El valor de las muje­res gue­rri­lle­ras en la resis­ten­cia con­tra la inva­sión nazi

El Comi­té Cen­tral del PCUS en 1941 ins­ta a la crea­ción de una red de orga­ni­za­cio­nes bol­che­vi­ques dedi­ca­das a la sub­ver­sión en el terri­to­rio ocu­pa­do por los ale­ma­nes. Se cal­cu­la que unos 800.000 gue­rri­lle­ros luchan en Rusia, Ucra­nia y sobre­to­do Bie­lo­ru­sia.
En este tipo de lucha el apo­yo popu­lar es el prin­ci­pal fac­tor que posi­bi­li­ta la vic­to­ria. Las muje­res tuvie­ron un papel cru­cial en los éxi­tos mili­ta­res de la resis­ten­cia. Tras la inva­sión en 1941 la mayor par­te de los hom­bres pasan a enro­lar­se en el Ejér­ci­to Rojo, que­dan­do en las zonas ocu­pa­das ancia­nos, niños, muje­res, sol­da­dos ais­la­dos de sus unidades…Las muje­res, en su mayo­ría mili­tan­tes del Kom­so­mol, pasan a dedi­car­se a la lucha gue­rri­lle­ra. Por el hecho de ser muje­res levan­ta­ban muchas menos sos­pe­chas que los hom­bres al ojo de los inva­so­res. Cien­tos de miles de muje­res for­ma­ron par­te de la resis­ten­cia, bien median­te el apo­yo civil a la gue­rri­lla o direc­ta­men­te en ope­ra­cio­nes mili­ta­res.
par­ti­sa­nas bie­lo­rru­sas en Minsk

El sabo­ta­je a las infra­es­truc­tu­ras, comu­ni­ca­cio­nes, trans­por­te; acti­vi­da­des de inte­li­gen­cia, agi­ta­ción y pro­pa­gan­da bol­che­vi­ques, ocul­ta­ción de gue­rri­lle­ros, armas, víve­res; movi­li­za­ción de la pobla­ción, eli­mi­na­ción físi­ca de los inva­so­res, rees­ta­ble­ci­mien­to de la auto­ri­dad sovié­ti­ca en amplias zonas libe­ra­das… entre otras muchas tareas con­ta­ron con la deci­di­da par­ti­ci­pa­ción de aque­llas las jóve­nes gue­rri­lle­ras. A con­ti­nua­ción se resal­tan las haza­ñas de algu­nas de estas heroi­nas, sin olvi­dar a todas aque­llas que de for­ma anó­ni­ma die­ron sus mejo­res años por libe­rar Euro­pa del fas­cis­mo:

Nina Kos­te­ri­na
Nina Kos­te­ri­na se alis­tó en el Kom­so­mol en 1936. Des­de enton­ces plas­mó todas sus viven­cias, amo­res y amis­ta­des en su dia­rio. En 1941 sal­ta en para­caí­das tras las líneas enemi­gas para actuar en la gue­rri­lla. Mue­re por una explo­sión en una acción gue­rri­lle­ra en Baku. Su dia­rio se publi­co en 1962
Zinai­da Port­no­va
Zinai­da Port­no­va per­te­ne­cía a la orga­ni­za­ción gue­rri­lle­ra “jóve­nes ven­ga­do­res” y al Kom­so­mol. Tra­ba­jan­do en un come­dor para sol­da­dos ale­ma­nas echa­ba veneno en la comi­da. Aun­que en prin­ci­pio la acu­sa­ron, mila­gro­sa­men­te cre­ye­ron en su ino­cen­cia. Su orga­ni­za­ción se dedi­ca­ba sobre todo a la agi­ta­ción polí­ti­ca y al sabo­ta­je. Zinai­da fue dete­ni­da y tor­tu­ra­da por la Ges­ta­po. En un des­cui­do de sus tor­tu­ra­do­res Zinai­da le arre­ba­tó la pis­to­la y los tiro­teó, aun­que no pudo esca­par. Fue eje­cu­ta­da en la cár­cel de Polotsk, días antes de cum­plir los 18 años.
Ina Kons­tan­ti­no­va
Ina Kons­tan­ti­no­va se afi­lió al Kom­so­mol con 17 años. Al año siguien­te con la inva­sión ale­ma­na pasa a for­mar par­te de la bri­ga­da de par­ti­sa­nos Kali­nin. En 1944 Ina cae aba­ti­da tras cubrir la reti­ra­da de sus com­pa­ñe­ros con una ráfa­ga de ame­tra­lla­do­ra.. En el momen­to de su muer­te tan solo tenía 20 años. Su dia­rio fue publi­ca­do en 1947.
Klau­dia Naza­ro­va
Klau­dia Naza­ro­va, lider del Kom­so­mol en la ciu­dad de Ostrov. La tarea a la que se dedi­ca­ba su par­ti­da era bási­ca­men­te la eva­sión de pri­sio­ne­ros hacia zonas libe­ra­das por la gue­rri­lla. Su par­ti­da sal­vó a más de 50 per­so­nas. Fue arres­ta­da en Noviem­bre de 1942 tras ser dela­ta­da por un trai­dor. Duran­te más de un mes los sus cap­to­res inten­ta­ron obte­ner infor­ma­ción median­te todo tipo de tor­tu­ras, ella no dio ni uno sólo de los nom­bres de sus cama­ra­das. El 12 de diciem­bre fue ahor­ca­da y, y su cuer­po expues­to duran­te 3 tres dias a modo de escar­mien­to y ame­na­za a los par­ti­sa­nos.
Sello de 1969 con el retra­to de Lisa Chai­ki­na
Lisa Chai­ki­na, se dedi­ca­ba a tareas de infor­ma­ción e inte­li­gen­cia en las misio­nes que tenía en ciu­da­des y aldeas ocu­pa­das cuan­do fue dete­ni­da por los inva­so­res ale­ma­nes. Antes de ser eje­cu­ta­da fue bru­tal­men­te tor­tu­ra­da con el obje­ti­vo de que infor­ma­ra sobre la loca­li­za­ción de los par­ti­sa­nos, cosa que no con­si­guie­ron sus cap­to­res. Tenía 23 años.
Bus­to de Lyu­bov Shevtso­va en la ciu­dad de Jar­tov
Lyu­bov Shevtso­va per­te­ne­cía a la orga­ni­za­ción gue­rri­lle­ra “joven guar­dia”, que ope­ra­ba en las ciu­da­des de Kras­no­dón y Voroshi­lov­gra­do. Dicha orga­ni­za­ción esta­ba com­pues­ta de mili­tan­tes del Kom­so­mol, y sobre ella se escri­bió la famo­sa nove­la de Ale­xan­der Fadeiev “joven guar­dia”. Una trai­ción per­mi­tió a los ocu­pan­tes des­man­te­lar la orga­ni­za­ción, sólo 8 de los 110 inte­gran­tes con­ti­nua­ron con vida tras fina­li­zar la gue­rra. Lyu­bov, des­pués de ser tor­tu­ra­da, fue eje­cu­ta­da y arro­ja­da a una fosa común en el bos­que. Tenía 19 años.
Ulya­na Gro­mo­va
Ulya­na Gro­mo­va fue tam­bién una com­po­nen­te y diri­gen­te de la orga­ni­za­ción par­ti­sa­na “joven guar­dia”. El día antes del 25 ani­ver­sa­rio de la Revo­lu­ción de Octu­bre, jun­to con Ana­toly Popov, izá­ron la ban­de­ra roja en la chi­me­nea de una mina. Fue dete­ni­da y tor­tu­ra­da en enero de 1943. Sus cap­to­res no fue­ron capa­ces de obte­ner nin­gu­na infor­ma­ción. Murió eje­cu­ta­da con 19 años recién cum­pli­dos, su cuer­po sin vida fue arro­ja­do al fon­do de la mina.
Masha Brus­ki­na, poco antes de ser ahor­ca­da jun­to a sus dos cama­ra­das
Masha Brus­ki­na tras la ocu­pa­ción tra­ba­jó como enfer­me­ra aten­dien­do a los pri­sio­ne­ros de gue­rra sovié­ti­cos, a los que ayu­da­ba a esca­par y les fal­si­fi­ca­ba docu­men­tos de iden­ti­dad. En una de las fugas, los fugi­ti­vos fue­ron tiro­tea­dos y arres­ta­dos a las afue­ras de Minsk. Uno de ellos, Boris Rudz­yan­ko, dela­tó a Masha en el inte­rro­ga­to­rio. Masha fue dete­ni­da y tor­tu­ra­da, sin que die­ra nin­gún nom­bre de los miem­bros de la resis­ten­cia. Antes de ser eje­cu­ta­da jun­to a otros dos cama­ra­das, la obli­ga­ron a des­fi­lar con un car­tel que decía: “somos par­ti­sa­nos y hemos dis­pa­ra­do a los sol­da­dos ale­ma­nes”. En su des­fi­le hacía el patí­bu­lo, fue foto­gra­fia­da por mul­ti­tud de ale­ma­nes. Cuan­do murió col­ga­da de una fábri­ca con sus dos com­pa­ñe­ros tenía tan sólo 18 años.
Zoya Kos­mo­dems­ka­ya
Qui­zás la gue­rri­lle­ra más popu­lar fue Zoya Kos­mo­dem­yans­ka­ya. A la edad de 15 años ingre­sa en el Kom­so­mol y en octu­bre de 1941 a la gue­rri­lla en la región de Bolo­ko­lamsk (Mos­cú). La par­ti­da de Zoya tenía la misión de que­mar la aldea de
Petris­che­vo, en don­de se hos­pe­da­ba una uni­dad de caba­lle­ría ale­ma­na. Un habi­tan­te del pue­blo, enga­ñó a Zoya y la dela­tó. Des­pués de ser gol­pea­da, tor­tu­ra­da, obli­ga­da a andar des­cal­za sobre la nie­ve y más veja­cio­nes; lo úni­co que dijo a sus cap­to­res fue su nom­bre de gue­rra: Tania.
La col­ga­ron un car­tel del cue­llo a modo de humi­lla­ción en don­de se podía leer «piró­ma­na” y así la lle­va­ron los inva­so­res nazis al pie de la hor­ca. Tes­ti­gos ase­gu­ran que en todo momen­to man­tu­vo alta la cabe­za, en silen­cio y con orgu­llo. Un sol­da­do ale­mán comen­zó a foto­gra­fiar la esce­na. Ya en el patí­bu­lo se diri­gió a los pre­sen­tes:
les dijo a sus ase­si­nos: “ren­díos antes de que sea tar­de, podréis ahor­car a muchos de noso­tros, pero nun­ca a 170 millo­nes” y a sus com­pa­trio­tas les ani­mó: “No os rin­dáis, hay que ayu­dar al Ejér­ci­to Rojo. Nues­tros cama­ra­das ven­ga­rán mi muer­te con­tra los fas­cis­tas. La Unión Sovié­ti­ca jamás será ven­ci­da”
Tenía inten­ción de seguir hablan­do cuan­do sus ver­du­gos reti­ra­ron la caja que suje­ta­ba a Zoya, ésta aguan­tó cogien­do la soga con sus manos y abrien­do espa­cio. En ese momen­to los ver­du­gos comen­za­ron a gol­pear­la has­ta que dejó de res­pi­rar. Su cuer­po se mos­tró col­ga­do y con el car­tel en el cue­llo duran­te más de un mes. El pró­xi­mo 29 de noviem­bre cum­pli­rán 70 años des­de aquel cri­men maca­bro. Afor­tu­na­da­men­te el valor y la cali­dad huma­na de las muje­res como Zoya sir­vie­ron de ejem­plo para a todo el pue­blo sovié­ti­co, que con­si­guió con enor­me esfuer­zo y sufri­mien­to zafar­se de las garras de la inva­sión nazi­fas­cis­ta.

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