¿De que sir­ve reti­rar del ces­to una man­za­na podri­da, si el res­to tam­bién lo está?- Luis Ocam­po

La Casa Real, pare­ce ser que con dife­ren­cia de cri­te­rios entre Sofía y Juan Car­los, ha ini­cia­do un abrup­to pro­ce­so de «sepa­ra­ción» de Urdan­ga­rín, apun­tan­do la posi­bi­li­dad de seguir el mis­mo camino con la infan­ta Cris­ti­na, si las cir­cuns­tan­cias lo exi­gie­ran.

Tal sepa­ra­ción la han ofi­cia­li­za­do a tra­vés de un encuen­tro del Jefe de la Casa Real, Sr. Spo­torno, con los medios de comu­ni­ca­ción. En este encuen­tro, ade­más de infor­mar que Urdan­ga­rin sera apar­ta­do de toda acti­vi­dad de repre­sen­ta­ción ins­ti­tu­cio­nal, se hizo una valo­ra­ción sobre el com­por­ta­mien­to «no ejem­plar» del yerno del Rey, incu­rrien­do por cier­to en lo que en esa mis­ma «comu­ni­ca­ción» a la socie­dad se cri­ti­ca­ba, un jui­cio para­le­lo al Duque de Pal­ma, valo­ra­ción por cier­to que ha sido res­pon­di­da de inme­dia­to por el afec­ta­do a tra­vés de su abo­ga­do.

Con esta maniobra,así como con la pro­me­sa de publi­ca­ción de las cuen­tas de la Casa Real en sus líneas gene­ra­les, antes de fin de año, la Monar­quía pre­ten­de cons­truir un cor­ta­fue­gos que le libre del incen­dio que ya se ha ini­cia­do a su alre­de­dor. Vano inten­to, por­que las cosas han ido ya dema­sia­do lejos. Qui­zás con­si­gan algo más de tiem­po para arti­cu­lar nue­vas manio­bras de dis­trac­ción pero el aná­li­sis de la situa­ción pare­ce indi­car que a medio pla­zo la suer­te esta echa­da.

La situa­ción obje­ti­va y en bue­na medi­da sub­je­ti­va, aun­que aún no ten­ga un refle­jo jurí­di­co-polí­ti­co, ha varia­do muy sus­tan­cial­men­te des­de el ini­cio de la IIª Res­tau­ra­ción Bor­bó­ni­ca tras la muer­te de Fran­co.

Todo el con­glo­me­ra­do que apo­yó el pro­ce­so de tran­si­ción con­si­de­ra­ba a Juan Car­los y a la Coro­na como la pie­dra angu­lar en la cons­truc­ción del Régi­men post­fran­quis­ta. Juan Car­los fue la linea de con­ti­nui­dad entre el vie­jo régi­men y el nue­vo régi­men, era el úni­co que podía cum­plir ese papel y así ha sido.

Esa correc­ta per­cep­ción de Juan Car­los, de sen­tir­se abso­lu­ta­men­te impres­cin­di­ble para lle­var a buen puer­to la ope­ra­ción polí­ti­ca que supu­so la Refor­ma, fue la que colo­có a la Coro­na en una situa­ción de ple­na cen­tra­li­dad polí­ti­ca, de autén­ti­ca colum­na ver­te­bral del nue­vo Régi­men y por tan­to mere­ce­do­ra de una total impu­ni­dad mediá­ti­ca y penal.

Esas cir­cuns­tan­cias fue­ron las que per­mi­tie­ron que la Monar­quía juga­ra un papel duran­te este ciclo polí­ti­co, que se está aca­ban­do, mucho más allá inclu­so de lo que la pro­pia Cons­ti­tu­ción de 1978 le enco­men­da­ba.

Pero todo tie­ne su prin­ci­pio y su fín. Y lo que ya obje­ti­va­men­te ha cam­bia­do es ese papel de cen­tra­li­dad ple­na que la Monar­quía juga­ba en el entra­ma­do polí­ti­co-ins­ti­tu­cio­nal del Esta­do Espa­ñol; y ello por varias y diver­sas razo­nes:

* La situa­ción inter­na­cio­nal ha cam­bia­do sus­tan­cial­men­te en los últi­mos años y segui­rá cam­bian­do. El Esta­do Espa­ñol tie­ne cada vez menos mar­gen de auto­no­mía y cada vez mayor gra­do de depen­den­cia de las deci­sio­nes que se toman en Ber­lin, Bru­se­las o Frank­furt. Los ejes de poder se han des­pla­za­do. Aquí lo que nece­si­tan ya, es sim­ple­men­te ges­to­res de los intere­ses del gran capi­tal inter­na­cio­nal, espe­cial­men­te del eje ger­mano-fran­co, en todo caso su «sobe­ra­nía» se redu­ci­rá a com­pa­ti­bi­li­zar esos intere­ses con los del gran capi­tal espa­ñol .

* Los movi­mien­tos por el cam­bio de Régi­men, en uno u otro sen­ti­do, inclu­yen­do los movi­mien­tos repu­bli­ca­nos, son cada vez más sig­ni­fi­ca­ti­vos. La pro­pia com­po­si­ción del nue­vo par­la­men­to con has­ta quin­ce dipu­tados de la Izquier­da de los Pue­blos, si inclui­mos en tal con­di­ción al de la Chun­ta-IU; Com­pro­mís y Geroa Bai, expre­san con bas­tan­te cla­ri­dad los deseos de cam­bio en una deter­mi­na­da direc­ción.

Los cin­co de UpyD, expre­san tam­bién deseos de cam­bio en una direc­ción exac­ta­men­te con­tra­ria.

En cual­quier caso pode­mos com­pro­bar como los deseos de cam­bio se extien­den a la izquier­da y la dere­cha.

* El blo­que domi­nan­te espa­ñol ya no nece­si­ta de la mis­ma mane­ra en que la nece­si­ta­ba hace trein­ta años a la Monar­quía. Si se por­tan bien y cum­plen con su teó­ri­co papel ejem­pla­ri­zan­te, cosa fran­ca­men­te difí­cil tra­tán­do­se de los Bor­bo­nes, pue­den seguir sien­do de uti­li­dad, pero si son fuen­te per­ma­nen­te de escán­da­los y por tan­to de des­le­gi­ti­ma­ción social del Sis­te­ma de poder, les deja­rán de apo­yar, al menos como venían hacién­do­lo has­ta aho­ra. De algu­na for­ma ya esta­mos asis­tien­do al ini­cio de ese pro­ce­so, pre­ci­sa­men­te con el caso Urdan­ga­rín .

* La cues­tión suce­so­ria, es decir, el acce­so al trono por par­te de Feli­pe y de Leti­cia, ya sea por muer­te, inca­pa­ci­ta­ción o abdi­ca­ción de Juan Car­los, se pre­sen­ta cada vez más como una ope­ra­ción de mayo­res difi­cul­ta­des. Para que esa ope­ra­ción ten­ga opcio­nes reales, val­ga la redun­dan­cia, se nece­si­tan al menos dos requi­si­tos: que la ins­ti­tu­ción monár­qui­ca no siga des­pres­ti­gián­do­se, cosa fran­ca­men­te difí­cil y que la ins­ti­tu­ción monár­qui­ca sepa recu­pe­rar un cier­to papel de cen­tra­li­dad en los nue­vos tiem­pos, pero ello le lle­va­ría a tener que ren­dir vasa­lla­je a los nue­vos jefes del recons­ti­tui­do, o en pro­ce­so de recons­truc­ción, sacro impe­rio-ger­má­ni­co, acep­tan­do todas las con­di­cio­nes que este nue­vo mode­lo impe­rial impo­ne. Sin duda el actual monar­ca o su suce­sor, Feli­pe, esta­rán dis­pues­tos a rea­li­zar tal reco­rri­do, pero ello va a con­tar con un amplí­si­mo recha­zo social. Y si la monar­quía se vin­cu­la a ese pro­ce­so neo­im­pe­rial, será blan­co del recha­zo popu­lar tam­bién por esa nue­va razón.

La coyun­tu­ra ante la que se encuen­tra la fami­lia real espa­ño­la, polí­ti­ca­men­te hablan­do, no es sen­ci­lla, nada tie­ne que ver con la de los años seten­ta u ochen­ta del pasa­do siglo. No es extra­ño pues que Juan Car­los diga que los tiem­pos en que vivi­mos son duros y que el mayor dra­ma es el paro, ese pre­ci­sa­men­te tie­ne que ser el des­tino de toda la fami­lia real, inclui­dos prín­ci­pes, infan­tas y con­sor­tes.

En cual­quier caso, hablan­do de ejem­pla­ri­dad, sería bueno pre­gun­tar­se cómo, la empre­sa Tele­fó­ni­ca, tie­ne entre su cua­dro direc­ti­vo a una per­so­na, sobre la que todo apun­ta, va a ser impu­tada por el deli­to de apro­pia­ción inde­bi­da de fon­dos públi­cos así como por frau­de fis­cal.

Izquier­da Cas­te­lla­na
Cas­ti­lla a 15 de diciem­bre de 2011

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