Bien­ve­ni­dos a la gue­rra de EEUU con­tra el terro­ris­mo – Stephen Kimber

El vier­nes 7 de octu­bre, René Gon­zá­lez se con­ver­ti­rá en el pri­me­ro de los Cin­co Cuba­nos en salir de las pri­sio­nes nor­te­ame­ri­ca­nas. En 2001, los Cin­co fue­ron halla­dos cul­pa­bles en Mia­mi de espiar para Cuba. Cuba insis­te en que ellos esta­ban – jus­ti­fi­ca­da­men­te – tra­tan­do de evi­tar que los exila­dos anti­cas­tris­tas lan­za­ran ata­ques terro­ris­tas con­tra su patria.

Los Cin­co des­de enton­ces se han con­ver­ti­do en héroes en Cuba, y su caso ha des­ata­do una con­tro­ver­sia inter­na­cio­nal – como lo ha hecho la pues­ta en liber­tad de René. La sema­na pasa­da, la mis­ma jue­za de la Flo­ri­da que ori­gi­nal­men­te lo sen­ten­ció, deci­dió que René debe per­ma­ne­cer en la Flo­ri­da duran­te su liber­tad con­di­cio­nal en lugar de apro­bar su soli­ci­tud de regre­sar a casa, a su fami­lia en la Haba­na. ¿Por qué?

En vís­pe­ras de la libe­ra­ción de René Gon­zá­lez el vier­nes de una cár­cel nor­te­ame­ri­ca­na – pero no de la pri­sión en la que esta­dos Uni­dos aho­ra se va a con­ver­tir – vale la pena que recor­de­mos los terri­bles crí­me­nes que él cometió.

¿Por qué fue sen­ten­cia­do a 15 años de pri­sión? Y ¿por qué los fun­cio­na­rios nor­te­ame­ri­ca­nos aho­ra insis­ten en que él cum­pla su liber­tad super­vi­sa­da en la Flo­ri­da en lugar de hacer­lo en la Habana?

En 1998, Gon­zá­lez – un miem­bro de la red de los Cin­co Cuba­nos – fue acu­sa­do de no regis­trar­se for­mal­men­te como agen­te de un gobierno extranjero.

Cul­pa­ble del car­go que se le imputa.

En diciem­bre de 1990, Gon­zá­lez se “robó” un peque­ño avión de un aero­puer­to en la Haba­na y “deser­tó” hacia la Flo­ri­da. Como es lógi­co, él no les dijo a las auto­ri­da­des que era un agen­te de la inte­li­gen­cia cuba­na cuya misión era infil­trar­se en los gru­pos de exi­lia­dos de Miami.

La razón por lo que no lo hizo – y en pri­mer lugar la razón por la que fue envia­do a la Flo­ri­da – fue que las auto­ri­da­des de Esta­dos Uni­dos en muy raras oca­sio­nes acu­san a los exi­lia­dos cuba­nos, ni siquie­ra a aque­llos que vio­lan cla­ra­men­te la Ley de Neu­tra­li­dad que prohí­be orga­ni­zar ata­ques arma­dos a otro país des­de terri­to­rio norteamericano.

Cuba, por supues­to, no es el úni­co país que envía agen­tes clan­des­ti­nos a otros paí­ses para pro­te­ger de ata­ques a su patria. Con­si­de­re­mos… bueno, ¿qué tal Esta­dos Uni­dos des­pués del 11 de sep­tiem­bre? ¿Cuán­tos agen­tes nor­te­ame­ri­ca­nos están actual­men­te ope­ran­do de for­ma secre­ta den­tro de Paquis­tán por­que el gobierno de Esta­dos Uni­dos cree que Paquis­tán es inca­paz o no desea resol­ver las ame­na­zas terro­ris­tas allí? ¿Cuán­tos de estos agen­tes se han regis­tra­do ante las auto­ri­da­des paquistaníes?

Vale la pena tam­bién seña­lar que Esta­dos Uni­dos ha tra­ta­do con otros agen­tes extran­je­ros no regis­tra­dos. El año pasa­do, 10 rusos se decla­ra­ron cul­pa­bles de ser duran­te lar­go tiem­po agen­tes de Mos­cú den­tro de Esta­dos Uni­dos. En lugar de enviar­los a pri­sión, las auto­ri­da­des nor­te­ame­ri­ca­nas los envia­ron a casa en un inter­cam­bio por cua­tro extran­je­ros que los rusos habían acu­sa­do de espionaje.

La Gue­rra Fría se ter­mi­nó. Excep­to, por supues­to, cuan­do la gue­rra calien­te-fría invo­lu­cra a Cuba. Bien­ve­ni­dos a la gue­rra de Esta­dos Uni­dos con­tra los lucha­do­res con­tra el terrorismo.

Ade­más de negar­se de una for­ma cri­mi­nal a decir­le a las auto­ri­da­des nor­te­ame­ri­ca­nas que él no era un “lucha­dor por la liber­tad”, René Gon­zá­lez tam­bién fue acu­sa­do de… ¿”cons­pi­ra­ción general”?

A pesar de los miles de docu­men­tos incau­ta­dos y de los dos años de vigi­lan­cia pre­vios al arres­to, los fis­ca­les no pudie­ron pre­sen­tar ni la más míni­ma evi­den­cia de que Gon­zá­lez hubie­ra algu­na vez roba­do – o tra­ta­do de robar, o inclu­so pen­sa­do en robar – algún secre­to esta­tal de Esta­dos Unidos.

Así que ellos lo acu­sa­ron de… cons­pi­ra­ción gene­ral. Lo que apa­ren­te­men­te sig­ni­fi­ca que si ellos no pue­den arres­tar­te por lo que tú estás hacien­do, ellos lo hacen por lo que tú estás pen­san­do… o por lo que ellos pien­san que tú estás pensando.

¿Qué hizo real­men­te René González?

Mien­tras inves­ti­ga­ba para un libro sobre los Cin­co, me pasé meses absor­to en la lec­tu­ra de más de 20 000 pági­nas de los trans­cri­tos del jui­cio y otras evidencias.

Aquí está lo que los regis­tros mues­tran que René Gon­zá­lez hizo.

Infil­tró – e infor­mó a la Haba­na – una orga­ni­za­ción exila­da cuba­na llamada

Par­ti­do Uni­dad Nacio­nal Demo­cra­cia, o PUND.

El PUND se entre­na­ba en la Flo­ri­da para ata­ques arma­dos con­tra Cuba. Lo hacían abier­ta­men­te. En 1995, el FBI inte­rro­gó a miem­bros del gru­po en rela­ción con un com­plot – pero los puso en liber­tad sin acu­sar­los de nada.

Gon­zá­lez tam­bién infil­tró Her­ma­nos al Res­ca­te, un gru­po supues­ta­men­te huma­ni­ta­rio que alar­dea­ba de sus incur­sio­nes ile­ga­les en el espa­cio aéreo cubano. Gra­cias a Gon­zá­lez y a otros agen­tes, la Haba­na supo que:

  • El fun­da­dor de Her­ma­nos al Res­ca­te, José Basul­to, esta­ba ave­ri­guan­do acer­ca de la com­pra de avio­nes de com­ba­te de uso checos;
  • Los avio­nes de Her­ma­nos al Res­ca­te que­rían uti­li­zar­se para un ata­que en pleno vue­lo a un avión en el que iría Fidel Cas­tro a Nacio­nes Unidas;
  • Los miem­bros de Her­ma­nos al Res­ca­te pro­ba­ron armas anti­per­so­na­les para un posi­ble uso en Cuba.

Y Gon­zá­lez se infil­tró en otro gru­po supues­ta­men­te pací­fi­co ‑Movi­mien­to Demo­cra­cia- cuyos miem­bros abier­ta­men­te vio­la­ban las aguas terri­to­ria­les cubanas.

Duran­te su tiem­po como agen­te en la Flo­ri­da, Gon­zá­lez inclu­so sir­vió por un cor­to tiem­po como infor­man­te del FBI. Un miem­bro del PUND lo había reclu­ta­do para tras­la­dar cocaí­na de Puer­to Rico a la Flo­ri­da para recau­dar dine­ro para la com­pra de más armas para ata­car Cuba. Gon­zá­lez pasó el dato al FBI.

Basa­do en la evi­den­cia, esta es toda la “cons­pi­ra­ción gene­ral” de René González.

Los fis­ca­les nor­te­ame­ri­ca­nos esta­ban tan inse­gu­ros de su caso de cons­pi­ra­ción que le ofre­cie­ron a René un incen­ti­vo aún más dul­ce – y más amar­go – para que se decla­ra­ra cul­pa­ble y obtu­vie­ra una sen­ten­cia más leve antes del juicio.

En un momen­to, ellos lo ten­ta­ron con la posi­bi­li­dad de evi­tar el jui­cio decla­rán­do­se cul­pa­ble de un solo car­go: ser un agen­te no regis­tra­do. Pero “el últi­mo párra­fo del borra­dor del acuer­do,” recuer­da Gon­zá­lez, incluía “una no muy vela­da invi­ta­ción a con­si­de­rar que el esta­tus de resi­den­te de mi espo­sa esta­ba en juego”.

Gon­zá­lez dibu­jó un dedo del medio en el espa­cio que habían deja­do para su firma.

Al día siguien­te, 16 de agos­to de 2000, agen­tes de inmi­gra­ción detu­vie­ron a su espo­sa. En un esfuer­zo final por hacer­lo cam­biar de opi­nión, la lle­va­ron a ella – aho­ra ves­ti­da con el tra­je naran­ja de pre­sa – a visi­tar­lo a la cár­cel. Cuan­do él no se ablan­dó, la depor­ta­ron. A René no le han per­mi­ti­do ver­la des­de entonces…

René Gon­zá­lez aho­ra ha cum­pli­do su con­de­na. Ha esta­do en pri­sión des­de su arres­to en 1998. Pasó sus pri­me­ros 17 meses en con­fi­na­mien­to soli­ta­rio. Ha sido, según todos dicen, un pri­sio­ne­ro mode­lo. Ha estu­dia­do eco­no­mía, ha comen­za­do a correr, inclu­so com­ple­tó unas cuan­tas carre­ras de medio-mara­tón en su pri­sión de media segu­ri­dad. Como lo requie­ren las leyes de la Flo­ri­da, él tenía que cum­plir el 85% de su sen­ten­cia den­tro de la pri­sión antes de que se le otor­ga­ra la liber­tad supervisada.

Aho­ra él quie­re ir a casa, a La Haba­na, a ver a su familia.

No exis­te nin­gún bene­fi­cio públi­co en obli­gar­lo a cum­plir su liber­tad super­vi­sa­da en la hos­til Flo­ri­da. Él no tie­ne la más míni­ma inten­ción de “rein­te­grar­se” a la socie­dad nor­te­ame­ri­ca­na, y pue­de estar en peli­gro físi­co por par­te de los ven­ga­ti­vos exi­lia­dos. Aún así los fis­ca­les se opu­sie­ron a su soli­ci­tud. La mis­ma jue­za que ori­gi­nal­men­te lo sen­ten­ció se puso de par­te de los fiscales.

El tema es que Gon­zá­lez con­ti­núa defen­dien­do lo que él hizo.

“No ten­go nin­gu­na razón para arre­pen­tir­me”, dijo Gon­zá­lez en su audien­cia de sen­ten­cia ori­gi­nal. Con­de­nó la hipo­cre­sía del sis­te­ma de jus­ti­cia nor­te­ame­ri­cano por acu­sar­lo a él y a sus com­pa­ñe­ros por el hecho no cri­mi­nal de tra­tar de pro­te­ger a su país de los ata­ques terro­ris­tas mien­tras igno­ra­ba los crí­me­nes reales de los terro­ris­tas del exi­lio como Luis Posa­da Carri­lesOrlan­do Bosch que siguen estan­do acu­sa­dos del aten­ta­do en pleno vue­lo en 1976 de un avión de Cuba­na de Avia­ción que ase­si­nó a 73 per­so­nas, y una serie de aten­ta­dos en 1997 a ins­ta­la­cio­nes turís­ti­cas cuba­nas que ase­si­nó a un italiano.

Así que el vier­nes René Gon­zá­lez será libe­ra­do de su pri­sión físi­ca pero no de la otra, la psíquica.

Bien­ve­ni­dos a la gue­rra de Esta­dos Uni­dos con­tra el terro­ris­mo… (¿o con­tra los que com­ba­ten el terrorismo?)

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