[Fotos y Comu­ni­ca­do] Movi­li­za­ción ante el Déci­mo Ani­ver­sa­rio del Fin de la Mili

Los tra­di­cio­na­les per­so­na­jes navi­de­ños (Reyes Magos, Olen­tze­ro y Papa Noel) se han acer­ca­do esta maña­na a la Pla­za Zabal­bu­ru para subir en kale­ji­ra has­ta el Gobierno Mili­tar de Bil­bao para rea­li­zar una com­pa­re­cen­cia públi­ca en con­me­mo­ra­ción de la des­apa­ri­ción de la mili. Esta movi­li­za­ción tam­bién ha ser­vi­do para, mien­tras se des­cor­cha­ban varias bote­llas de cava, ofi­ciar el tra­di­cio­nal deseo navi­de­ño de un pros­pe­ro año nue­vo y en paz, don­de no ten­gan cabi­da las estruc­tu­ras militaristas.

Enla­ce a la noti­cia por el dia­rio GARA:
http://​www​.gara​.net/​a​z​k​e​n​a​k​/​1​2​/​3​1​2​4​6​8​/​e​u​/​D​e​r​r​i​g​o​r​r​e​z​k​o​-​s​o​l​d​a​d​u​t​z​a​-​b​u​k​a​t​u​-​z​e​l​a​-​h​a​m​a​r​-​u​r​t​e​-​b​e​t​e​-​d​i​r​e​l​a​-​o​s​p​a​t​z​e​k​o​-​t​o​p​a​-​e​g​i​n​-​d​u​t​e​-​B​i​l​bon

Enla­ce al vídeo edi­ta­do por el dia­rio GARA:
http://​www​.gara​.net/​b​i​d​e​o​a​k​/​1​1​1​2​2​9​_​k​a​k​i​t​z​at/

Enla­ce al vídeo de la ETB:
http://​www​.eitb​.com/​e​s​/​v​i​d​e​o​s​/​d​e​t​a​l​l​e​/​8​0​3​6​4​7​/​p​r​o​t​e​s​t​a​-​k​a​k​i​t​z​a​t​-​g​o​b​i​e​r​n​o​-​m​i​l​i​t​a​r​-​b​i​l​b​ao/

►Este pró­xi­mo sába­do se con­me­mo­ra el Déci­mo Ani­ver­sa­rio de la des­apa­ri­ción del Ser­vi­cio Mili­tar Obli­ga­to­rio, la famo­sa mili. Hay que recor­dar que el pró­xi­mo 31 de diciem­bre se cele­bra que hace 10 años aban­do­na­ron los cuar­ta­les el últi­mo rem­pla­zo de quin­tos a la mili; faci­li­tan­do el final la cons­crip­ción mili­tar. Esto supu­so dar car­pe­ta­zo a 231 años de impo­si­ción militar.

►Papa Noel, Olen­tze­ro y los Reyes Magos han rea­li­za­do esta maña­na una con­cen­tra­ción bajo el lema “Hoy Más Que Ayer… Mili­ta­ris­mo­rik EZ!” con la que han entre­ga­do car­bón en el Gobierno Mili­tar de Bil­bao por la nefas­ta ges­tión rea­li­za­da, por la ins­ti­tu­ción mili­tar, a lo lar­go de estos 10 años de mora­to­ria que les hizo la socie­dad civil para su total desaparición.

10 AÑOS DEL FIN DE LA MILI
A 23 AÑOS DEL INICIO DE LA CAMPAÑA DE INSUMISIÓN

►Debe­mos de tener en cuen­ta que al “fin de la mili” no se lle­gó por casua­li­dad. Este final se dio por efec­to de la lucha anti­mi­li­ta­ris­ta a tra­vés de la estra­te­gia de la insu­mi­sión; de la cual se cum­pli­rá den­tro de mes y medio 23 años.

►Con esta ini­cia­ti­va, per­so­nas que par­ti­ci­pa­ron en la estra­te­gia de Des­obe­dien­cia Civil de la Insu­mi­sión, y por la cual algu­nas de ellas sufrie­ron con­de­nas de cár­cel, quie­ren reno­var su com­pro­mi­so con el fin de los ejér­ci­tos ‑y de todas las estruc­tu­ras mili­ta­ris­tas-; la con­ver­sión de la Indus­tria Mili­tar en civil; y la des­apa­ri­ción del Gas­to Mili­tar ‑más aún en estos tiem­pos de cri­sis y de recor­tes sociales-.

KORDINADORA ANTIMILITARISTA KAKITZAT

COMUNICADO
DÉCIMO ANIVERSARIO DEL FIN DE LA MILI
A 23 AÑOS DEL INICIO DE LA CAMPAÑA DE INSUMISIÓN

Este pró­xi­mo 31 de diciem­bre se con­me­mo­ra que hace 10 años el últi­mo rem­pla­zo de quin­tos al Ser­vi­cio Mili­tar Obli­ga­to­rio aban­do­nó los cuar­ta­les dan­do por fina­li­za­da la cons­crip­ción mili­tar. Debe­mos recor­dar que el 3 de noviem­bre de 1.770 fue cuan­do el rey Car­los III dic­tó una Orde­nan­za en la que uno de cada cin­co jóve­nes en edad mili­tar (las Quin­tas), entre los 18 y los 40 años, median­te sor­teo, ten­drían que incor­po­rar­se cada año al Ejér­ci­to. Sus nom­bres se extraían del padrón de mozos que for­ma­ban el cen­so mili­tar. A par­tir de esta fecha, todos los noviem­bre de cada año se cele­bra­ba el sor­teo de quin­tos para la rea­li­za­ción de la mili.

Pero al “fin de la mili” no se lle­ga por casua­li­dad. Este final del se da por efec­to de la lucha anti­mi­li­ta­ris­ta a tra­vés de la estra­te­gia de la des­obe­dien­cia civil de la insu­mi­sión; de la cual se cum­pli­rá, den­tro de mes y medio, 23 años.

Cuan­do el 31 de diciem­bre del 2001 des­apa­re­ció el Ser­vi­cio Mili­tar Obli­ga­to­rio, y se dio paso a un ejér­ci­to pro­fe­sio­nal, el movi­mien­to insu­mi­so y anti­mi­li­ta­ris­ta remar­ca­mos que este hecho no fue fru­to de la casua­li­dad; con­si­de­ra­mos que fue un éxi­to de la pobla­ción civil y de la movi­li­za­ción ciu­da­da­na que con­si­guió des­acre­di­tar el orden mili­tar fru­to de una con­cien­cia­ción pro­pi­cia­da por los insu­mi­sos y los y las antimilitaristas.

Hay que recor­dar que un 20 de febre­ro del año 1989 se pro­du­je­ron las pri­me­ras pre­sen­ta­cio­nes de insu­mi­sos al Ser­vi­cio Mili­tar Obli­ga­to­rio ante los Gobier­nos Mili­ta­res del Esta­do Espa­ñol. En con­cre­to, 57 jóve­nes se decla­ra­ron insu­mi­sos ese día ante la ins­ti­tu­ción mili­tar; de los cua­les, por cier­to, once resul­ta­ron dete­ni­dos e ingre­sa­dos en diver­sas pri­sio­nes mili­ta­res. En abril del año 89 tuvo lugar una segun­da pre­sen­ta­ción de sesen­ta insu­mi­sos, con sólo dos deten­cio­nes, y una ter­ce­ra en junio, con la pre­sen­ta­ción de seten­ta y cin­co, de los cua­les sólo cua­tro resul­ta­ron dete­ni­dos. Debe­mos des­ta­car que 1.670 insu­mi­sos ter­mi­na­ron en la cár­cel a lo lar­go de los 12 años que duró esta lucha que ter­mi­nó con la mili. Final que hoy celebramos.

Esta for­ma de lucha se desa­rro­lló des­de el año 89 has­ta el 31 de diciem­bre del 2001 –fecha en que se abo­lió el Ser­vi­cio Mili­tar Obli­ga­to­rio-. A lo lar­go de estos 12 años 25.000 jóve­nes del Esta­do Espa­ñol ‑10.000 en Eus­kal Herria- se decla­ra­ron insu­mi­sos como for­ma de apos­tar por una socie­dad con unos valo­res dife­ren­tes a los que impe­ran en la ins­ti­tu­ción mili­tar, por la reso­lu­ción pací­fi­ca de los con­flic­tos y por for­mas de con­vi­ven­cia basa­das en la cola­bo­ra­ción, la igual­dad y en la crea­ción de un mun­do más jus­to y soli­da­rio; todo lo con­tra­rio a lo que pro­po­ne el orden mili­tar que apues­ta por las jerar­quías, la fe cie­ga, el pen­sa­mien­to acrí­ti­co y la reso­lu­ción de los con­flic­tos por la vía de los con­flic­tos béli­cos y las guerras.

Nues­tro colec­ti­vo, Kakitzat, es una coor­di­na­do­ra anti­mi­li­ta­ris­ta sur­gi­da tras los pri­me­ros escar­ceos de obje­to­res que se nega­ban a rea­li­zar el ser­vi­cio mili­tar obli­ga­to­rio allá en los años 80 y que con­si­guió su con­so­li­da­ción y des­plie­gue por toda Eus­kal Herria tras poner­se en mar­cha la cam­pa­ña con­tra el ser­vi­cio mili­tar obli­ga­to­rio y la PSS más cono­ci­da como insu­mi­sión. Kakitzat como orga­ni­za­ción fue, y es, un refe­ren­te en la lucha anti­mi­li­ta­ris­ta de Eus­kal Herria.

Con la movi­li­za­ción que rea­li­za­mos hoy ante el Gobierno Mili­tar de Bil­bao, per­so­nas que par­ti­ci­pa­mos en esa expe­rien­cia de des­obe­dien­cia civil anti­mi­li­ta­ris­ta, que­re­mos mani­fes­tar que hoy, al igual que hace 10 o 23 años años, segui­mos apos­tan­do por una socie­dad des­mi­li­ta­ri­za­da don­de no ten­gan cabi­da Cam­pos de Tiro de la OTAN, Acuar­te­la­mien­tos e Ins­ta­la­cio­nes Mili­ta­res, Fábri­cas de Armas, Manio­bras del Ejér­ci­to, Aumen­to de los Gas­tos Mili­ta­res… Nues­tros ins­tru­men­tos de lucha para con­se­guir estos obje­ti­vos son la des­obe­dien­cia civil no vio­len­ta y la movi­li­za­ción ciu­da­da­na. El ejér­ci­to pro­fe­sio­nal es una lacra social que denun­cia­mos en su momen­to a tra­vés de la INSUMISIÓN y segui­mos denun­cian­do en la actualidad.

Un ejér­ci­to pro­fe­sio­nal como el actual ha sig­ni­fi­ca­do un incre­men­to de la fabri­ca­ción y expor­ta­ción de armas, un mayor con­trol social, aumen­to de los cam­pos de tiro, manio­bras e ins­ta­la­cio­nes mili­ta­res, y una mayor par­ti­ci­pa­ción en la OTAN. Se ha dado un mayor aumen­to del gas­to mili­tar. Dine­ro que ha ido al mili­ta­ris­mo y las gue­rras y no a paliar pro­ble­mas socia­les tan gra­ves como el paro, la pobre­za y los desahu­cios de las fami­lias de sus viviendas.

Ante­ce­den­tes de la insu­mi­sión. Pri­me­ros pasos para la abo­li­ción de la mili.
Los pri­me­ros obje­to­res de con­cien­cia que sufrie­ron repre­sión y pri­sión en el esta­do espa­ñol fue­ron los tes­ti­gos de Jeho­vá, en la pos­gue­rra fran­quis­ta. Se tra­ta­ba de una obje­ción de con­cien­cia de moti­va­cio­nes exclu­si­va­men­te reli­gio­sas. Entre 1958 y 1976 fue­ron encar­ce­la­dos 285 obje­to­res, y el total de las con­de­nas sumó 3. 218 años.

1. La obje­ción de con­cien­cia por razo­nes anti-militaristas.

El pri­mer obje­tor de con­cien­cia que fun­da­men­tó su des­obe­dien­cia en razo­nes polí­ti­cas y anti­mi­li­ta­ris­tas, y no sola­men­te reli­gio­sas, fue Pepe Beún­za, que se decla­ró como tal en 1971. Estu­vo pre­so has­ta 1974. La Ley de Amnis­tía de 1977 bene­fi­ció tam­bién a los obje­to­res, sien­do excar­ce­la­dos los 220 que se encon­tra­ban pre­sos en aquel año.

Des­de enton­ces, y has­ta la apro­ba­ción de la Ley de Obje­ción de Con­cien­cia (LOC) en diciem­bre de 1984, exis­tió un vacío legis­la­ti­vo sobre esta mate­ria. Duran­te este perío­do no se pro­du­jo encar­ce­la­mien­to alguno.

A par­tir de su apro­ba­ción des­de los colec­ti­vos anti­mi­li­ta­ris­tas desa­rro­lla­mos la cam­pa­ña deno­mi­na­da “Decla­ra­ción Colec­ti­va de Obje­ción” don­de mani­fes­tá­ba­mos nues­tro recha­zo a esta ley que no abo­lía el Ser­vi­cio Mili­tar sino que crea­ba la figu­ra de la Pres­ta­ción Social Sus­ti­tu­to­ria (PSS) a la vez que se cri­ti­ca­ba la crea­ción de un tri­bu­nal, el Con­se­jo Nacio­nal de Obje­ción de Con­cien­cia (CNOC), que valo­ra­ba los argu­men­tos que pre­sen­ta­ban los obje­to­res para recha­zar la rea­li­za­ción de la mili; pudien­do estos ser recha­za­dos y obli­ga­dos los obje­to­res a rea­li­zar el ser­vi­cio mili­tar. 21.490 per­so­nas opta­ron por esta for­ma de des­obe­dien­cia –los cua­les fue­ron amnis­tia­dos cuan­do la Ley de Obje­ción de Con­cien­cia se puso en mar­cha en 1989-. Duran­te todo este tiem­po los úni­cos obje­to­res de con­cien­cia encar­ce­la­dos fue­ron los obje­to­res sobre­ve­ni­dos, jóve­nes que decla­ra­ron su obje­ción mien­tras se encon­tra­ban rea­li­zan­do el ser­vi­cio mili­tar –figu­ra que tam­po­co reco­no­cía la Ley de Obje­ción de Conciencia‑, y que fue­ron reco­no­ci­dos como pre­sos de con­cien­cia por Amnis­tía Internacional.

2. Comien­zo ofi­cial de la cam­pa­ña de insu­mi­sión al ser­vi­cio mili­tar y a la pres­ta­ción sustitutoria.
Tuvo lugar el 20 de Febre­ro de 1989 como res­pues­ta a dos hechos prin­ci­pa­les: la pues­ta en mar­cha de la pres­ta­ción sus­ti­tu­to­ria ‑ante la cual los colec­ti­vos anti­mi­li­ta­ris­tas ya habían anun­cia­do su des­obe­dien­cia median­te la lla­ma­da Decla­ra­ción Colec­ti­va de Obje­ción- y el cam­bio de acti­tud del Con­se­jo Nacio­nal de Obje­ción de Con­cien­cia (CNOC). Este había deja­do de reco­no­cer como obje­to­res a quie­nes venían pre­sen­tan­do la Decla­ra­ción Colec­ti­va; de este modo, nume­ro­sos obje­to­res empe­za­ron a ser lla­ma­dos a rea­li­zar el ser­vi­cio mili­tar, mien­tras que otros, los lega­les, reci­bían órde­nes de incor­po­ra­ción al ser­vi­cio sus­ti­tu­to­rio. El pri­mer lla­ma­mien­to a rea­li­zar la pres­ta­ción sus­ti­tu­to­ria (PSS) tuvo lugar en abril. Varios días des­pués se pre­sen­ta­ron los pri­me­ros insu­mi­sos a la PSS, en Barcelona.

Un ele­men­to inno­va­dor fue el de las auto­in­cul­pa­cio­nes, por cada insu­mi­so 4 per­so­nas se auto acu­sa­ban de haber pro­vo­ca­do ó inci­ta­do al deli­to, lo que tam­bién es un deli­to. Nin­guno lle­go a ser encar­ce­la­do por esto.

3. Pri­me­ros jui­cios a insumisos.

El pri­mer jui­cio mili­tar con­tra insu­mi­sos se cele­bró el 16 de noviem­bre de 1989; Car­los Hino­jo­sa y Josep Maria Mora­grie­ga fue­ron con­de­na­dos a 13 meses de pri­sión cada uno. Ante el pro­fun­do des­pres­ti­gio que esta­ba sufrien­do la ins­ti­tu­ción del ejér­ci­to el Minis­te­rio de Defen­sa optó por la repre­sión selec­ti­va: has­ta diciem­bre de 1991 sola­men­te se cele­bra­ron 13 con­se­jos de gue­rra en total, cuan­do por esas fechas ya se habían decla­ra­do 1.200 insu­mi­sos al ser­vi­cio mili­tar. En 1989 tan sólo 31 insu­mi­sos (el 8.5%) resul­ta­ron dete­ni­dos, y su estan­cia media en pri­sión ‑pre­ven­ti­va- se redu­jo a 18 días.

Entre los encar­ce­la­mien­tos en pri­sión mili­tar ‑régi­men de pre­ven­ti­va- que se pro­du­je­ron varios corres­pon­die­ron a los deser­to­res de la Gue­rra del Gol­fo –inva­sión de Irak- del año 1991. Éste fue el caso del vecino de San­tur­tzi Asier Sán­chez, deser­tor de una las cor­be­tas envia­das al con­flic­to bélico.
En total, y has­ta 1991, poco más de un cen­te­nar de insu­mi­sos pasó por las cár­ce­les mili­ta­res en régi­men de pri­sión preventiva.

El pri­mer jui­cio con­tra insu­mi­sos a la pres­ta­ción sus­ti­tu­to­ria al ser­vi­cio mili­tar (PSS) se cele­bró el 21 de enero de 1991, en Alba­ce­te, con­tra seis insu­mi­sos. El pro­ce­so de judi­cia­li­za­ción se ponía así en mar­cha, aun­que tam­bién de for­ma limi­ta­da y selec­ti­va: duran­te el año 1991 sola­men­te fue­ron juz­ga­dos quin­ce insu­mi­sos a la PSS.

4. Cam­bio de la juris­dic­ción mili­tar a la civil. El ejér­ci­to se lava las manos.
Por medio de La ley de Ser­vi­cio Mili­tar de diciem­bre de 1991, los casos de insu­mi­sión al ser­vi­cio mili­tar pasa­ron a la juris­dic­ción civil. Si el Códi­go Penal Mili­tar fija­ba la pena míni­ma para los insu­mi­sos a la mili en un año de pri­sión, el Códi­go Civil esta­ble­cía unas penas más altas para los dos tipos de insu­mi­sión (a la mili y la PSS): en dos años, cua­tro meses y un día. Las mis­mas penas fija­das en la Ley de Obje­ción de Con­cien­cia de 1984 para los insu­mi­sos a la PSS. De esta for­ma el ejér­ci­to se lava­ba las manos, pre­ten­dien­do apa­re­cer ante la opi­nión públi­ca como espec­ta­dor ino­cen­te de la repre­sión con­tra los insumisos.

Esta nue­va estra­te­gia por par­te del Minis­te­rio de Defen­sa supu­so que aumen­ta­ra el núme­ro de insu­mi­sos encar­ce­la­dos. Así el núme­ro de insu­mi­sos pre­sos era de 58 en 1993; 188 en 1994; 269 en 1995; 303 en 1995 ; 348 en 1996; 300 en 1997 y en mar­zo de 1998 Ins­ti­tu­cio­nes Peni­ten­cia­rias daba la cifra de 70 insu­mi­sos encarcelados.

5. Inha­bi­li­ta­cio­nes abso­lu­tas y mul­tas: un nue­vo aspec­to de la represión.

Con la apro­ba­ción a fina­les de 1995 del nue­vo Códi­go Penal, el lla­ma­do Códi­go de la Demo­cra­cia, la repre­sión con­tra los insu­mi­sos adop­tó un carác­ter más sutil ‑para redu­cir su cos­te político‑, y la vez más efec­ti­vo: aten­tar direc­ta­men­te con­tra los medios de vida, tra­ba­jo y estu­dios, de los disi­den­tes anti­mi­li­ta­ris­tas. Se tra­ta­ba de mar­gi­nar­los de mane­ra ofi­cial recu­rrien­do a escan­da­lo­sas penas de inha­bi­li­ta­ción abso­lu­ta: de 10 a 14 años para los insu­mi­sos a la mili, con man­te­ni­mien­to de las penas de cár­cel; y de 8 a 12 años para los insu­mi­sos a la pres­ta­ción sus­ti­tu­to­ria, más cuan­tio­sas mul­tas que podrían lle­gar has­ta los… ¡35 millo­nes de pese­tas! ‑210.000 euros-.

Por las fechas en que se apro­bó en el Con­gre­so el pro­yec­to del nue­vo Códi­go Penal , gozó de cier­ta popu­la­ri­dad el tér­mino «muer­te civil», que ilus­tra­ba per­fec­ta­men­te el tipo de repre­sión que el Minis­te­rio de Jus­ti­cia e Inte­rior había con­ce­bi­do para los insu­mi­sos. Como curio­si­dad, seña­la­re­mos aquí que no fue­ron los colec­ti­vos anti­mi­li­ta­ris­tas quie­nes se lo inven­ta­ron; apa­re­ció por pri­me­ra vez en un docu­men­to interno del men­cio­na­do Minis­te­rio que fue fil­tra­do a la prensa.

6. Insu­mi­sión en los Cuar­te­les. Otra for­ma de desobediencia.

La insu­mi­sión en los cuar­te­les devuel­ve la res­pon­sa­bi­li­dad de la repre­sión de los anti­mi­li­ta­ris­tas a los pro­pios mili­ta­res, des­de que, como más arri­ba hemos vis­to, éstos la depo­si­ta­ron en manos de la juris­dic­ción civil. Estos nue­vos insu­mi­sos se enfren­tan nue­va­men­te a con­se­jos de gue­rra, y a penas de cár­cel por deser­ción ‑de vein­tio­cho meses a seis años- a cum­plir en esta­ble­ci­mien­tos mili­ta­res. Estos jóve­nes se decla­ra­ban objetores/​insumisos duran­te su incor­po­ra­ción al ejér­ci­to. Esta nue­va for­ma de des­obe­dien­cia comien­za en 1997 y desa­rro­lla has­ta el año 2002 –momen­to que aban­do­na la Pri­sión Mili­tar de Alca­lá de Hena­res el últi­mo “insu­mi­so en los cuar­te­les”-; en ella par­ti­ci­pa­ron 30 per­so­nas de las que 20 ter­mi­na­ron en la cár­cel mili­tar de Alcalá.

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