La can­di­da­tu­ra repu­bli­ca­na nada en aguas revuel­tas- Oli­ver Zamo­ra Oria

El cau­cus repu­bli­cano en el esta­do nor­te­ame­ri­cano de Iowa no des­pe­jó el camino del par­ti­do a las pre­si­den­cia­les de este año, por el con­tra­rio, nubló más los pro­nós­ti­cos para defi­nir cual de los aspi­ran­tes será por fin el con­trin­can­te del pre­si­den­te Barack Oba­ma. Solo algo que­dó con­fir­ma­do: las divi­sio­nes ideo­ló­gi­cas al inte­rior del Par­ti­do Repu­bli­cano están entor­pe­cien­do seria­men­te la selec­ción de un can­di­da­to y el pro­ce­so en Iowa así lo demos­tró. No habrá un can­di­da­to a la medi­da de todos y de este pro­ce­so de elec­cio­nes inter­nas posi­ble­men­te naz­can un can­di­da­to y muchas más divi­sio­nes.

Aún que­dan cau­cus o pri­ma­rias en los otros 49 esta­dos de la nación. A pesar de las dife­ren­cia del elec­to­ra­do en cada una de las regio­nes, se espe­ra­ba que el pro­ce­so en Iowa apun­ta­la­ra a unos de los aspi­ran­tes e influ­ye­ra psi­co­ló­gi­ca­men­te en el res­to de los votan­tes repu­bli­ca­nos, sin embar­go, dejó más con­fu­sión.

El más pre­si­den­cia­ble de todos, Mitt Rom­ney, ganó con tan solo ocho votos de ven­ta­ja sobre Rick San­to­rum, un ultra­con­ser­va­dor mora­lis­ta sin posi­bi­li­da­des a nivel nacio­nal; fue un empa­te téc­ni­co con vein­ti­cin­co pun­tos cada uno ¿Cuál es la lec­tu­ra de los resul­ta­dos en la mayo­ría de los medios de pren­sa? Rom­ney no dio un gol­pe de efec­to en la arra­ca­da y el éxi­to de San­to­rum no le ayu­da­rá a mejo­rar su débil posi­ción en el res­to del país.

En el caso de los otros aspi­ran­tes, el mayor fias­co se lo lle­vó la aban­de­ra­da del Tea Party, Miche­lle Bach­mann, quien alcan­zó solo un cin­co por cien­to a pesar de ser su esta­do natal; tan duro fue el gol­pe que deci­dió reti­ra­se de la con­tien­da. Los otros sobre­vi­ven por el momen­to con deter­mi­na­do mar­gen de posi­bi­li­da­des en el res­to de las regio­nes, Ron Paul alcan­zó más de un vein­te por cien­to, Newt Gin­grich logró un tre­ce y Rick Perry se lle­vó tan solo diez.

Una carac­te­ri­za­ción de los pre­can­di­da­tos y la per­cep­ción que se tie­ne de ellos, mues­tra las dis­cre­pan­cias den­tro del Par­ti­do Repu­bli­cano, dife­ren­cias sobre todo ideo­ló­gi­cas, y por lo tan­to, se hace más difí­cil lla­mar al prag­ma­tis­mo para lograr una posi­ción común. Por ejem­plo, Mitt Rom­ney, ex gober­na­dor de Mas­sa­chu­setts, es para la mayo­ría el más pre­si­den­cia­ble, sin embar­go, es per­ci­bi­do como dema­sia­do libe­ral en los sec­to­res más con­ser­va­do­res. Rick San­to­rum, ex sena­dor, es todo lo con­tra­rio, con­ser­va­dor y mora­lis­ta al pun­to de asus­tar a varias frac­cio­nes repu­bli­ca­nas, según la pren­sa nor­te­ame­ri­ca­na, lle­ga al pun­to de edu­car a sus hijos en casa por la “inmo­ral” ense­ñan­za que se impar­te en las escue­las nor­te­ame­ri­ca­nas.

El gober­na­dor de Texas, Rick Perry, fue des­ca­li­fi­ca­do en los deba­tes por sus pro­pias tor­pe­zas, Newt Gin­grich, es un polí­ti­co de expe­rien­cia en el Con­gre­so con posi­bi­li­da­des de subir la para­da en Caro­li­na del Sur y Flo­ri­da, sin embar­go, sus posi­cio­nes en algu­nos aspec­tos pue­den ser escan­da­lo­sas o errá­ti­cas. Por su par­te, Ron Paul, des­pier­ta sim­pa­tía en tre los jóve­nes, pero se opo­ne a la inje­ren­cia de Esta­dos Uni­dos en el mun­do, una acti­tud que casi lo con­de­na a muer­te.

Como pode­mos ver, son gran­des los mati­ces entre los aspi­ran­tes, per­so­ni­fi­can ellos las dife­ren­cias en la cúpu­la del par­ti­do y tam­bién en sus bases; todo esto pue­de crear des­con­cier­tos, temo­res, dudas e inde­ci­sio­nes en el elec­to­ra­do, más aún, si toma­mos en cuen­ta como se osci­la de for­ma dife­ren­te entre prag­ma­tis­mo y con­ser­va­du­ris­mo en el res­to de los esta­dos.

Para algu­nos ana­lis­tas el gana­dor de Iowa es el pre­si­den­te demó­cra­ta Barack Oba­ma, quien aún espe­ra un con­trin­can­te a su altu­ra, mien­tras el Par­ti­do Repu­bli­cano tie­ne pro­ble­mas para selec­cio­nar­lo. Según las últi­mas encues­tas el pre­si­den­te mejo­ra su popu­la­ri­dad en el país gra­cias a deter­mi­na­dos índi­ces eco­nó­mi­cos muy débi­les, que no mues­tran para nada una recu­pe­ra­ción, pero que él sabrá apro­ve­char muy bien. A pesar los fuer­tes vien­tos en con­tra, Oba­ma aven­ta­ja en inte­li­gen­cia y caris­ma a cual­quie­ra de sus posi­bles com­pe­ti­do­res, y eso en unas elec­cio­nes cuen­ta… y mucho.

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