FARC, la lucha con­ti­núa- Miguel Urbano

El Esta­do Mayor Cen­tral de las Fuer­zas Arma­das Revo­lu­cio­na­rias de Colom­bia-FARC-EP infor­mo en comu­ni­ca­do la renun­cia a los de rehe­nes y que libe­ra­rá en los pró­xi­mos días a los últi­mos 10 mili­ta­res cap­tu­ra­dos en com­ba­te que man­tie­ne en su poder.

La noti­cia fue reci­bi­da con algu­na sor­pre­sa en Washing­ton y en Euro­pa y fue tema de múl­ti­ples inter­pre­ta­cio­nes.

Se sabía que los sofis­ti­ca­dos medios elec­tró­ni­cos que el Pen­tá­gono colo­ca a dis­po­si­ción de la Fuer­za Aérea Colom­bia­na faci­li­tan hoy loca­li­zar con pre­ci­sión los cam­pa­men­tos móvi­les en que las FARC man­te­nían en las mon­ta­ñas y sel­vas del país los últi­mos rehe­nes.

Simul­tá­nea­men­te, las recom­pen­sas de millo­nes de dóla­res ofre­ci­dos por el gobierno de Bogo­tá a los guar­dias de los pri­sio­ne­ros esti­mu­la­ron trai­cio­nes que per­mi­tie­ron la entre­ga al ejér­ci­to de rehe­nes como Ingrid Betan­court, tres agen­tes de la CIA y des­ta­ca­dos polí­ti­cos.

El bom­bar­deo pira­ta en terri­to­rio ecua­to­riano del cam­pa­men­to del coman­dan­te Raúl Reyes, y las ope­ra­cio­nes mili­ta­res con­clui­das con la muer­te en com­ba­te de los coman­dan­tes Jor­ge Bri­ce­ño y Alfon­so Cano resul­ta­ron ade­más de la cola­bo­ra­ción deci­si­va del Pen­tá­gono, de la CIA y del Mos­sad israe­li­ta.

La cam­pa­ña mun­dial que pre­ce­dió a la ins­crip­ción de las FARC por la ONU en la lis­ta de las “orga­ni­za­cio­nes terro­ris­tas” fue acom­pa­ña­da de otra que les colo­có el ana­te­ma de la “gue­rri­lla del nar­co­trá­fi­co”.

En reali­dad el slo­gan, for­ja­do para des­acre­di­tar a las FARC, fue crea­do por un diplo­má­ti­co de los EEUU, el emba­ja­dor Louis Stamb, hom­bre del Pen­tá­gono y de la CIA.

Tuve per­so­nal­men­te la opor­tu­ni­dad de veri­fi­car en 2001, que las FARC, en el Caguan, capi­tal de la zona des­mi­li­ta­ri­za­da, prohi­bían allí el con­su­mo y el trá­fi­co de dro­gas. La calum­nia, sin embar­go corrió por el mun­do, adqui­rien­do cre­di­bi­li­dad.

Com­pro­ba­da­men­te com­pro­me­ti­dos con el nar­co­trá­fi­co fue­ron, esos sí, el ante­rior pre­si­den­te de Colom­bia, Álva­ro Uri­be, y el actual, José Manuel San­tos, cuyos nom­bres figu­ran ade­más en los archi­vos de la Drug Enfor­ce­men­te Agency-DRUG, la Agen­cia esta­dou­ni­den­se que con­tro­la el nego­cio de la cocaí­na.

Vir­gi­nia Valle­jo, ex – miss Colom­bia, que fue aman­te del rey de la dro­ga, reve­la en un libro de memo­rias (1), best seller, en los EEUU, que Pablo Esco­bar no ocul­ta­ba que la ayu­da de Álva­ro Uri­be, cuan­do era direc­tor de Aero­náu­ti­ca Civil de Antio­quia, le per­mi­tió hace salir del país dos cien­tos de tone­la­das de cocaí­na.

El comu­ni­ca­do de las FARC sobre la renun­cia a los secues­tros moti­vo una llu­via de comen­ta­rios, inter­pre­tan­do la deci­sión como pró­lo­go del fin de la gue­rri­lla.

Es opor­tuno recor­dar que la des­apa­ri­ción inmi­nen­te de las FARC fue anun­cia­da dece­nas de veces por suce­si­vos gobier­nos de Colom­bia.

Men­tían.

Las FARC sufrie­ron rudos gol­pes en los últi­mos años. Pero hace medio siglo que com­ba­ten en las mon­ta­ñas y sel­vas de su país. Orga­ni­za­ción polí­ti­co-mili­tar mar­xis­ta-leni­nis­ta, cons­tru­ye­ron un ejér­ci­to popu­lar que en deter­mi­na­dos perio­dos con­tó con 18 000 com­ba­tien­tes que se opo­nían en 60 Fren­tes a las fuer­zas arma­das más pode­ro­sas de Lati­noa­mé­ri­ca ‑300 000 hom­bres – arma­das y finan­cia­das por los EEUU.

Manuel Maru­lan­da, su fun­da­dor y Coman­dan­te en Jefe, falle­ci­do en 2008, fue duran­te años tra­ta­do con res­pe­to por jefes de Esta­do, diplo­má­ti­cos y polí­ti­cos de muchos paí­ses, antes que le pusie­ran pre­cio a su cabe­za por la pre­sión de la Casa Blan­ca.

Calum­nia algu­na jamás podrá apa­gar su nom­bre como héroe de Amé­ri­ca Lati­na.

El cami­nar de la his­to­ria va a des­men­tir las pro­fe­cías sobre la muer­te de las FARC. El coman­dan­te Timo­leon Jimé­nez, su actual Coman­dan­te en Jefe, ya infor­mó que la orga­ni­za­ción revo­lu­cio­na­ria con­ti­nua­rá su lucha por una Colom­bia libre, demo­crá­ti­ca e inde­pen­dien­te.

NOTAS:

1.Virginia Valle­jo, Aman­do a Pablo, Odian­do a Esco­bar, Ran­dom Hou­se, Bogo­tá, 2007

Tra­duc­ción: Jaz­mín Padi­lla

El ori­gi­nal por­tu­gués de este articu­lo se encuen­tra en www​.odia​rio​.info

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