ELA y LAB: De la sala de cla­se a la lucha de cla­ses- Borro­ka Garaia

Se veía venir. Des­pués de una serie de polé­mi­cas epis­to­la­res y a varios des­en­cuen­tros, ELA ha esce­ni­fi­ca­do públi­ca­men­te la rup­tu­ra de la estra­te­gia de uni­dad de acción de la mayo­ría sin­di­cal vas­ca. LAB acto segui­do ha con­fir­ma­do ese dis­tan­cia­mien­to y rup­tu­ra. ELA adu­ce que es impo­si­ble lle­var a cabo una estra­te­gia uni­ta­ria tras la irrup­ción de Bil­du en el esce­na­rio polí­ti­co y la depen­den­cia y sumi­sión de LAB ante las polí­ti­cas socio-eco­nó­mi­cas de la coa­li­ción de izquier­da sobe­ra­nis­ta que en opi­nión de ELA no están a la altu­ra des­de un pris­ma de izquier­da y de con­fron­ta­ción.

El caos gene­ral­men­te es la situa­ción ante­rior al orden. Y en este caso no habría que dra­ma­ti­zar exce­si­va­men­te estos des­en­cuen­tros sino ver­lo como una opor­tu­ni­dad para cen­trar el deba­te y hacer los ajus­tes opor­tu­nos. Si hay volun­tad para ello, cla­ro está. A veces es mejor que una situa­ción aca­be de rom­per­se para que resur­ja otra más fuer­te y esta­ble.

La com­ba­ti­vi­dad de la cla­se obre­ra vas­ca ha sido his­tó­ri­ca­men­te muy alta. Como un anti­guo tex­to pro­cla­ma­ba; Eus­kal Herria no es Viet­nam pero tam­po­co Hawái. Se podría entrar en muchos aná­li­sis del por­qué la res­pues­ta de cla­se está sien­do exce­si­va­men­te mode­ra­da ante la gra­ve­dad de la coyun­tu­ra. Segu­ra­men­te fal­ta­ría tiem­po para dar cabi­da a un deba­te de esa ampli­tud. De todas mane­ras si me gus­ta­ría remar­car un fac­tor que en mi opi­nión tie­ne cier­ta impor­tan­cia.

La com­ba­ti­vi­dad de la cla­se obre­ra y la juven­tud se asien­ta sobre unos pila­res éti­cos. Sobre la éti­ca revo­lu­cio­na­ria. Y esa éti­ca revo­lu­cio­na­ria se ha vis­to menos­ca­ba­da gra­dual­men­te en el tiem­po. Es incom­pa­ti­ble desa­rro­llar en toda su exten­sión una con­fron­ta­ción obre­ra con la exis­ten­cia de sec­cio­nes sin­di­ca­les en la ertzain­tza como ocu­rre en ELA.

Es deli­mi­ta­dor, pone a la defen­si­va y aga­za­pa al movi­mien­to popu­lar y sin­di­cal (y al polí­ti­co) el haber acep­ta­do la diná­mi­ca de des­ten­sio­na­mien­to pro­pi­cia­da por la éti­ca bur­gue­sa ya que dis­tor­sio­na todos los ejes de aná­li­sis poli­ti­co. Se podría entrar en valo­ra­cio­nes del por­qué se ha dado esa diná­mi­ca y habría que ana­li­zar el con­tex­to con­cre­to y los blo­queos pre­vios exis­ten­tes pero eso no cam­bia­ría que ese pro­ce­so de aman­sa­mien­to ideo­ló­gi­co, pasi­vo en algu­nos casos, esté en mar­cha. De esto no se sal­va ni ELA ni LAB. En este apar­ta­do pare­ce que Eus­kal Herria cami­na en sen­ti­do con­tra­rio al con­tex­to inter­na­cio­nal de la lucha de cla­ses más avan­za­das en Euro­pa en algu­nos ámbi­tos de lucha.

Ya se comen­ta­ba en este blog hace unos meses que el movi­mien­to popu­lar está per­dien­do peso a nivel prác­ti­co día a día. En el momen­to en que esta­mos sufrien­do una de las mayo­res agre­sio­nes del capi­ta­lis­mo con unas
con­se­cuen­cias gra­ví­si­mas en todos los sen­ti­dos no exis­te una res­pues­ta cla­ra y orga­ni­za­da como pue­blo ni tam­po­co exis­te un plan­tea­mien­to estra­té­gi­co de cara al futu­ro. El sin­di­ca­lis­mo vas­co se ha crea­do prác­ti­ca­men­te un sec­tor estan­co que no está inter­re­la­cio­na­do con el movi­mien­to social y el res­to de diná­mi­cas socio-eco­nó­mi­cas. Redu­cien­do­se a la lucha por un suel­do digno y a res­pues­tas más amplias pero sin segui­mien­to y poco efec­ti­vas. Ade­más una visión exce­si­va­men­te ins­ti­tu­cio­na­lis­ta de todo el pro­ce­so de lucha está ero­sio­nan­do pila­res estra­té­gi­cos nacio­na­les y socia­les.

Un deba­te sobre el mode­lo sin­di­cal, el movi­mien­to popu­lar, y las nece­si­da­des orga­ni­za­ti­vas deri­va­do de ello es lo que podrá dar cohe­sión a la lucha social. Posi­ble­men­te sea urgen­te un gran deba­te de todo el amplio movi­mien­to social vas­co, sin­di­cal y poli­ti­co (Bil­du..) para colo­car­lo en un carril estra­té­gi­co y no cor­to­pla­cis­ta e inco­ne­xo entre sí. Tarea ardua y com­pli­ca­da.

Pero qui­zás una tarea que se hace más nece­sa­ria y urgen­te que nun­ca.

Es del todo irres­pon­sa­ble que ELA no sea par­tí­ci­pe con mucha más ener­gia del pro­ce­so polí­ti­co que debe lle­var a este pue­blo a un ciclo de sobe­ra­nía y reso­lu­ción del con­flic­to pero tam­bién sería irres­pon­sa­ble que tan­to la izquier­da aber­tza­le como ELA no entien­dan que debe haber un aná­li­sis asam­blea­rio con­jun­to del fren­te ins­ti­tu­cio­nal del sobe­ra­nis­mo de izquier­da, el sin­di­ca­lis­mo y el movi­mien­to popu­lar que man­co­mu­na­da­men­te hagan un diag­nós­ti­co de la coyun­tu­ra y un plan de acción estra­té­gi­co, cohe­ren­te y con deter­mi­na­ción en el plano social y eco­nó­mi­co. La mayo­ría sin­di­cal vas­ca debe tra­du­cir­se en una mayo­ría polí­ti­ca y en una mayo­ría social. Y no debe haber incohe­ren­cias entre ellas. La uni­dad popu­lar ade­más debe recu­pe­rar con ener­gia el ser una herra­mien­ta del movi­mien­to popu­lar y el sin­di­ca­lis­mo.

En resu­mi­das cuen­tas no solo ges­tión sino sin­di­ca­lis­mo de com­ba­te, no solo ges­tión sino uni­dad popu­lar con un pie en las ins­ti­tu­cio­nes y otro en la calle, en los cen­tros de tra­ba­jo y en el paro. Qui­zás la chis­pa que fal­ta sea una revi­ta­li­za­ción del movi­mien­to juve­nil y de la lucha revo­lu­cio­na­ria en la cons­truc­ción nacio­nal y social que de un meneo a todas las iner­cias exis­ten­tes y sea la arga­ma­sa que inter­co­nec­te las bue­nas con­di­cio­nes que exis­ten para pre­sen­tar bata­lla. Por­que sí exis­ten, pero aún no están opti­mi­za­das y pues­tas en mar­cha en todo su poten­cial.

Habrá que pasar por la sala de cla­se para estu­diar, apren­der y vol­ver a ganar con­fian­za en la lucha de cla­ses. Que de nin­gún modo es incom­pa­ti­ble con un pro­ce­so de supera­ción del con­flic­to ni mucho menos con el de libe­ra­ción nacio­nal. Ni que decir para lxs que creen en la inde­pen­den­cia y el socia­lis­mo. La res­pon­sa­bi­li­dad es con­jun­ta.

De pre­su­pues­tos y refor­mas fis­ca­les

A favor, inclu­so de estar en con­tra

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