29 de Mar­zo. Hacia la revuel­ta gene­ral- Borro­ka Garaia

Mien­tras que la repre­sión y las deten­cio­nes a ambos lados de la muga se suce­den, otro tan­to se podría decir de la ofen­si­va capi­ta­lis­ta. La lla­ma­da cri­sis sis­té­mi­ca azo­ta a las cla­ses popu­la­res sin pie­dad mien­tras que txotxon­gi­los meti­dos a polí­ti­cos, voces de sus amos, inten­tan ven­der­nos supues­tas sali­das a la cri­sis y refor­mas que no hacen más que inci­dir pre­ci­sa­men­te en el hilo con­duc­tor que las gene­ra que no es otro más que el mis­mo capi­ta­lis­mo y su acu­mu­la­ción de capi­tal en manos con­cre­tas sur­gi­do del robo sis­te­má­ti­co. Robo estruc­tu­ral que no se pue­de sepa­rar de la mis­ma esen­cia del capi­ta­lis­mo y que por lo tan­to no tie­ne cura den­tro de ese sis­te­ma. Des­igual­dad que no se pue­de refor­mar ni maqui­llar sino que requie­re una sali­da estra­té­gi­ca que no es otra más que un cam­bio de sistema.

Nos hablan de como salir de la cri­sis seño­res a los que se les lle­na la boca hablan­do de dere­chos huma­nos, demo­cra­cia y paz, cuan­do la demo­cra­cia real o el gobierno del pue­blo, es ple­na­men­te incom­pa­ti­ble con el poder fác­ti­co del capi­tal. Mien­tras que el poder eco­nó­mi­co sea el eje que mue­va a una socie­dad, mien­tras que en la esca­la social el que más poder eco­nó­mi­co aca­pa­re sea el que diri­ja los des­ti­nos, la pala­bra demo­cra­cia no tie­ne nin­gún sentido.

En Eus­kal Herria esto supo­ne una doble opre­sión, la opre­sión social gene­ra­da por el capi­ta­lis­mo que impi­de un repar­to del tra­ba­jo y la rique­za gene­ra­da, que impi­de en defi­ni­ti­va la jus­ti­cia social y la opre­sión nacio­nal que man­tie­ne a este pue­blo bajo la bota de dos esta­dos. Dos opre­sio­nes que nece­si­tan de la ame­na­za y la vio­len­cia (la de ellos cla­ro está) para man­te­ner­se. Dos caras de una mis­ma opre­sión, la que usan­do medios coer­ci­ti­vos impi­de que el pue­blo vas­co ten­ga la pala­bra y la deci­sión sobre su futu­ro polí­ti­co y eco­nó­mi­co. La auto­de­ter­mi­na­ción se con­vier­te de esta mane­ra en la úni­ca alter­na­ti­va para hacer fren­te a la dos caras de esa mone­da opre­si­va median­te la mone­da libe­ra­do­ra con sus dos caras corres­pon­dien­tes: la inde­pen­den­cia y el socia­lis­mo. No exis­te otro horizonte.

Están hacien­do que la cla­se tra­ba­ja­do­ra vas­ca retro­ce­da déca­das en dere­chos, con­quis­ta­dos muchos de ellos gra­cias a la fie­re­za y sufri­mien­to de una lucha sin cuar­tel de gene­ra­cio­nes pasa­das. Retro­ce­dien­do den­tro del pro­pio retro­ce­so que sig­ni­fi­ca este sis­te­ma impues­to. Pues de la mis­ma mane­ra que nadie le ha pre­gun­ta­do a Eus­kal Herria si quie­re ser esta­do tam­po­co le ha pre­gun­ta­do nadie si quie­re capitalismo.

La situa­ción no es fácil y se par­te de cier­tas caren­cias para poder hacer fren­te a esta ofen­si­va del capi­tal. Si bien ni siquie­ra hemos entra­do aún en una fase de pro­tes­ta y resis­ten­cia a la altu­ra de las con­di­cio­nes, tími­da­men­te se están empe­zan­do a dar pasos en los últi­mos meses aun­que fal­te una ver­da­de­ra con­fron­ta­ción que empie­ce a hacer visi­ble la alter­na­ti­va y el con­tra-poder nece­sa­rio para con­fron­tar de tú a tú. Fal­ta en defi­ni­ti­va un aná­li­sis estra­té­gi­co del pue­blo tra­ba­ja­dor vas­co hacia el socia­lis­mo que no pue­de espe­rar a un día mági­co don­de le lle­gue la sobe­ra­nía. No lle­ga­rá por arte de magia. Pre­ci­sa­me­ne esa con­fron­ta­ción es uno de los fac­to­res que ace­le­ra­rá su llegada.

Acti­ve­mos la pro­tes­ta al máxi­mo nivel posi­ble y de la pro­tes­ta pase­mos a hacer fac­ti­ble la alter­na­ti­va com­ple­men­tan­do sin­di­ca­lis­mo, movi­mien­to popu­lar e ins­ti­tu­cio­nes con siner­gia y como un des­ta­ca­men­to con los obje­ti­vos cla­ros y coordinados.

En ese sen­ti­do la huel­ga gene­ral del 29 de Mar­zo debe sig­ni­fi­car un empu­jón a esa siner­gia, el pis­to­le­ta­zo de sali­da para ir empe­zan­do a des­per­tar y para ir pre­pa­ran­do una bue­na defen­sa que en el momen­to reque­ri­do nos colo­que para la ofen­si­va. Esta huel­ga gene­ral no debe­ría pasar como una más sino entron­car­la en un pro­ce­so que haga insos­te­ni­ble lo que quie­ren hacer­nos para así des­pués empe­zar a hacer lo que que­re­mos. Islan­dia, así como algu­nas expe­rien­cias en Euro­pa en ese sen­ti­do pue­den ser algu­nos ejem­plos don­de poder sacar algu­na ense­ñan­za y el espí­ri­tu de resis­ten­cia vivi­do en torno a Kukutza pue­de ser una bue­na guía.

No olvi­de­mos que en Eus­kal Herria sigue estan­do laten­te el ver­da­de­ro cora­zón rebel­de de esta vie­ja y podri­da euro­pa capi­ta­lis­ta por mucha bota opre­si­va que nos pise y el silen­cia­mien­to mediá­ti­co exis­ten­te. Haga­mos que ese cora­zón lata con fuer­za. Que una marea de pique­tes como en déca­das no se haya vis­to sean tes­ti­go de ello el 29 de marzo.

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