La mitad de EE.UU. es pobre- Fred Goldstein

El núme­ro de per­so­nas en los EE.UU. que son ofi­cial­men­te pobres o “casi pobres” se ha con­ver­ti­do en un tema de controversia.

La Ofi­ci­na del Cen­so ha cam­bia­do el méto­do por el cual mide la pobre­za ofi­cial. Aho­ra las dife­ren­cias regio­na­les son toma­das en cuen­ta al cal­cu­lar el cos­to de man­te­ner una fami­lia, así como la adi­ción de cual­quier asis­ten­cia del gobierno — como los cupo­nes de ali­men­to — a los ingre­sos de una fami­lia, mien­tras que le res­tan los gas­tos médi­cos, de trans­por­te, de cui­da­do infan­til y otros.

El perió­di­co The New York Times pidió las cifras basa­das en estos nue­vos méto­dos de cálcu­lo ofi­cial de pobre­za a la Ofi­ci­na del Cen­so. El nue­vo por­cen­ta­je era impac­tan­te. El Times publi­có sus con­clu­sio­nes en noviem­bre. Decla­ró que el núme­ro de per­so­nas que vive en la pobre­za es de 100 millo­nes, o sea una de cada tres per­so­nas en los EE.UU.

Pero un mes más tar­de, en diciem­bre, la agen­cia Asso­cia­ted Press publi­có sus con­clu­sio­nes basa­das en los nue­vos cálcu­los. Encon­tró que 150 millo­nes — lo que sig­ni­fi­ca que casi una de cada dos per­so­nas — era pobre o “casi pobre”. Casi pobre sig­ni­fi­ca tener que luchar para poder pagar las cuentas.

Esto fue aún más impactante.

Ambas cifras se basa­ron en los mis­mos resul­ta­dos de la Ofi­ci­na del Cen­so. La dife­ren­cia es que el pri­mer estu­dio con­tó a todas las per­so­nas que viven en el 150 por cien­to o menos del nivel de pobre­za. El nivel ofi­cial de pobre­za para una fami­lia de cua­tro con dos niños/​as, en vir­tud de las nue­vas medi­das adop­ta­das por la Ofi­ci­na de Cen­so, se fijó en un ingre­so anual de $24.343.

El segun­do estu­dio, uti­li­zan­do la mis­ma base de datos, incluía a las per­so­nas que viven en el 200 por cien­to o menos del nivel de pobre­za. Encon­tró que una fami­lia de cua­tro per­so­nas, inclu­yen­do a dos niños/​as, con un ingre­so anual de $48.686 aún lucha­ba por sobre­vi­vir y vivía en tal pre­ca­rie­dad que pron­to podría irse a pique. Cual­quie­ra que esté tra­tan­do de man­te­ner uni­da a una fami­lia de cua­tro con estos ingre­sos sin duda esta­rá de acuer­do con la defi­ni­ción más amplia.

La Ofi­ci­na del Cen­so se apre­su­ró a “acla­rar” la situa­ción, decla­ran­do que era erró­neo con­cluir que la mitad de las per­so­nas en los EE.UU. era pobre o “casi pobre”. De todos modos, decían que el gobierno no tie­ne una defi­ni­ción de “ingre­sos bajos” o de “casi pobres”, por lo que todo el deba­te esta­ba equi­vo­ca­do. Esta dis­cu­sión rápi­da­men­te des­apa­re­ció de los gran­des medios de comunicación.

“No se nece­si­ta un meteorólogo”

No impor­ta qué núme­ro se adop­te, el hecho es que los sala­rios reales han esta­do cayen­do duran­te 30 años con­for­me los capi­ta­lis­tas inte­gran nue­vas tec­no­lo­gías, ace­le­ran el tra­ba­jo y obli­gan a millo­nes de obreros/​as a tra­ba­jar a tiem­po par­cial. Des­de que la cri­sis eco­nó­mi­ca se ini­ció en agos­to del 2007, los sala­rios han caí­do aún más drás­ti­ca­men­te. Por lo menos 30 millo­nes están desempleados/​as o subempleados/​as. Millo­nes de per­so­nas han sido for­za­das fue­ra de sus hoga­res al eje­cu­tar sus hipo­te­cas. Y la asis­ten­cia del gobierno está sien­do recor­ta­da has­ta el hue­so a nivel fede­ral, esta­tal y local.

En otras pala­bras, el deba­te sobre cuán­ta pobre­za exis­te según las esta­dís­ti­cas del gobierno es sólo un deba­te sobre las defi­ni­cio­nes del gobierno y las cate­go­rías de la Ofi­ci­na del Cen­so. Inde­pen­dien­te­men­te, la pobre­za y el sufri­mien­to son reales y están aumen­tan­do. Y aún según las esta­dís­ti­cas ofi­cia­les, la pobre­za en Esta­dos Uni­dos aumen­tó por 2,6 millo­nes entre 2009 y 2010.

Como dice el refrán, ‘no se nece­si­ta un meteo­ró­lo­go’ para saber en qué direc­ción sopla el vien­to. La pobre­za es par­te inte­gral del capi­ta­lis­mo. Duran­te una cri­sis eco­nó­mi­ca con esta dura­ción y gra­ve­dad, la pobre­za cre­ce más pro­fun­da y ampliamente.

Karl Marx sobre el 1% y el 99 %

Cabe reite­rar que el cre­ci­mien­to de la pobre­za es par­te del capi­ta­lis­mo. De hecho, Karl Marx, al escri­bir el “Mani­fies­to Comu­nis­ta” en 1848, pre­sa­gió la des­crip­ción del 1% fren­te al 99%.

Argu­men­tan­do en con­tra de los capi­ta­lis­tas, que se que­ja­ban sobre el pro­gra­ma comu­nis­ta de abo­lir la pro­pie­dad pri­va­da en los medios de pro­duc­ción, Marx escribió:

“Os ate­rráis de que que­ra­mos abo­lir la pro­pie­dad pri­va­da, ¡cómo si ya en el seno de vues­tra socie­dad actual, la pro­pie­dad pri­va­da no estu­vie­se abo­li­da para nue­ve déci­mas par­tes de la pobla­ción, como si no exis­tie­se pre­ci­sa­men­te a cos­ta de no exis­tir para esas nue­ve déci­mas par­tes! ¿Qué es, pues, lo que en rigor nos repro­cháis? Que­rer des­truir un régi­men de pro­pie­dad que tie­ne por nece­sa­ria con­di­ción el des­po­jo de la inmen­sa mayo­ría de la sociedad.

“Nos repro­cháis, para decir­lo de una vez, que­rer abo­lir vues­tra pro­pie­dad. Pues sí, a eso es a lo que aspiramos”.

Marx escri­bió sobre la déci­ma par­te de la pobla­ción fren­te a las nue­ve déci­mas par­tes duran­te las pri­me­ras eta­pas del capi­ta­lis­mo, antes de que la gran con­cen­tra­ción de rique­zas, que él pre­vió, hubie­ra alcan­za­do las pro­por­cio­nes del siglo XXI. De hecho, hoy sólo una peque­ña frac­ción del 1%, los mul­ti­mi­llo­na­rios, efec­ti­va­men­te con­tro­lan la riqueza.

Marx escri­bió hace 160 años, antes de la era del capi­tal finan­cie­ro con sus fon­dos de cober­tu­ra y sus rique­zas inima­gi­na­bles. Pero aun­que escri­bió del 10 por cien­to y del 90 por cien­to, él seña­ló y ana­li­zó cómo la ten­den­cia del capi­ta­lis­mo es con­cen­trar la rique­za en menos y menos manos, dejan­do a las masas sin nin­gu­na pro­pie­dad y vivien­do en la pobreza.

Des­pués de 20 años más de estu­diar el capi­ta­lis­mo, Marx en 1867 escri­bió en “El Capi­tal”, Tomo I, capí­tu­lo 25, sobre la “Ley Gene­ral de acu­mu­la­ción capi­ta­lis­ta”. Des­cri­bió el papel de la tec­no­lo­gía en la crea­ción de pobre­za y de un núme­ro cre­cien­te de trabajadores/​as desempleados/​as, que él lla­mó “el ejér­ci­to de reser­va de desempleados”:

“La ley, final­men­te, que man­tie­ne un equi­li­brio cons­tan­te entre la sobre­po­bla­ción rela­ti­va o ejér­ci­to indus­trial de reser­va y el volu­men e inten­si­dad de la acu­mu­la­ción, enca­de­na el obre­ro al capi­tal con gri­llos más fir­mes que las cuñas con que Hefes­to ase­gu­ró a Pro­me­teo en la roca. Esta ley pro­du­ce una acu­mu­la­ción de mise­ria pro­por­cio­na­da a la acu­mu­la­ción de capi­tal. La acu­mu­la­ción de rique­za en un polo es al pro­pio tiem­po, pues, acu­mu­la­ción de mise­ria, tor­men­tos de tra­ba­jo, escla­vi­tud, igno­ran­cia, embru­te­ci­mien­to y degra­da­ción moral en el polo opues­to, esto es, don­de se halla la cla­se que pro­du­ce su pro­pio pro­duc­to como capi­tal.” [Se pue­den leer “El Mani­fes­to Comu­nis­ta” y “El Capi­tal” en marxists.org/archive.][Nota de tra­duc­ción: Capí­tu­lo XXIII, del Libro I en http://​www​.ucm​.es]

Pero Marx no sola­men­te des­cri­bió la pobre­za y la des­igual­dad en rique­zas. Él ana­li­zó sus orí­ge­nes en la rela­ción del tra­ba­jo asa­la­ria­do al capi­tal. Demos­tró que el sis­te­ma de ganan­cias, el sis­te­ma de pro­pie­dad pri­va­da, se basa en los/​as trabajadores/​as que ven­den su fuer­za de tra­ba­jo a los empre­sa­rios que la uti­li­zan para aumen­tar su capi­tal, sus ganan­cias y su rique­za personal.

Esto es tan cier­to hoy como lo era en 1848 y 1867. Las mis­mas leyes des­cri­tas por Marx han pro­vo­ca­do la cri­sis eco­nó­mi­ca mun­dial que esta­mos vivien­do. Las leyes del capi­ta­lis­mo, espe­cial­men­te el per­ma­nen­te impul­so com­pe­ti­ti­vo inhe­ren­te por obte­ner ganan­cias, tam­bién impul­san la tec­no­lo­gía, la ace­le­ra­ción del tra­ba­jo, los suel­dos bajos, la sobre­pro­duc­ción, y a la lar­ga, la des­truc­ción de los empleos y los ingre­sos para las masas.

La pola­ri­za­ción de la socie­dad en 1% y 99% es sis­té­mi­ca. Y es el sis­te­ma el que en últi­ma ins­tan­cia debe ser destruido.

Entre­tan­to, el movi­mien­to de Ocu­par Wall Street ha empu­ja­do a la socie­dad hacia un gran paso ade­lan­te al expo­ner a los ricos y tomar medi­das con­tra ellos. Al hacer­lo, ha des­per­ta­do a gran­des sec­to­res de la socie­dad a que se den cuen­ta de que su pobre­za, sus empleos sin opor­tu­ni­da­des de pro­gre­sar, su lucha por sobre­vi­vir, no son su cul­pa, sino la cul­pa del sis­te­ma capitalista.

Así, el OWS ha legi­ti­ma­do y amplia­men­te difun­di­do la opo­si­ción al sis­te­ma, movién­do­nos a todos/​as a un paso más cer­ca de poder des­ha­cer­se de la tota­li­dad del 1% y esta­ble­cer el domi­nio del 99% — es decir, eli­mi­nar la auto­crá­ti­ca cla­se domi­nan­te capi­ta­lis­ta y esta­ble­cer la auto­ri­dad demo­crá­ti­ca de los/​as trabajadores/​as y los/​as oprimidos/​as.

www​.wor​kers​.org

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