La Pla­za Tah­rir man­tie­ne el desa­fío al Ejér­ci­to egipcio

«Ya está cla­ro que el que escri­bía los dis­cur­sos de Muba­rak es el mis­mo que escri­be los dis­cur­sos del maris­cal», iro­ni­za el Movi­mien­to de los Jóve­nes del 6 de abril. Husein Tan­ta­wi sigue los pasos del ex pre­si­den­te en sus últi­mos días.

Las cesio­nes de la Jun­ta Mili­tar que gobier­na Egip­to han lle­ga­do dema­sia­do tar­de para los mani­fes­tan­tes de la pla­za Tah­rir que ya exi­gen que el Ejér­ci­to se vaya de inme­dia­to como prin­ci­pal rei­vin­di­ca­ción, al igual que hicie­ron con el derro­ca­do Hos­ni Muba­rak. Y el Con­se­jo Gene­ral de las Fuer­zas Arma­das res­pon­de igual que lo hizo Mubarak.

La reac­ción de la pla­za Tah­rir ante el dis­cur­so del mar­tes del maris­cal Tan­ta­wi fue simi­lar: «Fue­ra, fue­ra». Ya no es sufi­cien­te el com­pro­mi­so de cele­brar elec­cio­nes pre­si­den­cia­les antes del 30 de junio, a man­te­ner los comi­cios legis­la­ti­vos en su fecha, a par­tir del pró­xi­mo lunes 28, y a crear un Gobierno de sal­va­ción nacio­nal. Ni la dimi­sión en blo­que del Ejecutivo.

Inclu­so la vaga ofer­ta de con­vo­car un refe­rén­dum para aban­do­nar inme­dia­ta­men­te el poder «si la situa­ción así lo requie­re» cho­có con la des­con­fian­za de los mani­fes­tan­tes, que lle­va­ban nue­ve meses recla­man­do esas medidas.

Como Muba­rak, el Ejér­ci­to ha comen­za­do por la más dura repre­sión, aún peor según Amnis­tía Inter­na­cio­nal, cau­san­do ya 33 muer­tos. La per­se­cu­ción ha ser­vi­do para que los mani­fes­tan­tes aumen­ten sus recla­ma­cio­nes sobre elec­cio­nes y liber­ta­des, y exi­jan direc­ta­men­te que el Ejér­ci­to ceda el poder de inme­dia­to. El líder del Movi­mien­to 6 de Abril, ger­men de las pro­tes­tas que aca­ba­ron con la Pre­si­den­cia de Muba­rak, Ahmed Maher, con­si­de­ró, en decla­ra­cio­nes al dia­rio «Al-Masry al-Youm», que «las pala­bras de Tan­ta­wi no res­pon­den a las deman­das; el dis­cur­so es igual a los de Muba­rak en sus últi­mos días».

Antes de sol­tar las rien­das, el «rais» dio tres dis­cur­sos: en el pri­me­ro, el 29 de enero, anun­ció un cam­bio de Gobierno y nom­bró al jefe de los ser­vi­cios secre­tos, Omar Sulei­man, como vice­pre­si­den­te; el 1 de febre­ro dijo que no se pre­sen­ta­ría a la reelec­ción; y un día antes de renun­ciar dele­gó par­te de sus pode­res en Sulei­man. Menos de 24 horas des­pués, con su renun­cia for­za­da por el Ejér­ci­to, com­pro­bó que ya era dema­sia­do tarde.

Ayer un cen­te­nar de diplo­má­ti­cos y fun­cio­na­rios del Minis­te­rio de Asun­tos Exte­rio­res, que recha­zan la repre­sión de las fuer­zas de segu­ri­dad y la ges­tión del CSFA se sumó a la cau­sa de los mani­fes­tan­tes. En cam­bio, el gru­po isla­mis­ta Her­ma­nos Musul­ma­nes, prin­ci­pal movi­mien­to opo­si­tor, man­tu­vo su pos­tu­ra ambi­gua y dijo que no par­ti­ci­pa en las últi­mas pro­tes­tas por el temor a que se pro­duz­ca un caos que impi­da el tras­pa­so de poder a los civiles.

israel, con taNtawi

Israel apues­ta por el maris­cal Husein Tan­ta­wi y espe­ra que pue­da con­tro­lar la situa­ción para evi­tar un «caos gene­ral», según el minis­tro de Defen­sa pasi­va, Matan Vil­nai, que reco­no­ció su preo­cu­pa­ción por la posi­ble lle­ga­da al poder del par­ti­do isla­mis­ta de los Her­ma­nos Musulmanes.

líder reli­gio­so

El gran imán de Al-Azhar, la ins­ti­tu­ción suní más pres­ti­gio­sa del mun­do, Ahmed el Tayeb, pidió a la poli­cía egip­cia que no dis­pa­re con­tra los mani­fes­tan­tes «sean cua­les sean las cau­sas», y a las Fuer­zas Arma­das que evi­ten todo enfren­ta­mien­to «entre los hijos de un mis­mo pueblo».

La repre­sión con­ti­núa pese al anun­cio de cesiones

La Poli­cía vol­vió ayer a car­gar con­tra los mani­fes­tan­tes en el entorno del Minis­te­rio del Inte­rior en El Cai­ro. Los agen­tes se habían reple­ga­do de la zona, lo que se había inter­pre­ta­do como un ges­to para cal­mar las ten­sio­nes des­pués de la muer­te de más de 30 per­so­nas y más de 2.000 heri­dos en los últi­mos seis días. Ayer al menos se pro­du­je­ron tres muer­tos por balas reales. «Uno de ellos tenía el crá­neo aplas­ta­do», pre­ci­só Cha­di al-Nag­gar, médi­co en uno de los hos­pi­ta­les de cam­pa­ña en la pla­za. Sin embar­go, los agen­tes vol­vie­ron a des­ple­gar­se en las inme­dia­cio­nes del Minis­te­rio y reanu­da­ron las car­gas y los dis­pa­ros, mien­tras los mani­fes­tan­tes les res­pon­dían con el lan­za­mien­to de piedras.

A pri­me­ras horas de la noche, los bal­ta­gui­ya (mato­nes) apa­re­cie­ron en la calle comer­cial de Talaat Harb, que desem­bo­ca en Tah­rir, y se enfren­ta­ron con palos y armas blan­cas a los mani­fes­tan­tes. Los heri­dos no para­ban de lle­gar en ambu­lan­cia, moto o inclu­so a pie has­ta los impro­vi­sa­dos hos­pi­ta­les de cam­pa­ña de Tah­rir, cada vez más lle­na de tien­das de cam­pa­ña y de per­so­nas dis­pues­tas a resis­tir los ata­ques de las fuer­zas de segu­ri­dad. El minis­tro de Sani­dad, Amro Helmy, reco­no­ció que varios de los falle­ci­dos murie­ron por heri­das de bala, pero negó el uso de gases prohi­bi­dos o can­ce­rí­ge­nos que han denun­cia­do los mani­fes­tan­tes, aun­que admi­tió que podía estar cadu­ca­dos. Ade­más, mani­fes­tan­tes denun­cia­ron que los poli­cías dis­pa­ra­ron deli­be­ra­da­men­te a los ojos de los mani­fes­tan­tes. La alta comi­sa­ria de la ONU para los dere­chos huma­nos, Navi Pillay, exi­gió una «inves­ti­ga­ción rápi­da, impar­cial e inde­pen­dien­te» sobre las matanzas.

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