¿Quién está ase­si­nan­do a los cien­tí­fi­cos nuclea­res de Irán?

Mastafa Ahmadi RoshanMas­ta­fa Ahma­di Roshan

Por Tho­mas Cas­tro­vie­jo
Toma­do de| Blog de Noti­cias

Mos­ta­fa Ahma­di Roshan salía de su casa el miér­co­les para ir a tra­ba­jar a la cen­tral de enri­que­ci­mien­to de ura­nio Natanz, en Irán. Abrió la puer­ta de su Peu­geot 405 y se apo­yó sobre el asien­to. Fue lo últi­mo que hizo. Hubo una explo­sión y el cien­tí­fi­co murió casi en el acto.

Es el ter­cer exper­to nuclear que mue­re de esta mane­ra en Irán en los últi­mos dos años. Casi sería el cuar­to, pero hubo antes uno que sobre­vi­vió. En todo caso no deja de ser una situa­ción impor­tan­te, casi de nove­la negra.Pare­ce bas­tan­te obvio que detrás de todas estas muer­tes está la mis­ma per­so­na u orga­ni­za­ción. Y ya que el desa­rro­llo de armas nuclea­res es casi el prin­ci­pal eje de la polí­ti­ca exte­rior de este país, tie­ne que ser alguien muy en con­tra de los intere­ses de Irán.

Pero nadie sabe a cien­cia cier­ta quién o qué es.

Como en todo buen aten­ta­do, es fácil sacar pis­tas del modus ope­ran­di y de las esce­nas de los crí­me­nes. Lo difí­cil es saber quién está detrás de los ase­si­na­tos. “Si los líde­res ira­níes tuvie­ran la más míni­ma idea de quién está detrás de las muer­tes, ya les habrían pues­to fin”, expli­ca Daniel Ser­wer, exper­to de Orien­te Medio en la uni­ver­si­dad esta­dou­ni­den­se John Hop­kins. “Lo increí­ble es que siguen pasan­do.Esto sugie­re que quie­nes eje­cu­tan los ase­si­na­tos son ira­níes patro­cio­na­dos por a saber quién. Los extran­je­ros están bajo un escru­ti­nio muy duro en Irán estos días”.

Seme­jan­te nivel de orga­ni­za­ción apun­ta a alguien pode­ro­so. Den­tro de Irán, se cul­pa a su prin­ci­pal enemi­go: Esta­dos Uni­dos, una nación con la que está vivien­do una esca­la­da de ten­sión que podría desem­bo­car en gue­rra. Qui­zá por eso Hillary Clin­ton apun­tó, rau­da: “Quie­ro negar la invo­lu­cra­ción de Esta­dos Uni­dos en cual­quier acto de vio­len­cia den­tro de Irán. Cree­mos que tene­mos que enten­der­nos con Irán, sus veci­nos y la comu­ni­dad inter­na­cio­nal que nos encuen­tre una for­ma de ter­mi­nar este com­por­ta­mien­to tan pro­vo­ca­dor, ter­mi­nar su bús­que­da de armas nuclea­res y vol­ver a ser un miem­bro pro­duc­ti­vo de la comu­ni­dad inter­na­cio­nal”.

¿Sería enton­ces el autor otro enemi­go de Irán quien quie­ra incre­men­tar la ten­sión con Esta­dos Uni­dos?

“Por esa des­crip­ción, el can­di­da­to más posi­ble es Israel, qui­zá en coope­ra­ción con los muyahi­dinira­níes”, expli­ca Tri­ta Par­si, pre­si­den­te del Con­se­jo Nacio­nal Ira­ní-Ame­ri­cano y autor de un libro sobre la diplo­ma­cia con este país. “Israel no tie­ne nada que per­der. Los ase­si­na­tos mer­man los recur­sos nuclea­res y dejan a Irán en evi­den­cia por­que mues­tran que el régi­men no pue­de evi­tar­los. Y si Irán res­pon­de con un acto vio­len­to, enton­ces Israel pue­de usar­lo como excu­sa para car­gar con­tra el régi­men“.

La teo­ría de que fue Israel enca­ja con un deta­lle ocu­rri­do hace un par de años, cuan­do Majid Jama­li Fashi acu­dió a la tele­vi­sión ira­ní a con­fe­sar que, efec­ti­va­men­te, había mata­do alcien­tí­fi­co nuclear Mas­soud Ali Moham­ma­di. Con­tó que había sido con­tra­ta­do por no sabe quién, pero que le deja­ron estu­diar una maque­ta del por­tal del cien­tí­fi­co. Lo rele­van­te del asun­to es que la des­crip­ción de la ofi­ci­na casa al deta­lle con la de la sede de la Mos­sad.

Michael Rubin, estu­dio­so de Orien­te Medio en el Ins­ti­tu­to de Empre­sa esta­dou­ni­den­se, coin­ci­de en que es cosa de Israel, pero no todo. Aler­ta de que “en EEUU se tie­ne la impre­sión de que la Mos­sad es el cen­tro de inte­li­gen­cia más poten­te de Orien­te Medio. Pero no saben que están un poco des­fa­sa­dos. Así que han teni­do que pedir ayu­da, y estoy segu­ro que han sido a los ser­vi­cios de inte­li­gen­cia ára­bes. Es decir, que segu­ra­men­te se han alia­do con los chíi­tas, en Irak, para la misión“.

Si de ver­dad es una espe­cie de cons­pi­ra­ción entre varios paí­ses, ¿tie­ne algún fin subrep­ti­cio, amén del obvio de com­pli­car el pro­gra­ma nuclear ira­ní? El mis­mo jue­ves, un perió­di­co hebreo publi­ca­ba una entre­vis­ta con el emba­ja­dor de EEUU en Israel, Dan Sha­pi­ro, que hacía mucho hin­ca­pié en la unión Washing­ton-Jeru­sa­lén y la nece­si­dad de ir a la gue­rra con­tra Irán: “Esta­mos total­men­te de acuer­do en la seve­ri­dad de la ame­na­za que supon­dría ver a Irán con armas nuclea­res”.

El pre­si­den­te Oba­ma ha dicho que hará lo que haga fal­ta para evi­tar­lo, y lo dice de ver­dad. La mejor for­ma de hacer esto es con san­cio­nes eco­nó­mi­cas. Pero si no fun­cio­nan, como ha que­da­do cla­ro, hay que abrir­se a todas las posi­bi­li­da­des. A todas. Lo he dicho varias veces. Y debo aña­dir que esta­mos reu­nien­do los pla­nes nece­sa­rios para ase­gu­rar­nos de que esas opcio­nes exis­ten y no des­car­to nin­gu­na”.

(Con infor­ma­ción de CNNTimeDaily Tele­graphLe Mon­deThe New York Times)

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