Dad­me una palan­ca y hun­di­ré al mun­do- Ale­jan­dro Nadal

En los dra­mas de Eurí­pi­des y Sófo­cles las figu­ras heroi­cas fre­cuen­te­men­te se sui­ci­dan para libe­rar­se de situa­cio­nes en las que se saben per­di­dos de ante­mano. Para el héroe no hay sali­da y cami­na inexo­ra­ble­men­te hacia su pro­pia des­truc­ción. Los pro­fe­tas en la tra­ge­dia grie­ga poseen infor­ma­ción y la uti­li­zan para encau­zar al héroe hacia su des­truc­ción, pre­sen­tán­do­la a tra­vés de adi­vi­nan­zas indes­ci­fra­bles o her­mé­ti­cos enig­mas.

La tra­di­ción se man­tie­ne viva en Euro­pa, pues hace unos días, en la cum­bre de líde­res euro­peos para dar la solu­ción defi­ni­ti­va a la cri­sis del euro, se hizo alar­de de los mis­mos impul­sos sui­ci­das y se sen­ta­ron las bases de la des­truc­ción inexo­ra­ble de la mone­da común.

La cum­bre anun­ció una rasu­ra­da de 50 por cien­to sobre el prin­ci­pal de la deu­da grie­ga. Se dice que es un recor­te volun­ta­rio para no des­en­ca­de­nar un even­to cre­di­ti­cio. Pero ¿qué es un even­to cre­di­ti­cio? Ese eufe­mis­mo alu­de vela­da­men­te al cata­clis­mo finan­cie­ro que se pro­du­ci­ría si se cum­plen las con­di­cio­nes de los segu­ros de deu­da que los ban­cos euro­peos han con­tra­ta­do con sus con­tra­par­tes esta­du­ni­den­ses para cubrir­se en caso de impa­go por par­te de algún gobierno de la euro­zo­na. Para que los ban­cos acep­ten, se les ha pre­sio­na­do, chan­ta­jea­do y corrom­pi­do con un paque­te de incen­ti­vos de 30 mil millo­nes de euros.

Lue­go vino el pla­to fuer­te: el anun­cio de la amplia­ción del Fon­do Euro­peo de Esta­bi­li­dad Finan­cie­ra (FEEF) has­ta un billón de euros. Y si usted se pre­gun­ta de dón­de saca­ron ese dine­ro, la res­pues­ta es que no lo tie­nen. El anun­cio es un enga­ño: el Fon­do no ha sido dota­do de un cén­ti­mo de recur­sos fres­cos.

Esto deman­da una expli­ca­ción. Se podría haber uti­li­za­do al Ban­co Cen­tral Euro­peo para impri­mir unos 700 mil millo­nes para aumen­tar el poder del Fon­do. Pero los ale­ma­nes están en con­tra. Así que se espe­ra que el sec­tor pri­va­do en Euro­pa pue­da pro­por­cio­nar una par­te de este mon­to. Pero con las pers­pec­ti­vas a la baja, esa apor­ta­ción no reba­sa­ría unos cuan­tos millo­nes de euros. Enton­ces, ¿de dón­de pien­san los líde­res euro­peos sacar el res­to?

La res­pues­ta: de Chi­na. Sí, aho­ra le toca a esa pie­za mito­ló­gi­ca lla­ma­da mer­ca­dos emer­gen­tes res­ca­tar a la vie­ja Euro­pa. Cla­ro, el comu­ni­ca­do tam­bién habla de Bra­sil e India, pero no hay que enga­ñar­se. Esos dos no podrían entrar­le a una aven­tu­ra de este cali­bre. Por eso lo pri­me­ro que hizo Sar­kozy salien­do de la reu­nión fue lla­mar a Hu Jin­tao para dar­le la bue­na nue­va. El pre­si­den­te chino reci­bió el men­sa­je con frial­dad.

El plan es absur­do. La mayo­ría de los paí­ses euro­peos (sal­vo Ale­ma­nia e Irlan­da) man­tie­ne un défi­cit comer­cial impor­tan­te con Pekín. Así que pedir­le recur­sos a Chi­na para apun­ta­lar el FEEF equi­va­le a pedir­le dine­ro pres­ta­do para seguir com­pran­do sus expor­ta­cio­nes. Las rela­cio­nes comer­cia­les y finan­cie­ras entre Chi­na y Esta­dos Uni­dos han esta­do basa­das en el mis­mo prin­ci­pio, lo que con­du­jo a los des­equi­li­brios glo­ba­les que han mar­ca­do la eco­no­mía mun­dial en las últi­mas déca­das.

Los chi­nos exi­gi­rían con­di­cio­nes para entrar en un arre­glo de este tipo. Deman­da­rían un mejor acce­so a los mer­ca­dos euro­peos, lo que ayu­da­ría a dete­rio­rar toda­vía más la balan­za comer­cial y el empleo en Euro­pa. Lue­go ven­dría el tema deli­ca­do de la pari­dad cam­bia­ria. Ya un miem­bro del comi­té de polí­ti­ca mone­ta­ria del ban­co cen­tral chino ha decla­ra­do que a cam­bio de inver­tir en el FEEF, Pekín apre­mia­ría a los euro­peos para que no se que­jen de la mani­pu­la­ción cam­bia­ria que man­tie­ne el ren­min­bi sub­va­lua­do.

Chi­na tie­nen sus pro­ble­mas: una gigan­tes­ca bur­bu­ja inmo­bi­lia­ria, ban­cos con esta­dos finan­cie­ros de dudo­sa trans­pa­ren­cia y una fuer­te sobre-inver­sión en varias indus­trias fun­da­men­ta­les. Ten­dría que enfren­tar­les antes de comen­zar a jugar al for­ta­chón del barrio que arre­gla pro­ble­mas aje­nos.

Este enre­do escon­de una pro­fun­da dis­tor­sión del Fon­do euro­peo de esta­bi­li­dad finan­cie­ra: aho­ra el apa­lan­ca­mien­to se ha con­ver­ti­do en una de sus carac­te­rís­ti­cas esen­cia­les. Apa­lan­car sig­ni­fi­ca uti­li­zar una peque­ña can­ti­dad de dine­ro para con­se­guir más recur­sos y poder inver­tir (y espe­cu­lar). Y eso es pre­ci­sa­men­te lo que Sar­kozy y la Mer­kel pre­ten­den que se haga con el FEEF. El anun­cio de la cum­bre euro­pea has­ta ofre­ció la crea­ción de un vehícu­lo espe­cial para atraer inver­sio­nis­tas, no muy dife­ren­te de los CDO (colla­te­ri­zed debt obli­ga­tions) que desem­pe­ña­ron un papel nefas­to como deto­nan­tes de la cri­sis finan­cie­ra. Resul­ta para­dó­ji­co que el apa­lan­ca­mien­to, prác­ti­ca tan ape­te­ci­da de los espe­cu­la­do­res, se haya inser­ta­do en el cora­zón del ins­tru­men­to que se supo­nía podía domi­nar los exce­sos de la espe­cu­la­ción finan­cie­ra. Arquí­me­des habría obser­va­do que con esta palan­ca no se nece­si­ta un pun­to de apo­yo para hun­dir la eco­no­mía mun­dial.

Al igual que los per­so­na­jes trá­gi­cos, los líde­res euro­peos mues­tran total inca­pa­ci­dad para apren­der y leer las seña­les. Cre­yen­do domi­nar­las, abra­zan con gus­to las fuer­zas de su pro­pia des­truc­ción. Key­nes, quien cono­cía bien a los clá­si­cos, les hubie­ra dicho que el futu­ro es incier­to.

Ale­jan­dro Nadal (6÷11÷2011)

La Jor­na­da, 2 de noviem­bre de 2011

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