Fukushi­ma, seis meses des­pués la catás­tro­fe continúa

El pasa­do 11 de sep­tiem­bre de 2011 se cum­plie­ron seis meses des­de que empe­zó la catás­tro­fe nuclear de Fukushima.

Más de seis meses que Tep­co, el con­jun­to del lobby nuclear y el gobierno japo­nés lle­van min­tien­do y des­in­for­man­do a los ciu­da­da­nos de Japón y del res­to del mun­do. Ya más de seis meses de lucha con­tra la opa­ci­dad, inten­tan­do des­en­re­dar los hilos de la ver­dad con res­pec­to a la situa­ción de los reac­to­res, la con­ta­mi­na­ción del medio ambien­te, los habi­tan­tes y los ali­men­tos. En octu­bre de 2011 segui­mos enfren­ta­dos a un muro de cen­su­ra… Las gran­des catás­tro­fes nuclea­res de la his­to­ria, de Mayak a Fukushi­ma pasan­do por Cher­nó­bil, han veni­do segui­das de… una des­in­for­ma­ción abso­lu­ta. Y noso­tros, los ciu­da­da­nos de Japón y de otros luga­res somos las pri­me­ras víc­ti­mas. Debe­mos aca­bar con este silencio…

La red «Sor­tir du nucléai­re» desea ofre­cer aquí una visión –que no pre­ten­de ser exhaus­ti­va- de la situa­ción actual de las pobla­cio­nes de la pre­fec­tu­ra de Fukushi­ma. Este infor­me pone de relie­ve algu­nos aspec­tos escan­da­lo­sos de la ges­tión de la catás­tro­fe por par­te de las auto­ri­da­des japo­ne­sas que han pasa­do inad­ver­ti­dos en los medios de comu­ni­ca­ción fran­ce­ses. Mien­tras que el acci­den­te no ha hecho más que empe­zar, ¿Japón ha apren­di­do la lección?

Cen­su­ra de las auto­ri­da­des, nue­vas medi­das alarmantes

Seis meses des­pués del comien­zo de la catás­tro­fe, el silen­cio de las auto­ri­da­des con­ti­núa sien­do abru­ma­dor y los ejem­plos de ocul­ta­mien­to de la infor­ma­ción se multiplican.

Las pobla­cio­nes en peli­gro expues­tas sin su cono­ci­mien­to al ries­go de radia­ción y de contaminación.

Así, los japo­ne­ses cono­cie­ron de for­ma bru­tal que los exper­tos detec­ta­ron indi­cios de una fusión de los núcleos –como la pre­sen­cia de telu­rio- al día siguien­te del mare­mo­to. Los hechos no se reve­la­ron has­ta tres meses des­pués, la pobla­ción no reci­bió infor­ma­ción en tiem­po real de los gran­des ries­gos a los que se enfren­ta­ba. Las auto­ri­da­des japo­ne­sas tam­po­co comu­ni­ca­ron las pri­me­ras medi­cio­nes de radiac­ti­vi­dad, lo que les per­mi­tió obser­var la evo­lu­ción y dis­per­sión de la nube radiac­ti­va. Así los pri­me­ros habi­tan­tes eva­cua­dos que se refu­gia­ron en la peque­ña ciu­dad de Namié en reali­dad se encon­tra­ban en uno de los luga­res don­de los nive­les de radia­ción eran de los más altos.

Zonas de pobla­ción seis veces más con­ta­mi­na­das que Cher­nó­bil toda­vía están habitadas

En agos­to el pro­fe­sor Chris­topher Busby, un cien­tí­fi­co bri­tá­ni­co espe­cia­lis­ta en radio­pro­tec­ción que hizo medi­cio­nes en Tokio, encon­tró en algu­nos luga­res con­cen­tra­cio­nes de nuclei­dos radiac­ti­vos tan ele­va­das como las obser­va­das en la zona de exclu­sión de Cher­nó­bil (1).

Los pro­pios japo­ne­ses dan tes­ti­mo­nio de que muchos luga­res no eva­cua­dos de la pre­fec­tu­ra de Fukushi­ma mues­tran una con­cen­tra­ción de nuclei­dos radiac­ti­vos más ele­va­da que la zona prohi­bi­da de Cher­nó­bil. Dos sema­nas des­pués de que empe­za­se la catás­tro­fe, tras el des­cu­bri­mien­to de con­cen­tra­cio­nes de cesio 137 en la loca­li­dad de Iita­te (a 40 kiló­me­tros de la cen­tral), el pro­fe­sor Hiroa­ki Koi­de, de la Uni­ver­si­dad de Kio­to, recor­dó que en 1986 se eva­cua­ron rápi­da­men­te todos los luga­res don­de la con­ta­mi­na­ción sobre­pa­sa­ba 550.000 Bq/​m2. En Iita­te, esas con­cen­tra­cio­nes lle­ga­ban has­ta 3.260.000 Bq/​m2 por el cesio 137.

Los tra­ba­ja­do­res sacrificados

Tam­bién es sor­pren­den­te la ausen­cia de infor­ma­ción res­pec­to a la situa­ción y el des­tino de los tra­ba­ja­do­res de la segu­ri­dad de la cen­tral de Fukushi­ma Daii­chi. El 30 de agos­to supi­mos que había muer­to un obre­ro de la cen­tral debi­do a una leu­ce­mia agu­da (2). Según Tep­co la muer­te de ese tra­ba­ja­dor no ten­dría nada que ver con su acti­vi­dad en la cen­tral. Sin embar­go el tes­ti­mo­nio del perio­dis­ta japo­nés Kazu­ma Oba­ra, que efec­tuó una visi­ta «de incóg­ni­to» al sitio, deja pocas posi­bles inter­pre­ta­cio­nes: «El 1 de agos­to Tep­co anun­ció que se había detec­ta­do una radia­ción de 10.000 mili­sie­verts por hora entre los reac­to­res 1 y 2, no lejos del tablón de anun­cios don­de los ideo­gra­mas pin­ta­dos de rojo pro­cla­ma­ban: «Con el mis­mo espí­ri­tu, nun­ca aban­do­na­re­mos Fukushi­ma». Si un obre­ro se detu­vie­se un minu­to y medio en este lugar sobre­pa­sa­ría la dosis lími­te anual de 250 mili­sie­verts. Enton­ces los obre­ros no esta­ban infor­ma­dos. Nadie se lo había expli­ca­do nun­ca, tam­po­co des­pués de ese anun­cio» (3). Por otra par­te, des­pués de seis meses, tam­po­co se ha fil­tra­do nin­gu­na noti­cia sobre la suer­te de los demás obre­ros con­ta­mi­na­dos des­de el ini­cio del accidente.

Una máqui­na guber­na­men­tal de censura

Cen­su­ra en la pren­sa (4), difu­sión de fal­sos sitios de infor­ma­ción… El gobierno japo­nés ha recu­rri­do a toda una varie­dad de medios para asfi­xiar la pro­tes­ta. Inclu­so se ha obs­ta­cu­li­za­do la lle­ga­da de mate­rial de radio­pro­tec­ción: en mayo miles de compu­tado­ras Gei­ger envia­das por paí­ses extran­je­ros per­ma­ne­cían blo­quea­das en el aero­puer­to de Nari­ta en vez de dis­tri­buir­las, lo que dio lugar a una con­tro­ver­sia en la Cáma­ra de Repre­sen­tan­tes de Japón.

Tam­bién sur­gie­ron dis­cur­sos hacién­do­se eco de las con­clu­sio­nes del «Foro Cher­no­bil» (5) [un orga­nis­mo que con­tri­bu­yó amplia­men­te a mini­mi­zar las con­se­cuen­cias de la con­ta­mi­na­ción, así como el efec­to noci­vo de dosis más peque­ñas y cuyos estu­dios fue­ron denun­cia­dos por varias aso­cia­cio­nes] (6): el autén­ti­co ries­go no pro­ce­de­ría de las radia­cio­nes, sino del estrés vin­cu­la­do a la infor­ma­ción sobre la radia­ción. Así, en la Deci­mo­cuar­ta Con­fe­ren­cia inter­na­cio­nal de Inves­ti­ga­ción de los Efec­tos de la Radia­ción, se dio a enten­der que es nece­sa­rio evi­tar las infor­ma­cio­nes «alar­mis­tas» res­pec­to a Fukushi­ma con el fin de no ame­na­zar a la salud men­tal de la pobla­ción japo­ne­sa (7)…

La socie­dad civil se organiza

El 29 de agos­to los pro­fe­so­res uni­ver­si­ta­rios japo­ne­ses publi­ca­ron un nue­vo mapa de la con­ta­mi­na­ción, que seña­la las ele­va­das con­cen­tra­cio­nes de radio­ele­men­tos mucho más allá de las zonas pre­co­ni­za­das por la eva­cua­ción (8). Enton­ces, el 30 de agos­to, el Minis­te­rio de Edu­ca­ción y Cien­cias Socia­les tam­bién publi­có la con­ta­mi­na­ción por cesio 134 y cesio 137 del sue­lo y el aire en la zona pró­xi­ma a Fukushima-Daiichi.

Cesio 137: mapa de la con­ta­mi­na­ción del sue­lo

Por todas par­tes se for­mó a los ciu­da­da­nos para medir las radia­cio­nes. Así los ciu­da­da­nos japo­ne­ses, con la ayu­da de orga­ni­za­cio­nes fran­ce­sas y ale­ma­nas (CRIIRAD, Umwel­tins­ti­tut Mün­chen, IPPNW…) fun­da­ron una aso­cia­ción de medi­ción de la radiac­ti­vi­dad, la Citizen’s Mea­su­re­ment Radiac­ti­vity Sta­tion. Su obje­ti­vo es ins­ta­lar en las 47 pre­fec­tu­ras japo­ne­sas esta­cio­nes de medi­ción de la radiac­ti­vi­dad sobre las per­so­nas y en los ali­men­tos. Por des­gra­cia sus miem­bros cons­ta­tan que la radiac­ti­vi­dad no deja de aumen­tar en el medio ambien­te mien­tras que la infor­ma­ción diri­gi­da a las pobla­cio­nes falla cruelmente.

Así, el 5 de agos­to, el men­sual Scien­ce anun­ció que los resi­den­tes de la pre­fec­tu­ra de Fukushi­ma serán obje­to de una cam­pa­ña de con­trol médi­co duran­te 30 años con el fin de estu­diar los efec­tos de las dosis peque­ñas sobre el orga­nis­mo. Wata­ru Iwa­ta, miem­bro del CMRS, decla­ró el 15 de agos­to pasa­do (9): «Por des­gra­cia tene­mos la impre­sión de que aquí se tra­ta menos de una actua­ción médi­ca en el sen­ti­do real que de un gran pro­yec­to epi­de­mio­ló­gi­co en el que a las per­so­nas afec­ta­das se les tra­ta más como coba­yas que como pacien­tes. Los repre­sen­tan­tes de las auto­ri­da­des supo­nen que la mayo­ría de esas per­so­nas no tie­nen nada que temer (…) y que ellos sólo han esta­ble­ci­do esas prue­bas para res­pon­der a las preo­cu­pa­cio­nes de la población».

Las enfer­me­da­des poten­cia­les no se tie­nen en cuenta

Cada vez más per­so­nas, inclu­so en Tokio, se que­jan de moles­tias que recuer­dan los sín­to­mas de una con­ta­mi­na­ción. Como des­cri­be Wata­ru Iwa­ta, los eva­cua­dos «no se tie­nen en cuen­ta médi­ca­men­te, inclu­so cuan­do, por ejem­plo, los padres lle­van a su hijo al médi­co con sín­to­mas sos­pe­cho­sos como las hemo­rra­gias nasa­les. Con­si­de­ran que eso no pue­de venir de las radia­cio­nes por­que esas per­so­nas habrían reci­bi­do menos de 100 milisieverts».

En efec­to, todo lo que está por deba­jo de 100 mili­sie­verts acu­mu­la­dos, las auto­ri­da­des lo con­si­de­ran «dosis bajas».

En una con­fe­ren­cia cele­bra­da en la emba­ja­da de Fran­cia en Japón, el IRSN (Ins­ti­tu­to de Radio­pro­tec­ción y Segu­ri­dad Nuclear) abun­dó en ese sen­ti­do, aña­dien­do que «aho­ra cada uno debe ser el encar­ga­do de su radio­pro­tec­ción y de bus­car la opti­mi­za­ción de su dosis indi­vi­dual» (10). Pero, ¿cómo se pue­de pre­ten­der que cada uno «se encar­gue de su auto­pro­tec­ción» si no hay nin­gu­na infor­ma­ción dis­po­ni­ble? ¿Si no hay medi­das que per­mi­tan la eva­cua­ción de las pobla­cio­nes, que es el úni­co medio de limi­tar efi­caz­men­te su expo­si­ción a la radia­ción externa?

Los niños expues­tos a la radiac­ti­vi­dad: cro­no­lo­gía de un escándalo

- Muy poco des­pués del ini­cio de la catás­tro­fe se reabrie­ron las escue­las en la pre­fec­tu­ra de Fukushi­ma, en desa­fío de medi­cio­nes que daban tes­ti­mo­nio de una ele­va­da radiac­ti­vi­dad. En vez de plan­tear­se nue­vas olea­das de eva­cua­dos, lo que para las auto­ri­da­des cons­ti­tui­ría una con­fe­sión de fra­ca­so en la ges­tión de la catás­tro­fe, deci­die­ron negar las con­se­cuen­cias sani­ta­rias argu­yen­do que la vida debe con­ti­nuar como antes a pesar del acci­den­te y de las ele­va­dí­si­mas tasas de radiactividad.

- Así, el 19 de abril el gobierno deci­dió per­mi­tir la reaper­tu­ra de todos los cen­tros esco­la­res don­de la radia­ción exter­na no sobre­pa­sa­se 3,8 micro­sier­vets por hora, o inclu­so 20 mili­sie­verts (mSv) por año en los patios de recreo. Tam­bién se exi­gió a los esco­la­res que lle­va­sen ropas de man­gas lar­gas, que limi­ta­sen el tiem­po en el exte­rior y los equi­pa­ron con dosímetros.

- El 29 de abril el pro­fe­sor Toshi­so Kosa­ko, ase­sor nuclear del gobierno, pre­sen­tó su dimi­sión entre lágri­mas: «des­de un pun­to de vis­ta cien­tí­fi­co, un umbral de expo­si­ción tan ele­va­do es inacep­ta­ble. Esta dis­po­si­ción lle­va a some­ter a los niños, cuyo orga­nis­mo frá­gil y en pleno cre­ci­mien­to es extre­ma­da­men­te sen­si­ble a las radia­cio­nes, a la mis­ma expo­si­ción que los tra­ba­ja­do­res nuclea­res. Por otra par­te la dis­po­si­ción sólo tie­ne en cuen­ta las dosis acu­mu­la­das de la radia­ción exter­na, mien­tras que los habi­tan­tes de Fukushi­ma tam­bién están ame­na­za­dos por la con­ta­mi­na­ción inter­na en caso de que con­su­man agua o ali­men­tos contaminados».

- A prin­ci­pios de mayo, la socie­dad civil japo­ne­sa pro­tes­tó: varias aso­cia­cio­nes lan­za­ron una peti­ción inter­na­cio­nal para exi­gir nor­mas de radio­pro­tec­ción más estric­tas para los niños, es decir, el regre­so a un máxi­mo de 1 mSv por año. La Red «Sor­tir du nucléai­re» difun­dió esta peti­ción, que ya ha reco­gi­do más de 28.000 fir­mas en Francia.

- Con la pre­sión de los ciu­da­da­nos y de las orga­ni­za­cio­nes inter­na­cio­na­les en aumen­to, el gobierno japo­nés echó mano de un arti­fi­cio retó­ri­co y el 26 de mayo anun­ció que, man­te­nien­do pro­vi­sio­nal­men­te la nor­ma de 20 mSv/​año en la pre­fec­tu­ra de Fukushi­ma, se esfor­za­rá por «lle­gar» a 1 mSv/​año. Se tra­ta­ba en par­ti­cu­lar de reti­rar la capa super­fi­cial de tie­rra de los patios de recreo en los luga­res más con­ta­mi­na­dos. Una obra colo­sal que inme­dia­ta­men­te se topó con sus lími­tes: ¿qué hacer con la tie­rra radiac­ti­va reti­ra­da?, ¿dón­de alma­ce­nar­la? Las medi­das riva­li­zan en incoherencia.

- En una reu­nión públi­ca sobre la situa­ción man­te­ni­da el 19 de julio por los miem­bros del comi­té guber­na­men­tal de emer­gen­cia y fil­ma­da por un video­afi­cio­na­do, se reite­ró que no se plan­tea­ba ampliar la zona de eva­cua­ción. Los que lo deseen podrán hacer­lo «volun­ta­ria­men­te y por su cuen­ta y ries­go», decla­ra­ron los repre­sen­tan­tes de las autoridades.

- El 25 de julio la pre­fec­tu­ra de Fukushi­ma anun­ció que se hará un examen de tiroi­des a los meno­res de Fukushi­ma, es decir, a 360.000 per­so­nas, la pri­me­ra vez a los dos años y la segun­da a los cin­co has­ta que lle­guen a los 20.

- El 14 de agos­to se detec­tó yodo en el tiroi­des de la mitad de un gru­po de niños de Fukushi­ma ana­li­za­dos (11).

- Las ONG japo­ne­sas con­ti­nua­ron denun­cian­do la super­che­ría y el 17 de agos­to lan­za­ron un lla­ma­mien­to al Alto Comi­sa­rio de las Nacio­nes Uni­das para los Dere­chos Huma­nos para que fue­se a com­pro­bar la vio­la­ción del dere­cho a la salud con el man­te­ni­mien­to de ese lími­te de 20 mSv/​año. Duran­te ese tiem­po el vídeo de la reu­nión públi­ca del 19 de julio cir­cu­ló tan­to que la emba­ja­da de Japón exi­gió un dere­cho de répli­ca a Libe​ra​tion​.fr, don­de se publi­có. Para­dó­ji­ca­men­te, se afir­mó que esta­ba fue­ra de dis­cu­sión el cues­tio­na­mien­to de las zonas de eva­cua­ción fija­das por el gobierno a pesar de que «la situa­ción en el sitio de la cen­tral nuclear de Fukushi­ma Daii­chi no está com­ple­ta­men­te restablecida»…

- El 30 de agos­to, des­pués de múl­ti­ples peti­cio­nes de citas a la emba­ja­da de Japón en París, una dele­ga­ción de la Red «Sor­tir du núcleai­re» se per­so­nó con el fin de entre­gar las 27.847 fir­mas a un repre­sen­tan­te del gobierno japo­nés. Les dije­ron áspe­ra­men­te que ese enfo­que no era de su agra­do. La Red «Sor­tir du núcleai­re» no se deten­drá ahí.

- El 1 de sep­tiem­bre, en la fecha tra­di­cio­nal del comien­zo de las cla­ses, a pesar de las medi­das anun­cia­das, los nive­les de radia­ción toda­vía seguían dra­má­ti­ca­men­te ele­va­dos en los patios de los cole­gios de la ciu­dad de Fukushi­ma. Según las medi­cio­nes de la ONG Gren­pea­ce Inter­na­tio­nal, se han podi­do detec­tar has­ta 1,5 mSv/​hora –es decir, una vez y media la dosis anual auto­ri­za­da- en el patio de un cole­gio en el que sin embar­go se habían pues­to en mar­cha medi­das de des­con­ta­mi­na­ción. De todos los cen­tros exa­mi­na­dos sólo un jar­dín de infan­cia pre­sen­tó una baja­da real de los nive­les de radia­ción gra­cias, exclu­si­va­men­te, al tra­ba­jo efec­tua­do por las aso­cia­cio­nes locales.

Esta com­pro­ba­ción demues­tra cla­ra­men­te los lími­tes del plan guber­na­men­tal de des­con­ta­mi­na­ción; la lucha para pro­te­ger a los niños y exi­gir su eva­cua­ción de las zonas don­de la radia­ción exce­de de 1 mSv/​año sigue sien­do total­men­te necesaria.

Un nue­vo cues­tio­na­mien­to de lo nuclear que tie­ne sus lími­tes. ¿Qué per­si­gue lo nuclear en Japón?

En Japón actual­men­te hay 43 reac­to­res para­dos, es decir, más del 80% del par­que nuclear. La mayo­ría de las auto­ri­da­des loca­les no desean ver­los reanu­dar su tarea. Por otra par­te se han des­cu­bier­to 14 nue­vas fallas sís­mi­cas pró­xi­mas las zonas nuclea­res japo­ne­ses (12), una cues­tión par­ti­cu­lar­men­te impor­tan­te en el con­tex­to pos­te­rior al 11 de mar­zo fren­te a la polí­ti­ca ató­mi­ca. El pasa­do mes de julio el pri­mer minis­tro Nao­to Kan abo­gó por un Japón «des­nu­clea­ri­za­do» y por un apo­yo cre­cien­te a las ener­gías renovables.

Una acti­tud con­tra­dic­to­ria a la internacional

Aun­que el nue­vo gobierno no pla­nea la cons­truc­ción de nue­vas cen­tra­les nuclea­res desea vol­ver a poner en fun­cio­na­mien­to las uni­da­des actual­men­te dete­ni­das. Pare­ce que una tran­si­ción ener­gé­ti­ca rápi­da se enfren­ta a fuer­tes resis­ten­cias y que el lobby nuclear japo­nés, a pesar de los escán­da­los que le han sal­pi­ca­do, man­tie­ne una impor­tan­te influen­cia sobre el gobierno. Así en junio, en la con­fe­ren­cia cli­má­ti­ca de Bonn, los repre­sen­tan­tes de Japón se mos­tra­ron como los más ardien­tes defen­so­res de la inclu­sión de lo nuclear en el «Meca­nis­mo de Desa­rro­llo Lim­pio», las actua­cio­nes para dis­mi­nuir las emi­sio­nes en los paí­ses en desa­rro­llo finan­cia­das por los paí­ses occi­den­ta­les (13).

La cen­tral de Toma­ri, ¿una excep­ción o el pri­mer ejem­plo de una regre­sión general?

Mien­tras el nue­vo pri­mer minis­tro Yoshihi­ko Noda abo­ga por una reini­cia­ción de las cen­tra­les, el 17 de agos­to el reac­tor núme­ro 3 de la cen­tral nuclear de Toma­ri, en la isla de Hok­kai­do, ya se reini­ció. Por otra par­te, según Kao­ri Izu­mi, de la aso­cia­ción japo­ne­sa «Shut Down Toma­ri», la cen­tral de Toma­ri tenía pedi­do des­de junio un car­ga­men­to de MOX, un com­bus­ti­ble a base de plu­to­nio que debe fabri­car­se de aquí a noviem­bre en la fábri­ca de Melox en El Gard (Fran­cia). Es el mis­mo tipo de com­bus­ti­ble, ven­di­do por Are­va, que se uti­li­za­ba en el reac­tor núme­ro 3 de Fukushi­ma Daii­chi. De una toxi­ci­dad par­ti­cu­lar­men­te ele­va­da, tam­bién es más rápi­do para entrar en fusión que los com­bus­ti­bles clásicos.

¿Y en Fran­cia hemos apren­di­do las ense­ñan­zas de Fukushima?

Para todo el mun­do la catás­tro­fe de Fukushi­ma cons­ti­tu­ye un vio­len­to recor­da­to­rio, 25 años des­pués de Cher­no­bil, del carác­ter incon­tro­la­ble de un acci­den­te nuclear y de los peli­gros de esta tec­no­lo­gía. Para todo el mun­do… ¿menos para Francia?

Una cor­ti­na de humo «a la fran­ce­sa» y una cegue­ra per­sis­ten­te ante los riesgos

Mien­tras que Sui­za, Ale­ma­nia o Ita­lia han saca­do ense­gui­da una ense­ñan­za de esta catás­tro­fe y han deci­di­do salir de lo nuclear, o no reto­mar sus pro­gra­mas nuclea­res, el gobierno fran­cés por su par­te ha reafir­ma­do su inde­fec­ti­ble apo­yo al átomo.

Gra­cias a Fukushi­ma ha resu­ci­ta­do el argu­men­to de la «supe­rio­ri­dad tec­no­ló­gi­ca fran­ce­sa». El reac­tor EPR, enton­ces fuer­te­men­te des­acre­di­ta­do por una lar­ga lis­ta de retra­sos, sobre­cos­tes y reve­la­cio­nes res­pec­to a su defi­cien­te segu­ri­dad, se ha con­ver­ti­do en el antí­do­to de la ener­gía nuclear «bara­ta» y de todos los pro­ble­mas de segu­ri­dad actua­les y futu­ros. Ni siquie­ra las abru­ma­do­ras reve­la­cio­nes de la Auto­ri­dad de Segu­ri­dad Nuclear sobre las gra­ves defi­cien­cias en la cons­truc­ción del EPR a fina­les de agos­to han lle­va­do a cues­tio­nar el «buque insig­nia» de la tec­no­lo­gía fran­ce­sa… La pro­lon­ga­ción de la vida de los reac­to­res vie­jos, como los de Fes­senheim, ni se cues­tio­na, aun­que los tra­ba­jos nece­sa­rios se com­prue­ben colosales.

Siem­pre tiran­do a la baja los requi­si­tos de las eva­lua­cio­nes des­ti­na­das a los reac­to­res euro­peos –aban­do­nan­do de esta for­ma el estu­dio de la vul­ne­ra­bi­li­dad fren­te a la ame­na­za terrorista‑, Fran­cia ha esta­ble­ci­do a bom­bo y pla­ti­llo unos «test de estrés» muy poco exi­gen­tes con res­pec­to a sus sitios nuclea­res. El gobierno inclu­so pre­ten­de lan­zar ejer­ci­cios de pros­pec­ción ener­gé­ti­ca has­ta el 2050 cuan­do se estu­dia­ría, entre otras cosas, una poten­cial sali­da de lo nuclear… pero pre­ci­san­do que en prin­ci­pio no se con­si­de­ra­rá esta últi­ma opción.

Ya son una amplia mayo­ría los fran­ce­ses que alzan su voz por una sali­da de lo nuclear y están más movi­li­za­dos que nun­ca, como lo demues­tra la orga­ni­za­ción de mani­fes­ta­cio­nes en las cua­tro esqui­nas de Fran­cia este oto­ño. El deba­te sobre el áto­mo será un asun­to insos­la­ya­ble de las elec­cio­nes pre­si­den­cia­les y legis­la­ti­vas, y los dife­ren­tes can­di­da­tos no podrán seguir escon­dien­do la cabe­za en la are­na indefinidamente.

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