[Audio y tex­to] Ponen­cia ofre­ci­da por Iña­ki Gil de San Vicen­te titu­la­da «Che antirreformista»

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PONENCIA

CHE GUEVARA CRITICO MARXISTA DEL REFORMISMO

«¡Tene­mos la nece­si­dad impe­rio­sa de pen­sar, ¡impe­rio­sa!»
Che Guevara

1. AUTOCRITICA Y CRITICA DEL REFORMISMO
2. QUÉ ES EL REFORMISMO
3. TEORÍA MARXISTA E INTERNACIONALISMO
4. EL IMPACTO DE LA GRAN CRISIS
5. EL FRACASO DEL REFORMISMO
6. RESUMEN

1.- AUTOCRITICA Y CRITICA DEL REFORMISMO
Ini­cia­mos esta bre­ve y muy sin­té­ti­ca char­la-deba­te sobre el Che como crí­ti­co del refor­mis­mo, orga­ni­za­da por Aska­pe­na al cum­plir­se 44 años del ase­si­na­to de Gue­va­ra, recor­dan­do la fra­se con la que comen­zá­ba­mos la con­fe­ren­cia de hace más de tres años sobre el mis­mo tema. Enton­ces deba­ti­mos sobre la ponen­cia Los mar­xis­mos de Che Gue­va­ra (2008), a dis­po­si­ción en Inter­net, y decía­mos que tal como se esta­ba dete­rio­ran­do la socie­dad capi­ta­lis­ta –¡y mal­vi­vía­mos jus­to el comien­zo de la actual cri­sis!– tenía­mos la impe­rio­sa nece­si­dad de pen­sar crí­ti­ca­men­te qué esta­ba suce­dien­do. La exhor­ta­ción del Che para que pen­sá­ra­mos, para que ejer­cié­ra­mos el méto­do dia­léc­ti­co de la crí­ti­ca cons­truc­ti­va, y del estu­dio radi­cal de las con­tra­dic­cio­nes socia­les, pare­cía enton­ces una espe­cie de lla­ma­do esno­bis­ta por­que en junio de 2008 aún no había comen­za­do la segun­da fase de la actual cri­sis, que esta­lló al fina­li­zar ese verano, pero sí mal­vi­vía­mos ya bajo sus gol­pes des­de verano de 2007. Pero no éra­mos los úni­cos, en ese mis­mo mes de junio A. Borón expli­ca­ba magis­tral­men­te cómo el Che había recrea­do el mar­xis­mo de for­ma decisiva:
«El lega­do teó­ri­co del Che es inmen­so y la tarea de recu­pe­rar­lo recién ha empe­za­do. Sus pesi­mis­tas apre­cia­cio­nes sobre la esce­na inter­na­cio­nal de su tiem­po, domi­na­da por la “coexis­ten­cia pací­fi­ca” pro­cla­ma­da por la URSS, fue­ron pro­fé­ti­cas; su visión de que no se pue­de cons­truir el socia­lis­mo “con la ayu­da de las armas mella­das que nos lega­ra el capi­ta­lis­mo” es irre­ba­ti­ble a la luz de la expe­rien­cia recien­te; sus aná­li­sis sobre la natu­ra­le­za inco­rre­gi­ble y bru­tal del impe­ria­lis­mo se corro­bo­ran día a día, des­de los “bom­bar­deos huma­ni­ta­rios” de Bill Clin­ton has­ta las tor­tu­ras a niños y niñas ira­quíes de 10 a 12 años defi­ni­dos por Bush y su pan­di­lla como “ame­na­zas impe­ra­ti­vas”, tal como lo expu­sie­ra Juan Gel­man en este dia­rio el pasa­do 12 de junio; igual­men­te pre­ci­so es su diag­nós­ti­co sobre la cen­tra­li­dad de la ideo­lo­gía cuan­do dice que “el capi­ta­lis­mo recu­rre a la fuer­za pero ade­más edu­ca a la gen­te en el sis­te­ma” y lo vie­ne hacien­do des­de hace qui­nien­tos años, con lo cual nos con­vo­ca a librar la “bata­lla de ideas” en todos los fren­tes. Y así podría­mos seguir enu­me­ran­do hitos de una refle­xión teó­ri­ca que no se detie­ne ante el saber esta­ble­ci­do y pro­si­gue incan­sa­ble su mar­cha hacia hori­zon­tes de com­pren­sión cada vez más pro­fun­dos y abar­ca­ti­vos. Cua­tro déca­das des­pués de su cobar­de ase­si­na­to, el Che está más vivo que nunca».
A. Borón pro­fun­di­za­ba en este tex­to en una serie de refle­xio­nes comu­nes en la izquier­da de las Amé­ri­cas, mien­tras que gran par­te de la izquier­da euro­pea seguía vien­do al Che en 2007 como el revo­lu­cio­na­rio anti­im­pe­ria­lis­ta hecho famo­so por una foto­gra­fía y por su muer­te, pero ase­gu­ran­do que en la medi­da en que cre­cie­se el impe­ria­lis­mo euro­peo, el Che se haría más y más cono­ci­do y nece­sa­rio. Pero, aho­ra, en oto­ño de 2011, cuan­do lee­mos en la pren­sa crí­ti­ca que la pobre­za y la pre­ca­ri­za­ción vital sigue exten­dién­do­se como una pla­ga por Eus­kal Herria y por el mun­do, com­pren­de­mos la urgen­cia de enri­que­cer nues­tro pen­sa­mien­to, lle­nar­lo de con­te­ni­do teó­ri­co y, sobre todo, avan­zar en pro­pues­tas prác­ti­cas. Cuan­do el Che habla­ba de pen­sar, habla­ba de mejo­rar la acción revo­lu­cio­na­ria. Para él, el pen­sa­mien­to era un com­po­nen­te esen­cial de la acción, de la prác­ti­ca. Por eso era un pen­sa­mien­to crí­ti­co. Y con esta acla­ra­ción que­re­mos empe­zar nues­tro deba­te hoy: he cita­do el tex­to que ofre­cí enton­ces al sacri­fi­cio públi­co, el de los mar­xis­mos del Che, por­que pien­so que debe­mos ejer­ci­tar per­ma­nen­te­men­te la crí­ti­ca, y que es más nece­sa­rio hacer­lo con­for­me se ace­le­ran e inter­ac­túan las con­tra­dic­cio­nes del sis­te­ma y tien­den a aumen­tar las resis­ten­cias popu­la­res, pero a la vez tien­den a reor­ga­ni­zar­se y a con­tra­ata­car las fuer­zas reac­cio­na­rias, como está sucediendo.
Sin embar­go, la crí­ti­ca y la auto­crí­ti­ca son casi des­co­no­ci­das en la izquier­da revo­lu­cio­na­ria, inclui­da la inde­pen­den­tis­ta y socia­lis­ta vas­ca. Somos más dados a la des­ca­li­fi­ca­ción y al des­pre­cio, a la impo­si­ción dog­má­ti­ca, que al deba­te fra­terno y crea­ti­vo, a la crí­ti­ca cons­truc­ti­va. ¿Por qué? Una par­te fun­da­men­tal de la res­pues­ta la encon­tra­mos en las pala­bras de V. Mor­les Sán­chez que no pue­do dejar de citar:

«Cri­ti­car es juz­gar con valen­tía, es iden­ti­fi­car méri­tos y debi­li­da­des; deve­lar lo ocul­to, actuar de for­ma abier­ta y no dog­má­ti­ca; lla­mar a las cosas por su nom­bre. Es una acti­vi­dad que impli­ca ries­gos por­que el ser humano (autor tam­bién de las obras cri­ti­ca­das) es un ser con­tra­dic­to­rio y orgu­llo­so que cons­tru­ye, inven­ta y pro­gre­sa, pero teme los jui­cios que pue­dan des­cu­brir sus erro­res o debi­li­da­des. La crí­ti­ca es, por natu­ra­le­za, polé­mi­ca; gene­ra dis­cor­dias y enemi­gos, pero tam­bién ami­gos. Pue­de pro­du­cir ideas y cono­ci­mien­tos, así como cam­bios, siem­pre nece­sa­rios, en las obras y en los seres huma­nos. De allí que lo nor­mal es que el poder esta­ble­ci­do o domi­nan­te tra­te siem­pre de supri­mir o de ocul­tar la crítica»

Vamos, pues, a cri­ti­car­nos a noso­tros mis­mos, como inde­pen­den­tis­tas, como comu­nis­tas, yo al menos sí, median­te el estu­dio del Che, ana­li­zan­do cómo estos más de tres años trans­cu­rri­dos des­de aquél deba­te pre­mo­ni­to­rio han refor­za­do la actua­li­dad de este mar­xis­ta que murió con un fusil en una mano y con un libro en la otra. Debe­mos hacer­lo por­que la desidia e indi­fe­ren­cia teó­ri­ca de la izquier­da revo­lu­cio­na­ria duran­te los pasa­dos años de enve­ne­na­do y podri­do auge capi­ta­lis­ta, a excep­ción de hon­ro­sos casos, ha sido co-res­pon­sa­ble de la impu­ni­dad con la que el refor­mis­mo des­ca­ra­do o encu­bier­to, y la cas­ta aca­dé­mi­ca e inte­lec­tual, han esta­do dicien­do las mayo­res ton­te­rías sin encon­trar res­pues­ta crí­ti­ca algu­na. La indus­tria polí­ti­co-mediá­ti­ca y cul­tu­ral, el sis­te­ma uni­ver­si­ta­rio, sier­vo del capi­tal , han sido y son fuer­zas dis­ci­pli­na­do­tas que impo­nen lo que J. P. Gar­nier defi­ne como «la volun­tad de no saber» de la cas­ta intelectual:

«‘Capi­ta­lis­mo’, ‘impe­ria­lis­mo’, ‘explo­ta­ción’, ‘domi­na­ción’, ‘des­po­se­sión’, ‘opre­sión’, alienación’…Estas pala­bras, anta­ño ele­va­das al ran­go de con­cep­tos y vin­cu­la­das a la exis­ten­cia de una “gue­rra civil lar­va­da”, no tie­ne cabi­da en una “demo­cra­cia paci­fi­ca­da”. Con­si­de­ra­das casi como pala­bro­tas, han sido supri­mi­das del voca­bu­la­rio que se emplea tan­to en los tri­bu­na­les como en las redac­cio­nes, en los anfi­tea­tros uni­ver­si­ta­rios o los pla­tós de televisión».

La crí­ti­ca del refor­mis­mo, en cua­les­quie­ra de sus for­mas, es en estos momen­tos una nece­si­dad tan impe­rio­sa como la de pen­sar, por­que, ade­más de otras cau­sas, el refor­mis­mo polí­ti­co-sin­di­cal es una de las fun­da­men­ta­les razo­nes que expli­can por qué los pue­blos tra­ba­ja­do­res de los gran­des Esta­dos impe­ria­lis­tas toda­vía se encuen­tran muy lejos de pasar a la fase ofen­si­va de la lucha revo­lu­cio­na­ria, la fase en la que se ata­can direc­ta­men­te los pila­res de la civi­li­za­ción del capi­tal, como son la pro­pie­dad pri­va­da de las fuer­zas pro­duc­ti­vas y el Esta­do bur­gués. De hecho, pen­sar y cri­ti­car el refor­mis­mo son la mis­ma y úni­ca cosa, por­que el refor­mis­mo se basa en la cre­du­li­dad, en la fe y en la igno­ran­cia de la his­to­ria huma­na, mien­tras que el pen­sa­mien­to se basa en la cons­cien­cia de la con­tra­dic­ción irre­con­ci­lia­ble y en el prin­ci­pio de la obje­ti­vi­dad de la explotación.

2.- QUÉ ES EL REFORMISMO

Pero antes de seguir debe­mos pre­ci­sar lo sufi­cien­te qué es el refor­mis­mo. Dicho con rapi­dez, es la nega­ción de la dia­léc­ti­ca entre los fines y los medios, entre los obje­ti­vos por un lado, y por el otro la estra­te­gia y la tác­ti­ca. La rup­tu­ra de esta dia­léc­ti­ca, que pue­de ser gra­dual y no trau­má­ti­ca, ter­mi­na con­du­cien­do al movi­mien­to revo­lu­cio­na­rio al desas­tre bien por la inte­gra­ción en el orden bur­gués, bien por su des­truc­ción bru­tal al haber­se con­fia­do en las pro­me­sas del Esta­do. D. Coates defi­ne como refor­mis­mo la tesis que sos­tie­ne que se pue­de avan­zar al socia­lis­mo apro­ve­chan­do las ins­ti­tu­cio­nes, leyes, apa­ra­tos esta­ta­les bur­gue­ses, que se tra­ta de un trán­si­to gra­dual, pací­fi­co. Las bases del refor­mis­mo pro­vie­nen del socia­lis­mo utó­pi­co y de corrien­tes de la Ilus­tra­ción, pero encuen­tran muchos de sus argu­men­tos en las tesis revi­sio­nis­tas ela­bo­ra­das a fina­les del siglo XIX y que, según B. Gus­tafs­son , se carac­te­ri­zan por negar tres prin­ci­pios ele­men­ta­les del mar­xis­mo: uno, la teo­ría de la explo­ta­ción y de la plus­va­lía; otro, la teo­ría del Esta­do, de la demo­cra­cia y de la vio­len­cia; y por últi­mo, la teo­ría del cono­ci­mien­to, la dia­léc­ti­ca materialista.

Por su par­te, el Che, dice N. Kohan y con razón, hace hin­ca­pié en tres requi­si­tos fun­da­men­ta­les para el triun­fo de la revo­lu­ción que, aña­di­mos noso­tros, nie­gan fron­tal­men­te las tesis refor­mis­tas y revi­sio­nis­tas: Pri­me­ro, la lucha con­tra el Esta­do capi­ta­lis­ta y la lucha por la toma del poder por el pro­le­ta­ria­do; segun­do, la recu­pe­ra­ción del suje­to revo­lu­cio­na­rio, acti­vo, cons­cien­te, ofen­si­vo, que no se limi­ta a espe­rar la lle­ga­da de las “con­di­cio­nes obje­ti­vas”, sino que ade­más las impul­se con su cons­cien­cia sub­je­ti­va de masas, crea­ti­va y por ello tam­bién obje­ti­va; y ter­ce­ro, que tan­to el poder pro­le­ta­rio como el suje­to colec­ti­vo luchen por un huma­nis­mo socia­lis­ta, comu­nis­ta, irre­con­ci­lia­ble con la dema­go­gia bur­gue­sa, que empie­ce a prac­ti­car una for­ma de vida cua­li­ta­ti­va­men­te supe­rior a la alie­na­da y feti­chi­za­da del capi­tal. Esti­ma­mos que no es nece­sa­rio seguir amon­to­nan­do más defi­ni­cio­nes sobre el refor­mis­mo por­que lo esen­cial, lo per­ma­nen­te, está ya dicho:

Uno, el refor­mis­mo recha­za par­cial o total­men­te la teo­ría de la explo­ta­ción por­que acep­tar­la le obli­ga­ría a acep­tar la nece­si­dad de la lucha polí­ti­ca revo­lu­cio­na­ria. La explo­ta­ción exis­te por­que la bur­gue­sía posee las fábri­cas y el capi­tal, mien­tras que la huma­ni­dad tra­ba­ja­do­ra no posee más que su fuer­za de tra­ba­jo. Fren­te a esto, el refor­mis­mo pro­po­ne aumen­tar los sala­rios, pero se nie­ga a socia­li­zar las fábri­cas y los ban­cos, devol­vién­do­se­los a sus ver­da­de­ros pro­pie­ta­rios, a la huma­ni­dad tra­ba­ja­do­ra y explotada.

Dos, el refor­mis­mo recha­za la teo­ría mar­xis­ta del Esta­do, que sos­tie­ne que éste es un ins­tru­men­to deci­si­vo de la bur­gue­sía para man­te­ner la explo­ta­ción y ase­gu­rar la pro­pie­dad pri­va­da, por el con­tra­rio, el refor­mis­mo sos­tie­ne que el Esta­do de la bur­gue­sía es neu­tral, pue­de ser uti­li­za­do a favor del pue­blo y den­tro del socia­lis­mo, por lo que no hay nece­si­dad de des­truir­lo y menos vio­len­ta­men­te. De lo que se tra­ta es, dicen, de lograr una abru­ma­do­ra mayo­ría legal, la “socie­dad civil”, que sólo con su peso elec­to­ral con­ven­za a la mino­ría para que, pací­fi­ca­men­te, vaya devol­vien­do sus empre­sas, ban­cos y armas al pue­blo desarmado.

Tres, nie­ga la dia­léc­ti­ca y acep­ta el neo­kan­tis­mo por­que recha­za la uni­dad y lucha de con­tra­rios irre­con­ci­lia­bles, la posi­bi­li­dad de cono­cer y trans­for­mar el mun­do, la nece­si­dad de dar el sal­to cua­li­ta­ti­vo, revo­lu­cio­na­rio, a una situa­ción nue­va, mien­tras que cree que es posi­ble que­dar­se con lo “bueno” del capi­ta­lis­mo recha­zan­do lo “malo”, y sos­tie­ne que no pue­de ser des­trui­do por­que, en el fon­do, es incog­nos­ci­ble. Por esto, el refor­mis­mo debe recha­zar la teo­ría mar­xis­ta de la cri­sis, impres­cin­di­ble para cono­cer qué es el capi­tal y cómo funciona.

Cua­tro, el refor­mis­mo acep­ta la alie­na­ción y el feti­chis­mo por­que com­ba­tir­los le lle­va­ría a enfren­tar­se con la pro­pie­dad pri­va­da, con el mer­ca­do, con la ley del valor-tra­ba­jo y con el valor de cam­bio, pila­res de la civi­li­za­ción del capi­tal, acep­tan­do así la for­ma de vida bur­gue­sa, cen­tra­da en el feti­chis­mo de la mer­can­cía y en la alie­na­ción. A lo sumo que pue­de hacer un “refor­mis­mo ver­de”, eco­lo­gis­ta, es a pro­po­ner el “con­su­mo res­pon­sa­ble” y el decre­ci­mien­to, en vez de un socia­lis­mo eco­lo­gis­ta y anti­im­pe­ria­lis­ta, el eco-comunismo.

Y cin­co, mun­dial­men­te el refor­mis­mo cri­ti­ca lo “malo” de la lla­ma­da “glo­ba­li­za­ción”, pro­po­nien­do el “diá­lo­go de civi­li­za­cio­nes”, la “gober­nan­za mun­dial demo­crá­ti­ca”, la refor­ma nego­cia­da de ins­ti­tu­cio­nes cri­mi­na­les como el FMI, el BM, la OMC y otras, bajo la “super­vi­sión de la ONU. El mar­xis­mo plan­tea abier­ta­men­te tan­to el dere­cho a la inde­pen­den­cia de los pue­blos como que la Tie­rra per­te­ne­ce a las gene­ra­cio­nes futu­ras y a los pue­blos que la habi­tan, lo cual con­lle­va la derro­ta del impe­ria­lis­mo, la devo­lu­ción de la Tie­rra a los pue­blos y fin de la pro­pie­dad pri­va­da mate­rial e intelectual.

Resu­mi­do el refor­mis­mo en su quin­tae­sen­cia, lo pri­me­ro que debe­mos dejar en cla­ro es que el méto­do teó­ri­co del Che que sus­ten­ta y asu­me esta defi­ni­ción, ha supe­ra­do la prue­ba de la his­to­ria en lo refe­ren­te a la evo­lu­ción de las con­tra­dic­cio­nes capi­ta­lis­tas, según mues­tra O. Mar­tí­nez con­tun­den­te­men­te. Como se apre­cia, nos limi­ta­mos al deba­te sobre la natu­ra­le­za esen­cial del capi­ta­lis­mo, sobre sus con­tra­dic­cio­nes insal­va­bles, y no a otros deba­tes par­ti­cu­la­res y más con­cre­tos, por ejem­plo el de la pla­ni­fi­ca­ción socio­eco­nó­mi­ca, la valo­ra­ción de la NEP, el papel del mer­ca­do en el socia­lis­mo, el papel del coope­ra­ti­vis­mo obre­ro en el avan­ce al socia­lis­mo y a la supera­ción de las cate­go­rías mer­can­ti­les, etcé­te­ra. Para la crí­ti­ca actual del refor­mis­mo y para la defen­sa del inter­na­cio­na­lis­mo debe­mos cen­trar­nos, antes que nada, en la natu­ra­le­za esen­cial de la explo­ta­ción bur­gue­sa, y en su carác­ter mun­dial, imperialista.

3.- TEORÍA MARXISTA E INTERNACIONALISMO

Hablar del Che es lo mis­mo que hablar de crí­ti­ca impla­ca­ble del refor­mis­mo, del inter­na­cio­na­lis­mo mili­tan­te, de la uni­dad de obje­ti­vos his­tó­ri­cos que uni­fi­ca a la huma­ni­dad tra­ba­ja­do­ra en su lucha con­tra el capi­ta­lis­mo a nivel mun­dial. La prác­ti­ca anti­rre­for­mis­ta del Che es par­te de esta con­cep­ción, y no a la inver­sa. Si defi­ni­mos el modo de pro­duc­ción capi­ta­lis­ta como una reali­dad mun­dial, enton­ces la lucha con­tra el refor­mis­mo adquie­re un con­te­ni­do mucho más gra­ve y deci­si­vo, por­que cual­quier con­ce­sión a la bur­gue­sía en cual­quier par­te del mun­do se vuel­ve en el acto como una trai­ción a los intere­ses eman­ci­pa­do­res de las luchas con­cre­tas y par­ti­cu­la­res, por dis­tan­tes que estén e insig­ni­fi­can­tes que parez­can. Tam­po­co hace fal­ta decir que el inter­na­cio­na­lis­mo del Che era la for­ma que adqui­ría su extre­mo res­pec­to por la lucha de libe­ra­ción de los pue­blos sojuz­ga­dos por el impe­ria­lis­mo, de modo que la lucha por la inde­pen­den­cia era en él la expre­sión prác­ti­ca y con­cre­ta de la lucha anti­im­pe­ria­lis­ta e inter­na­cio­na­lis­ta. Pero sí hay que insis­tir en que, con toda razón, para el Che el inter­na­cio­na­lis­mo y la libe­ra­ción anti­im­pe­ria­lis­ta eran par­te del cho­que a muer­te entre el capi­ta­lis­mo y el socia­lis­mo, no exis­tien­do fric­ción algu­na en esta con­tra­dic­ción irre­con­ci­lia­ble abier­ta des­de 1917 –más vigen­te aho­ra que enton­ces, como vere­mos – , y las libe­ra­cio­nes antiimperialistas.

Pérez Hino­jo­sa expli­ca cómo la lúci­da visión del revo­lu­cio­na­rio argen­tino sobre las trai­cio­nes de las bur­gue­sías lla­ma­das “nacio­na­les”, que se ple­ga­ban a las exi­gen­cias del impe­ria­lis­mo en con­tra de sus pue­blos, coin­ci­día con las con­cep­cio­nes revo­lu­cio­na­rias de Mariá­te­gui sobre el inter­na­cio­na­lis­mo, la uni­dad con­ti­nen­tal de la lucha lati­no­ame­ri­ca­na y su natu­ra­le­za socia­lis­ta, la esen­cia cri­mi­nal del impe­ria­lis­mo, etc. No hace fal­ta recor­dar que Mariá­te­gui inves­ti­gó y teo­ri­zó mejor que nadie en su épo­ca el deci­si­vo papel de la eman­ci­pa­ción de los pue­blos autóc­to­nos indios den­tro de la revo­lu­ción socia­lis­ta lati­no­ame­ri­ca­na, eman­ci­pa­ción que se cen­tra­ba en la recon­quis­ta de la pro­pie­dad de la tie­rra por estos pue­blos, aca­ban­do con la pro­pie­dad pri­va­da de terra­te­nien­tes, bur­gue­ses y trans­na­cio­na­les capi­ta­lis­tas. Nos encon­tra­mos aquí ante una de las afir­ma­cio­nes deci­si­vas con­tra el refor­mis­mo: ¿se pue­de con­fiar en la bur­gue­sía? Los refor­mis­tas dicen que inclu­so se pue­de y se debe con­fiar en lo estra­té­gi­co, y no sólo en lo tác­ti­co, es decir, creen que la bur­gue­sía respetará.

Noso­tros pen­sa­mos, al igual que Pérez Hino­jo­sa, que el mar­xis­mo del Che, como el de Mariá­te­gui, iba más allá de Lati­noa­mé­ri­ca, era mun­dial, y que este con­te­ni­do defi­ni­dor es una de las razo­nes que expli­can el por qué han apa­re­ci­do fotos y cami­se­tas con la ima­gen del Che en movi­li­za­cio­nes de masas de la recien­te Pri­ma­ve­ra Ára­be a pesar de la impre­sio­nan­te cam­pa­ña de des­pres­ti­gio que sufre, sola­men­te equi­pa­ra­ble a la que sigue sopor­tan­do Lenin. N. Malaj estu­dió hace tiem­po las dos peo­res mane­ras de ter­gi­ver­sar al Che para silen­ciar su pra­xis: san­ti­fi­cán­do­lo o exco­mul­gán­do­lo, demos­tran­do que tan­to un méto­do como el otro bus­ca­ban el mis­mo obje­ti­vo, des­truir­lo. Una for­ma más tos­ca y zafia, y por ello inú­til como se ha demos­tra­do, fue la de A. Var­gas Llo­sa quien con una serie de cua­tro artícu­los en los que arre­me­tía con el Che y, de rebo­te y des­de el ini­cio, con­tra quie­nes le rin­den “cul­to” tachán­do­los abier­ta­men­te de igno­ran­tes. Los insul­tos y el menos­pre­cio siem­pre han sido carac­te­rís­ti­cas de la ideo­lo­gía bur­gue­sa y mues­tran su ausen­cia de razón y argu­men­tos. Otra mane­ra de negar al Che direc­ta­men­te a la vez que se dice rei­vin­di­car­lo fue la de G. Lla­ma­za­res a la sazón Coor­di­na­dor Gene­ral de IU, al redu­cir­lo a sim­ple uto­pis­ta román­ti­co que bus­ca­ba «recons­truir el con­tra­to social con una agen­da dife­ren­te» . O sea, se redu­ce el Che a un defen­sor de la ideo­lo­gía bur­gue­sa del “con­tra­to social”.

La actua­li­dad anti­rre­for­mis­ta e inter­na­cio­na­lis­ta del Che, como la de Lenin, se acre­cien­ta por­que ambos acer­ta­ron de pleno en la úni­ca solu­ción his­tó­ri­ca­men­te váli­da que tie­ne la huma­ni­dad tra­ba­ja­do­ra para eman­ci­par­se de sus cade­nas: lucha­ron has­ta la muer­te por la con­quis­ta del poder pro­le­ta­rio y por el triun­fo de la revo­lu­ción mun­dial. Bien es cier­to que Marx y Engels defen­die­ron lo mis­mo, y lo teo­ri­za­ron con una pro­fun­di­dad cien­tí­fi­co-crí­ti­ca que demues­tra la supe­rio­ri­dad cua­li­ta­ti­va del mar­xis­mo sobre la ideo­lo­gía bur­gue­sa y sus “cien­cias socia­les”, pero vivie­ron en una fase y con­tex­to capi­ta­lis­ta en los que no se habían desa­rro­lla­do tan­to las con­tra­dic­cio­nes del sis­te­ma. Ade­más de otros mar­xis­tas, como Rosa Luxem­bur­go y un lar­go etcé­te­ra, Lenin y Gue­va­ra lle­va­ron a la pra­xis esa solu­ción esen­cial en sus res­pec­ti­vos con­tex­tos vitales.

En reali­dad, no fue un “acier­to”, no “acer­ta­ron de pleno” en la solu­ción, como he dicho arri­ba abu­san­do de la licen­cia lite­ra­ria. Fue el resul­ta­do de una sos­te­ni­da pra­xis en la que la acción se simul­ta­nea­ba con el pen­sa­mien­to, la mano con el cere­bro. Lenin y el Che, y los mar­xis­tas en su con­jun­to, se carac­te­ri­za­ron por una titá­ni­ca mili­tan­cia teó­ri­ca, por un esfuer­zo cien­tí­fi­co-crí­ti­co casi sobre­hu­mano. Por poner el ejem­plo de Lenin, según expli­ca P. A. de Sam­paio , entre 1912 y 1916 el revo­lu­cio­na­rio bol­che­vi­que estu­dió 148 libros y 232 artícu­los sobre eco­no­mía, rele­yó El Capi­tal de Marx y el grue­so de Hegel, y redac­tó más de 20 cua­der­nos de ano­ta­cio­nes, y todo esto para escri­bir el Impe­ria­lis­mo, los tex­tos sobre el Esta­do, los Cua­der­nos de Filo­so­fía, etc., obras fundamentales.

La poten­cia inte­lec­tual del Che no esta­ba a la zaga de la de Lenin, y de la de otros mar­xis­tas. N. Kohan ha expli­ca­do en su libro cómo fue y como fun­cio­nó la men­te del Che en las muy duras con­di­cio­nes de la gue­rri­lla boli­via­na, y en gene­ral duran­te toda su vida mili­tan­te. Espe­cial valor debe­mos otor­gar a sus refle­xio­nes crí­ti­cas sobre la filo­so­fía ofi­cial de la URSS, nada dia­léc­ti­ca y sí meca­ni­cis­ta y eco­no­mi­cis­ta, a los avan­ces en la crí­ti­ca del dog­ma sovié­ti­co y en la ela­bo­ra­ción de una dia­léc­ti­ca mar­xis­ta por par­te del Che pre­ci­sa­men­te en sus años más ricos en pra­xis. La lapi­da­ria fra­se del Che: «Huir del meca­ni­cis­mo como de la pes­te » dicha duran­te los pre­mo­ni­to­rios deba­tes socio­eco­nó­mi­cos, lo sin­te­ti­za todo. Entre varios de sus muchos ejem­plos del domi­nio de la dia­léc­ti­ca, en 1963 el Che afir­mó que «entre los con­tra­rios anta­gó­ni­cos no pue­de haber equi­li­brio» y poco más ade­lan­te que «en los pro­pios paí­ses socia­lis­tas hay un desa­rro­llo des­igual que se trans­for­ma, median­te el comer­cio, en un inter­cam­bio des­igual, o, lo que es lo mis­mo, en la explo­ta­ción de unos paí­ses socia­lis­tas por otros». Per­ma­nen­te uni­dad y lucha de con­tra­rios anta­gó­ni­cos, y sal­to cua­li­ta­ti­vo al sur­gi­mien­to de la explo­ta­ción entre paí­ses socia­lis­tas, esto es dia­léc­ti­ca mar­xis­ta pura; pero sobre todo es abrir bre­cha deba­jo de la línea de flo­ta­ción del refor­mis­mo que cree en el equi­li­brio gene­ral y en la no con­tra­dic­ción antagónica.

Tam­bién aquí, en el deci­si­vo aspec­to del méto­do y de la epis­te­mo­lo­gía, el Che actuó como mar­xis­ta en el pleno sen­ti­do de la pala­bra. Recor­de­mos que Marx y Engels “vol­vie­ron” a Hegel en los momen­tos en los que su pen­sa­mien­to se retra­sa­ba fren­te a la reali­dad en movi­mien­to. Lo mis­mo hicie­ron Lenin, Mao, Trotsky, Grams­ci, etc. La impor­tan­cia de la dia­léc­ti­ca está demos­tra­da no sólo por el avan­ce cien­tí­fi­co, sino y en lo que aho­ra nos intere­sa, por su poder para abrir nue­vos espa­cios de refle­xión con­for­me la pra­xis avan­za, y esta­mos con­ven­ci­dos de que el Che más tem­prano que tar­de su hubie­ra lan­za­do a fon­do al estu­dio del mal lla­ma­do “pro­ble­ma indí­ge­na”, des­cui­da­do al extre­mo por las izquier­das lati­no­ame­ri­ca­nas euro­pei­za­das en extre­mo. A. Pérez hizo un segui­mien­to muy exhaus­ti­vo de este asun­to cla­ve para enten­der muchas de las derro­tas en el pasa­do y para com­pren­der el pre­sen­te. En el mar­xis­mo del Che, pen­sa­mos noso­tros, están dadas sin embar­go muchas de las bases para avan­zar en la reso­lu­ción de este pro­ble­ma deci­si­vo, que en pala­bras de Móni­ca Bruck­mann con­sis­te en “nacio­na­li­zar el mar­xis­mo” , en “enrai­zar en los pro­ble­mas loca­les”, en apro­piar­se inte­lec­tual­men­te de la matriz y tra­di­ción socio­cul­tu­ral e his­tó­ri­ca del pue­blo en el que se rea­li­za la revolución.

Dado que el mar­xis­mo del Che se enfren­to radi­cal­men­te a la colo­ni­za­ción inte­lec­tual impe­ria­lis­ta, dado que se había for­ma­do leyen­do tam­bién a los mar­xis­tas lati­no­ame­ri­ca­nos que eran crí­ti­cos con res­pec­to al el dog­ma­tis­mo occi­den­ta­lis­ta de la URSS, y dado que com­pren­dió per­fec­ta­men­te la impor­tan­cia de la revo­lu­ción en Áfri­ca , uni­do a su desa­rro­llo crea­ti­vo de la dia­léc­ti­ca, por estos y otros indi­cios muy sóli­dos, se pue­de sos­te­ner que, de haber segui­do vivien­do, el Che hubie­se ter­mi­na­do abrién­do­se al mal lla­ma­do “pro­ble­ma indio” como una de las fuer­zas revo­lu­cio­na­rias fun­da­men­ta­les para el avan­ce del socia­lis­mo. Pero esta aper­tu­ra a nue­vas reali­da­des sólo podía basar­se en la soli­dez de un méto­do teó­ri­co, el mar­xis­mo, fron­tal­men­te opues­to a las suce­si­vas dege­ne­ra­cio­nes reformistas.

4.- EL IMPACTO DE LA GRAN CRISIS

Des­de la derro­ta del movi­mien­to obre­ro occi­den­tal, alre­de­dor de la mitad de la déca­da de 1980, la cre­du­li­dad refor­mis­ta y el demo­cra­ti­cis­mo paci­fis­ta fue­ron pene­tran­do en el capi­ta­lis­mo impe­ria­lis­ta, por la puer­ta abier­ta por el euro­co­mu­nis­mo, la social­de­mo­cra­cia de izquier­das, la cas­ta aca­dé­mi­ca e inte­lec­tual pro­gre y la pro­pia fuer­za alie­na­do­ra del feti­chis­mo de la mer­can­cía. En el Esta­do espa­ñol, por ejem­plo, la apa­ri­ción del movi­mien­to 15‑M ha reabier­to el deba­te sobre los lími­tes del paci­fis­mo a ultran­za, espe­cial­men­te cuan­do, como era de espe­rar, se ha endu­re­ci­do la repre­sión. A. Unsain ha refle­xio­na­do muy correc­ta­men­te sobre esta deci­si­va cues­tión de la que el refor­mis­mo se esca­bu­lle sistemáticamente:

«La vio­len­cia engen­dra vio­len­cia, es ver­dad, pero ya esta bien de que siem­pre sea­mos los mis­mos los que ten­ga­mos que poner la otra meji­lla sin dere­cho a defen­der­nos. Hoy, más que nun­ca, es nece­sa­rio recor­dar a los que se alza­ron con­tra el poder a base de pól­vo­ra y dina­mi­ta y lle­va­ron la acción revo­lu­cio­na­ria has­ta sus últi­mas con­se­cuen­cias. En estos tiem­pos qui­zás exis­tan otras herra­mien­tas de lucha tan efec­ti­vas como las armas pero sería injus­to olvi­dar las ense­ñan­zas de los con­do­tie­ros y gue­rri­lle­ros que entre­ga­ron has­ta su últi­mo alien­to por la vic­to­ria del pro­le­ta­ria­do y por la liber­tad de los pue­blos. Rene­gar de su ejem­plo sería trai­cio­nar a la éti­ca revo­lu­cio­na­ria y dar un gran paso atrás sobre la his­to­ria de las luchas socia­les. Hay que sumar todas y cada una de las for­mas de defen­sa que ten­ga­mos a nues­tro alcan­ce. Qui­zás aún sea pron­to para con­cien­ciar a una socie­dad tan lobo­to­mi­za­da como la nues­tra, con una cla­se media que aún res­pi­ra y con par­te de la cla­se pobre aún soñan­do con ser tan rica como sus opre­so­res. Pero será nece­sa­rio estar pre­ve­ni­dos por­que la tur­bi­na capi­ta­lis­ta ter­mi­na­rá por tri­tu­rar defi­ni­ti­va­men­te todos nues­tros dere­chos. Enton­ces el pue­blo cons­cien­te, de sus actos y sus obje­ti­vos, ten­drá que res­pon­der enér­gi­ca­men­te ante la ava­ri­cia de los mis­mos que en otros tiem­pos, no muy leja­nos, paga­ron con sus vidas»

La atroz cri­sis capi­ta­lis­ta emer­gi­da defi­ni­ti­va­men­te en 2007, anun­cia­da por cri­sis par­cia­les cada vez más gra­ves y fre­cuen­tes pero que ha cogi­do des­pre­ve­ni­da a la supues­ta “cien­cia eco­nó­mi­ca” bur­gue­sa , ha con­fir­ma­do la urgen­cia de avan­zar en la socia­li­za­ción de la pro­pie­dad pri­va­da y en la des­truc­ción del Esta­do bur­gués para sus­ti­tuir­lo por un Esta­do obre­ro en cons­cien­te pro­ce­so de auto­ex­tin­ción. La agu­di­za­ción de la cri­sis, que se com­prue­ba a dia­rio median­te muy serios estu­dios crí­ti­cos pero tam­bién leyen­do a la pren­sa bur­gue­sa , está dañan­do cada vez más las con­di­cio­nes de vida y tra­ba­jo de la huma­ni­dad explo­ta­da, y no sólo en el aspec­to físi­co sino glo­bal­men­te, en el psi­co­so­má­ti­co según expli­ca Ánge­les. Maes­tro . El pudri­mien­to de las con­di­cio­nes vita­les no es sólo efec­to de la sobre­ex­plo­ta­ción bur­gue­sa, sino ade­más del carác­ter capi­ta­lis­ta de la indus­tria de la salud y de la mer­can­ti­li­za­ción de la cien­cia, como denun­cia Con­cep­ción Cruz .

Aún así, esto es sólo una par­te del pro­ble­ma gene­ral, ya que el sis­te­ma está a pun­to de cru­zar el umbral de la irre­ver­si­bi­li­dad si no se detie­ne y revier­te la ace­le­ra­ción del défi­cit eco­ló­gi­co : «enten­di­do como el dife­ren­cial entre los recur­sos natu­ra­les que se gene­ran anual­men­te y los que se des­tru­yen (…) al actual rit­mo de con­su­mo los recur­sos gene­ra­dos por el pla­ne­ta sólo per­mi­ten satis­fa­cer la deman­da de esos recur­sos has­ta el 27 de sep­tiem­bre: todo lo que se con­su­me has­ta final de año es a cuen­ta de recur­sos que el pla­ne­ta no pue­de pro­du­cir y de con­ta­mi­nan­tes que la tie­rra no es capaz de absor­ber (…) La pobla­ción del glo­bo nece­si­ta­ría cin­co pla­ne­tas para vivir al rit­mo de con­su­mo de recur­sos de un ciu­da­dano de Esta­dos Uni­dos y tres pla­ne­tas para vivir como un espa­ñol. Pero solo un pla­ne­ta para vivir como un ciu­da­dano de la India. Espa­ña con­su­me 3,35 veces más que su bio­ca­pa­ci­dad: si los espa­ño­les tuvie­ran que sub­sis­tir con sus pro­pios recur­sos, al rit­mo actual estos se habrían ago­ta­do el 19 de abril».

¿Y des­pués del 19 de abril de 2011, qué pasa­ría en el Esta­do espa­ñol? Sien­do impor­tan­te esta pre­gun­ta, la deci­si­va es la que ata­ñe a la huma­ni­dad ente­ra, y la que intro­du­ce la cues­tión de cómo fre­nar y rever­tir el défi­cit eco­ló­gi­co antes de que lle­gue a un pun­to crí­ti­co de no retorno, antes de que esta­lle abrien­do una cri­sis eco­ló­gi­ca irre­ver­si­ble, posi­bi­li­dad que va avan­zan­do a alta pro­ba­bi­li­dad, como lo ha demos­tra­do el “acci­den­te” de Fukushi­ma y se com­prue­ba a dia­rio con la mili­ta­ri­za­ción del espa­cio exte­rior que nos pone al bor­de del Arma­ge­dón, una diná­mi­ca impa­ra­ble antes de la cri­sis actual, y ace­le­ra­da en el pre­sen­te. La res­pues­ta a las inte­rro­gan­tes vis­tas no es otra que la lucha polí­ti­ca orien­ta­da a la crea­ción de un poder revo­lu­cio­na­rio sufi­cien­te­men­te fuer­te como para dete­ner y rever­tir la mer­can­ti­li­za­ción de la natu­ra­le­za, y aquí habla­mos direc­ta­men­te de lucha de cla­ses a nivel mun­dial, es decir, y aña­di­mos noso­tros, una lucha de cla­ses inter­na­men­te uni­da a la liber­tad de los pueblos.

Sin entrar aho­ra a las ambi­güe­da­des de cier­tos eco­so­cia­lis­mos, sí hay que rei­vin­di­car y actua­li­zar el con­te­ni­do natu­ra­lis­ta y eco­lo­gis­ta pro­fun­do del mar­xis­mo ori­gi­na­rio , que nos apor­ta el úni­co méto­do pra­xeo­ló­gi­co capaz de dete­ner y rever­tir la catás­tro­fe que está pro­vo­can­do el capi­ta­lis­mo. Tie­ne razón M. A. Ada­me cuan­do, repa­san­do todo lo aquí vis­to y más, argu­men­ta la nece­si­dad de la “revo­lu­ción eco-comu­nis­ta” como úni­ca alter­na­ti­va. No debe extra­ñar­nos, por tan­to, que bajo la direc­ción de los EE.UU. el impe­ria­lis­mo haya lle­va­do la mili­ta­ri­za­ción a las cotas más altas en su historia.

5.- EL FRACASO DEL REFORMISMO

Tenien­do en cuen­ta todo lo que aquí hemos expues­to de for­ma tan sin­té­ti­ca, es inne­ga­ble que la ace­le­ra­ción sinér­gi­ca de todas las con­tra­dic­cio­nes ha des­tro­za­do, como míni­mo, cin­co gran­des mitos refor­mis­tas que han des­via­do a las izquier­das en los últi­mos lustros:

Uno es el de la demo­cra­cia en abs­trac­to, vacía de con­te­ni­do de sexo-géne­ro, de nación y de cla­se, y dota­da de mila­gro­sas vir­tua­li­da­des trans­for­ma­do­ras pero en reali­dad inse­pa­ra­ble del “comer­cio de la gue­rra” , y de la dic­ta­du­ra de una muy redu­ci­dí­si­ma mino­ría de la pobla­ción. A. Jali­fe-Rah­me ha cifra­do en menos de diez per­so­nas la cuan­tía huma­na del enano gru­pi­to finan­cie­ro que con­tro­la las finan­zas del mun­do. Sin ir muy lejos, en la par­te de Eus­kal Herria bajo domi­na­ción espa­ño­la, en 2010 el 1,2% de la pobla­ción era pro­pie­ta­ria del 44,78% de la rique­za total, y todo indi­ca que ese gru­pi­to se redu­ce a la vez que aumen­ta su pro­pie­dad pri­va­da en detri­men­to de la mayo­ría inmen­sa de la pobla­ción. En los EE.UU. casi el 49% de los legis­la­do­res son ofi­cial­men­te “ricos”, pro­pie­ta­rios de cuan­tio­sas for­tu­nas, y ade­más, según la inves­ti­ga­do D. S. Mexi­dor , en medio de la rece­sión de 2008-09 sus ingre­sos aumen­ta­ron un 16%, y en 2010 aumen­ta­ron un 19% mien­tras que los ingre­sos de la mayo­ría popu­lar, baja­ron un 15%.

Todos los estu­dios inter­na­cio­na­les mues­tran el aumen­to de las dis­tan­cias socio­eco­nó­mi­cas entre la mino­ría pro­pie­ta­ria que deci­de la polí­ti­ca socio­eco­nó­mi­ca, y la mayo­ría cada vez más empo­bre­ci­da: una demo­cra­cia de ricos. No hay duda de que el Che se opon­dría deci­di­da­men­te y con medi­das radi­ca­les a este aumen­to de la explo­ta­ción de la mayo­ría por la mino­ría, explo­ta­ción no com­ba­ti­da por el refor­mis­mo , e inclu­so apo­ya­da direc­ta o indi­rec­ta­men­te con su polí­ti­ca de cola­bo­ra­ción con las medi­das anti­cri­sis impues­tas por la burguesía.

Otro mito des­tro­za­do, el segun­do, que está rela­cio­na­do estre­cha­men­te con el ante­rior y a la vez nos pre­pa­ra para el siguien­te, es el del fra­ca­so de la “demo­cra­cia radi­cal” tan ala­ba­da por un sec­tor de la izquier­da refor­mis­ta a fina­les del siglo XX, bajo la direc­ción ideo­ló­gi­ca de Ch. Mouf­fe y E. Laclau , entre otros. La “demo­cra­cia radi­cal” ha ter­mi­na­do ple­gán­do­se sumi­sa a las exi­gen­cias del capi­tal finan­cie­ro para que los Esta­dos gas­ta­sen en sus corrup­tos y arrui­na­dos ban­cos unas masas de capi­tal inima­gi­na­bles para cual­quier per­so­na nor­mal, de la calle. La “demo­cra­cia radi­cal” de fina­les del siglo XX y pri­me­ros años del XXI lo úni­co que ha con­se­gui­do ha sido enga­ñar y des­orien­tar a miles de jóve­nes estu­dian­tes obre­ros y peque­ño bur­gue­ses que en la uni­ver­si­dad han teni­do que leer la dema­go­gia radi­ca­loi­de, obli­ga­dos por sus pro­fe­so­res. Ch. Maouf­fe res­pon­dió así a una pre­gun­ta sobre en que con­sis­te la demo­cra­cia rea­li­za­da por M. López de San Miguel :

«El obje­ti­vo de la demo­cra­cia no es que todo el mun­do se pon­ga de acuer­do, hay posi­cio­nes irre­con­ci­lia­bles. Cri­ti­co a las tra­di­cio­nes teó­ri­cas que dicen que la polí­ti­ca demo­crá­ti­ca bus­ca con­sen­sos. Haber­mas indi­ca que el con­sen­so se bus­ca a tra­vés de pro­ce­sos deli­be­ra­ti­vos, argu­men­tos racio­na­les. Yo no coin­ci­do con él. La polí­ti­ca tie­ne que ver con el con­flic­to y la demo­cra­cia con­sis­te en dar la posi­bi­li­dad a los dis­tin­tos pun­tos de vis­ta para que se expre­sen, disien­tan. El disen­so se pue­de dar median­te el anta­go­nis­mo ami­go-enemi­go, cuan­do se tra­ta al opo­nen­te como enemi­go ‑en el extre­mo lle­va­ría a una gue­rra civil- o a tra­vés de lo que lla­mo ago­nis­mo: un adver­sa­rio reco­no­ce la legi­ti­mi­dad del opo­nen­te y el con­flic­to se con­du­ce a tra­vés de las ins­ti­tu­cio­nes. Es una lucha por la hegemonía».

Como vemos, la “demo­cra­cia radi­cal” de Ch. Mouf­fe se mue­ve den­tro de los lími­tes ins­ti­tu­cio­na­les, de los lími­tes impues­tos por el Esta­do bur­gués, aun­que dis­fra­za­do este refor­mis­mo con un ata­que fácil y cómo a Haber­mas y con una fra­seo­lo­gía con­flic­ti­vis­ta típi­ca de la socio­lo­gía bur­gue­sa. ¿Cómo va a reco­no­cer la “legi­ti­mi­dad del opo­nen­te”, del capi­tal, la cla­se tra­ba­ja­do­ra que día a día va empo­bre­cién­do­se más y sufrien­do un dra­má­ti­co empeo­ra­mien­to de sus con­di­cio­nes de vida y tra­ba­jo? En 1845 Engels dijo que «La demo­cra­cia de hoy en día es el comu­nis­mo. Otra demo­cra­cia sólo pue­de exis­tir ya en las men­tes de los visio­na­rios teó­ri­cos, quie­nes no se preo­cu­pan por los acon­te­ci­mien­tos reales (…) La demo­cra­cia se ha con­ver­ti­do en prin­ci­pio pro­le­ta­rio, en prin­ci­pio de las masas». En las con­di­cio­nes de 1845 la demo­cra­cia impli­ca­ba el comu­nis­mo, y vice­ver­sa. ¿Qué ha cam­bia­do para mejor de enton­ces a aho­ra? Nada, todo ha empeo­ra­do si par­ti­mos del cri­te­rio de las poten­cia­li­da­des libe­ra­do­ras implí­ci­tas en el empleo demo­crá­ti­co de las fuer­zas pro­duc­ti­vas, en la direc­ción colec­ti­va, socia­lis­ta, de su desa­rro­llo e incre­men­to en bene­fi­cio de la huma­ni­dad y no de la mino­ría pro­pie­ta­ria. En este sen­ti­do deci­si­vo, des­de 1845 las fuer­zas des­truc­ti­vas y opre­so­ras se han incre­men­ta­do mucho más que las fuer­zas cons­truc­ti­vas y eman­ci­pa­do­ras, y cual­quier deba­te sobre la “demo­cra­cia radi­cal” tie­ne que par­tir de esta lec­ción histórica.

J. Vas­co Fagun­des ha des­cu­bier­to el vacío teó­ri­co de la pala­bre­ría de Ch. Mouf­fe, sin citar­la, al cen­tral el pro­ble­ma de la demo­cra­cia en la feti­chi­za­ción de la reali­dad socio­po­lí­ti­ca y eco­nó­mi­ca, lo que invier­te y ter­gi­ver­sa, tam­bién ocul­ta e impo­si­bi­li­ta, el cono­ci­mien­to crí­ti­co del capi­ta­lis­mo, del pro­ce­so de explo­ta­ción y del Esta­do de cla­se, y el autor está en lo cier­to cuan­do otor­ga a Lenin el méri­to de enri­que­cer la crí­ti­ca mar­xis­ta de la demo­cra­cia bur­gue­sa rela­cio­nán­do­la con el feti­chis­mo: «Aque­llo sobre lo que, muy agu­da­men­te, Lenin lla­ma la aten­ción, es la incon­gruen­cia de hablar de cosas como “la demo­cra­cia en gene­ral”, la “demo­cra­cia pura”, la demo­cra­cia por enci­ma, al lado o apar­te de las con­tra­dic­cio­nes y de las luchas socia­les que están en su base y don­de se enraí­za. La demo­cra­cia no pue­de, según Lenin, tomar­se de modo abs­trac­to, feti­chis­ta, sin un hori­zon­te dia­léc­ti­co de con­cre­ción. ¿Demo­cra­cia para quién? ¿Para qué cla­ses? ¿En inte­rés de quién? ¿De qué clases?».

La res­pues­ta a estas pre­gun­tas nos intro­du­ce, ade­más de en el pro­ble­ma del poder y del Esta­do, tam­bién en el pro­ble­ma de la jus­ti­cia, de la éti­ca y de los valo­res, sobre todo en lar­gos con­tex­tos de cri­sis estruc­tu­ral, como aho­ra. No pue­de ser de otro modo: ¿qué cla­se social impo­ne a la mayo­ría una deter­mi­na­da polí­ti­ca socio­eco­nó­mi­ca y repre­si­va que empeo­ra drás­ti­ca­men­te sus con­di­cio­nes de vida? Según R. Bissio :

«El Fon­do de las Nacio­nes Uni­das para la Infan­cia (UNICEF) ha estu­dia­do las polí­ti­cas socia­les y fis­ca­les en cien­to vein­tio­cho paí­ses en desa­rro­llo, y con­clu­ye que si bien la mayo­ría de los gobier­nos pro­te­gió a sus pobla­cio­nes vul­ne­ra­bles, y en par­ti­cu­lar a los niños, del impac­to de la cri­sis en 2008 y 2009, a par­tir de 2010 comen­zó a regis­trar­se una con­trac­ción pre­ma­tu­ra del gas­to social. Más de noven­ta paí­ses (seten­ta por cien­to de los encues­ta­dos) habrán redu­ci­do sus gas­tos en 2012 y una cuar­ta par­te está en camino de una “con­trac­ción exce­si­va”, o sea un cor­te de sus gas­tos socia­les a nive­les infe­rio­res a los que tenían antes de la crisis
La expe­rien­cia indi­ca que los niños y los hoga­res pobres son los más impac­ta­dos por las medi­das de aus­te­ri­dad, dice el equi­po de inves­ti­ga­do­res de UNICEF diri­gi­do por la espa­ño­la Isa­bel Ortiz. “La ven­ta­na de opor­tu­ni­dad en el desa­rro­llo fetal y del infan­te es peque­ña y una pri­va­ción hoy pue­de tener impac­tos irre­ver­si­bles en las capa­ci­da­des físi­cas e inte­lec­tua­les, que redu­ci­rán la pro­duc­ti­vi­dad del adul­to y cos­ta­rá muy caro al país”».

Hemos esco­gi­do deli­be­ra­da­men­te el estu­dio de R. Bis­sio por­que, pri­me­ro, se cen­tra en los lla­ma­dos “paí­ses en desa­rro­llo”, es decir, en los más explo­ta­dos por el impe­ria­lis­mo y con unas bur­gue­sías gene­ral­men­te débi­les, colo­ni­za­das y cola­bo­ra­cio­nis­tas con el capi­tal trans­na­cio­nal y con los gran­des Esta­dos; segun­do, por­que ya hemos dado cifras sobre el aumen­to de la pro­ble­ma en los capi­ta­lis­mos impe­ria­lis­tas; y ter­ce­ro, por­que al tra­tar­se de pue­blos bajo la pre­sión impe­ria­lis­ta, cobran defi­ni­ti­va auto­ri­dad las ideas de Che Gue­va­ra sobre la jus­ti­cia como ins­tru­men­to de eman­ci­pa­ción colec­ti­va, cues­tión inser­ta lógi­ca­men­te en la defi­ni­ción de demo­cra­cia. F. Lizá­rra­ga ha estu­dia­do el con­cep­to de jus­ti­cia en el Che, sus fases de con­cre­ción en la lucha con­tra los res­tos del capi­ta­lis­mo y en el avan­ce al socia­lis­mo, y su imbri­ca­ción gené­ti­ca con la demo­cra­cia popu­lar. Si siem­pre tie­ne espe­cial impor­tan­cia lo que dice F. Lizá­rra­ga sobre la inter­ac­ción entre abun­dan­cia y jus­ti­cia, ésta se acre­cien­ta duran­te las lar­gas cri­sis estruc­tu­ra­les y en los pue­blos empo­bre­ci­dos. La pala­bre­ría de Ch. Mouf­fe sobre la “demo­cra­cia radi­cal” se enfren­ta aquí a un lími­te insal­va­ble: ¿cómo fusio­nar abun­dan­cia y jus­ti­cia den­tro de las ins­ti­tu­cio­nes bur­gue­sas, res­pe­tán­do­les, no des­tru­yén­do­las para abrir el camino al comu­nis­mo? El Che nos ofre­ce la res­pues­ta: la toma del poder polí­ti­co por el pue­blo trabajador.

El ter­cer mito des­trui­do por la cri­sis actual, ha sido el de la supues­ta cien­ti­fi­ci­dad de la eco­no­mía polí­ti­ca bur­gue­sa, que ha sido cogi­da por sor­pre­sa por la gra­ve­dad, pro­fun­di­dad y com­ple­ji­dad de la cri­sis estruc­tu­ral, como ya hemos dicho arri­ba. Han sido las “cien­cias socia­les” en su con­jun­to, las que han que­da­do ridi­cu­li­za­das por la heca­tom­be ini­cia­da en 2007, y en espe­cial la “cien­cia eco­nó­mi­ca”, cosa nada sor­pren­den­te si lee­mos las muy recien­tes super­fi­cia­li­da­des sobre Weber y la eco­no­mía actual , cuan­do ya hacía algu­nos años R. Bren­ner , entre otros mar­xis­tas, había adver­ti­do del dete­rio­ro impa­ra­ble del capi­ta­lis­mo en su mis­ma estruc­tu­ra inter­na: la tasa media de bene­fi­cios. No nos can­sa­re­mos en insis­tir en que para cono­cer el capi­ta­lis­mo hay que cono­cer a la vez la teo­ría mar­xis­ta de las cri­sis del capi­tal, su “lógi­ca des­co­no­ci­da” . La inca­pa­ci­dad de la “cien­cia eco­nó­mi­ca” para cono­cer las leyes del movi­mien­to del capi­ta­lis­mo está en la raíz no sólo del fra­ca­so a la hora de adver­tir de la pro­xi­mi­dad de la cri­sis, sino sobre todo y fun­da­men­tal­men­te, en su inca­pa­ci­dad actual para com­ba­tir­la, aun­que algu­nas frac­cio­nes muy redu­ci­das del capi­tal se estén enri­que­cien­do escan­da­lo­sa­men­te, reali­dad que con­fir­ma a la tesis marxista.

Che Gue­va­ra no vivió nun­ca una cri­sis tan glo­bal y sinér­gi­ca como la pre­sen­te, aun­que para 1967 ya se esta­ban acu­mu­lan­do las con­tra­dic­cio­nes que esta­lla­rían en for­ma de cri­sis muy poco tiem­po des­pués. De cual­quier modo, sus pro­fun­dos y rigu­ro­sos estu­dios de mar­xis­mo, y la impor­tan­cia que daba a la teo­ría del valor-tra­ba­jo, le esta­ban pre­pa­ran­do, sin dudas y si hubie­ra segui­do vivo, para res­pon­der muy correc­ta­men­te a la cri­sis de fina­les de los ’60. Por otra par­te, lo más pro­ba­ble es que el Che esta­ría ple­na­men­te de acuer­do con la tesis, que noso­tros asu­mi­mos, defen­di­da por J. Beins­tein de que el actual caos no hace sino replan­tear con más fuer­za aún la urgen­cia del comu­nis­mo como alter­na­ti­va al capi­ta­lis­mo. Este autor expli­ca que la siner­gia de sub­cri­sis con­cre­tas, eco­ló­gi­ca, ener­gé­ti­ca, eco­nó­mi­ca, polí­ti­co-mili­tar, etc., gene­ra un sal­to cua­li­ta­ti­vo a una cri­sis de la civi­li­za­ción bur­gue­sa ante la cual sólo el comu­nis­mo del siglo XXI, pue­de ofre­cer la alter­na­ti­va via­ble. No hace fal­ta decir que esta tesis es incom­pa­ti­ble con cual­quie­ra de las ilu­sio­nes cré­du­las refor­mis­tas sobre las exce­len­cias de un neo­key­ne­sia­nis­mo salvador.

El cuar­to mito des­trui­do, que ya venía des­pres­ti­gián­do­se des­de fina­les del siglo XX, es el de la “bue­na glo­ba­li­za­ción”, el de la “gober­nan­za mun­dial demo­crá­ti­ca” y el del “impe­rio auto­rre­gu­la­do”, sus­ti­tui­dos en reali­dad por el ver­da­de­ro impe­ria­lis­mo, el que no esta­ba en modo alguno refle­ja­do, sino ter­gi­ver­sa­do, por las pala­bre­ría de de Negri y Hardt sobre una “nue­va reali­dad mun­dial” en la que las cla­ses tra­ba­ja­do­ras se habían disuel­to al igual que el impe­ria­lis­mo . Sin poder exten­der­nos aquí en los actua­les deba­tes mar­xis­tas sobre el impe­ria­lis­mo con­tem­po­rá­neo , lo que sí es cier­to es que todo lo rela­cio­na­do con la gue­rra impe­ria­lis­ta jue­ga un papel cla­ve, un papel de últi­mo recur­so para acti­var la eco­no­mía estan­ca­da y en cri­sis, como demues­tra Ellen Browm. En cuan­to a las ilu­sio­nes de Negri y de Hardt ya en 2004 Ati­lio Borón fue uno de los que des­tro­zó la lógi­ca de Impe­rio, y vol­vió a hacer­lo más tar­de en un tex­to más bre­ve al estu­diar la con­tra­ofen­si­va de los EE.UU. para recu­pe­rar su poder en las Américas.

La his­to­ria tam­bién ha dado la razón al Che en sus aná­li­sis sobre el impe­ria­lis­mo, en sus adver­ten­cias a los pue­blos del mun­do sobre la ame­na­za cre­cien­te que supo­nían los EE.UU. para la huma­ni­dad. Poco tiem­po des­pués de ser ase­si­na­do, el impe­ria­lis­mo mul­ti­pli­có sus esfuer­zos por crear una jus­ti­fi­ca­ción pro­pa­gan­dís­ti­ca a sus atro­ci­da­des en aumen­to, y la cas­ta inte­lec­tual creó, entre otros, dos con­cep­tos cla­ves para enten­der la ideo­lo­gía refor­mis­ta actual: el de gober­nan­za del mun­do, popu­la­ri­za­do por la Tri­la­te­ral , y el de desa­rro­llo sos­te­ni­ble impues­to al eco­lo­gis­mo refor­mis­ta por el staff de H. Kis­sin­ger , el orga­ni­za­dor de tan­tos gol­pes mili­ta­res y regí­me­nes de terror, para fre­nar en seco la radi­ca­li­za­ción izquier­dis­ta de las luchas con­tra el dete­rio­ro eco­ló­gi­co. Más tar­de, la alian­za entre impe­ria­lis­mo e inte­lec­tua­li­dad refor­mis­ta creó el mito de las “inter­ven­cio­nes huma­ni­ta­rias”, tema en el que no nos exten­de­mos por­que su actua­li­dad –Libia, Sudán, Irak, Afga­nis­tán y tan­tos otros sitios– es de sobra cono­ci­da. Si aho­ra vol­vie­se a la vida, Che Gue­va­ra no ten­dría que hacer un espe­cial esfuer­zo teó­ri­co para reco­no­cer al ins­tan­te las trans­for­ma­cio­nes del actual imperialismo.

A dife­ren­cia del refor­mis­mo, que ni siquie­ra intu­yó el refor­za­mien­to del impe­ria­lis­mo, y que per­dió toda su sali­va far­fu­llan­do sobre cómo impul­sar los aspec­tos “bue­nos” de la glo­ba­li­za­ción, aban­do­nan­do los “malos”, el mar­xis­mo sí advir­tió tan tem­pra­na­men­te como 1973 de la ten­den­cia obje­ti­va al endu­re­ci­mien­to impe­ria­lis­ta, como se apre­cia leyen­do a R. Gue­rra Sán­chez en estas pala­bras pro­fé­ti­cas que las hubie­ra fir­ma­do Che Guevara:

«Los Esta­dos Uni­dos, omni­po­ten­tes en Amé­ri­ca nece­si­tan domi­nar el mer­ca­do de los paí­ses del sur, espe­cial­men­te den­tro de su zona de influen­cia. Exis­te, en tal vir­tud, la con­di­ción fun­da­men­tal para un nue­vo resur­gir del “des­tino mani­fies­to” en cual­quier momen­to. Todo depen­de­rá del desa­rro­llo de la depre­sión eco­nó­mi­ca nor­te­ame­ri­ca­na, del rum­bo que tome la polí­ti­ca inte­rior de los Esta­dos Uni­dos y de la más fuer­te o más débil uni­dad inter­na de cada país his­pa­no­ame­ri­cano fren­te al nue­vo maña­na incier­to. Los Esta­dos Uni­dos, hoy como ayer, que­rrán man­te­ner su vida y su pujan­za. Si es posi­ble res­pe­ta­rán el dere­cho ajeno; si no lo es, eri­gi­rán, como en lo pasa­do, en ley su nece­si­dad. Las líneas de menor resis­ten­cia del Sur están expues­tas de nue­vo, si las difi­cul­ta­des apre­mian en los Esta­dos Uni­dos, a sen­tir, una vez más, la dura mano del “buen vecino” del Norte»

El quin­to y últi­mo mito des­pe­da­za­do por la cri­sis de civi­li­za­ción es el que sos­te­nía que ya no hacía fal­ta el poder pro­le­ta­rio para “cam­biar el mun­do” . Un cono­ci­mien­to mediano, que ni siquie­ra exhaus­ti­vo, de la peno­sa his­to­ria del anar­quis­mo demues­tra el error estra­té­gi­co de efec­tos desas­tro­sos que encie­rra esa pue­ril tesis, ya des­mon­ta­da por tan­tas expe­rien­cias y por tan­tos mar­xis­tas que no mere­ce la pena per­der el tiem­po. Vamos a poner sólo cua­tro ejem­plos, en orden cro­no­ló­gi­co, para con­cluir: Uno, el líder cam­pe­sino hon­du­re­ño, R. Ale­gría decla­ró tras el gol­pe mili­tar en su país diri­gi­do por los EE.UU.: «Tene­mos que tomar el poder para que nos dejen de joder». No exis­te, pen­sa­mos, una for­ma más bási­ca de demos­trar la nece­si­dad de un poder popu­lar, obre­ro y cam­pe­sino, como garan­tía ante el terro­ris­mo de Esta­do, como sufre Hon­du­ras. Cual­quier elu­cu­bra­ción inte­lec­tual que­da en ridícu­lo ante el sin­ce­ro laco­nis­mo de un diri­gen­te cam­pe­sino que ve cómo el ase­si­na­do su pueblo.

El segun­do ejem­plo hace refe­ren­cia al terro­ris­mo den­tro de la “demo­crá­ti­ca” Euro­pa, prac­ti­ca­do des­de fina­les de la II GM por los ser­vi­cios secre­tos , terro­ris­mo deci­si­vo en la derro­ta de muchas situa­cio­nes pre­rre­vo­lu­cio­na­rias. La “demo­cra­cia” actual debe en par­te su con­ti­nui­dad al terro­ris­mo secre­to de la OTAN y de otras muchas agen­cias. Creer que pode­mos avan­zar al socia­lis­mo sin enfren­tar un poder de masas fuer­te, deci­di­do y pre­pa­ra­do, a estos apa­ra­tos espe­cia­li­za­dos en el terror, es retro­ce­der a la uto­pía paci­fis­ta. El ter­cer ejem­plo es lo que está suce­dien­do aho­ra mis­mo en la UE, en don­de pue­blos como el islan­dés ha logra­do recu­pe­rar zonas con­si­de­ra­bles del poder esta­tal y, con ellas, están apli­can­do polí­ti­cas anti­cri­sis pro­gre­sis­tas y que, con ple­na jus­ti­cia, como diría Che Gue­va­ra, des­car­gan el grue­so de los cos­tos y sacri­fi­cios sobre la bur­gue­sía. Y den­tro de este ejem­plo está tam­bién la lucha de Eus­kal Herria por un Esta­do inde­pen­dien­te, como úni­ca garan­tía para su super­vi­ven­cia. Y el cuar­to y últi­mo ejem­plo es este mis­mo escri­to sobre el Che como crí­ti­co del reformismo.

6.- RESUMEN

El poten­cial teó­ri­co del mar­xis­mo del Che se con­fir­ma según el capi­tal se retuer­ce en la peor cri­sis que ha teni­do en su his­to­ria, y en la medi­da en la que el refor­mis­mo hace esfuer­zos titá­ni­cos por sal­var la civi­li­za­ción bur­gue­sa aun a cos­ta de empeo­rar has­ta lo insu­fri­ble las con­di­cio­nes de vida y tra­ba­jo de los pue­blos. Aun­que el Che no vivió la cri­sis ini­cia­da a fina­les de la déca­da de 1960 y que en ade­lan­ta­ba algu­nas de las carac­te­rís­ti­cas de la cri­sis actual, a la vez que reve­la­ba has­ta aho­ra las leyes ten­den­cia­les de la agu­di­za­ción de las con­tra­dic­cio­nes del sis­te­ma, aun­que fue así, su mar­xis­mo sí con­te­nía un méto­do que ayu­da a des­cu­brir qué suce­de en el pre­sen­te y por qué. Y den­tro de ese méto­do ruge muy vivo el prin­ci­pio dia­léc­ti­co de la crí­ti­ca inmi­se­ri­cor­de de todo lo que existe.

La dia­léc­ti­ca es crí­ti­ca y revo­lu­cio­na­ria por esen­cia, sen­ten­ció Marx. El refor­mis­mo nun­ca podrá acep­tar este méto­do de acción y de pen­sa­mien­to por­que asu­me y se some­te al orden mate­rial e ideo­ló­gi­co exis­ten­te, a sus ins­ti­tu­cio­nes, a su Esta­do y a su pro­fun­da inmo­ra­li­dad y a su éti­ca cobar­de y egoís­ta de la resig­na­ción y la obe­dien­cia. El Che auna­ba en su pra­xis ambos com­po­nen­tes de la dia­léc­ti­ca mar­xis­ta, la lucha y el pen­sa­mien­to, y por eso era enemi­go irre­con­ci­lia­ble del refor­mis­mo, y a la vez, un ana­lis­ta muy fino capaz de dis­cer­nir las dife­ren­cias con­cre­tas que exi­gen nive­les espe­cí­fi­cos de luchas revo­lu­cio­na­rias. No actua­ba a cie­gas, sope­sa­ba, medía, estu­dia­ba rigu­ro­sa­men­te todas las face­tas de un pro­ble­ma, su cam­bio per­ma­nen­te y sus inter­re­la­cio­nes con los otros pro­ble­mas adya­cen­tes, y des­pués decidía.

La evo­lu­ción del capi­tal, su mun­dia­li­za­ción, hace que el pen­sa­mien­to del Che, cons­trui­do para ser apli­ca­do fun­da­men­tal­men­te a los pue­blos sojuz­ga­dos por el impe­ria­lis­mo, pue­da ser hoy apli­ca­do en lo esen­cial a los capi­ta­lis­mos más enri­que­ci­dos y cri­mi­na­les. A la UE, por ejem­plo. Y esto es inacep­ta­ble e imper­do­na­ble para el refor­mis­mo, que se creía a sal­vo de este revo­lu­cio­na­rio que siem­pre lle­va­ba varios libros en su mochi­la, armas inte­lec­tua­les jun­to a las otras armas. El refor­mis­mo occi­den­tal no pue­de acep­tar el pro­yec­to gue­va­ris­ta de avan­zar hacia un ser humano nue­vo, a una nue­va espe­cie huma­na no feti­chi­za­da, no aco­bar­da­da por el terror a per­der el sala­rio míse­ro, a que­dar­se en paro, en el des­em­pleo, a ser tor­tu­ra­do y encar­ce­la­do o ase­si­na­do, a no poder seguir cum­plien­do con el man­da­to de ¡¡con­su­mid, con­su­mid, mal­di­tos!! Un pue­blo tra­ba­ja­dor que se eman­ci­pe de estas y otras cade­nas, será la fuer­za revo­lu­cio­na­ria invencible.

El Che no cono­ció la reali­dad de la opre­sión nacio­nal de un pue­blo alta­men­te desa­rro­lla­do den­tro del mons­truo impe­ria­lis­ta, como Eus­kal Herria, pero sí nos vale su gri­to de despedida:
¡¡¡Patria o muer­te, venceremos!!!

IÑAKI GIL DE SAN VICENTE

EUSKAL HERRIA (6−10−2011)

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