Pará­si­tos- El azo­te del tirano

Hoy habla­ré sobre cier­tos seres que en su afán por tener una exis­ten­cia plá­ci­da, cómo­da y lujo­sa dejan a un lado prin­ci­pios y escrú­pu­los y se valen del sufri­mien­to, igno­ran­cia y des­gra­cia aje­na para lle­var a cabo sus delez­na­bles fines.
Me refie­ro a los pará­si­tos.

Según la RAE la pala­bra pará­si­to tie­ne como prin­ci­pa­les sig­ni­fi­ca­dos:

pará­si­to, ta.
(Del lat. para­sī­tus,este del gr. παράσιτος, comen­sal).
1. adj. Biol. Dicho de un orga­nis­mo ani­mal o vege­tal: Que vive a cos­ta de otro de dis­tin­ta espe­cie, ali­men­tán­do­se de él y depau­pe­rán­do­lo sin lle­gar a matar­lo.
4. m. Per­so­na que vive a cos­ta aje­na.


Los pará­si­tos huma­nos han exis­ti­do a lo lar­go de la his­to­ria de la huma­ni­dad, y lejos de des­apa­re­cer con la lle­ga­da de nue­vos tiem­pos teó­ri­ca­men­te tan moder­nos y avan­za­dos como en los que supues­ta­men­te nos encon­tra­mos, vemos que con­ti­núan repro­du­cién­do­se y siguen chu­pan­do la san­gre de la gran mayo­ría de per­so­nas tra­ba­ja­do­ras y hon­ra­das para poder alar­gar esa inmo­ral hege­mo­nía y exis­ten­cia que des­de hace tiem­po vie­nen per­pe­tran­do.
Un ejem­plo bien cla­ro:
¿Como se pue­de tole­rar que en pleno siglo XXI se siga admi­tien­do la pre­sen­cia de monar­quías en tan­tos paí­ses del mun­do?
Todas las casas reales de este pla­ne­ta, aris­to­cra­cias y gen­tes con títu­los nobi­lia­rios de todo tipo, jun­to con todos sus exten­sos y asque­ro­sos séqui­tos y cir­cos mediá­ti­cos sur­gi­dos a su alre­de­dor como autén­ti­cas setas (vene­no­sas por supues­to), debe­rían empe­zar a tener sus días con­ta­dos.
Posi­ble­men­te el lugar don­de más pro­li­fe­ra la espe­cia para­si­ta­ria es el esta­do espa­ñol y solo hace fal­ta un bre­ve repa­so por su his­to­ria para dar­se cuen­ta de ello. País asque­ro­sa­men­te monár­qui­co, en don­de abun­dan los chu­póp­te­ros por doquier, gen­tu­za que se sir­ve de la gen­te que se gana la vida con su esfuer­zo y dedi­ca­ción para vivir en la opu­len­cia. ¿Como pue­de haber toda­vía duques y duque­sas? ¿Como se pue­de seguir des­ti­nan­do tan­to dine­ro públi­co, dine­ro de [email protected], y más en los tiem­pos tan cru­dos que corren, para sufra­gar las por­que­rías de estos sin­ver­güen­zas que jamás han pega­do palo al agua en su vida y lo úni­co que han hecho ha sido nacer en el seno de una deter­mi­na­da fami­lia con pri­vi­le­gios injus­tos e ile­gí­ti­mos?
¿Por qué se sigue dan­do vali­dez y legi­ti­mi­dad hoy en día al rei­na­do bor­bó­ni­co de la repug­nan­te monar­quía espa­ño­la, cuan­do todos sabe­mos que nace de lo más pro­fun­do del régi­men fran­quis­ta?
Un dato rápi­do sobre la elec­ción del rey Juan Car­los como suce­sor del cau­di­llo ase­sino, ele­gi­do por el pro­pio Fran­co:
En vir­tud de la Ley de Suce­sión en la Jefa­tu­ra del Esta­do del 26 de julio de 1947, Juan Car­los fue pro­pues­to como suce­sor de Fran­co a títu­lo de rey, pro­pues­ta rati­fi­ca­da por las Cor­tes Espa­ño­las en julio de 1969, ante las que el joven prín­ci­pe pres­ta­ría jura­men­to de guar­dar y hacer guar­dar las Leyes Fun­da­men­ta­les del Rei­no y los prin­ci­pios del Movi­mien­to Nacio­nal, es decir, el idea­rio fran­quis­ta.


Se habla en la Cons­ti­tu­ción (sí ese docu­men­to corroí­do y moho­so que no ha cam­bia­do ni una coma des­de que fue­ra apro­ba­do en 1978) de que la jus­ti­cia es igual para todos ¿aca­so hay algo más injus­to que un sis­te­ma en el que su jefe de esta­do no ha sido ele­gi­do demo­crá­ti­ca­men­te y sus gas­tos y los de su fami­lia se sufra­gan con el tra­ba­jo del res­to de per­so­nas del país?
¿Esta­mos locos al acep­tar todo esto?
¿Cuan­tos años tie­nen que pasar para que la mayo­ría de la gen­te se de cuen­ta de que esto es una abe­rra­ción y un atro­pe­llo a la jus­ti­cia y se movi­li­ce para ter­mi­nar con los pri­vi­le­gios de estos pará­si­tos?
Des­gra­cia­da­men­te no solo son pará­si­tos los que están den­tro de la casa real, hay muchos más que desan­gran al res­to de per­so­nas, por ejem­plo una de las san­gui­jue­las más gor­das es la igle­sia cató­li­ca (a la cual se sigue otor­gan­do unos pri­vi­le­gios y gran­des sumas de dine­ro públi­co), tam­bién están los par­ti­dos polí­ti­cos y sus poli­ti­cu­chos para­si­ta­rios (en espe­cial los de par­ti­dos mayo­ri­ta­rios) que viven de los demás hacién­do­nos creer que tra­ba­jan para noso­tros. Por no hablar de los sin­di­ca­tos (o de la mayo­ría de ellos , ya que hay unos pocos que no acep­tan dine­ro alguno del esta­do con­ser­van­do así su inde­pen­den­cia a la hora de rei­vin­di­car y luchar) que al igual que el res­to de ali­ma­ñas absor­ben las entra­ñas de los tra­ba­ja­do­res hon­ra­dos.
Lamen­ta­ble­men­te podría­mos seguir hablan­do horas y horas sobre estos y otros tipos de pará­si­tos que viven de per­so­nas sen­ci­llas como noso­tros, sin ir más lejos pode­mos nom­brar a cier­to tipo de fun­da­cio­nes y aso­cia­cio­nes de fines muy oscu­ros
¿SABÍAN QUE A DÍA DE HOY LA FUNDACIÓN FRANCISCO FRANCO SIGUE RECIBIENDO FONDOS PÚBLICOS?
NO QUEREMOS PARÁSITOS ¡¡Todas las gen­tes sen­ci­llas y tra­ba­ja­do­ras de esta socie­dad debe­mos reac­cio­nar y qui­tar­nos cuan­to antes a estos oron­dos y mugrien­tos pio­jos que inva­den nues­tras piso­tea­das cabe­zas!!

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