Reabre en Nue­va York la casa don­de Edgar Allan Poe pasó sus últi­mos años

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La humil­de casa don­de pasó sus últi­mos años el gran escri­tor esta­dou­ni­den­se Edgar Allan Poe, y en la que escri­bió algu­nas de sus obras más céle­bres, aca­ba de reabrir en el Bronx (nor­te de Nue­va York) lue­go de más de un año de tra­ba­jos de reno­va­ción.

Poe, maes­tro del góti­co y el horror y con­si­de­ra­do el inven­tor del rela­to de detec­ti­ves, vivió en esta casa de made­ra en lo que era por enton­ces el pue­blo de Fordham en las afue­ras de Nue­va York entre 1846 y 1849, cuan­do murió en mis­te­rio­sas cir­cuns­tan­cias con ape­nas 40 años de edad.

La casa, cono­ci­da como el “Edgar Allan Poe Cot­ta­ge” estu­vo cerra­da duran­te más de un año por “amplios tra­ba­jos” en los que se uti­li­za­ron “téc­ni­cas tra­di­cio­na­les” para devol­ver­le su aspec­to ori­gi­nal, expli­có a la AFP Neil Ralley, uno de los guías de

la pro­pie­dad admi­nis­tra­da por la Socie­dad His­tó­ri­ca del Bronx des­de 1975.

“Esta casa museo es úni­ca, por­que Nue­va York tie­ne varias casas museos de ese perio­do o inclu­so más anti­guas, pero todas ellas per­te­ne­cían a gen­te de una posi­ción eco­nó­mi­ca alta. Poe era pobre. Lo que ven aquí es un museo de alguien que pro­ba­ble­men­te per­ten­cía a la cla­se tra­ba­ja­do­ra”, dijo Ralley.

La vivien­da, de dos pisos, techos bajos y peque­ñas ven­ta­nas para pre­ser­var el calor, está amue­bla­da con mobi­lia­rio de la épo­ca y solo se con­ser­van dos ele­men­tos ori­gi­na­les uti­li­za­dos por los Poe: una silla mece­do­ra y la cama en la que murió la

espo­sa del escri­tor, pre­ci­só Ralley.

Tras pasar varios años en Fila­del­fia (nores­te de EEUU), Poe se había muda­do a Nue­va York en 1844 con su espo­sa Vir­gi­nia Clemm (con la que se había casa­do cuan­do ésta tenía ape­nas 13 años) y su sue­gra María.

Pero con Vir­gi­nia enfer­ma de tur­bercu­losis, Poe deci­dió lle­var a la fami­lia al Bronx en 1846 en bus­ca de un cli­ma más pro­pi­cio para la salud de su mujer, que sin embar­go falle­ció en la casa de Fordham en enero de 1847.
“Eure­ka”, entre otros. En los cer­ca de tres años que pasó en esta vivien­da, el escri­tor pro­du­jo algnas de sus obras más famo­sas como los poe­mas “Anna­bel Lee” ‑un home­na­je a Virginia‑, y “Las Cam­pa­nas”, el cuen­to “El barril de amon­ti­lla­do” y el ensa­yo filo­só­fi­co

En octu­bre de 1849, el pro­pio Poe murió en Bal­ti­mo­re (tam­bién en el nores­te de EEUU) tras ser halla­do en la calle deli­ran­do y vis­tien­do las ropas de otra per­so­na, lo que ha dado lugar a múl­ti­ples hipó­te­sis, nin­gu­na con­fir­ma­da has­ta el día de hoy.

Como par­te del pro­yec­to de reno­va­ción del lugar, en el pre­dio que ocu­pa la casa se encuen­tra tam­bién el Poe Park Visi­tors Cen­ter, una moder­na cons­truc­ción en for­ma de V con gran­des ven­ta­na­les dise­ña­da por el arqui­tec­to Toshi­ko Mori.
Sin embar­go, este com­ple­jo, que cos­tó varios millo­nes de dóla­res según el dia­rio New York Times, ha teni­do pro­ble­mas por fal­ta de per­so­nal y actos de van­da­lis­mo y aún no ha sido abier­to al públi­co.

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