Cuer­vos y bui­tres- Emir Sader

Nota­ron que hay gen­te, que se dice de izquier­da, ¿pero que solo apa­re­ce para cri­ti­car a gen­te de izquier­da? Nun­ca con­tra la dere­cha, lo que sea que esta haga. Son espe­cia­lis­tas en lan­zar gaso­li­na en cual­quier fue­gui­to den­tro de la izquierda.

Nun­ca reco­no­cen vic­to­rias, con­quis­tas, avan­ces. Son solo pre­anun­cios de derro­tas, trai­cio­nes, giros a la dere­cha ‑cuya cul­pa será siem­pre denun­cia­da como res­pon­sa­bi­li­dad de la izquier­da. Ado­ran las derro­tas, cuán­to mayor, mejor, por­que la cul­pa es de los otros, no impor­ta que el pue­blo sea quién pague el precio.

Son exce­len­tes para hacer balan­ces de derro­tas, pero nun­ca saben pro­po­ner alter­na­ti­vas y nun­ca con­si­guen diri­gir pro­ce­so alguno. Son siem­pre crí­ti­cos. Espe­cies de bui­tres, espe­cia­lis­tas en carro­ña. Cuer­vos, que augu­ran siem­pre catástrofes.

No da para tener res­pe­to por alguien que se dice de izquier­da, pero no está en todas las para­das de la lucha con­tra la dere­cha. Ahí se que­dan quie­tos, ace­chan­do para ata­car a la izquier­da, sea por­que no es sufi­cien­te­men­te radi­cal, sea por­que no derro­tó de for­ma radi­cal y defi­ni­ti­va a la dere­cha. Ellos mis­mos, no son capa­ces de afec­tar el poder de la dere­cha, ni están cen­tral­men­te preo­cu­pa­dos con eso, les impor­ta sobre todo las «trai­cio­nes» de la izquierda. (…)

No elo­gian la refor­ma agra­ria, la nacio­na­li­za­ción de las minas, la Asam­blea Cons­ti­tu­yen­te pues­tas en prác­ti­ca por Evo. No apo­yan las medi­das de polí­ti­ca exter­na sobe­ra­na del Bra­sil, en el reco­no­ci­mien­to de la Pales­ti­na, en la media­ción de Irán, en el apo­yo a Cuba. Solo denun­cias, por­que su uni­ver­so no es la lucha gene­ral del pue­blo, sino el uni­ver­so cir­cuns­cri­to de la izquier­da. No impul­san luchas de masas, solo lucha ideo­ló­gi­ca. No cons­tru­yen fuer­za polí­ti­ca para que la izquier­da avan­ce, siem­pre tra­tan de dividir.

(…) En una situa­ción de cri­sis como la de Boli­via actual­men­te, todo lo que pode­mos desear es que se lle­gue a un acuer­do polí­ti­co entre el gobierno y sec­to­res del movi­mien­to indí­ge­na que están en enfren­ta­mien­to abier­to. Ni el gobierno es dere­chis­ta, ni los movi­mien­tos indí­ge­nas hacen el jue­go de la dere­cha. Es en ese mar­co que debe­mos anhe­lar que sean enfren­ta­dos los con­flic­tos. (…) (Tra­duc­ción ALAI).

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