En Gre­cia nos juga­mos el futu­ro- Daniel Gómez-Oli­vé

Alguien dirá que la deu­da debe pagar­se. En todo caso eso depen­de­rá de cómo y quién la ori­gi­nó y para qué bene­fi­cio. En el caso grie­go, el pue­blo está denun­cian­do que la deu­da se cua­dri­pli­có con la dic­ta­du­ra de los Coro­ne­les, que lue­go aumen­tó ver­ti­gi­no­sa­men­te a raíz de los Jue­gos Olím­pi­cos de 2004, con pro­yec­tos mega­ló­ma­nos en los que empre­sas ale­ma­nas como Sie­mens saca­ron cuan­tio­sos bene­fi­cios sobor­nan­do a polí­ti­cos; o con la com­pra sis­te­má­ti­ca de arma­men­to a Fran­cia, Ale­ma­nia y EE UU, que hacen que Gre­cia sea el pri­mer país de la UE en gas­to mili­tar en rela­ción a su PIB. En este sen­ti­do, es sig­ni­fi­ca­ti­vo com­pro­bar cómo mien­tras se recor­tan pen­sio­nes, suel­dos y pres­ta­cio­nes socia­les, la Troi­ka no exi­ge recor­tes en el gas­to mili­tar.

Por todo ello, la socie­dad grie­ga está recla­man­do la sus­pen­sión uni­la­te­ral de pagos, acom­pa­ña­da de una audi­to­ría de la deu­da que per­mi­ta cono­cer su ori­gen, repu­diar toda la deu­da ile­gí­ti­ma y encau­sar a los res­pon­sa­bles, tan­to nacio­na­les como extran­je­ros, que han lle­va­do al país a la ban­ca­rro­ta. Tal y como están las cosas, ésta pare­ce la úni­ca sali­da razo­na­ble y real­men­te demo­crá­ti­ca; es decir, la úni­ca que per­mi­ti­rá al pue­blo grie­go recu­pe­rar el poder de su sobe­ra­nía eco­nó­mi­ca, social y polí­ti­ca.

Aho­ra que un segun­do res­ca­te está enci­ma de la mesa se defien­de que es nece­sa­rio ajus­tar toda­vía más la eco­no­mía y pro­fun­di­zar las refor­mas estruc­tu­ra­les para garan­ti­zar, dicen, la salud eco­nó­mi­ca de Gre­cia (que no de su pobla­ción, cla­ro está). Ello, para poder alcan­zar un nivel “sos­te­ni­ble” de deu­da del 120% del PIB en el 2020. Si esta cifra es sos­te­ni­ble, ¿por qué no lo fue a fina­les de 2009, jus­to antes del pri­mer res­ca­te, cuan­do la deu­da “tan sólo” era del 125%? ¿Todo ese cos­to­so reco­rri­do, en tér­mi­nos socia­les, para lle­gar al mis­mo lugar de par­ti­da? (…)

En Gre­cia se está jugan­do más de lo que nos cree­mos. Lo que está en jue­go es la corre­la­ción de fuer­zas entre el pue­blo y la cla­se domi­nan­te mun­dial, que está apro­ve­chan­do la cri­sis, que ella mis­ma ha pro­vo­ca­do, para hacer­nos per­der los dere­chos con­se­gui­dos duran­te dece­nios. Ante ello, ¿nos que­da­re­mos impa­si­bles?

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