El cre­do del CHE, por Roque Dal­ton- Mar­que­ta­lia

Roque Dal­ton: El cre­do del Che

El Ché Jesu­cris­to
fue hecho pri­sio­ne­ro
des­pués de con­cluir su ser­món en la mon­ta­ña
(con fon­do de table­teo de ame­tra­lla­do­ras)
por ran­gers boli­via­nos y judíos
coman­da­dos por jefes yan­kees-roma­nos.
Lo con­de­na­ron los escri­bas y fari­seos revi­sio­nis­tas
cuyo por­ta­voz fue Cai­fás Mon­je
mien­tras Pon­cio Barrien­tos tra­ta­ba de lavar­se las manos
hablan­do en inglés mili­tar
sobre las espal­das del pue­blo que mas­ca­ba hojas de coca
sin siquie­ra tener la alter­na­ti­va de un Barra­bás
(Judas Isca­rio­te fue de los que deser­ta­ron de la gue­rri­lla
y ense­ña­ron el camino a los ran­gers)
Des­pués le colo­ca­ron a Cris­to Gue­va­ra
una coro­na de espi­nas y una túni­ca de loco
y le col­ga­ron un rótu­lo del pes­cue­zo en son de bur­la
INRI: Ins­ti­ga­dor Natu­ral de la Rebe­lión de los Infe­li­ces
Lue­go lo hicie­ron car­gar su cruz enci­ma de su asma
y lo cru­ci­fi­ca­ron con ráfa­gas de M‑2
y le cor­ta­ron la cabe­za y las manos
y que­ma­ron todo lo demás para que la ceni­za
des­apa­re­cie­ra con el vien­to
En vis­ta de lo cual no le ha que­da­do al Ché otro camino
que el de resu­ci­tar
y que­dar­se a la izquier­da de los hom­bres
exi­gién­do­les que apre­su­ren el paso
por los siglos de los siglos
Amén.

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