Nue­va con­tro­ver­sia sobre ope­ra­cio­nes esta­dou­ni­den­ses en Méxi­co

El con­tro­ver­ti­do tema de las ope­ra­cio­nes de inte­li­gen­cia de agen­cias esta­dou­ni­den­ses en Méxi­co vol­vió a sur­gir aho­ra con la reve­la­ción de que la DEA lavó dine­ro de nar­co­tra­fi­can­tes mexi­ca­nos, hecha por The New York Times.

Esa acción pro­vo­có crí­ti­cas de sec­to­res polí­ti­cos, inclui­das las del Sena­do y la Cáma­ra de dipu­tados, que la recha­za­ron y soli­ci­ta­ron al Gobierno una expli­ca­ción al res­pec­to.

The New York Times publi­có que los agen­tes esta­dou­ni­den­ses han mane­ja­do car­ga­men­tos ile­ga­les de dóla­res a tra­vés de la fron­te­ra, con el fin de iden­ti­fi­car cómo mue­ven su dine­ro las orga­ni­za­cio­nes cri­mi­na­les, dón­de lo alma­ce­nan y quié­nes son sus cabe­ci­llas.

Agre­gó que algu­nos agen­tes dije­ron que la agen­cia anti­dro­gas de Esta­dos Uni­dos (DEA) a menu­do per­mi­te a los cár­te­les la con­ti­nua­ción de sus accio­nes duran­te meses o inclu­so años antes de hacer reda­das y arres­tos.

Has­ta aho­ra, pro­si­guió el rota­ti­vo esta­dou­ni­den­se, hay pocas seña­les de que el segui­mien­to del dine­ro haya afec­ta­do las ope­ra­cio­nes de los cár­te­les y que los nar­co­tra­fi­can­tes mexi­ca­nos estén sin­tien­do un cas­ti­go finan­cie­ro serio.

Por su par­te, Todd Robin­son, sub­se­cre­ta­rio adjun­to de la Ofi­ci­na Inter­na­cio­nal de Asun­tos Anti­nar­có­ti­cos y Apli­ca­ción de la Ley del gobierno de Esta­dos Uni­dos, reco­no­ció que agen­tes de su país infil­tra­ron el sis­te­ma finan­cie­ro de Méxi­co para inves­ti­gar el flu­jo de lava­do de dine­ro hacia este país.

Entre­vis­ta­do por la pren­sa, agre­gó que «se van a usar todas las herra­mien­tas que poda­mos para luchar con­tra el cri­men orga­ni­za­do y el trá­fi­co de nar­có­ti­cos».

Ante la refe­ren­cia de este lava­do de dine­ro, la Cáma­ra mexi­ca­na de Dipu­tados pidió a la Secre­ta­ría de Rela­cio­nes Exte­rio­res que recha­ce las ope­ra­cio­nes rea­li­za­das por Esta­dos Uni­dos al mar­gen de todos los meca­nis­mos de coope­ra­ción bila­te­ral.

El Sena­do, por su par­te, soli­ci­tó al gobierno que infor­me sobre la acti­vi­dad de la DEA. Al mis­mo tiem­po, legis­la­do­res de todos los par­ti­dos cri­ti­ca­ron la ope­ra­ción y deman­da­ron al gobierno fede­ral refor­zar la vigi­lan­cia para evi­tar tales accio­nes.

El pre­si­den­te de la Comi­sión de Segu­ri­dad del Sena­do, Feli­pe Gon­zá­lez, repre­sen­tan­te del gober­nan­te Par­ti­do de Acción Nacio­nal (PAN), dijo que se tra­ta de un peli­gro para la segu­ri­dad nacio­nal.

El líder de los sena­do­res del Par­ti­do de la Revo­lu­ción Demo­crá­ti­ca (PRD), Car­los Nava­rre­te, afir­mó que los órga­nos de segu­ri­dad nor­te­ame­ri­ca­na se están salien­do de con­trol y ello está afec­tan­do la rela­ción con Méxi­co.

Fran­cis­co Labas­ti­da, del Par­ti­do Revo­lu­cio­na­rio Ins­ti­tu­cio­nal (PRI), cali­fi­có de indig­nan­te que Esta­dos Uni­dos uti­li­ce a Méxi­co para expe­ri­men­tar con armas y rea­li­zar lava­do de dine­ro, y de repen­te se les pier­den las armas y se les pier­de el dine­ro.

La Fis­ca­lía mexi­ca­na, por su par­te, reco­no­ció que exis­te un esfuer­zo común de auto­ri­da­des de ambos paí­ses para reu­nir infor­ma­ción que per­mi­ta detec­tar y des­ar­ti­cu­lar redes de lava­do de dine­ro.

Aña­dió que esas ope­ra­cio­nes se rea­li­zan de acuer­do con el mar­co jurí­di­co en vigor, el cual regu­la las acti­vi­da­des de auto­ri­da­des extran­je­ras en terri­to­rio mexi­cano.

Un recien­te ante­ce­den­te del lava­do de dine­ro de la DEA fue la tam­bién infor­ma­ción del dia­rio The New York Times, publi­ca­da el pasa­do mes de octu­bre, acer­ca de que agen­cias esta­dou­ni­den­ses de segu­ri­dad tie­nen una red de infor­man­tes mexi­ca­nos.

Los Esta­dos Uni­dos, con­ti­nuó la nota, con la espe­ran­za de apun­ta­lar la esta­bi­li­dad de Méxi­co y evi­tar que la vio­len­cia se derra­me a tra­vés de la fron­te­ra, ha amplia­do su papel de una mane­ra impen­sa­ble hace cin­co años.

Esta noti­cia igual­men­te pro­vo­có diver­sas impug­na­cio­nes al hecho y cues­tio­na­mien­tos al gobierno mexi­cano.

Inte­rro­ga­das la can­ci­ller y la voce­ra de la Pre­si­den­cia, Patria Espi­no­sa y Ale­jan­dra de la Sota, res­pec­ti­va­men­te, sobre esa pre­sen­cia de agen­tes de esta­dou­ni­den­ses, estas la reco­no­cie­ron, pero como una coope­ra­ción bila­te­ral y con res­pe­to a la sobe­ra­nía mexi­ca­na.

Cua­tro días des­pués de esas decla­ra­cio­nes, la CNN publi­có una entre­vis­ta a Darrell Issa, pre­si­den­te del Comi­té de Super­vi­sión de la Cáma­ra de Repre­sen­tan­tes de Esta­dos Uni­dos, sobre Rápi­do y Furio­so, otra ope­ra­ción de agen­cias nor­te­ame­ri­ca­nas.

Issa afir­mó en esa oca­sión: «Se esti­ma que unos 200 mexi­ca­nos fue­ron ase­si­na­dos por armas que nues­tro gobierno per­mi­tió que pasa­ran».

Duran­te Rápi­do y Furio­so, lle­va­da a cabo entre noviem­bre del 2009 y enero del 2011 por la Ofi­ci­na de Alcohol, Taba­co, Armas de Fue­go y Explo­si­vos, se per­mi­tió que unas dos mil 500 armas pasa­ran a Méxi­co y caye­ran en manos del cri­men orga­ni­za­do.

El gobierno mexi­cano se que­jó enton­ces que no fue infor­ma­do por las auto­ri­da­des esta­dou­ni­den­ses de ese trá­fi­co de arma­men­to hacia su terri­to­rio.

En ese mis­mo mes de octu­bre pasa­do, los espa­cios noti­cio­sos mexi­cano divul­ga­ron ade­más otras infor­ma­cio­nes sobre una ante­rior ope­ra­ción, deno­mi­na­da Recep­tor Abier­to, en la cual auto­ri­da­des esta­dou­ni­den­ses posi­bi­li­ta­ron igual­men­te el envío de armas a delin­cuen­tes mexi­ca­nos.

Recep­tor Abier­to, rea­li­za­da en los años 2006 y 2007, per­mi­tió que alre­de­dor de otras 500 armas de alto poder se ven­die­ran a tra­fi­can­tes y cru­za­ran la fron­te­ra.

De acuer­do con el sena­dor repu­bli­cano Char­les Grass­ley, fun­cio­na­rios del Depar­ta­men­to de Jus­ti­cia de Esta­dos Uni­dos esta­ban al tan­to de esa ope­ra­ción.

A esto se suma que la mayo­ría del arma­men­to que poseen los gru­pos delic­ti­vos mexi­ca­nos lo obtie­nen del con­tra­ban­do pro­ce­den­te de Esta­dos Uni­dos.

La Divi­sión Anti­cri­men del Depar­ta­men­to de Jus­ti­cia nor­te­ame­ri­cano admi­tió que, en los últi­mos cin­co años, el 70 por cien­to de las 94 mil armas con­fis­ca­das a la delin­cuen­cia mexi­ca­na fue­ron ven­di­das por arme­rías esta­dou­ni­den­ses.

Otra reper­cu­sión de la pre­sen­cia de agen­tes esta­dou­ni­den­ses en Méxi­co ocu­rrió en agos­to pasa­do, cuan­do los medios nacio­na­les cita­ron una tam­bién infor­ma­ción del dia­rio The New York Times acer­ca de que agen­tes de inte­li­gen­cia esta­dou­ni­den­ses ope­ra­ban en terri­to­rio mexi­cano.

Esa noti­cia adu­cía que los agen­tes nor­te­ame­ri­ca­nos tra­ba­jan en una base mili­tar mexi­ca­na en el nor­te de ese país.

Esto moti­vó igual­men­te que repre­sen­tan­tes de par­ti­dos polí­ti­cos y de orga­ni­za­cio­nes civi­les mani­fes­ta­ran su recha­zo a la per­ma­nen­cia de efec­ti­vos de inte­li­gen­cias extran­je­ros y que el Con­gre­so exi­gie­ra una expli­ca­ción del gobierno mexi­cano sobre el asun­to.

Duran­te su com­pa­re­cen­cia ante el Con­gre­so, el enton­ces secre­ta­rio de Gober­na­ción, José Bla­ke, hoy falle­ci­do; la can­ci­ller Espi­no­sa; y el en esa fecha secre­ta­rio del Con­se­jo de Segu­ri­dad, Ale­jan­dro Poi­ré, tam­bién afir­ma­ron que los esta­dou­ni­den­ses no rea­li­zan nin­gu­na tarea que sea facul­tad de las auto­ri­da­des mexi­ca­nas.

Entre otros pre­ce­den­tes de este asun­to, el sitio digi­tal Tarin­ga divul­gó que des­de el ante­rior gobierno mexi­cano de Vicen­te Fox ya Esta­dos Uni­dos vie­ne tra­ba­jan­do en misio­nes den­tro de Méxi­co.

De igual mane­ra, duran­te la admi­nis­tra­ción de Geor­ge W. Bush, en el 2008, Esta­dos Uni­dos jun­to con los gobier­nos de Méxi­co y de los paí­ses cen­tro­ame­ri­ca­nos fir­ma­ron la lla­ma­da Ini­cia­ti­va Méri­da con el obje­ti­vo de enfren­tar de con­jun­to el nar­co­trá­fi­co.

Entre las ins­ti­tu­cio­nes nor­te­ame­ri­ca­nas invo­lu­cra­das en ese plan se encuen­tran el Depar­ta­men­to de Esta­do, el Depar­ta­men­to de Jus­ti­cia, el Con­se­jo Nacio­nal de Segu­ri­dad, el Pen­tá­gono, la CIA, el FBI y la DEA.

De tal mane­ra, el con­tro­ver­ti­do tema de las ope­ra­cio­nes de inte­li­gen­cia esta­dou­ni­den­ses y de su inje­ren­cia en Méxi­co ocu­pó espa­cios des­ta­ca­dos y fre­cuen­tes duran­te el año en los medios noti­cio­sos del país.

*Jefe de la corres­pon­sa­lía de Pren­sa Lati­na en Méxi­co.

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