis­po­si­ción cons­ti­tu­cio­nal ‑la famo­sa regla de oro- es lo mis­mo que obs­ta­cu­li­zar cua­les­quier poder polí­ti­co. Es fun­da­men­tal­men­te con­tra­rio a los prin­ci­pios demo­crá­ti­cos de base que defien­de que una asam­blea ele­gi­da por sufra­gio uni­ver­sal ‑por lo tan­to, repre­sen­tan­do al pue­blo- pue­da deci­dir sobre todas las dis­po­si­cio­nes que juz­gue nece­sa­ria a su polí­ti­ca. La limi­ta­ción del défi­cit ins­cri­ta en las leyes fun­da­men­ta­les es lo mis­mo que excluir las inver­sio­nes públi­cas, cual­quier dis­po­si­ción nue­va rela­ti­va a la segu­ri­dad social, por ejemplo.

Estos dos tra­ta­dos, el MES y el TSCG, con­fir­man que la cons­truc­ción euro­pea se ha ale­ja­do defi­ni­ti­va­men­te del ideal demo­crá­ti­co. Ins­tau­ran que los Esta­dos y los pue­blos estén bajo una total y com­ple­ta tute­la finan­cie­ra y pre­su­pues­ta­ria, sin que haya a cam­bio una sobe­ra­nía europea.

Un fede­ra­lis­mo de coacción

Con­ti­nua­men­te se repi­te que esta ava­lan­cha de nue­vas regla­men­ta­cio­nes «refuer­za el fede­ra­lis­mo». Sería nece­sa­rio poner­se de acuer­do sobre esta pala­bra. El «fede­ra­lis­mo» no es sim­ple­men­te trans­fe­rir la sobe­ra­nía nacio­nal hacia una enti­dad supranacional.

Esta polí­ti­ca refuer­za el défi­cit demo­crá­ti­co, espe­cial­men­te por la regla de la «mayo­ría inver­sa­da» que da a la Comi­sión pode­res exor­bi­tan­tes (véa­se la nota 1) sin nin­gún tipo de con­trol. Ade­más de poner bajo tute­la los Esta­dos miem­bros que ten­gan défi­cits esti­ma­dos dema­sia­do ele­va­dos, divi­de Euro­pa en dos, pues­to que el pro­ce­so de deci­sión no será el mis­mo para los Esta­dos miem­bros de la zona euro y para los otros. Final­men­te, según nume­ro­sos juris­tas, este nue­vo tra­ta­do no res­pec­ta los tra­ta­dos euro­peos exis­ten­tes. Esto pue­de sig­ni­fi­car sim­ple­men­te el fin de Europa.

En reali­dad, la cri­sis finan­cie­ra desem­bo­ca en la pers­pec­ti­va de una Unión Euro­pea a dos nive­les: uno fede­ral (la Comu­ni­dad) con los Esta­dos que esco­gen la mone­da úni­ca al pre­cio de per­der una par­te más gran­de que nun­ca de su sobe­ra­nía; la otra con­fe­de­ral (la Unión) con todos los otros Esta­dos que han pre­fe­ri­do que­dar­se en una sim­ple zona inter­gu­ber­na­men­tal de libre­cam­bio. Este poder «fede­ral» mili­ta­do a los Esta­dos de la zona euro sería en reali­dad un «fede­ra­lis­mo de impo­si­ción» dan­do todo el poder a los mer­ca­dos ayu­da­dos por una poli­cía «euró­cra­ta», sin nin­gún con­trol par­la­men­ta­rio, lo que es con­tra­rio a la idea federalista.

¿Hacia el final de Europa?

El pro­yec­to de los tra­ta­dos «Mer­kozy» anun­cia ya una divi­sión de la Unión pues­to que dos paí­ses no se han adhe­ri­do: la Gran Bre­ta­ña y Che­quia. El ver­da­de­ro-fal­so balón de oxí­geno acor­da­do a Gre­cia el 20 de febre­ro no cam­bia­rá sin duda nada. Los «dik­tats» de la «troi­ka» lle­va­rán sin duda a Gre­cia a salir de la zona euro, el gobierno ale­mán lo desea mani­fies­ta­men­te. Esto sig­ni­fi­ca la expul­sión de un Esta­do miem­bro, pues­to que las dis­po­si­cio­nes rela­ti­vas a la mone­da úni­ca son la base del tra­ta­do de Maas­tricht con­fir­ma­do por los tra­ta­dos siguien­tes has­ta el de Lis­boa. la ausen­cia de dos Esta­dos miem­bros en el pro­yec­to del nue­vo tra­ta­do y la expul­sión de otros no sig­ni­fi­ca más que el fin de la Unión Euro­pea. Otros Esta­dos están ame­na­za­dos de expul­sión de hecho como Ita­lia y Portugal.

El nue­vo «big brother» se lla­ma «mer­ca­dos finan­cie­ros». Es peor que todos sus predecesores.

Pie­rre Verhas

24 de febre­ro de 2011

http://​www​.legrand​soir​.info/​t​r​o​p​.​h​tml

Tra­du­ci­do del fran­cés por Boltxe kolektiboa.


[1] Mien­tras que antes una reco­men­da­ción de la Comi­sión debía, para ser adop­ta­da, estar explí­ci­ta­men­te apo­ya­do por el Con­se­jo, aho­ra es la lógi­ca inver­sa la que pre­do­mi­na.

En efec­to, mien­tras que la mayo­ría cua­li­fi­ca­da sir­ve para adop­tar una posi­ción «en favor de algu­na cosa», la regla de la «mayo­ría inver­sa­da» sig­ni­fi­ca que las san­cio­nes pro­pues­tas por la Comi­sión no pue­den ser impug­na­das por el Con­se­jo que por mayo­ría cua­li­fi­ca­da. Esta nue­va for­ma de deci­sión, no pre­vis­ta en los tra­ta­dos ha sido anun­cia­da por Her­man Van Rom­puy el 27 de sep­tiem­bre de 2010:

«Siem­pre que sea posi­ble, las reglas de toma de deci­sión res­pec­to a las san­cio­nes debe­rán ser auto­má­ti­ca­men­te basa­das en la regla de la mayo­ría inver­ti­da, lo que impli­ca que una pro­po­si­ción de la Comi­sión es adop­ta­da excep­to si es recha­za­da por el Consejo».

Esta auto­ma­ti­ci­dad exclu­ye cual­quier deli­be­ra­ción par­la­men­ta­ria de cual­quier tipo que sea. Es una nega­ción pura y sim­ple de los prin­ci­pios más ele­men­ta­les del fede­ra­lis­mo que pre­vé una cáma­ra de repre­sen­ta­ción de los ciu­da­da­nos con pode­res esenciales.

Esto sig­ni­fi­ca ade­más que un recur­so con­tra una san­ción de la Comi­sión es casi impo­si­ble. Si los défi­cits de las finan­zas públi­cas son prohi­bi­dos y se hace al pre­cio del défi­cit democrático.

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