Tres pos­ta­les de Eus­kal Herria Ofi­cia­li­za­ción, Eus­ke­ra y Amnis­tía- Car­los Azna­res

Hablar de Eus­kal Herria, es tomar con­cien­cia que se tra­ta de un terri­to­rio don­de, según los áni­mos, los tiem­pos y las rebel­días que acon­tez­can, no se pare­ce a nin­gún otro lugar de Euro­pa. Como siem­pre ocu­rre por estas fechas, sur­gen dis­tin­tas mani­fes­ta­cio­nes que rei­vin­di­can a este terri­to­rio como lo que es, una nación opri­mi­da, inva­di­da, expo­lia­da, pero no domi­na­da por sus veci­nos espa­ño­les y fran­ce­ses. No impor­ta que sean los últi­mos días de un año que deja­rá hue­lla en el pue­blo vas­co, o el mis­mí­si­mo pri­me­ro de enero que augu­ra reno­va­das soli­da­ri­da­des con los más de 700 hom­bres y muje­res que siguen en pri­sión en las peo­res de las cir­cuns­tan­cias posi­bles. Es obvio que aquí no influ­yen Noche­bue­nas ni fines de año (aun­que se los cele­bre como en todas par­tes), y mucho menos, la vora­ci­dad del con­su­mo ‑tam­bién en caí­da por cul­pa de la cri­sis- para diez­mar la volun­tad popu­lar de expre­sar en voz alta sus cues­tio­nes de fon­do. En el País Vas­co, para muchos de sus habi­tan­tes, cuen­tan cosas muy dife­ren­tes a los que pal­pi­tan otras gen­tes del pla­ne­ta. En reali­dad, sus ale­grías y dolo­res se her­ma­nan con los que se viven aho­ra mis­mo en la Pales­ti­na o el Kur­dis­tán ocu­pa­do, por nom­brar sólo algu­nos ejem­plos.

De ese pano­ra­ma de Eus­kal Herria sur­gen estas tres pos­ta­les (entre muchas), que dejan cons­tan­cia de algu­nas de las tan­tas ini­cia­ti­vas de estos días tan espe­cia­les:

El fút­bol como dis­pa­ra­dor.- Como todos los últi­mos años, pre­ci­sa­men­te por estas fechas, se rea­li­za una con­vo­ca­to­ria depor­ti­va que no sólo sir­ve para que los afi­cio­na­dos vas­cos pue­dan ver jugar a su selec­ción nacio­nal de fút­bol fren­te a dife­ren­tes riva­les, sino tam­bién para rein­vin­di­car el dere­cho a que sus dife­ren­tes depor­tis­tas pue­dan com­pe­tir como vas­cos (inte­gran­do su pro­pio equi­po) y no como espa­ño­les, que es lo que ocu­rre has­ta el pre­sen­te. De allí que el pasa­do miér­co­les, duran­te todo el día, en el cen­tro de Bil­bao, miles de per­so­nas (sobre todo, jóve­nes), con­vo­ca­dos por la pla­ta­for­ma Esait, expre­sa­ron su apo­yo a la «ofi­cia­li­za­ción», es decir a que en un futu­ro no muy lejano, Eus­kal Herria pue­da salir a jugar y com­pe­tir inter­na­cio­nal­men­te como selec­ción dife­ren­cia­da de los de Madrid, con cami­se­ta y códi­gos pro­pios.

Des­pués de subir a un esce­na­rio a impor­tan­tes y muy cono­ci­dos depor­tis­tas vas­cos que expre­sa­ron su apo­yo a la pro­pues­ta, de escu­char­se a músi­cos loca­les tocar infi­ni­dad de temas para ani­mar a la audien­cia juve­nil, final­men­te se puso en mar­cha una abi­ga­rra­da mani­fes­ta­ción que, por­tan­do iku­rri­ñas (la ban­de­ra vas­ca), pan­car­tas exi­gien­do amnis­tía para los pre­sos y pre­sas y exi­gien­do una selec­ción pro­pia, ade­más de exi­gir «Inde­pen­den­cia» y la «liber­tad de los pre­sos», lle­gó has­ta las puer­tas del esta­dio don­de, ante una mul­ti­tud, el equi­po nacio­nal vas­co enfren­tó a la selec­ción de Yemen. Allí mis­mo, se reali­zó la otra gran fies­ta: sin impor­tar si el resul­ta­do fue­ra vic­to­rio­so o adver­so ( como ocu­rrió en esta oca­sión), dece­nas de miles de per­so­nas vol­vie­ron a ani­mar a su equi­po con con­sig­nas de mar­ca­do con­te­ni­do rei­vin­di­ca­ti­vo y mayo­ri­ta­ria­men­te inde­pen­den­tis­ta, algo que no sue­le ver­se en otros foros inter­na­cio­na­les simi­la­res, sal­vo cuan­do jue­gan los fut­bo­lis­tas pales­ti­nos. Lógi­co: las nacio­nes sin Esta­do apro­ve­chan todas las oca­sio­nes para hacer­se ver y escu­char, más allá de repre­sio­nes, cen­su­ras y omi­sio­nes infor­ma­ti­vas.


La músi­ca como espe­ran­za.- Esta mis­ma últi­ma sema­na del año, hubo dos expre­sio­nes que coad­yu­van a mani­fes­tar la inmen­sa rique­za cul­tu­ral de este pue­blo. En ambas, la len­gua vas­ca, el eus­ke­ra, jugó un papel sus­tan­cial como fac­tor uni­fi­ca­dor y gene­ra­dor iden­ti­ta­rio. Una de ellas, es el film que fue­ra estre­na­do en octu­bre pasa­do y que ya cuen­ta con impor­tan­tes adhe­sio­nes del públi­co, como ocu­rrie­ra en el últi­mo Fes­ti­val de San Sebas­tián. Se tra­ta de «Betso­la­ri», un exce­len­te docu­men­tal del direc­tor Asier Altu­na, que reco­ge las emo­cio­nes y viven­cias de los pro­ta­go­nis­tas en el arte de impro­vi­sar ver­sos y can­tar­los «a cape­lla» en oca­sio­nes tan diver­sas como un fies­tas, actos polí­ti­cos o depor­ti­vos, home­na­je a los lucha­do­res pre­sos o en com­pe­ten­cias nacio­na­les don­de se sacan chis­pas hom­bres y muje­res del «ber­tso­la­ris­mo», fren­te a miles de espec­ta­do­res, tam­bién vol­ca­dos de lleno a esta mani­fes­ta­ción artís­ti­ca. La pelí­cu­la mues­tra pre­ci­sa­men­te cuán­ta impor­tan­cia, a nivel de recu­pe­ra­ción y sos­tén de la iden­ti­dad nacio­nal vas­ca, tie­ne esta acti­vi­dad, que si bien pue­de ser enten­di­da en su dimen­sión si se pien­sa en otras simi­la­res, como son los repen­tis­tas cuba­nos y los paya­do­res rio­pla­ten­ses, sólo es posi­ble pene­trar en sus entra­ñas con pro­fun­di­dad, sólo si se habla y se pien­sa en eus­ke­ra.



Otra cita sin­gu­lar se dio el vier­nes 30 de diciem­bre, con la actua­ción de uno de los tro­va­do­res vas­cos con más fuer­te per­so­na­li­dad en el cam­po musi­cal. Es que los con­cier­tos en direc­to de Mikel Urdan­ga­rín se trans­for­man en un ritual colec­ti­vo, en el que gran par­te de sus temas son corea­dos por el públi­co, y la emo­ción sue­le calar muy hon­do cuan­do algu­na de las letras se refie­ren al amor, a los pre­sos, o a la defen­sa del eus­ke­ra. Ver y escu­char a Urdan­ga­rín y la impre­sio­nan­te ban­da que le acom­pa­ña pasa por ser un via­je obli­ga­do a fin de reacon­di­cio­nar la natu­ra­le­za sen­si­ble y noble de este pue­blo, que sue­le cre­cer­se des­de las diver­sas adver­si­da­des por las que le toca atra­ve­sar. Su poe­sía, sus iro­nías y tam­bién sus home­na­jes a la memo­ria con­vier­ten la actua­ción en una comu­nión lai­ca para el com­pro­mi­so. No es casual, que este penúl­ti­mo día del año, casi al final del reci­tal y a mane­ra de agra­de­ci­mien­to por todo lo reci­bi­do des­de el esce­na­rio, el públi­co, ente­ra­men­te vol­ca­do hacia el can­tau­tor, haya arran­ca­do espon­tá­nea­men­te con el «Hator, hator». Se tra­ta de un villan­ci­co tra­di­cio­nal al que la diná­mi­ca com­ba­ti­va de este pue­blo le agre­gó estro­fas de home­na­je a los que luchan siem­pre, y que sue­le ser ento­na­do en las movi­li­za­cio­nes inde­pen­den­tis­tas.


Los pre­sos, el pun­to más sen­si­ble de Eus­kal Herria.- Están en todas y cada una de las ini­cia­ti­vas popu­la­res, son el cora­zón pal­pi­tan­te de los que pelea­ron toda su vida. Sig­ni­fi­can la impron­ta de quie­nes no baja­rán los bra­zos has­ta alcan­zar inde­pen­den­cia y socia­lis­mo, como se vie­ne plan­tean­do des­de 1959. En aquel enton­ces, un gru­po de jóve­nes optó por «tirar­se al mon­te» y empren­der el camino de la vía arma­da, har­tos de pro­me­sas y espe­ras. Des­de ese momen­to gene­ra­ron tal revul­si­vo en Eus­kal Herria, que deci­di­da­men­te hay que hablar de «un antes y un des­pués» de su opción, que pre­ci­sa­men­te este año fue reem­pla­za­da uni­la­te­ral­men­te por ceder­le todo el pro­ta­go­nis­mo a los vas­cos y las vas­cas. Actual­men­te, un poco más de 700 de esos here­de­ros de aque­llos fun­da­do­res, más otros más que se les fue­ron suman­do, siguen de rehe­nes en las maz­mo­rras de los Esta­dos ocu­pan­tes. Por eso, no hay ins­tan­te que no se les ten­ga en cuen­ta y se pida para ellos, que «regre­sen a casa» en alas de una Amnis­tía que pare­ce nece­sa­ria para que no haya exclui­dos en la futu­ra cons­truc­ción de un país con el que muchos soña­ron y otros, los más comprometidos,tuvieron que dar su vida o su liber­tad para apor­tar gra­ni­tos de are­na en su bús­que­da.

Recla­mar enton­ces, por los pre­sos y pre­sas, se con­vier­te en algo urgen­te en estos días «fes­ti­vos». Así, coin­ci­dien­do con que el día 30 fue el últi­mo vier­nes del año, todos los pue­blos de Eus­kal Herria, vol­vie­ron a lle­nar­se de gri­tos y pan­car­tas exi­gien­do la liber­tad para todos aque­llos y aque­llas, que sufren dis­per­sión, haci­na­mien­to y cas­ti­gos coti­dia­nos en los cala­bo­zos, En esta oca­sión, por ejemplo,un sitio emble­má­ti­co de Bil­bao como es El Are­nal, reci­bió a tres bulli­cio­sas colum­nas de mili­tan­tes y fami­lia­res, que mar­cha­ron des­de dis­tin­tos barrios agi­tan­do soli­da­ri­da­des y pidien­do más com­pro­mi­so a la pobla­ción para quie­nes están pre­sos por luchar. La mis­ma foto, se repi­tió por todo el terri­to­rio, gene­ran­do un anti­ci­po de lo que ocu­rri­rá el pró­xi­mo sába­do 7 de enero, don­de todo indi­ca que se podrían supe­rar los índi­ces de asis­ten­cia a una mani­fes­ta­ción. Tal es así, que ya se cuen­tan con miles de fir­mas de adhe­sión lle­ga­das des­de toda Eus­kal Herria y tam­bién de otros sitios del mun­do, sumán­do­se a la con­vo­ca­to­ria, que habrá de desa­rro­llar­se otra vez en Bil­bao.

Por últi­mo, con­sig­nar que en las últi­mas horas de la tar­de del sába­do 31, en cada rin­cón de Eus­kal Herria se rea­li­za­ron con­cen­tra­cio­nes, mar­chas y brin­dis por los pre­sos y pre­sas, por los miles de depor­ta­dos y refu­gia­dos. En algu­nos sitios, como es el caso de Algor­ta y Beran­go, ambos pue­blos de Biz­kaia, la acti­vi­dad se reali­zó en la calle, exhi­bien­do pan­car­tas rei­vin­di­ca­ti­vas, iku­rri­ñas y las fotos de los encar­ce­la­dos de dichos pue­blos. La mis­ma cere­mo­nia se repi­tió este domin­go 1ero. de enero, como una for­ma de ini­ciar el año con toda la fuer­za que se nece­si­ta para que el mun­do ‑pero sobre todo los gobier­nos dere­chis­tas espa­ñol y fran­cés- se ente­ren, que sin los pre­sos y pre­sas vas­cas en libertad,sin que vuel­van a esta tie­rra todos los refu­gia­dos y depor­ta­dos, hablar de paz y demo­cra­cia sue­na a dis­cur­so hue­co.


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