Izquier­da y poder cons­ti­tu­yen­te- Kat­tu Arko­na­da y Ale­jan­dra Santillana

¿Pue­de deve­nir la izquier­da en un poder cons­ti­tu­yen­te? Con esta pre­gun­ta comien­za la ulti­ma publi­ca­ción de Toni Negri y Michael Hardt, titu­la­da “La cons­ti­tu­ción de lo común y las razo­nes de la izquierda”.

¿Pue­de deve­nir la izquier­da en un poder cons­ti­tu­yen­te? Con esta pre­gun­ta a modo de pro­vo­ca­ción para el deba­te comien­za la ulti­ma publi­ca­ción de Toni Negri y Michael Hardt, titu­la­da “La cons­ti­tu­ción de lo común y las razo­nes de la izquier­da”[1]. Estas líneas pre­ten­den ser una refle­xión que apor­te al deba­te gene­ra­do a raíz del artícu­lo de Negri y Hardt. Refle­xión escri­ta des­de nues­tra ubi­ca­ción como mili­tan­tes de una izquier­da en el Sur (Ecua­dor) y en la peri­fe­ria del Nor­te (Eus­kal Herria, País Vas­co) que en cual­quier caso se cons­tru­ye, arti­cu­la y orga­ni­za des­de una posi­ción dis­tin­ta y anta­gó­ni­ca al Nor­te geo­po­lí­ti­co, inclui­da la izquier­da sur­gi­da de ese Norte.

¿Qué ha sido la izquierda?

Esta pre­gun­ta es cen­tral en la medi­da que la defi­ni­ción ideo­ló­gi­ca cons­ti­tu­ye un pun­to de par­ti­da para cual­quier aná­li­sis polí­ti­co. Por lo tan­to es impor­tan­te tan­to la ubi­ca­ción de ambos auto­res como la suge­ren­cia de defi­nir­nos ideo­ló­gi­ca­men­te que nos hacen a los lec­to­res. Sin embar­go tam­bién con­si­de­ra­mos que la nece­si­dad de defi­nir qué es la izquier­da es una urgen­cia de un Nor­te don­de la izquier­da acce­dió a los dere­chos de un Esta­do de Bien­es­tar que aho­ra se des­mo­ro­na. Pro­ba­ble­men­te sería mas hones­to que la pre­gun­ta se for­mu­le de mane­ra situa­da, como una pre­gun­ta des­de el Nor­te y en rela­ción al con­tex­to de cri­sis que vive, y no como una pre­gun­ta uni­ver­sal para el con­jun­to de los pue­blos del mundo.

En ese sen­ti­do pre­ten­der uni­ver­sa­li­zar la pre­gun­ta sobre qué es la izquier­da, y por lo tan­to carac­te­ri­zar­la, cae en el error de dejar por fue­ra deba­tes que o ya se han dado, o se están dan­do en el Sur. No solo eso, sino que Negri y Hardt no reco­no­cen en el Sur del mun­do, más allá de una vaga men­ción, una serie de pro­ce­sos his­tó­ri­cos que pue­den arro­jar cier­tas cla­ves para la trans­for­ma­ción del mun­do, del pro­pio Nor­te tam­bién, ade­más de apor­tar a la cons­truc­ción de una izquier­da inter­na­cio­na­lis­ta. Para ellos, el deba­te radi­ca úni­ca­men­te en la cri­sis del Esta­do de Bien­es­tar y el alcan­ce de la igual­dad y la liber­tad como hori­zon­te arti­cu­la­do a una nue­va izquier­da. Con­si­de­ra­mos que la dis­cu­sión se enri­que­ce­ría con refle­xio­nes sobre la cri­sis eco­ló­gi­ca y civi­li­za­to­ria que vive el pla­ne­ta, el papel de las eco­no­mías emer­gen­tes, la divi­sión inter­na­cio­nal del tra­ba­jo, tan­to sexual como racial, la migra­ción y la con­fi­gu­ra­ción de pro­ce­sos cons­ti­tu­yen­tes y en camino de cons­ti­tu­ción en Amé­ri­ca Latina.

Oba­ma y las ilu­sio­nes de la reforma

Para las y los que nun­ca pen­sa­mos que los demó­cra­tas pudie­sen cons­ti­tuir una ver­da­de­ra alter­na­ti­va en Esta­dos Uni­dos, no es sor­pren­den­te lo que ha pasa­do con Oba­ma, y en ese sen­ti­do, el que Negri y Hardt los colo­quen en la izquier­da nos pare­ce un error his­tó­ri­co. Es cier­to que la lle­ga­da de Oba­ma sig­ni­fi­có la pues­ta en mar­cha de una serie de espa­cios de izquier­da, de migran­tes, sin­di­ca­tos y estu­dian­tes, que con­flu­ye­ron con la espe­ran­za de que des­pués de los años de gobierno de Bush, se fre­na­ra el avan­ce con­ser­va­dor e impe­ria­lis­ta de EEUU y se avan­za­ra en míni­mas refor­mas para garan­ti­zar dere­chos socia­les ade­más de los civi­les. Sin embar­go, en vez de refe­rir­se a estos acto­res con poten­cial cons­ti­tu­yen­te, nues­tros auto­res con­cen­tran su refle­xión en una carac­te­ri­za­ción de Oba­ma como expre­sión de la izquier­da, olvi­dan­do el papel de los demó­cra­tas en los últi­mos años (los Clin­ton por ejem­plo) tan­to en lo refe­ren­te a la polí­ti­ca inter­na del gobierno nor­te­ame­ri­cano como a la polí­ti­ca exter­na (“gue­rras” del Gol­fo y de Afga­nis­tán). Tam­po­co encon­tra­mos refe­ren­cia en su aná­li­sis al papel en los Esta­dos Uni­dos del Esta­do, el sis­te­ma de par­ti­dos y su cone­xión con las cor­po­ra­cio­nes tras­na­cio­na­les, que cons­ti­tu­ye un pun­to cen­tral en la com­pren­sión de los ima­gi­na­rios sobre la demo­cra­cia, el papel de las fami­lias, las empre­sas y el Esta­do en los EEUU (Skoc­pol, 1995).

Défi­cit impor­tan­te de esta argu­men­ta­ción, que cons­ti­tu­ye la base para su segun­da hipó­te­sis, la idea de que el pro­ble­ma es que la izquier­da en el poder no sabe hacer refor­mas ni da paso a las fuer­zas polí­ti­cas constituyentes.

En reali­dad lue­go del pri­mer perio­do de Oba­ma y con la últi­ma Natio­nal Defen­se Autho­ri­za­tion Act que “facul­ta a las fuer­zas arma­das a encar­ce­lar por tiem­po inde­ter­mi­na­do, sin car­gos ni pro­ce­so y en pri­sio­nes mili­ta­res, a todo esta­dou­ni­den­se sos­pe­cho­so de ser terro­ris­ta, aun­que viva en el extran­je­ro”[2], Oba­ma des­nu­da la per­ver­si­dad de un sis­te­ma y un sta­tus quo, que a dife­ren­cia del poder cons­ti­tui­do en Euro­pa don­de si se cons­tru­yó el Esta­do de Bien­es­tar en un pac­to con los sin­di­ca­tos y tra­ba­ja­do­res, en Esta­dos Uni­dos lo que exis­te es un Esta­do a mer­ced de las trans­na­cio­na­les y las cor­po­ra­cio­nes, ya sea bajo un gobierno demó­cra­ta o republicano.

En Esta­dos Uni­dos hay un movi­mien­to que nues­tros auto­res solo men­cio­nan de pasa­da, y que pode­mos con­si­de­rar como par­te cen­tral de la izquier­da esta­dou­ni­den­se, el movi­mien­to Occuppy, que logra con­fi­gu­rar una alian­za entre las cla­ses medias estu­dian­ti­les, sin­di­ca­tos (apa­re­cen acto­res como las tra­ba­ja­do­ras domés­ti­cas, los tra­ba­ja­do­res de la lim­pie­za y los indo­cu­men­ta­dos) e inmi­gran­tes, y que habla ya de derro­car al sis­te­ma y no de res­tau­rar el Esta­do del Bien­es­tar. Lla­ma pode­ro­sa­men­te la aten­ción que esta enor­me poten­cia­li­dad trans­fron­te­ri­za[3], cen­tral para la cons­ti­tu­ción de una izquier­da con poder cons­ti­tu­yen­te, no sea toma­da en cuenta.

Negri y Hardt sitúan enton­ces el pro­ble­ma his­tó­ri­co de la izquier­da en el gobierno y en su inca­pa­ci­dad para deve­nir poder cons­ti­tu­yen­te. Es real que exis­te un pro­ble­ma his­tó­ri­co sobre cómo cons­truir poder cons­ti­tu­yen­te y tam­bién hege­mo­nía, de expe­rien­cia y de prác­ti­cas de poder reales, pero en el caso esta­dou­ni­den­se el pro­ble­ma no es que Oba­ma sien­do de izquier­da trai­cio­nó o no pudo rea­li­zar las refor­mas que se pro­pu­so por la inca­pa­ci­dad de la izquier­da sino que el par­ti­do demó­cra­ta, e inclu­si­ve los per­fi­les más “alter­na­ti­vos” de lo demó­cra­ta en EEUU, no logra ni siquie­ra ser demó­cra­ta, mucho menos de izquierda.

Los tres pode­res en crisis

Coin­ci­di­mos con otras notas[4] sobre el artícu­lo de Negri y Hardt, que con­si­de­ran que la ausen­cia de la arti­cu­la­ción entre refle­xio­nes sobre lo polí­ti­co, el sis­te­ma y sus pode­res y plan­tea­mien­tos sobre el fun­cio­na­mien­to del sis­te­ma de explo­ta­ción y opre­sión, se con­vier­te en deter­mi­nan­te para un aná­li­sis que se pre­ten­de cons­truir des­de la izquier­da y para la izquier­da. La sepa­ra­ción total de estos como cam­pos solo es posi­ble en la ilu­sión bur­gue­sa de inter­pre­ta­ción del mun­do y la his­to­ria. Esta caren­cia ya se visua­li­za­ba en su acla­ma­da publi­ca­ción “Impe­rio”, pero cree­mos que dada la actual cri­sis sis­té­mi­ca, las refle­xio­nes des­de la izquier­da nos exi­gen la com­bi­na­ción de plan­tea­mien­tos de múl­ti­ples sis­te­mas de opre­sión, domi­na­ción y explo­ta­ción en don­de la cla­se no es la úni­ca con­di­ción objetiva.

De nue­vo se nos hace nece­sa­rio una mira­da hacia y des­de el Sur, a los deba­tes polí­ti­cos y teó­ri­cos que en los últi­mos años sur­gie­ron en paí­ses de Amé­ri­ca Lati­na como Boli­via, don­de des­pués de déca­das de movi­li­za­ción anti­neo­li­be­ral y anti­co­lo­nial, y con la lle­ga­da al gobierno de Evo Mora­les y el MAS, las orga­ni­za­cio­nes y el nue­vo suje­to cons­ti­tu­yen­te se pre­gun­ta­ron si es que la trans­for­ma­ción del Esta­do como pac­to, rela­ción his­tó­ri­ca y estruc­tu­ra no sig­ni­fi­ca­ba tam­bién la nece­si­dad de cam­biar asi­mis­mo los tres pode­res cons­ti­tui­dos, o si el poder cons­ti­tu­yen­te se con­ver­tía en algo mas, des­de una pers­pec­ti­va descolonizadora.

Con­ser­va­du­ris­mo de la izquier­da, refor­mis­mo de la derecha

Cuan­do Negri y Hardt se refie­ren a que la izquier­da ins­ti­tu­cio­nal no con­si­gue com­pren­der la pro­fun­di­dad de la cri­sis de repre­sen­ta­ción que vivi­mos, ela­bo­ran una lec­tu­ra cuan­to menos euro­cén­tri­ca de la situa­ción, vol­vien­do a colo­car a la izquier­da como un espa­cio homo­gé­neo y uni­ver­sa­li­za­ble. Una vez más les recor­da­mos a los auto­res que mien­tras la izquier­da euro­pea y esta­dou­ni­den­se se encon­tra­ba movi­li­za­da deman­dan­do una otra glo­ba­li­za­ción, en los paí­ses sud­ame­ri­ca­nos las movi­li­za­cio­nes con­tra el neo­li­be­ra­lis­mo y los tra­ta­dos de libre comer­cio, y en el caso de los paí­ses andi­nos la trans­for­ma­ción del Esta­do nación en Esta­do Plu­ri­na­cio­nal, gene­ra­ron una serie de deba­tes de aque­llas fuer­zas que devi­nie­ron en cons­ti­tu­yen­tes y que ya pre­con­fi­gu­ra­ban for­mas alter­na­ti­vas de estruc­tu­ra­ción de pode­res y de toma de decisiones.

Así mis­mo cuan­do los auto­res nos plan­tean que la “revo­lu­ción espa­ño­la” del 15M ha apro­ve­cha­do la cri­sis de repre­sen­ta­ción para expe­ri­men­tar nue­vas for­mas de expre­sión demo­crá­ti­ca, debe­ría­mos pre­gun­tar­nos que es exac­ta­men­te lo que ha cons­trui­do el movi­mien­to en lo polí­ti­co, que tipo de alter­na­ti­va ha per­fi­la­do al menos como camino posi­ble para la trans­for­ma­ción de la socie­dad espa­ño­la o euro­pea. Pen­sa­mos que el deba­te del poder cons­ti­tu­yen­te y la izquier­da como fuer­za poten­cial­men­te trans­for­ma­do­ra y crea­ti­va, debe estar ancla­do a una dis­cu­sión sobre la con­fi­gu­ra­ción de la hege­mo­nía, del movi­mien­to de la polí­ti­ca en la cons­truc­ción de poder.

¿Pue­de deve­nir la izquier­da en un poder constituyente?

Para que la izquier­da pue­da deve­nir en un poder cons­ti­tu­yen­te, pro­po­ne­mos mirar al Sur y las pro­pues­tas que sus pue­blos vie­nen tra­ba­jan­do des­de hace 20 años. La peri­fe­ria y el Sur del mun­do son espa­cios en don­de la pro­duc­ción de la polí­ti­ca impli­ca el sur­gi­mien­to de pro­pues­tas que sin pre­ten­der ser uni­ver­sa­li­za­bles, si cons­ti­tu­yen espa­cios de crea­ti­vi­dad y eman­ci­pa­ción para el mun­do, entre los que pode­mos des­ta­car el Buen Vivir y la nece­si­dad de un pro­ce­so de des­co­lo­ni­za­ción y des­pa­triar­ca­li­za­ción del Esta­do. Negri y Hardt no reco­gen, ana­li­zan, ni visi­bi­li­zan la pro­duc­ción teó­ri­ca y polí­ti­ca del Sur en su aná­li­sis sobre la izquier­da, y mucho menos incor­po­ran los apren­di­za­jes y deba­tes que el Sur ha teni­do y está tenien­do sobre como avan­zar hacia una trans­for­ma­ción estruc­tu­ral. No reco­ger estas pro­pues­tas como espa­cio de pro­duc­ción e invi­si­bi­li­zar­las, vuel­ve a ubi­car por omi­sión al Sur úni­ca­men­te como espa­cio de repro­duc­ción y trans­fe­ren­cia de valor, ausen­cia his­tó­ri­ca no solo colo­nial, sino con­tra­pro­du­cen­te para la mis­ma izquier­da del Norte.

En cual­quier caso si bien el aná­li­sis ante­rior pue­de ser más o menos dis­cu­ti­ble, pero cuan­to menos útil para el deba­te, es a par­tir de este pun­to don­de comien­za a res­que­bra­jar­se por com­ple­to y des­nu­dar la inca­pa­ci­dad de Negri y Hardt para ofre­cer alter­na­ti­vas. Nos plan­tean cin­co pro­ble­mas a los que la izquier­da debe enfren­tar­se si quie­re con­ver­tir­se en poder cons­ti­tu­yen­te. Vamos a dete­ner­nos en los dos que con­si­de­ra­mos más significativos.

En pri­mer lugar sitúan la con­tra­dic­ción dia­léc­ti­ca entre la natu­ra­le­za social de la pro­duc­ción y la natu­ra­le­za pri­va­da de la acu­mu­la­ción capi­ta­lis­ta, pro­po­nién­do­nos la reapro­pia­ción de la estruc­tu­ra finan­cie­ra de la pro­duc­ción. En este pun­to esta­mos mas cer­ca de pro­pues­tas que nos lle­gan des­de el Sur y la peri­fe­ria, des­de el mar­xis­mo más orto­do­xo de Samir Amin has­ta deba­tes plan­tea­dos por las femi­nis­tas comu­ni­ta­rias, pasan­do por pro­pues­tas de sin­di­ca­tos de tra­ba­ja­do­res y pobla­do­res, que en nues­tra opi­nión cons­ti­tu­yen avan­ces cen­tra­les cuyo mayor apor­te es qui­zás la pro­pues­ta de alter­na­ti­vas a la pro­pie­dad de los medios, a su uso y su cone­xión con la socie­dad. Para quie­nes vivi­mos en paí­ses con gobier­nos que se pro­pu­sie­ron expro­pia­cio­nes de empre­sas trans­na­cio­na­les como una mane­ra de supe­rar el neo­li­be­ra­lis­mo y de empre­sas pri­va­das nacio­na­les para el avan­ce de nue­vas for­mas de pro­duc­ción y de rela­cio­nes socia­les de pro­duc­ción, la expro­pia­ción de los medios no es sufi­cien­te. La izquier­da hoy en día nece­si­ta plan­tear­se que hacer más allá de la expro­pia­ción, como resol­ver el pro­ble­ma de la pro­pie­dad pri­va­da, esta­tal, colec­ti­va o comu­ni­ta­ria, la gene­ra­ción de ganan­cias y la toma de deci­sio­nes y estruc­tu­ra de estos espa­cios, y yen­do un poco mas allá, como hacer de estos espa­cios un lugar de resis­ten­cia a la trans­na­cio­na­li­za­ción y al domi­nio del capi­tal finan­cie­ro espe­cu­la­ti­vo de esta épo­ca capi­ta­lis­ta glo­bal. Tam­po­co pode­mos olvi­dar­nos de un ele­men­to cen­tral como es el de la prio­ri­za­ción del valor de uso fren­te al valor de cambio.

El segun­do ele­men­to de impor­tan­cia que nos plan­tean es el de la difu­sión del poder terri­to­rial, para resol­ver la cri­sis del Esta­do-nación con estruc­tu­ras fede­ra­les de gobierno, cer­ca­nas a la base y difu­sas geo­grá­fi­ca­men­te. La trans­for­ma­ción del Esta­do-nación para nues­tros auto­res es por tan­to la fede­ra­li­za­ción del Esta­do. Paí­ses como Ecua­dor y Boli­via tam­bién plan­tea­ron hace más de una déca­da que había que trans­for­mar su Esta­do nación, por ser colo­nial, capi­ta­lis­ta peri­fé­ri­co y patriar­cal oli­gár­qui­co. Los movi­mien­tos indí­ge­nas de ambos paí­ses con­si­de­ra­ron ya en ese momen­to que la base de dispu­ta era el terri­to­rio y que no bas­ta­ba con lle­gar al poder o estar en el gobierno sino que había que empren­der la titá­ni­ca tarea de des­co­lo­ni­zar­lo y des­pa­triar­ca­li­zar­lo. Sin embar­go la sali­da nun­ca fue (ni será) la con­cen­tra­ción de nues­tras luchas en la for­ma admi­nis­tra­ti­va del poder de este Esta­do, para noso­tros el pro­ble­ma es el mode­lo de Esta­do y por lo tan­to el tipo de poder que que­re­mos cons­truir. Nues­tros terri­to­rios por tan­to no sufren un pro­ble­ma de admi­nis­tra­ción, sino de con­trol, resig­ni­fi­ca­ción, dispu­ta y cons­truc­ción de con­tra hege­mo­nía. Es ahí don­de pode­mos avan­zar en una nue­va rela­ción con la natu­ra­le­za y en la coexis­ten­cia de sis­te­mas de jus­ti­cia, de gobierno y de control.

La reapro­pia­ción social del común

Los auto­res orga­ni­zan su artícu­lo en torno a la pre­gun­ta de cómo avan­zar hacia la orga­ni­za­ción de una resis­ten­cia per­ma­nen­te y la expre­sión del poder cons­ti­tu­yen­te, pero sobre esto no nos dicen nada, tan solo nos dejan la pro­pues­ta de ir más allá de lo moderno.

Refle­xio­nan sobre la cri­sis de la moder­ni­dad capi­ta­lis­ta, pero sin situar­la, nom­brar­la ni carac­te­ri­zar­la, pro­po­nién­do­nos en su lugar la alter­mo­der­ni­dad, una nue­va vuel­ta de tuer­ca a la pos­mo­der­ni­dad. Pero el pro­ble­ma de este enfo­que no es solo su pro­pues­ta alter­mo­der­na, si no la mis­ma com­pren­sión sobre la cri­sis que vivi­mos. Es incom­pren­si­ble por ejem­plo, que no haya una sola men­ción de los auto­res sobre la cri­sis eco­ló­gi­ca del pla­ne­ta. La cri­sis estruc­tu­ral que sufri­mos esta basa­da en que para exis­tir, el capi­ta­lis­mo nece­si­ta de colo­nias, exter­na­li­da­des y exte­rio­ri­da­des, divi­sión del tra­ba­jo, divi­sión sexual y divi­sión racial, y solo así pue­de repro­du­cir­se. Solo a par­tir de este aná­li­sis es que podría­mos pen­sar con cla­ri­dad que nece­si­ta­mos hoy en día para hacer fren­te al capi­ta­lis­mo des­de la izquierda.

Izquier­da que pen­sa­mos hoy en día como el espa­cio polí­ti­co de trans­for­ma­ción de toda opre­sión, domi­na­ción y explo­ta­ción, que com­ba­te por lo tan­to capi­ta­lis­mo, impe­ria­lis­mo, colo­nia­li­dad y patriar­ca­do pero que ade­más aho­ra se enfren­ta al enor­me reto de cons­truir otra rela­ción con la natu­ra­le­za. La izquier­da es enton­ces no solo resis­ten­cia y crí­ti­ca sino posi­bi­li­dad de poder, es decir, de trans­for­ma­ción inte­gral. Es el espa­cio don­de el suje­to de la trans­for­ma­ción incor­po­ra en su pro­pia constituci��n múl­ti­ples ros­tros, cuer­pos, tan­to de su lugar en la domi­na­ción y la explo­ta­ción como en la posi­bi­li­dad de emancipación.

Pasar por tan­to de la resis­ten­cia a la pro­pues­ta, solo pode­mos hacer­lo pen­san­do el poder en una izquier­da que devie­ne poder cons­ti­tu­yen­te. Poder y con­tra­po­der deben ser para noso­tras y noso­tros dos caras de una mis­ma mone­da, den­tro de una apues­ta cla­ra de orga­ni­za­ción polí­ti­ca para el avan­ce en la cons­truc­ción de otro mun­do en el que le demos al poder un uso con­tra­he­ge­mó­ni­co. Y ahí es don­de la for­ma mul­ti­tud no nos sir­ve, pues no logra defi­nir un pro­yec­to polí­ti­co para trans­for­mar el poder y con­fi­gu­rar­se en hege­mo­nía. Esta­mos de acuer­do en que la izquier­da debe pre­gun­tar­se como cons­truir his­tó­ri­ca­men­te una fuer­za crea­ti­va, trans­for­ma­do­ra y libe­ra­do­ra, una fuer­za pro­pia del poder cons­ti­tu­yen­te, pero la gran tarea de la izquier­da hoy en día es que ese poder cons­ti­tu­yen­te se con­vier­ta en una base arti­cu­la­da a la cons­truc­ción de un pro­yec­to his­tó­ri­co, con capa­ci­dad de vol­ver­se sen­ti­do común. Negri y Hardt pro­po­nen la mul­ti­tud como el espa­cio don­de esta fuer­za crea­ti­va, don­de esa rela­ción cons­ti­tu­yen­te es poten­cia­li­dad. Sin embar­go, es jus­ta­men­te la pre­gun­ta sobre como ser pro­yec­to his­tó­ri­co la que no se resuel­ve con la multitud.

Nece­si­ta­mos crear nue­vas for­mas de orga­ni­za­ción polí­ti­ca a par­tir de las ya exis­ten­tes, par­ti­dos, sin­di­ca­tos, movi­mien­tos socia­les y otros colec­ti­vos, para gene­rar rup­tu­ras, sino revo­lu­cio­na­rias, si al menos que pro­vo­quen tran­si­cio­nes bajo otro hori­zon­te, que en nues­tra apues­ta, se lla­ma socia­lis­mo. Si que­re­mos ser poder, y mas aun poder cons­ti­tu­yen­te, nece­si­ta­mos arti­cu­lar en una nue­va for­ma his­tó­ri­ca el poder cons­ti­tu­yen­te con la con­fi­gu­ra­ción de hege­mo­nía, para lograr la reso­lu­ción de la cri­sis estruc­tu­ral que vivi­mos de una for­ma más favo­ra­ble a nues­tros intere­ses, los intere­ses de las cla­ses popu­la­res, de una nue­va izquier­da internacionalista.

El poder cons­ti­tu­yen­te que nece­si­ta­mos solo pue­de cons­truir­se a par­tir de un núcleo más poli­ti­za­do que con­so­li­da un pro­yec­to de Esta­do (enten­di­do como una rela­ción his­tó­ri­ca) y de socie­dad irra­dian­do y gene­ran­do un sen­ti­do común en el res­to de la socie­dad. Expan­dién­do­se, con­fi­gu­rán­do­se como sen­ti­do común, pre­gun­tán­do­se cómo ser pro­yec­to polí­ti­co y al mis­mo tiem­po pro­ce­so cons­ti­tu­yen­te, cómo man­te­ner el núcleo inne­go­cia­ble y al mis­mo tiem­po ser pro­yec­to fle­xi­ble que inte­gra y se rein­ven­ta. Y todo ello hay que cons­truir­lo des­de la base, des­de una reali­dad social, polí­ti­ca y cul­tu­ral don­de cada vez hay menos refe­ren­tes de lucha. El pro­yec­to polí­ti­co de este suje­to cons­ti­tu­yen­te debe hacer­se en el momen­to de mayor des­po­li­ti­za­ción de los últi­mos años, con una mayo­ría social que sufre las con­se­cuen­cias de la cri­sis estruc­tu­ral en la que siem­pre pagan los mis­mos, las cla­ses popu­la­res y los sec­to­res subal­ter­nos. Hay por tan­to que bajar­se del pedes­tal, enfan­gar­se y pro­po­ner nue­vos esque­mas de lucha y orga­ni­za­ción para enfren­tar este momen­to histórico.

Pen­sa­mos enton­ces en una tran­si­ción lar­ga, don­de poda­mos ima­gi­nar otras lógi­cas de repro­duc­ción libe­ra­do­ras y no basa­das en lógi­cas de acu­mu­la­ción capi­ta­lis­ta. De ahí la impor­tan­cia en un pri­mer momen­to de con­fi­gu­rar un nue­vo pro­yec­to polí­ti­co a par­tir de un deba­te sobre el poder, el Esta­do, la sobe­ra­nía, las cla­ses socia­les y la cons­truc­ción de hege­mo­nía. En un segun­do momen­to, este deba­te debe­ría tra­du­cir­se en un pro­gra­ma, una estra­te­gia y una agen­da, tres ele­men­tos cla­ves que nece­si­ta la izquier­da para con­ver­tir­se en poder constituyente.

Biblio­gra­fía:

Skoc­pol, The­da (1995). “America’s first modern social poli­cies and their lega­cies” en “Pro­tec­ting sol­diers and mothers, the poli­ti­cal ori­gins of social policy in the Uni­ted Sta­tes”. The Belk­nap Press of Har­vard Uni­ver­sity Press, Cam­brid­ge, Mas­sa­chu­setts.


[4] Igle­sias, Pablo “Notas sobre el últi­mo artícu­lo de Hardt y Negri «La cons­ti­tu­ción de lo común y las razo­nes de la izquier­da» en http://www.kaosenlared.net/component/k2/item/2535-notas-sobre-el-%C3%BAltimo-art%C3%ADculo-de-hardt-y-negri-la-constituci%C3%B3n-de-lo-com%C3%BAn-y-las-razones-de-la-izquierda.html

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