Cipa­yos sirios: «Con­ta­mos con nues­tra espe­cial rela­ción con las poten­cias euro­peas y occi­den­ta­les»- La Hai­ne

La izquier­da «ni-ni» está preo­cu­pa­da por las decla­ra­cio­nes, que la dejan en evi­den­cia, del hom­bre fuer­te de la «revuel­ta popu­lar» siria, Burhan Ghal­youn

En un artícu­lo de Bas­sam Had­dad en Jada​liy​ya​.com, titu­la­do «Des­acer­ta­das decla­ra­cio­nes de Burhan Gha­lioun, pre­si­den­te del Con­se­jo Nacio­nal Sirio, a The Wall Street Jour­nal», se refle­jan con meri­dia­na cla­ri­dad las preo­cu­pa­cio­nes de esa izquier­da euro­pea y esta­dou­ni­den­se «ni-ni» y de algu­nos inte­lec­tua­les ára­bes que pagan la opor­tu­ni­dad de tra­ba­jar en uni­ver­si­da­des occi­den­ta­les con artícu­los como este.

El autor del artícu­lo es direc­tor del pro­gra­ma de estu­dios sobre Medio Orien­te en la uni­ver­si­dad Geor­ge Mason de Washing­ton. A su vez, el hom­bre fuer­te del auto­de­no­mi­na­do CNS es pro­fe­sor de socio­lo­gía polí­ti­ca en la Uni­ver­si­té de Paris III Sor­bon­ne.

Refi­rién­do­se a las decla­ra­cio­nes del jefe del CNS [ver entre­vis­ta com­ple­ta más aba­jo], el autor se pre­gun­ta «¿por qué esas decla­ra­cio­nes [sobre no recla­mar los Altos del Golan inva­di­dos por Israel] per­mi­ten que los agre­so­res se libren tan pre­ma­tu­ra­men­te, tan inne­ce­sa­ria­men­te, tan irres­pon­sa­ble­men­te y tan impru­den­te­men­te, al poner énfa­sis en un des­afor­tu­na­do len­gua­je “libe­ral” y “de buen rollo”? ¿Y de dón­de sur­ge de repen­te toda esa posi­ti­vi­dad acer­ca de las rela­cio­nes sirio-occi­den­ta­les?»

Es cla­ro que con decla­ra­cio­nes como esa no se pue­de jus­ti­fi­car el apo­yo de la izquier­da social­de­mó­cra­ta a los supues­tos líde­res de la supues­ta «revuel­ta popu­lar» en Siria. Todos sabe­mos lo que va a ocu­rrir si estos mer­ce­na­rios lle­gan al poder, hay dema­sia­dos ejem­plos recien­tes. Lo impor­tan­te es que no lo digan, que sigan jugan­do con la fic­ción de que lo que bus­can demo­cra­cia.

La entre­vis­ta no tie­ne des­per­di­cio, y si no vean per­las como esta: «Creo que [el régi­men esta­dou­ni­den­se] están eli­gien­do una estra­te­gia de coope­ra­ción con un papel secun­da­rio. Esa es una bue­na estra­te­gia».

En la entre­vis­ta el hom­bre fuer­te no sólo se decla­ra abier­ta­men­te depen­dien­te de los regí­me­nes impe­ria­lis­tas de Euro­pa (espe­cial­men­te Fran­cia) y EEUU, si no que deja entre­ver que una de las razo­nes prin­ci­pa­les de la dife­ren­cia de tiem­pos entre la inva­sión a Libia y los falli­dos inten­tos con­tra Siria radi­ca en la pre­sen­cia de una base rusa en ese país.

Que­da demos­tra­do así que, sin el apo­yo aéreo de la orga­ni­za­ción terro­ris­ta OTAN, las «revuel­tas popu­la­res» fabri­ca­das por Occi­den­te no tie­nen pasi­bi­li­dad de triun­far. Las úni­cas revuel­tas popu­la­res que triun­fan son las que sur­gen real­men­te des­de aba­jo, des­de el pue­blo.

Tam­bién deja cla­ro que ade­más del inte­rés de Occi­den­te por derro­car gobier­nos que no se plie­gan al impe­ria­lis­mo, eli­mi­nar a un enemi­go del régi­men israe­lí y obte­ner una sali­da al Medi­te­rrá­neo para el petró­leo ára­be, en el inten­to de inva­sión a Siria está en jue­go el pro­pio inte­rés de estos poli­ti­que­ros del CNS. Su hom­bre fuer­te decla­ra: «Nego­ciar no sig­ni­fi­ca un acuer­do o con­ver­sa­cio­nes con el régi­men; se tra­ta de una nego­cia­ción para la trans­fe­ren­cia del poder.»

Reco­no­ce implí­ci­ta­men­te que Occi­den­te, a tra­vés de Tur­quía, está arman­do a los mer­ce­na­rios de la «revuel­ta popu­lar». El perio­dis­ta le pre­gun­ta «¿Ayu­da­rían Vds. a finan­ciar o a armar el Ejér­ci­to Sirio Libre?» a lo que el jefe cipa­yo res­pon­de: «No les esta­mos arman­do, están deser­tan­do con sus armas lige­ras. Si quie­ren armas y son para pro­te­ger­se a ellos mis­mos, enton­ces, sí.»

En todo momen­to insis­te en que no hay gue­rra civil en Siria. Al con­tra­rio que en Libia, don­de des­de el prin­ci­pio los impe­ria­lis­tas apo­ya­ron la teo­ría de la gue­rra civil, para jus­ti­fi­car los ata­ques de su avia­ción y poder reco­no­cer a los mer­ce­na­rios como gobierno legí­ti­mo. En Siria, segu­ra­men­te para evi­tar que Rusia ame­na­ce con enviar más tro­pas, evi­tan hablar de gue­rra civil.

En el supues­to remo­to de que estos bui­tres lle­guen al poder, no sólo va a cam­biar la rela­ción con Irán. Tam­bién con las otras orga­ni­za­cio­nes pro­gre­sis­tas ára­bes: la liba­ne­sa Hez­bo­llah (la que le ganó la gue­rra a Israel) y la pales­ti­na Hamas. Dicen que sus rela­cio­nes van a ser con la pro-israe­lí OLP.

Para pagar la deu­da que van a con­traer, deja cla­ro que van a asu­mir las polí­ti­cas occi­den­ta­les en la región, sobre todo en rela­ción a Irán e Israel: «Creo que la nue­va Siria con­tri­bui­rá en gran medi­da a la recu­pe­ra­ción de la esta­bi­li­dad regio­nal»

Se nota que Occi­den­te no tie­ne dema­sia­da con­fian­za en su peón sirio, por­que las pre­gun­tas son casi res­pues­tas, están total­men­te diri­gi­das. En algu­nos casos, cuan­do la res­pues­ta no satis­fa­ce las expec­ta­ti­vas, el entre­vis­ta­dor vuel­ve a pre­gun­tar lo mis­mo.

A con­ti­nua­ción la entre­vis­ta com­ple­ta


Burhan Ghal­youn, el líder del Con­se­jo Nacio­nal Sirio, el prin­ci­pal gru­po de la opo­si­ción, habló con The Wall Street Jour­nal en su casa, situa­da al sur de París, en lo que cons­ti­tu­yó su pri­me­ra entre­vis­ta impor­tan­te como pre­si­den­te del Con­se­jo Nacio­nal Sirio. Se adjun­ta la trans­crip­ción de la entre­vis­ta amplia­da con algu­nas apor­ta­cio­nes pos­te­rio­res del Sr. Gha­lioun. [Esta entre­vis­ta apa­re­ció publi­ca­da el pasa­do 2 de diciem­bre.]

The Wall Street Jour­nal (WSJ): ¿Sien­te que está habien­do un impul­so a pesar de las crí­ti­cas a la opo­si­ción siria por no haber­se orga­ni­za­do tan rápi­da­men­te como los libios para con­se­guir el reco­no­ci­mien­to inter­na­cio­nal del Con­se­jo Nacio­nal Sirio (CNS)?

Burhan Gha­lioun (BG): En estos momen­tos el CNS es un actor cla­ve en la for­ma­ción de opi­nión mun­dial y en la polí­ti­ca de cómo abor­dar la cues­tión siria. Esta­mos en con­ti­nuas dis­cu­sio­nes con nues­tros ami­gos y ellos nos con­sul­tan y nos piden nues­tra opi­nión en cada deci­sión que adop­tan res­pec­to a Siria.

Hemos acor­da­do con la Liga Ára­be que inclu­yan a otras corrien­tes de la opo­si­ción. Pien­se que el CNS ha con­se­gui­do algu­nos logros impor­tan­tes en los últi­mos dos meses. Y su pre­sen­cia ani­mó a los paí­ses ára­bes e inter­na­cio­na­les a tra­zar una polí­ti­ca seria que deten­ga en Siria las matan­zas en cur­so y le pon­ga lími­tes al régi­men. Sien­to que los acon­te­ci­mien­tos res­pec­to a Siria se están ace­le­ran­do y que las medi­das que se han adop­ta­do ponen al régi­men sirio en la posi­ción de un régi­men que se ha des­mo­ro­na­do, un régi­men al que ya le resul­ta impo­si­ble man­te­ner su exis­ten­cia. Esta­mos pidien­do a nues­tros ami­gos en Euro­pa y en el mun­do que lle­guen a un pun­to en que dejen cla­ro al pue­blo de Siria que no tie­nen inten­ción algu­na de man­te­ner a Asad en el poder.

WSJ: ¿Por qué nin­gún gobierno ha reco­no­ci­do for­mal­men­te al Con­se­jo como gobierno alter­na­ti­vo al de Damas­co?

BG: Hay cues­tio­nes lega­les com­pli­ca­das que es nece­sa­rio resol­ver. La situa­ción en Libia era dife­ren­te por­que los libios tenían terri­to­rio, ejér­ci­to, gober­nan­za. Pue­den reco­no­cer­nos polí­ti­ca­men­te como los repre­sen­tan­tes de la opo­si­ción siria pero aún no como la alter­na­ti­va legí­ti­ma o como alter­na­ti­va si no cor­tan toda rela­ción con el régi­men.

WSJ: ¿Están siguien­do el mode­lo de los rebel­des libios?

BG: Pen­sa­mos que la situa­ción siria es com­ple­ta­men­te dife­ren­te de la libia. Aún cree­mos que pode­mos con­tar con algu­nos minis­te­rios y agen­cias esta­ta­les y con sus fun­cio­nes y con nues­tros fun­cio­na­rios públi­cos.

WSJ: ¿Cómo está finan­cian­do el CNS sus ope­ra­cio­nes?

BG: Has­ta aho­ra, el Con­se­jo se ha finan­cia­do con las dona­cio­nes de gene­ro­sos empre­sa­rios sirios. Se nos ha pro­me­ti­do ayu­da des­de varios esta­dos ára­bes. Esta­mos abier­tos a reci­bir dona­cio­nes. Entre estas, esta­rían las libias, por ejem­plo. No tie­nen liqui­dez aho­ra pero nos lo han pro­me­ti­do. Y tam­bién con­ta­mos con dona­cio­nes de den­tro de Siria, pero alre­de­dor del 90% pro­vie­ne de empre­sa­rios.

WSJ: ¿Con qué obje­ti­vos están pre­sio­nan­do a los gobier­nos inter­na­cio­na­les?

BG: Les hemos pedi­do que impon­gan san­cio­nes eco­nó­mi­cas al régi­men; hemos pedi­do coor­di­na­ción entre la Liga Ára­be, la UE, Tur­quía y Occi­den­te. Pedi­mos el apo­yo de estos paí­ses en el Con­se­jo de Segu­ri­dad de la ONU. Le pedí a la Sra. Ash­ton que crea­ra un fon­do finan­cie­ro de ayu­da al pue­blo sirio. Con­tes­tó que era un asun­to impor­tan­te que debe­ría dis­cu­tir­se.

Les pedi­mos que envia­ran un men­sa­je al régi­men que les advir­tie­ra que no hay sali­da. Les pedi­mos que pre­sio­nen a Rusia y Chi­na y que pon­gan en mar­cha todas las medi­das posi­bles para pro­te­ger a los civi­les. Por eso el minis­tro de exte­rio­res Jup­pé pidió que se esta­ble­cie­ra un corre­dor huma­ni­ta­rio.

WSJ: Vd. ha pedi­do abier­ta­men­te la pro­tec­ción de los civi­les en Siria. ¿Pue­de cla­ri­fi­car qué pro­pues­tas hay sobre la mesa y a quién se diri­gen?

BG: El obs­tácu­lo prin­ci­pal es el Con­se­jo de Segu­ri­dad: a cau­sa del veto de Rusia y Chi­na. Todas las suge­ren­cias y pro­pues­tas son for­mas para eva­dir o evi­tar el veto y encon­trar una vía para pro­te­ger a los civi­les. Nues­tro prin­ci­pal obje­ti­vo es encon­trar meca­nis­mos de pro­tec­ción de los civi­les y parar la maqui­na­ria de matar. Si un corre­dor huma­ni­ta­rio pue­de lograr eso, enton­ces es algo impor­tan­te. Pen­sa­mos que el uso de estos meca­nis­mos a nivel colec­ti­vo ayu­da­rá a debi­li­tar el régi­men.

WSJ: ¿Cómo podría una reso­lu­ción del Con­se­jo de Segu­ri­dad refor­zar un corre­dor o una zona-tam­pón? ¿Reque­ri­rán todos los esce­na­rios posi­bles de una inter­ven­ción exte­rior?

BG: Deci­mos que es impe­ra­ti­vo uti­li­zar medi­das con­tun­den­tes para obli­gar al régi­men a res­pe­tar los dere­chos huma­nos. Pero esto no sig­ni­fi­ca una inter­ven­ción mili­tar para derro­car al régi­men. Esto es dife­ren­te de la orga­ni­za­da inter­ven­ción mili­tar que se pro­du­jo en Iraq para cam­biar al régi­men. Con­ta­mos con los sirios para derro­car al régi­men sirio. Que­re­mos que la comu­ni­dad inter­na­cio­nal deten­ga la repre­sión con­tra el pue­blo sirio.

WSJ: ¿Qué esce­na­rios son los más via­bles aho­ra?

BG: Hay una serie de medi­das que deben dis­cu­tir­se colec­ti­va­men­te en la comu­ni­dad inter­na­cio­nal entre los esta­dos ára­bes, los esta­dos euro­peos y EEUU. Las opcio­nes van uni­das a las capa­ci­da­des de las nacio­nes que están dis­pues­tas a ayu­dar al pue­blo sirio. El CNS dis­cu­ti­rá con todas las par­tes –la Liga Ára­be, las nacio­nes occi­den­ta­les y Tur­quía- para ver cuá­les son los meca­nis­mos más via­bles y cómo pue­den ser­vir mejor al pue­blo sirio.

No hay nin­gún plan desa­rro­lla­do aún. Hay opcio­nes que se ofre­cen a nivel inter­na­cio­nal, esta­mos dis­cu­tién­do­las con nues­tros ami­gos, pero no se ha deci­di­do aún nada a nivel regio­nal o inter­na­cio­nal.

WSJ: Pare­ce que recien­te­men­te se ha esta­do abor­dan­do la cues­tión de la pro­tec­ción de los civi­les, jus­to la pasa­da sema­na, con el minis­tro fran­cés de asun­tos exte­rio­res Jup­pé y otros. ¿Se han ace­le­ra­do esas con­ver­sa­cio­nes y adón­de se enca­mi­nan?

BG: Sí, hay una gran ace­le­ra­ción. Esta­mos en con­tac­to con nues­tros ami­gos; nos reu­ni­re­mos con el minis­tro de asun­tos exte­rio­res de Tur­quía, que está pen­san­do en dis­cu­tir con los euro­peos los desa­rro­llos de lo que men­cio­nó como zona de exclu­sión aérea. No tene­mos aún sufi­cien­te infor­ma­ción sobre esas y otras dis­cu­sio­nes que se están pro­du­cien­do entre las par­tes, entre los ára­bes, Tur­quía y Occi­den­te, sobre la situa­ción siria.

WSJ: ¿Hay más ame­na­zas que pro­pues­tas en este pun­to?

BG: Esas cues­tio­nes están aún nego­cián­do­se. Pero en oca­sio­nes las ame­na­zas aca­ban con­vir­tién­do­se en pla­nes.

WSJ: Tras las dis­cu­sio­nes de estas últi­mas sema­nas, que aún pro­si­guen, ¿es posi­ble que se lle­gue a una reso­lu­ción acer­ca de una zona de exclu­sión aérea?

BG: La deci­sión tie­ne que ver con con­se­guir fre­nar el veto de Rusia [en el Con­se­jo de Segu­ri­dad]. La garan­tía para que Rusia no uti­li­ce su veto esta­ría en la no inter­ven­ción extran­je­ra. La cues­tión es aho­ra obje­to de amplia­das nego­cia­cio­nes: ¿Cómo con­ven­cer a los rusos de que par­ti­ci­pan en una espe­cie de inter­ven­ción que no se trans­for­me en una inter­ven­ción mili­tar al esti­lo de Libia? Esta inter­ven­ción debe limi­tar­se a pro­te­ger a los civi­les y crear las con­di­cio­nes nece­sa­rias para que sean los sirios quie­nes deci­dan y que nadie tome la deci­sión en su nom­bre.

WSJ: ¿Han indi­ca­do los rusos algún cam­bio en su posi­ción?

BG: Nos reuni­mos con ellos hace diez días y pen­sa­mos que la posi­ción rusa ha evo­lu­cio­na­do rela­ti­va­men­te y que con­ti­nua­rá hacién­do­lo. Con­ven­ci­mos a los rusos de que no que­re­mos que Siria se vea envuel­ta en una inter­ven­ción mili­tar a esca­la total y que que­re­mos que Rusia se impli­que en todas las deci­sio­nes sobre la inter­ven­ción huma­ni­ta­ria, si lo que teme es ver­se mar­gi­na­da. Les pedi­mos que par­ti­ci­pen en el con­tex­to de una deci­sión del Con­se­jo de Segu­ri­dad que recha­ce una inter­ven­ción de la OTAN en Siria.

Lo que le dije a los rusos fue: Hemos veni­do has­ta aquí para recha­zar una inter­ven­ción extran­je­ra no para legi­ti­mar­la. Si qui­sié­ra­mos una inter­ven­ción mili­tar no hubié­ra­mos veni­do a Rusia. Veni­mos a Rusia para pre­sio­nar a vues­tros ami­gos en Siria de que acce­dan a una solu­ción nego­cia­da y pací­fi­ca.

Nego­ciar no sig­ni­fi­ca un acuer­do o con­ver­sa­cio­nes con el régi­men; se tra­ta de una nego­cia­ción para la trans­fe­ren­cia del poder. Son nego­cia­cio­nes con el régi­men para lograr un gobierno que repre­sen­te al pue­blo, no para lle­gar a un acuer­do con el régi­men.

WSJ: ¿Qué pers­pec­ti­vas hay de tran­si­ción nego­cia­da por par­te del régi­men de Asad?

BG: Creo que la Liga Ára­be le dio la últi­ma opor­tu­ni­dad para una solu­ción nego­cia­da. Lamen­ta­ble­men­te, el régi­men la recha­zó y ha cerra­do la puer­ta por aho­ra a una solu­ción nego­cia­da. Aho­ra tene­mos otro con­jun­to de opcio­nes.

WSJ: ¿Se le ha ofre­ci­do asi­lo al Sr. Asad?

BG: Asad ha reci­bi­do varias ofer­tas de asi­lo. La Liga Ára­be y Tur­quía le ofre­cie­ron ayu­dar­le a encon­trar un puer­to segu­ro. Está cla­ro que quie­re con­ti­nuar y creo que no es una per­so­na madu­ra capaz de cap­tar bien la reali­dad.

WSJ: Vd. se ha reu­ni­do esta sema­na con los diri­gen­tes del Ejér­ci­to Sirio Libre (ESL). ¿Ha deci­di­do apo­yar al ejér­ci­to disi­den­te y cuál es la coope­ra­ción entre los dos gru­pos?

BG: Nos reuni­mos con ellos con dos obje­ti­vos: coor­di­nar sus pla­nes con el CNS para que se ajus­ten a la estra­te­gia del Con­se­jo y a la estra­te­gia de revo­lu­ción pací­fi­ca. Les diji­mos que que­re­mos que se cen­tren en sus ope­ra­cio­nes en pro­te­ger a los civi­les y no en lle­var a cabo ata­ques ofen­si­vos con­tra el ejér­ci­to. Les diji­mos que las ope­ra­cio­nes de ofen­si­va pue­den lle­var a que en el país haya dos ejér­ci­tos y se lle­gue a una gue­rra civil… Pero defen­der a los civi­les ino­cen­tes es el deber de esos sol­da­dos que han deser­ta­do.

Nues­tro segun­do obje­ti­vo era ayu­dar al ejér­ci­to a orga­ni­zar todas las fuer­zas que tie­nen armas en las ciu­da­des y barria­das para evi­tar un poten­cial de ele­men­tos arma­dos sobre los que no ten­ga­mos con­trol alguno. No que­re­mos, una vez que cai­ga el régi­men, que haya mili­cias arma­das fue­ra del con­trol esta­tal. Nos ase­gu­ra­ron que cum­pli­rán el acuer­do y aca­ta­rán nues­tra peti­ción de que no lan­cen nin­gu­na ope­ra­ción de ofen­si­va. Tam­bién nos ase­gu­ra­ron que los auto­res de lo ocu­rri­do recien­te­men­te [supues­tos ata­ques con­tra las fuer­zas del esta­do] habían sido dife­ren­tes gru­pos. Inves­ti­ga­re­mos esto.

Sea­mos cla­ros: no hay gru­pos arma­dos sala­fíes en Siria. Los que tie­nen armas son en su mayo­ría miem­bros del ejér­ci­to disi­den­te. Los gru­pos arma­dos son sol­da­dos que han deser­ta­do. Pero no todos están orga­ni­za­dos. Des­pués de deser­tar, a menu­do des­apa­re­cen en dife­ren­tes barria­das mien­tras luchan por su segu­ri­dad. Nece­si­tan tener un sala­rio, nece­si­tan garan­tías de pro­tec­ción, nece­si­tan un sus­ten­to. De esa for­ma todo el mun­do se uni­rá.

WSJ: ¿Ayu­da­rían Vds. a finan­ciar o a armar el Ejér­ci­to Sirio Libre?

BG: No les esta­mos arman­do, están deser­tan­do con sus armas lige­ras. Si quie­ren armas y son para pro­te­ger­se a ellos mis­mos, enton­ces, sí. Pero somos una enti­dad polí­ti­ca, no vamos a impli­car­nos en armar al ESL a pesar del hecho de que reco­no­ce­mos que nece­si­tan pro­te­ger a los civi­les y pro­te­ger­se ellos mis­mos.

WSJ: ¿Cómo se for­mó el Con­se­jo Nacio­nal Sirio? ¿Podría ampliar su base?

BG: El Con­se­jo se for­mó como coa­li­ción entre sie­te enti­da­des polí­ti­cas dife­ren­tes. Esas enti­da­des pre­sen­ta­ron los nom­bres de diver­sas per­so­nas para que les repre­sen­ta­ran. Según está, no se repre­sen­ta de for­ma ade­cua­da a las muje­res y a algu­nas mino­rías. Lucha­mos aho­ra, y dis­cu­ti­mos en nues­tra últi­ma reu­nión, para abrir el Con­se­jo a nue­vas fuer­zas y per­so­na­li­da­des polí­ti­cas a fin de mejo­rar la par­ti­ci­pa­ción de las mino­rías y de las muje­res.

Somos cons­cien­tes de la impor­tan­cia de las mino­rías, inclu­so de que ten­gan más repre­sen­ta­ción de la que les corres­pon­da para ali­viar sus temo­res, para ofre­cer­les segu­ri­da­des de que serán nues­tros socios en la vida futu­ra de Siria. Los sirios tie­nen una iden­ti­dad nacio­nal más allá de la divi­sión sec­ta­ria. La iden­ti­dad nacio­nal siria sería más débil y más pobre si no tuvié­ra­mos este her­mo­so plu­ra­lis­mo entre ára­bes, kur­dos y las sec­tas.

Los kur­dos fue­ron nues­tros socios des­de el prin­ci­pio pero el pro­ble­ma está en ele­gir repre­sen­tan­tes de los movi­mien­tos kur­dos. Hay más de 33 par­ti­dos kur­dos. Para ellos era difí­cil selec­cio­nar cua­tro nom­bres. Lo com­pren­de­mos. No eli­gen estar repre­sen­ta­dos en deter­mi­na­das coa­li­cio­nes sino para tener sus pro­pios esca­ños. En estos momen­tos tene­mos muchos can­di­da­tos por par­te kur­da para esos cua­tro esca­ños.

WSJ: ¿Cuál es el papel de los gru­pos isla­mis­tas en la opo­si­ción siria?

BG: No creo que en Siria haya algún temor de un mono­po­lio por par­te de los isla­mis­tas, que no lle­gan ni al 10%. En este aspec­to, Siria es dife­ren­te del res­to de las nacio­nes ára­bes.

Los Her­ma­nos Musul­ma­nes lle­van en el exi­lio trein­ta años y no están coor­di­na­dos a nivel interno. La gen­te que está pro­tes­tan­do y la socie­dad en gene­ral son pia­do­sas. Pero no todo musul­mán es un isla­mis­ta. Ese es un gran error [de per­cep­ción]. Ser alguien que reza y ayu­na no sig­ni­fi­ca que tú quie­ras un esta­do islá­mi­co. El Islam en la for­ma del esta­do ira­ní no tie­ne cabi­da en el mun­do ára­be. Todos los movi­mien­tos islá­mi­cos quie­ren aho­ra copiar el mode­lo tur­co.

El mode­lo al que real­men­te nece­si­ta­mos mirar es el de Túnez. El par­ti­do al-Nah­da ganó la mayo­ría, pero han opta­do por un gobierno de coa­li­ción.

El pro­ble­ma en la opo­si­ción siria no es entre isla­mis­tas y no isla­mis­tas. Es la fal­ta de expe­rien­cia polí­ti­ca tras cin­cuen­ta años sin esa expe­rien­cia. El pro­ble­ma era la ausen­cia de una orga­ni­za­ción polí­ti­ca que sea real­men­te efi­caz y poten­te. Ese es aho­ra el desa­fío; por­que es una debi­li­dad en la reali­dad de la vida polí­ti­ca siria.

Las muchas con­fe­ren­cias que se cele­bra­ron antes en el CNS eran reunio­nes entre dife­ren­tes acti­vis­tas y enti­da­des polí­ti­cas y cada una que­ría impo­ner su pro­pia agen­da. Esa es la razón por la que tec­nó­cra­tas e inde­pen­dien­tes que­rían cam­biar todo el enfo­que y for­ma­ron el CNS y des­pués empe­za­ron a cons­truir coa­li­cio­nes con los par­ti­dos. Esos par­ti­dos polí­ti­cos for­ma­ron la colum­na ver­te­bral para los inde­pen­dien­tes.

Las dis­cu­sio­nes para for­mar la coa­li­ción empe­za­ron quin­ce días antes de la crea­ción del Con­se­jo con la Decla­ra­ción de Damas­co, el Comi­té de Coor­di­na­ción Nacio­nal, los Her­ma­nos Musul­ma­nes, ade­más de isla­mis­tas y tec­nó­cra­tas inde­pen­dien­tes. Esa fue la pri­me­ra vez que los par­ti­dos se reu­nie­ron para for­mar coa­li­cio­nes. El empu­je vino dado por el tra­ba­jo dia­rio de los acti­vis­tas.

La mayo­ría en la Asam­blea Gene­ral del Con­se­jo, en el Secre­ta­ria­do Gene­ral del Con­se­jo y en su Comi­té Eje­cu­ti­vo no son isla­mis­tas; eso no sig­ni­fi­ca que éstos no ten­gan tam­bién su espa­cio.

WSJ: A los diri­gen­tes del Con­se­jo se les nom­bró para un man­da­to de tres meses. ¿Cuán­do ter­mi­na el man­da­to actual y quién toma­rá la direc­ción para lle­gar al gobierno de tran­si­ción?

BG: En res­pe­to de los prin­ci­pios demo­crá­ti­cos, el pre­si­den­te dis­po­ne de un man­da­to de tres meses que pue­de ampliar­se. Mi man­da­to de tres meses empe­zó en octu­bre. Ampliar­lo es algo que habrá que dis­cu­tir, es una posi­bi­li­dad.

El CNS for­ma­rá el gobierno de tran­si­ción y tam­bién inclui­rá a otros miem­bros de la opo­si­ción, a tec­nó­cra­tas y a los altos car­gos del ejér­ci­to que no ten­gan san­gre en las manos. Es nece­sa­rio un perío­do de tran­si­ción de un año para ase­gu­rar que los par­ti­dos pue­dan pre­pa­rar­se y orga­ni­zar­se, y tam­bién para redac­tar una nue­va ley elec­to­ral.

Debe­ría que­dar cla­ro que el régi­men y el esta­do son una cosa dife­ren­te. No que­re­mos que el esta­do colap­se. Que­re­mos uti­li­zar las dife­ren­tes agen­cias del esta­do y hacer que fun­cio­nen. Se for­ma­rá un comi­té de recon­ci­lia­ción nacio­nal duran­te ese perío­do. Los ser­vi­cios de inte­li­gen­cia y segu­ri­dad pasa­rán tam­bién a estar bajo con­trol. Se libe­ra­rá a todos los pri­sio­ne­ros polí­ti­cos. Y se pro­ce­sa­rá a todos aque­llos que estu­vie­ran impli­ca­dos en crí­me­nes con­tra la huma­ni­dad. Serán lle­va­dos ante la jus­ti­cia.

WSJ: ¿Ha inten­ta­do nego­ciar con los alauíes como par­te de un poten­cial pro­ce­so de tran­si­ción? ¿Cuál ha sido la res­pues­ta?

BG: Hay muchas líneas de comu­ni­ca­ción abier­tas en Siria con muchos alauíes, muchos de ellos se opo­nen fir­me­men­te a las polí­ti­cas del régi­men. Pero están ate­rra­dos, temen una per­se­cu­ción doble; tie­nen mie­do de que la ven­gan­za del régi­men sea más dura con­tra ellos. El régi­men ha hecho apa­re­cer a los alauíes como sos­pe­cho­sos como sec­ta, o bien afi­lia­dos a las atro­ci­da­des del régi­men; y eso no es así. Por el con­tra­rio, este régi­men ha tra­ta­do muy mal a los alauíes y los que han sali­do bene­fi­cia­dos han sido un por­cen­ta­je míni­mo. Lo peor que el régi­men hizo fue reclu­tar a sus jóve­nes y mili­ta­ri­zar­los.

Los alauíes serán igua­les ante la ley, ten­drán sus pues­tos de tra­ba­jo en la eco­no­mía y ten­drán opor­tu­ni­da­des de encon­trar empleo en los diver­sos sec­to­res ade­más de los apa­ra­tos de segu­ri­dad y del ejér­ci­to.

WSJ: ¿Cómo va el CNS a con­se­guir disi­par los temo­res entre las mino­rías reli­gio­sas de Siria, ade­más de los alauíes?

BG: Sabe­mos que des­de el régi­men hay gran­des pre­sio­nes sobre todas las sec­tas –inclu­so sobre los sun­níes- para poder man­te­ner su narra­ti­va. Han sido esen­cial­men­te rehe­nes del régi­men. Esta­mos tra­ba­jan­do duro en esto con sus líde­res espi­ri­tua­les. Recien­te­men­te nos reuni­mos con el jefe de las rela­cio­nes inter­na­cio­na­les del Vati­cano. Hemos pedi­do un encuen­tro con el papa. Esta­mos pre­pa­ran­do tam­bién una reu­nión con los patriar­cas orto­do­xos en Rusia. Esta­mos en con­tac­to con varios líde­res espi­ri­tua­les, con el obje­ti­vo de fomen­tar la par­ti­ci­pa­ción de las mino­rías en la revo­lu­ción.

Los cris­tia­nos en Siria juga­ron un papel impor­tan­te en la crea­ción de la vida polí­ti­ca. Y siguen jugan­do ese papel, inclu­so en la estruc­tu­ra de los comi­tés de coor­di­na­ción de la revo­lu­ción. El pri­mer pri­mer minis­tro que hubo en Siria tras la inde­pen­den­cia era cris­tiano, Faris al-Juri. Cuan­do los sirios recuer­dan a los héroes de la inde­pen­den­cia siria, recuer­dan a cua­tro: Saleh al-Ali, alauí; Sul­tan Basha al-Atrash, dru­so; Ibrahim Hanano, kur­do; y Hasan al-Jarrat, sun­ní.

El pro­gra­ma del CNS se cons­tru­ye tipi­fi­can­do como deli­to la dis­cri­mi­na­ción y esta­ble­cien­do que todos los ciu­da­da­nos sirios son igua­les ante la ley. En la nue­va Siria, no habrá dis­cri­mi­na­cio­nes entre mayo­rías y mino­rías en base a la reli­gión; habrá una mayo­ría polí­ti­ca.

La mejor segu­ri­dad que pue­de ofre­cer­se del papel de las mino­rías es que no se las va a con­si­de­rar como tales sino como ciu­da­da­nos. Que­re­mos evi­tar el mode­lo ira­quí y el mode­lo con­fe­sio­nal liba­nés que sub­ra­yan la divi­sión sec­ta­ria.

WSJ: Vd. es de Homs, ¿pien­sa que en Homs hay ya una gue­rra civil?

BG: No hay gue­rra civil en Homs y no habrá gue­rra civil en Siria. Hay algu­nas reac­cio­nes nega­ti­vas, hay mucha ten­sión, pero hay tam­bién una inmen­sa volun­tad por par­te de todos para no caer en el con­flic­to sec­ta­rio.

A pesar de todas las polí­ti­cas sec­ta­rias pues­tas en mar­cha por el régi­men, en Homs toda­vía se man­tie­ne una espe­cie de coexis­ten­cia. Los comi­tés de coor­di­na­ción de allí hacen siem­pre hin­ca­pié en el “no al sec­ta­ris­mo”. Hay una autén­ti­ca resis­ten­cia a nivel de base para con­tra­rres­tar los inten­tos del régi­men. Nece­si­ta­mos estar aler­ta.

En muchas ciu­da­des don­de las sec­tas coexis­ten, los diri­gen­tes espi­ri­tua­les han crea­do comi­tés que están tra­ba­jan­do en esta cues­tión, tan­to en Homs como en otros luga­res. Hemos hecho un lla­ma­mien­to a la crea­ción de con­se­jos loca­les dedi­ca­dos a apa­gar cual­quier ten­sión sec­ta­ria.

WJS: En su opi­nión, ¿es aún posi­ble un gol­pe por par­te alauí?

BG: Es muy posi­ble, esa opción sigue abier­ta. La gen­te está espe­ran­do ese momen­to, el momen­to de escu­char esa bue­na noti­cia.

WSJ: ¿Se va a des­man­te­lar el apa­ra­to de segu­ri­dad como par­te del perío­do de tran­si­ción?

BG: Aho­ra hay varias ramas de la segu­ri­dad y nues­tro plan es reu­nir todas esas agen­cias bajo el minis­te­rio del inte­rior don­de todas estén some­ti­das a la ley. En su for­ma actual, aho­ra, no son sino mili­cias; en pri­mer lugar, tene­mos la “sha­biha”, com­pues­ta por mer­ce­na­rios a suel­do que no están some­ti­dos a ley y orden algu­nos. Toda esa gen­te esta­rá bajo las leyes. La nue­va Siria no será una Siria ven­ga­ti­va; segui­re­mos el mode­lo suda­fri­cano. La lec­ción más impor­tan­te de esa expe­rien­cia fue el con­se­jo de recon­ci­lia­ción. No se pue­de cas­ti­gar a la gen­te a menos que se demues­tre que han dis­pa­ra­do y per­pe­tra­do ase­si­na­tos.

WJS: ¿Cuál es su opi­nión acer­ca del fede­ra­lis­mo y cuál será la natu­ra­le­za de un nue­vo esta­do sirio?

BG: Todos los par­ti­dos están pidien­do un esta­do plu­ra­lis­ta, civil y demo­crá­ti­co que tra­te a sus ciu­da­da­nos en con­di­cio­nes de igual­dad fren­te a la ley. Civil es una ver­sión de lo lai­co; lai­co en el sen­ti­do de que se ase­gu­re que es neu­tral res­pec­to a las reli­gio­nes y las sec­tas y que ase­gu­re la sepa­ra­ción de esta­do y socie­dad. El ter­mino exac­to de “lai­cis­mo” tie­ne una con­no­ta­ción nega­ti­va en el mun­do ára­be, por eso pre­fe­ri­mos uti­li­zar el tér­mino “civil”.

WSJ: ¿Cómo enca­ja­ría ahí la ley de la Sha­ria?

BG: La fuen­te legis­la­ti­va será el par­la­men­to, y si el par­la­men­to está com­pues­to por una mayo­ría de musul­ma­nes, refle­ja­rá su cul­tu­ra o ten­den­cias. En la Siria de hoy en día, la Sha­ria es una de las muchas fuen­tes legis­la­ti­vas. Es una for­ma de dar satis­fac­ción a los sen­ti­mien­tos reli­gio­sos de la gen­te. Que­re­mos un sis­te­ma ver­da­de­ra­men­te demo­crá­ti­co que repre­sen­te las volun­ta­des y aspi­ra­cio­nes de sus ciu­da­da­nos.

WSJ: Siria tie­ne actual­men­te una rela­ción estra­té­gi­ca con Irán y Hiz­bo­llah. ¿Cómo se posi­cio­na­ría un nue­vo gobierno sirio con res­pec­to a esos gobier­nos? ¿Cómo serían las rela­cio­nes con ellos?

BG: La rela­ción actual entre Siria e Irán es anor­mal. No tie­ne pre­ce­den­tes en la his­to­ria de la polí­ti­ca exte­rior siria. La nue­va Siria será par­te indis­pen­sa­ble de la Liga Ára­be y tra­ba­ja­rá para mejo­rar el papel de la mis­ma y el papel de los esta­dos ára­bes a nivel regio­nal, sobre todo por­que han toma­do una deci­sión his­tó­ri­ca y sin pre­ce­den­tes al apo­yar al pue­blo sirio.

Siria es el cen­tro del Orien­te ára­be. No pue­de vivir fue­ra de su rela­ción con la Penín­su­la Ará­bi­ga, los paí­ses del Gol­fo, Egip­to y el res­to. En el futu­ro, nece­si­ta­re­mos apo­yo eco­nó­mi­co e inver­sión de nues­tros com­pa­ñe­ros ára­bes. Nues­tro futu­ro está real­men­te vin­cu­la­do al mun­do ára­be y al Gol­fo en par­ti­cu­lar. En el futu­ro nece­si­ta­re­mos muchí­si­mo apo­yo eco­nó­mi­co y finan­cie­ro serio para recons­truir Siria.

Ten­dre­mos que reto­mar nues­tras rela­cio­nes con Irán como con cual­quie­ra de los paí­ses de la región, basán­do­nos en el inter­cam­bio de intere­ses eco­nó­mi­cos y diplo­má­ti­cos en el con­tex­to de la mejo­ra de la esta­bi­li­dad en la región y no en el de una rela­ción espe­cial. No habrá una rela­ción espe­cial con Irán.

Esta es la cues­tión prin­ci­pal: la alian­za mili­tar. Rom­per esa alian­za excep­cio­nal sig­ni­fi­ca rom­per la alian­za estra­té­gi­ca mili­tar. No esta­mos preo­cu­pa­dos por las rela­cio­nes eco­nó­mi­cas.

WSJ: ¿Tie­ne algu­na idea sobre cómo cam­bia­ría el apo­yo de Hamas y Hiz­bo­llah?

BG: Nues­tras rela­cio­nes con el Líbano serán de coope­ra­ción y de reco­no­ci­mien­to mutuo e inter­cam­bio de intere­ses, bus­can­do con­jun­ta­men­te mejo­rar la esta­bi­li­dad en la región. A medi­da que cam­bien nues­tras rela­cio­nes con Irán, tam­bién van a cam­biar las que man­te­ne­mos con Hiz­bo­llah, no serán igua­les una vez que cai­ga el régi­men. No se debe­ría uti­li­zar al Líbano como esce­na­rio para sal­dar cuen­tas polí­ti­cas como se ha hecho duran­te la era Asad.

Hamas ha dado un giro hacia una nue­va polí­ti­ca y aho­ra están tra­ba­jan­do con la OLP para unir las filas pales­ti­nas. Hamas ya no apo­ya al régi­men sirio. Nues­tra rela­ción con Hamas será a tra­vés de nues­tra rela­ción polí­ti­ca con la OLP y con la socie­dad civil pales­ti­na.

WSJ: ¿Sigue sien­do una prio­ri­dad impor­tan­te la recu­pe­ra­ción de los Altos del Golán?

BG: Con­fia­mos en que las con­di­cio­nes polí­ti­cas y geo­po­lí­ti­cas faci­li­ten que recla­me­mos el Golán a tra­vés de la nego­cia­ción. El Golán es un indi­ca­dor autén­ti­co de la sobe­ra­nía y esta­bi­li­dad de Siria; no hay duda de que se nos devol­ve­rá. Con­ta­mos con nues­tra espe­cial rela­ción con las poten­cias euro­peas y occi­den­ta­les para que nos ayu­den a recla­mar el Golán tan pron­to como sea posi­ble.

WJS: ¿Tie­nen comu­ni­ca­ción abier­ta con Hiz­bo­llah o Hamas?

BG: Muchos miem­bros de la opo­si­ción que­rían reu­nir­se con Hiz­bo­llah y con Irán y expo­ner la situa­ción y expli­car que no hay una cons­pi­ra­ción extran­je­ra. Pero la con­ti­nua­da opo­si­ción de Hiz­bo­llah y el papel nega­ti­vo juga­do por sus medios de comu­ni­ca­ción cerra­ron la puer­ta.

Sí tene­mos cana­les abier­tos con la OLP.

WSJ: ¿Les preo­cu­pa cómo pue­dan mane­jar­se las armas quí­mi­cas y bio­ló­gi­cas que el esta­do tie­ne alma­ce­na­das?

BG: Ese es un asun­to impor­tan­te y for­ma­rá par­te en el futu­ro de las dis­cu­sio­nes gene­ra­les sobre arma­men­to en el país y depen­de­rá de cómo pro­gre­se­mos en las nego­cia­cio­nes del fren­te del Golán. Como prin­ci­pio, esta­mos en con­tra de la pre­sen­cia de cual­quier arma de des­truc­ción masi­va y de la pro­li­fe­ra­ción nuclear.

WSJ: En su opi­nión, ¿cuán­to tiem­po cree que pue­de sobre­vi­vir el régi­men bajo los pro­lon­ga­dos dis­tur­bios y las san­cio­nes?

BG: Creo que el régi­men podrá con­ti­nuar auto­fi­nan­cián­do­se has­ta un lími­te. Los ira­níes están apo­yan­do y ayu­dan­do a Asad. Pen­sa­mos que la situa­ción de quie­nes se encuen­tran alre­de­dor del régi­men va a dete­rio­rar­se mucho. Deja­rán de apo­yar a Asad. Ese es el obje­ti­vo fun­da­men­tal de las san­cio­nes: for­zar a quie­nes están alre­de­dor del régi­men a reti­rar­le sus apo­yos.

Todos los empre­sa­rios se sien­ten moles­tos por la for­ma en que Asad está mane­jan­do la situa­ción y por la mala gober­nan­za. Le cul­pan de cuan­to está suce­dien­do.

Las esti­ma­cio­nes lógi­cas acer­ca de las reser­vas de divi­sas del gobierno están entre los 7.000 y 8.000 millo­nes de dóla­res. La eco­no­mía se ha con­traí­do este año al menos en un 10%.

No somos adi­vi­nos pero creo que el régi­men ha entra­do en un túnel del que no va a poder salir. Pue­de que lle­ve meses. No hay ni un 1% de posi­bi­li­da­des de que Asad sobre­vi­va. Lo úni­co que pue­de hacer –si lo hace- es con­ti­nuar matan­do. Saben que si paran de matar están aca­ba­dos.

WSJ: ¿Qué opi­na del papel de EEUU en Siria?

BG: Solo recien­te­men­te hemos empe­za­do a ver que hay paí­ses que se han dado cuen­ta de que han lle­ga­do muy tar­de y tie­nen que apo­yar el cam­bio. Los esta­dou­ni­den­ses no están ais­la­dos de lo que suce­de. Están par­ti­ci­pan­do en la crea­ción de la opi­nión públi­ca occi­den­tal, euro­pea, ára­be y tur­ca. Creo que están eli­gien­do una estra­te­gia de coope­ra­ción con un papel secun­da­rio. Esa es una bue­na estra­te­gia, y creo que los sirios quie­ren que haya una coope­ra­ción inter­na­cio­nal y una coope­ra­ción entre los esta­dos ára­bes y la comu­ni­dad inter­na­cio­nal que garan­ti­ce la esta­bi­li­dad y la sobe­ra­nía de su nación. Que­re­mos que los ára­bes jue­guen el papel prin­ci­pal.

Creo que una gran par­te de la opi­nión públi­ca siria pre­fie­re que las nacio­nes ára­bes se abran camino en Siria. Temen real­men­te que pue­da pasar algo pare­ci­do a lo que suce­dió en Iraq.

El pue­blo sirio no olvi­da­rá nun­ca a quie­nes exten­die­ron su mano para ayu­dar­les a librar­se de su dic­ta­du­ra. Al pue­blo sirio le encan­ta­ría tam­bién tener rela­cio­nes de amis­tad con todas las nacio­nes. Creo que la nue­va Siria con­tri­bui­rá en gran medi­da a la recu­pe­ra­ción de la esta­bi­li­dad regio­nal y al naci­mien­to de un desa­rro­llo común con las nacio­nes ára­bes y la región. La úni­ca excep­ción son aque­llos paí­ses que siguen hacien­do daño al pue­blo sirio y qui­tán­do­le algu­nos de sus dere­chos. Esta­mos bus­can­do una región don­de fruc­ti­fi­quen la coope­ra­ción, la pros­pe­ri­dad y la paz.

WSJ: Hubo mucha gen­te que se que­dó sor­pren­di­da al ver como las pro­tes­tas barrían este año toda Siria. ¿Por qué cree que se pro­du­jo todo?

BG: Está habien­do un cam­bio pro­fun­do en la psi­que ára­be. Nadie pue­de tole­rar ya por más tiem­po el gobierno de regí­me­nes que han per­di­do toda su legi­ti­mi­dad a los ojos del pue­blo. En los últi­mos diez años, las aspi­ra­cio­nes del pue­blo han cam­bia­do. La idea de un esta­do o nación islá­mi­cos lle­gó a un pun­to muer­to. La ten­den­cia gene­ral de la pobla­ción en estos últi­mos diez años ha sido hacia la demo­cra­cia. Todos los inten­tos ante­rio­res de refor­ma o demo­cra­cia no con­si­guie­ron nada.

Los ser­vi­cios de segu­ri­dad en Siria tenían a la gen­te ate­rra­da. Túnez y Egip­to tra­je­ron nue­vos hori­zon­tes, una luz nue­va a los sirios. Cuan­do el vol­cán entró en erup­ción, que­dó cla­ro que había tal acu­mu­la­ción de des­con­ten­to que nada podría aca­llar­lo. Esto expli­ca la valien­te deter­mi­na­ción de los mani­fes­tan­tes. Los sirios nece­si­tan hoy la liber­tad más que el aire para res­pi­rar, más que el pan para ali­men­tar­se, más que la vida.

Tra­duc­ción del inglés para Rebe­lión por Sin­fo Fer­nán­dez

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