«Debe­mos optar por la tras­for­ma­ción social y para ello nece­si­ta­mos sobe­ra­nía eco­nó­mi­ca». Bran­ka entre­vis­ta a Patri­cia Muñoz, de Elkartzen

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El sába­do 25 de febre­ro Bil­bo aco­ge­rá una mani­fes­ta­ción nacio­nal con­tra los recor­tes y en defen­sa de los dere­chos socia­les. La movi­li­za­ción ha sido con­vo­ca­da por una trein­te­na de sin­di­ca­tos y agen­tes socia­les. Bran­ka ha entre­vis­ta­do a Patri­zia Muñoz, por­ta­voz de Elkar­tzen, uno de los colec­ti­vos socia­les con­vo­can­tes de la marcha.

La ola de recor­tes socia­les y labo­ra­les empren­di­da hace ya tres años no tie­ne fin. ¿Cuál es la lec­tu­ra que hacéis des­de Elkar­tzen del actual con­tex­to socio­eco­nó­mi­co? ¿Y cuá­les son vues­tras pro­pues­tas para ata­jar la cada vez más alar­man­te situa­ción de miles de ciu­da­da­nos y ciu­da­da­nas vascas?

En Eus­kal Herria y en el pla­ne­ta, el capi­ta­lis­mo con­ti­núa explo­tan­do a los pue­blos, a las per­so­nas tra­ba­ja­do­ras, a las muje­res y a la natu­ra­le­za. Para opti­mi­zar esa explo­ta­ción la patro­nal y la cla­se polí­ti­co-ins­ti­tu­cio­nal han rea­li­za­do un pac­to para ir apro­ban­do dife­ren­tes leyes y decre­tos que redu­cen y empeo­ran las con­di­cio­nes de vida y los dere­chos de las per­so­nas tra­ba­ja­do­ras de nues­tro pue­blo. Aquí vemos las dos caras de Eus­kal Herria, la de sus masas explo­ta­das y la del gru­po de pre­sión económico-político.

Por un lado aba­ra­tan el des­pi­do y bajan impues­tos a la patro­nal. por otro, fle­xi­bi­li­zan el mer­ca­do labo­ral y mul­ti­pli­can los recor­tes socia­les; esas son las dos caras de Eus­kal Herria

En este sen­ti­do ya han plan­tea­do sus líneas de inter­ven­ción: aba­ra­tar el des­pi­do, imple­men­tar el copa­go, menos impues­tos para la patro­nal, más fle­xi­bi­li­dad, menor repre­sen­ta­ción sin­di­cal, más recor­tes socia­les, apues­ta por un sec­tor públi­co raquí­ti­co, pri­va­ti­za­do y mer­can­ti­li­za­do, una inter­ven­ción públi­ca des­ti­na­da al bene­fi­cio e inte­rés pri­va­dos, una fis­ca­li­dad favo­ra­ble a la patro­nal y que no garan­ti­za una redis­tri­bu­ción de la rique­za y abrien­do las puer­tas a un capi­ta­lis­mo del Caos, para pro­fun­di­zar e ir dibu­jan­do la nue­va con­fi­gu­ra­ción del sis­te­ma capi­ta­lis­ta en Eus­kal Herria a lar­go pla­zo, hacien­do una apues­ta deci­di­da por la ter­cia­ri­za­ción de la eco­no­mía, aban­do­nan­do a su suer­te de sec­to­res estra­té­gi­cos como la agri­cul­tu­ra, la gana­de­ría, la pes­ca y la industria.

La cla­se tra­ba­ja­do­ra y los sec­to­res popu­la­res deben optar por la trans­for­ma­ción social ya que los pue­blos opri­mi­dos esta­mos sien­do estru­ja­dos cada vez más en bene­fi­cio del capi­ta­lis­mo y Eus­kal Herria es prue­ba de ello; cupos, con­ve­nios, ata­ques al tra­ba­jo sin­di­cal, recor­te de dere­chos polí­ti­cos eco­nó­mi­cos y socia­les, robo de las arcas públi­cas para engor­dar nego­cios pri­va­dos, imple­men­ta­ción del capi­ta­lis­mo sal­va­je vía TAV, Super­puer­tos, Incineradoras,…

En este sen­ti­do cual­quier alter­na­ti­va debe reco­ger dos míni­mos impor­tan­tes, un cam­bio pro­fun­do del actual mode­lo y la nece­si­dad de ins­tru­men­tos para poder lle­var a cabo ese cam­bio social, esto es, sobe­ra­nía eco­nó­mi­ca. Hay que repar­tir el tra­ba­jo pro­duc­ti­vo y repro­duc­ti­vo. Tene­mos que tra­ba­jar menos horas para tra­ba­jar todos y todas y para poder dedi­car­lo a la par­ti­ci­pa­ción social acti­va, al ocio y al tiem­po libre.

Cual­quier alter­na­ti­va debe reco­ger dos míni­mos impor­tan­tes: un cam­bio pro­fun­do del actual mode­lo y sobe­ra­nía eco­nó­mi­ca para lle­var a cabo ese cambio

Hay que demo­cra­ti­zar la eco­no­mía, que pasa por garan­ti­zar la par­ti­ci­pa­ción de la pobla­ción en la pla­ni­fi­ca­ción de aspec­tos socia­les, eco­nó­mi­cos, de orde­na­ción del terri­to­rio, etc… Hay que repar­tir la rique­za y tene­mos que eli­mi­nar la explo­ta­ción que rea­li­za­mos sobre las per­so­nas y los pue­blos. Debe­mos favo­re­cer el equi­li­brio con la natu­ra­le­za para ase­gu­rar su pro­pia repro­duc­ción y man­te­ni­mien­to, repar­tien­do la rique­za gene­ra­da, con el obje­ti­vo de garan­ti­zar todos los dere­chos socia­les. En defi­ni­ti­va, para salir de una vez y para siem­pre de la ver­da­de­ra cri­sis, la que gene­ra el sis­te­ma capi­ta­lis­ta hay que favo­re­cer un desa­rro­llo eco­nó­mi­co y social endó­geno en armo­nía con la tie­rra, nues­tro espa­cio natu­ral y social, y su medio ambiente.

Los con­vo­can­tes de la mani­fes­ta­ción habéis denun­cia­do que, en el fon­do, lo que los recor­tes per­si­guen es el ani­qui­la­mien­to de los ″esca­sos dere­chos que tan­to le ha cos­ta­do con­se­guir″ a la cla­se trabajadora.

Los dere­chos labo­ra­les son mer­ma­dos median­te refor­mas del mer­ca­do de tra­ba­jo que han supues­to la pro­lon­ga­ción de la jor­na­da labo­ral, reduc­ción de suel­dos, “fle­xi­bi­li­dad”, sub­con­tra­ta­ción gene­ra­li­za­da, pro­vi­sio­na­li­dad, con­tra­tos de cor­ta dura­ción, aba­ra­ta­mien­to de los des­pi­dos, rit­mos labo­ra­les inten­sos, Sala­rio Míni­mo Inter­pro­fe­sio­nal por deba­jo del umbral de pobre­za… El dere­cho a per­ci­bir unos ingre­sos míni­mos median­te unas pres­ta­cio­nes socia­les dig­nas está des­apa­re­cien­do, las per­cep­cio­nes por des­em­pleo dis­mi­nu­yen y se endu­re­cen, ade­más y jun­to a las refor­mas en RGI, mere­ce la pena resal­tar la últi­ma refor­ma de las pen­sio­nes (aumen­tar los años de coti­za­ción así como aumen­tar la base míni­ma de coti­za­ción para hacer el cálculo).

El dere­cho al uso y dis­fru­te de una vivien­da es nega­do de igual mane­ra, y en estos momen­tos y como bien denun­cian los dife­ren­tes sin­di­ca­tos, los recor­tes imple­men­ta­dos en dos dere­chos socia­les como son el de la edu­ca­ción y la sani­dad, con pri­va­ti­za­cio­nes, esca­sas par­ti­das pre­su­pues­ta­rias, gene­ra­li­za­ción de la pre­ca­rie­dad del ser­vi­cio y de las con­di­cio­nes labo­ra­les no hacen más que cons­ta­tar lo que esta­mos dicien­do, se está apro­ve­chan­do la cri­sis para des­man­te­lar el ya raquí­ti­co sis­te­ma públi­co para pro­fun­di­zar aún más en la pre­ca­ri­za­ción en la des­es­truc­tu­ra­ción social y en la divi­sión de la cla­se trabajadora.

Los Esta­dos, las ins­ti­tu­cio­nes regio­na­les y loca­les y las empre­sas pare­cen no tener sufi­cien­te y cada día nos sor­pren­den con medi­das más y más anti­so­cia­les. ¿Qué que­réis decir cuan­do afir­máis que todo el peso de la recau­da­ción fis­cal esta sobre las espal­das de las cla­ses populares?

Si ana­li­za­mos quién y cómo paga los impues­tos, vemos cómo la car­ga impo­si­ti­va en Eus­kal Herria es regre­si­va. En 2012 se ha dis­pa­ra­do el peso de los impues­tos indi­rec­tos (54% fren­te al 46% en 2008), dichos impues­tos no intro­du­cen ele­men­tos de pro­gre­si­vi­dad, por eso las ren­tas más bajas sopor­tan cada vez un mayor esfuer­zo tri­bu­ta­rio (apar­te del aumen­to del tipo gene­ral del IVA del 16% al 18%). Jun­to a esto, el tra­ta­mien­to de favor con­ce­di­do a las ren­tas de capi­tal hace que la impo­si­ción direc­ta se haga más dura en las ren­tas medias y bajas de trabajo.

La rique­za se con­cen­tra en pocas manos: entre 2002 – 2008 las ren­tas más altas han aumen­ta­do un 126,53% en Bizkaia

Un ejem­plo de lo que esta­mos dicien­do es que 10.000 euros no tri­bu­tan igual ven­gan de don­de ven­gan. Si pro­vie­nen del tra­ba­jo asa­la­ria­do, el 23% des­de el pri­mer euro (2.300 euros), si vie­nen de alqui­le­res inmue­bles, el 18% del 80% del alqui­ler (1.400 euros), si los con­si­gues de intere­ses ban­ca­rios o pelo­ta­zos urba­nís­ti­cos el 18% (1.800 euros).

El tener una admi­nis­tra­ción al ser­vi­cio de los empre­sa­rios hace que con la últi­ma baja­da del Impues­to de Socie­da­des y el aumen­to de los bene­fi­cios fis­ca­les, de cada 100 euros que se espe­ra recau­dar en 2012 en Hego Eus­kal Herria sola­men­te 8,9 serán paga­dos por las empre­sas. Si le aña­di­mos el alto frau­de fis­cal, esti­ma­do en unos 10.000 millo­nes y que es rea­li­za­do en su mayo­ría por las ren­tas altas de capi­tal, obser­va­mos que la rique­za se con­cen­tra en pocas manos, entre 2002 – 2008, las ren­tas más altas han aumen­ta­do el 114,52% (un 126,53% en Biz­kaia, el herrial­de con mayor nivel de con­cen­tra­ción de la rique­za), mien­tras los sala­rios y pen­sio­nes han per­di­do valor adqui­si­ti­vo. Por otro lado vemos que la rique­za no se dis­tri­bu­ye de una mane­ra equi­ta­ti­va ya que en Ara­ba, Biz­kaia y Gipuz­koa el 1,67% de la pobla­ción con­tro­la el 44,78% de la riqueza.

No obs­tan­te, el men­sa­je de que para ″salir del pozo″ los recor­tes son nece­sa­rios ha cala­do en la men­te de muchas personas.

Más bien el mie­do. Más de 206.000 per­so­nas des­em­plea­das, una pre­ca­rie­dad labo­ral y social que se extien­de a todos los aspec­tos de las con­di­cio­nes vita­les de los sec­to­res popu­la­res, miles de per­so­nas, para­das, pen­sio­nis­tas, viu­das, pre­cep­to­ras de pres­ta­cio­nes con­de­na­das a vivir con ingre­sos infe­rio­res al umbral de la pobre­za (37,5% del PIB per cápi­ta,), aumen­tos en los reci­bos de la elec­tri­ci­dad, el agua, el gas, el trans­por­te, la reco­gi­da de basu­ra, el telé­fono, el IVA; la cre­cien­te pri­va­ti­za­ción de los ser­vi­cios socia­les y públi­cos, en los nue­ve pri­me­ros meses de 2011, 1.334 eje­cu­cio­nes hipo­te­ca­rias… son algu­nos de los fac­to­res que hacen que cada vez sean más los sec­to­res socia­les que se encuen­tran en una situa­ción de even­tua­li­dad, ines­ta­bi­li­dad y des­am­pa­ro bajo el peso de un endeu­da­mien­to casi vita­li­cio, y sin medios para poder lle­var a cabo una vida digna.

Es este chan­ta­je lo que empu­ja a acep­tar la sumi­sión y la explo­ta­ción, pro­vo­can­do una socie­dad y una cla­se tra­ba­ja­do­ra cada vez más dis­gre­ga­da y sometida.

Por otra par­te, la crea­ción de empleo es prác­ti­ca­men­te nula, y en muchos casos se están des­tru­yen­do pues­tos de tra­ba­jo o el poco empleo que se crea es extre­ma­da­men­te pre­ca­rio. ¿Cómo es posi­ble tra­tar de salir de la cri­sis incre­men­tan­do las con­se­cuen­cias que esta genera?

No, no es posi­ble! Así las cosas, la cla­se tra­ba­ja­do­ra y los sec­to­res popu­la­res no pue­den optar por reflo­tar el sis­te­ma que está en cri­sis. No pue­den hacer cau­sa común con la patro­nal a la hora de afron­tar la actual situa­ción. No hace fal­ta que el sis­te­ma cai­ga en cri­sis para que la cla­se tra­ba­ja­do­ra sufra un seve­ro pro­ce­so de pre­ca­ri­za­ción. Y es que un capi­ta­lis­mo “sano” no garan­ti­za los dere­chos y la dig­ni­dad de los sec­to­res popu­la­res. Es por ello que la cla­se tra­ba­ja­do­ra y los sec­to­res popu­la­res deben optar por la trans­for­ma­ción social, por el cam­bio de este sis­te­ma socio­eco­nó­mi­co y por el trán­si­to hacia un sis­te­ma que mejo­re las con­di­cio­nes de vida.

La cla­se tra­ba­ja­do­ra y los sec­to­res popu­la­res deben optar por la trans­for­ma­ción social

Fren­te a la actual cri­sis del capi­tal, solo cabe un nue­vo mode­lo eco­nó­mi­co que no se base ni en el con­su­mis­mo, ni en el cré­di­to fácil y la ava­ri­cia rapaz; sino en un sis­te­ma soli­da­rio entre cla­se, géne­ros y gru­pos de edad; soli­da­rio con la natu­ra­le­za y con todos los pue­blos de la Tie­rra. Nece­si­ta­mos sobe­ra­nía eco­nó­mi­ca para poder deter­mi­nar cómo recau­dar la rique­za gene­ra­da, para deci­dir dón­de inver­tir nues­tra rique­za median­te unos pre­su­pues­tos par­ti­ci­pa­ti­vos y sociales.

Como siem­pre, los sec­to­res más vul­ne­ra­bles de la pobla­ción ‑los para­dos, per­so­nas migran­tes, etc…- son quie­nes pri­me­ro sufren las con­se­cuen­cias de estos recor­tes. Polí­ti­cas con un des­ca­ra­do tin­te neo­li­be­ral y xenó­fo­bo, como el endu­re­ci­mien­to de las con­di­cio­nes para acce­der a la RGI, aho­gan más si cabe a estos sec­to­res de la sociedad.

Limi­tar las pres­ta­cio­nes a dos por vivien­da, incre­men­tar el tiem­po de empa­dro­na­mien­to, recu­rrir a la coac­ción para la acep­ta­ción de empleos pre­ca­rios, de esca­sa cua­li­fi­ca­ción y bajos sala­rios o la obli­ga­to­rie­dad de rea­li­zar labo­res de carác­ter social, lo que supon­drá eli­mi­nar pues­tos de tra­ba­jo en los ser­vi­cios públi­cos, no son más que ejem­plos de que se está pre­ca­ri­zan­do la socie­dad a gol­pe de ley. Ya hemos comen­ta­do que la pre­ca­rie­dad va más allá de lo labo­ral. Si bien es cier­to que hay sec­to­res sobre los que recaen los recor­tes de mane­ra dra­má­ti­ca, no es menos cier­to que es al con­jun­to de la pobla­ción a quien van diri­gi­dos. Como con­se­cuen­cia de los recor­tes socia­les dis­mi­nu­ye la pro­tec­ción social y son los sec­to­res más des­pro­te­gi­dos los que pri­me­ro sufren las con­se­cuen­cias pero el ata­que es a toda la pobla­ción y en espe­cial a la cla­se tra­ba­ja­do­ra y a los sec­to­res popu­la­res, es pues una gue­rra sote­rra­da con­tra la mayo­ría social.

Los datos son estre­me­ce­do­res: cada día 8 fami­lias se que­dan sin hogar en Hego Eus­kal Herria. Pue­de que, jun­to con los recor­tes en las pres­ta­cio­nes socia­les y el núme­ro de per­so­nas des­em­plea­das, el ince­san­te incre­men­to en el núme­ro de desahu­cios se haya con­ver­ti­do en la con­se­cuen­cia más grá­fi­ca de la cri­sis. ¿Cuál es la solu­ción a este problema?

El pro­ble­ma de la vivien­da es estruc­tu­ral y los desahu­cios son sólo una par­te del pro­ble­ma. Tras el desahu­cio por impa­go, el ban­co “subas­ta” la vivien­da en un mer­ca­do “opa­co” dón­de se mue­ven oscu­ros intere­ses, lle­gan­do en muchos casos a adju­di­car­se por un 20% de su valor de com­pra (¡¡un 80% de des­cuen­to!!) y si no hay com­pra­dor, es por ese pre­cio que se la adju­di­ca el pro­pio banco.

Debe­mos exi­gir que, en lugar de que la ban­ca se que­de con vivien­das por el 20% de su valor, se las que­den las instituciones

Cree­mos que lo pri­me­ro que habría que plan­tear es una mora­to­ria de todas las eje­cu­cio­nes ale­gan­do el con­tex­to de cri­sis. Segun­do, habría que impli­car y res­pon­sa­bi­li­zar a las ins­ti­tu­cio­nes públi­cas, no olvi­de­mos que están dan­do dine­ro a las enti­da­des de cré­di­to sin nin­gu­na con­tra­par­ti­da. Debe­mos exi­gir que, en vez de que­dar­se la ban­ca vivien­das por el 20% de su valor, se las que­den las ins­ti­tu­cio­nes, una alter­na­ti­va que no solo inyec­ta­ría dine­ro al sis­te­ma finan­cie­ro, sino tam­bién a la eco­no­mía real; eli­mi­na­rá la moro­si­dad e impa­gos de estos prés­ta­mos; libe­ra­ría a las per­so­nas de un gas­to medio de 1.000 euros men­sua­les, que se des­ti­na­ría a esti­mu­lar la deman­da en otros bie­nes nece­sa­rios pero impo­si­bles de alcan­zar en la situa­ción actual, a la vez que como con­tra­par­ti­da, el sec­tor públi­co pasa­ría a ser pro­pie­ta­rio de un amplio par­que de vivien­das para des­ti­nar­las a alqui­ler social.

Con la dación en pago la per­so­na afec­ta­da, aun­que se le con­do­ne el total de deu­da pen­dien­te, se que­da sin techo y sin recur­sos eco­nó­mi­cos, fren­te a esto, la enti­dad que le ha pres­ta­do el dine­ro se que­da con la vivien­da y con las cuo­tas cobra­das, así como un futu­ro préstamo.

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