Ibon Ipa­rra­gui­rre- Mikel Ari­za­le­ta

Días atrás habló su madre del alma, Ange­li­ta Bur­goa, y dio la voz de alar­ma, un SOS por su hijo Ibon, cer­ti­fi­ca­do por médi­cos y aná­li­sis gra­ves. Hoy está en el hos­pi­tal de Basur­to:

Ten­go mie­do a per­der la mara­vi­lla
de tus ojos de esta­tua y el acen­to
que de noche me pone en la meji­lla
la soli­ta­ria rosa de tu alien­to.

Ibon, uno de los muchos que sufren la ven­gan­za de ins­ti­tu­cio­nes y gen­tes sin alma, de los gusa­ne­ros de la dere­cha espa­ño­la y vas­ca, de quie­nes repa­ran bra­zos de figu­ras de esca­yo­la y barro, de quie­nes ofre­cen flo­res a la vir­gen de Bego­ña y hacen morir a gen­tes de car­ne hue­so en su hue­cos de podre­dum­bre y mise­ria, en sus zulos de gen­tes sin entra­ñas, de bui­tres de carro­ña y de dere­chos huma­nos, que ani­dan en ins­ti­tu­cio­nes roba­das, saquea­das, vacia­das de dig­ni­dad, cen­tros de expo­lio y saqueo.

Ante ellos y fren­te a ellos nues­tra pre­sen­cia soli­da­ria con Ibon Ipa­rra­gui­rre es denun­cia de inhu­ma­ni­dad, de injus­ti­cia, de vacie­dad. No que­re­mos su mun­do, apar­ta­mos a un lado su auto­ri­dad, dese­cha­mos sus men­ti­ras de apa­ra­to, sus cuen­tos de radio y tele.

Que­re­mos andar cami­nos nue­vos de ter­nu­ra y abra­zo sin tener mie­do, Ibon, a “per­der la mara­vi­lla de tus ojos y a sen­tir de noche en la meji­lla la soli­ta­ria rosa de tu alien­to”.

Esta tar­de de oto­ño muchos, en muchos pun­tos de Eus­kal Herria, que­re­mos envia­ros a todas y todos los pre­sos polí­ti­cos vas­cos nues­tro abra­zo, nues­tra espe­ran­za de un oto­ño de luna lle­na, nues­tro com­pro­mi­so y tra­ba­jo por vues­tra libe­ra­ción y por un mun­do nue­vo, fres­co, socia­lis­ta, libre, eus­kal­dún, aman­te de la vida, soli­da­rio con las gen­tes, que sea vida y no sufri­mien­to y muer­te.

Como aque­llos ver­sos escri­tos por un pre­so vas­co des­de la cár­cel a su ama­da:

Me dis­te tus labios

en los bra­zos de la tar­de

y la hicis­te inol­vi­da­ble.

Mis pala­bras fue­ron pocas y sen­ci­llas

Tus pala­bras fue­ron tus ojos y tus besos

Y la son­ri­sa de tu cuer­po de chi­qui­lla.

Hoy nues­tro abra­zo gran­de: Ibon, Ange­li­ta y pre­sos que­ri­dos en cár­ce­les leja­nas.

Artikulua gustoko al duzu? / ¿Te ha gustado este artículo?

Share on facebook
Share on Facebook
Share on twitter
Share on Twitter

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *