Los domi­nós finan­cie­ros empie­zan a caer en Euro­pa – Daniel Mune­var

El 4 de octu­bre, los minis­te­rios de Finan­zas de Fran­cia y Bél­gi­ca anun­cia­ron de for­ma con­jun­ta la deci­sión de inter­ve­nir el Ban­co Dexia, la enti­dad finan­cie­ra mas gran­de de Bél­gi­ca en tér­mi­nos de acti­vos. Este anun­cio se vio pre­ce­di­do por meses de rumo­res tras las mayo­res per­di­das en la his­to­ria del ban­co para el segun­do cuar­to del 2011, por un valor supe­rior a 4 millar­dos de euros. El res­ca­te de Dexia seria el segun­do reci­bi­do por la enti­dad finan­cie­ra, des­pués de haber sido res­ca­ta­da por cré­di­to publi­co en Sep­tiem­bre de 2008. En ese momen­to, Dexia reci­bió mas de 3 millar­dos de euros a tra­vés de la com­pra de accio­nes por par­te de Fran­cia y Bél­gi­ca, ade­mas de garan­tías esta­ta­les de cré­di­tos por un valor de 150 millar­dos de euros |1|.

Lo mas rele­van­te detrás de esta his­to­ria tie­ne que ver con la depen­den­cia de finan­cia­mien­to de cor­to pla­zo deno­mi­na­da en dóla­res por par­te de Dexia. A lo lar­go de la déca­da pasa­da, Dexia con­so­li­do un mode­lo de nego­cios basa­do en la uti­li­za­ción de finan­cia­mien­to de cor­to pla­zo a bajo cos­to para la com­pra de acti­vos de lar­go pla­zo y mayo­res ren­di­mien­tos. Dichos acti­vos se encon­tra­ban deno­mi­na­dos en dóla­res, por lo cual el ban­co bel­ga debió uti­li­zar de for­ma cre­cien­te swaps y otros deri­va­dos finan­cie­ros para man­te­ner las posi­cio­nes en su hoja de balan­ce. Sin embar­go, como se expli­co en un ante­rior articu­lo, este mode­lo de nego­cios colap­so con el con­ge­la­mien­to de los mer­ca­dos de finan­cia­mien­to de cor­to pla­zo tras la des­apa­ri­ción de Leh­man Brothers.

De esta for­ma, no resul­ta sor­pren­den­te encon­trar que en el ulti­mo cuar­to del 2008, Dexia fue el prin­ci­pal recep­tor de cré­di­tos de emer­gen­cia en dóla­res de la zona Euro por par­te de la FED por un valor total de 58.5 millar­dos de dóla­res. Los cré­di­tos de la FED con­ti­nua­ron has­ta el 2010 alcan­zan­do un total de 159 millar­dos de dóla­res para Julio de ese año. Sin estos recur­sos, Dexia hubie­ra sido for­za­do a ven­der sus posi­cio­nes de lar­go pla­zo a pre­cios de liqui­da­ción lo cual no solo hubie­ra ade­lan­ta­do en el tiem­po la nece­si­dad de rees­truc­tu­rar su hoja de balan­ce, sino que tam­bién hubie­ra incre­men­ta­do la vola­ti­li­dad en los mer­ca­dos finan­cie­ros inter­na­cio­na­les. Fue pre­ci­sa­men­te la nece­si­dad de evi­tar este esce­na­rio la que impul­so a la FED a incre­men­tar de for­ma gra­dual sus cré­di­tos al ban­co euro­peo.

A pesar de los esfuer­zos de los prin­ci­pa­les ban­cos cen­tra­les de escon­der los pro­ble­mas de sol­ven­cia de ins­ti­tu­cio­nes como Dexia a tra­vés de la pro­vi­sión masi­va de liqui­dez, la gra­ve­dad de la situa­ción aso­cia­da a las per­di­das tan­to en por­ta­fo­lios de acti­vos deno­mi­na­dos en dóla­res como de cré­di­tos a la peri­fe­ria euro­pea han hecho la situa­ción insos­te­ni­ble. En este sen­ti­do la aten­ción debe des­pla­zar­se hacia las siguien­tes fichas del domino finan­cie­ro euro­peo que están en ries­go de caer. Una guía prac­ti­ca para este fin, es el aná­li­sis de la depen­den­cia de ban­cos de la zona euro de finan­cia­mien­to a cor­to pla­zo, medi­da tan­to a tra­vés de su uso de who­le­sa­le fun­ding |2|, como de los cré­di­tos reci­bi­dos de la FED tras la cri­sis del 2008.

Un aná­li­sis de este tipo reve­la que las ins­ti­tu­cio­nes finan­cie­ras que enfren­tan los mayo­res ries­gos, son los ban­cos fran­ce­ses BNP Pari­bas y Socie­te Gene­ra­le. Para el segun­do cuar­to del 2011, en ambos casos el finan­cia­mien­to al por mayor con ven­ci­mien­to infe­rior a un año, repre­sen­ta poco mas del 70% de su finan­cia­mien­to. Como refe­ren­cia, esta cifra para Dexia repre­sen­ta­ba un nume­ro cer­cano al 50% |3|. Lo que este indi­ca­dor nos mues­tra es la nece­si­dad de retor­nar de for­ma regu­lar a los mer­ca­dos finan­cie­ros para bus­car finan­cia­mien­to. Un nume­ro alto, como el que pre­sen­tan este gru­po de ban­cos, indi­ca una alta vul­ne­ra­bi­li­dad en caso de incre­men­tos de la vola­ti­li­dad y por ende del cos­to de finan­cia­mien­to.

Por otra par­te, si se com­pa­ra la liqui­dez de los acti­vos com­pra­dos con este finan­cia­mien­to, menos del 40% tie­ne ven­ci­mien­to infe­rior a un año para BNP y SG. Esta cifra repre­sen­ta­ba alre­de­dor del 10% para Dexia. Este indi­ca­dor mues­tra la capa­ci­dad de los ban­cos de liqui­dar sus acti­vos para hacer fren­te a sus obli­ga­cio­nes en caso de per­der su acce­so a finan­cia­mien­to. Un nume­ro bajo indi­ca que los ban­cos tie­nen poca capa­ci­dad de acce­der a recur­sos fres­cos a tra­vés de la ven­ta de sus acti­vos, lo cual incre­men­ta la fra­gi­li­dad finan­cie­ra de la ins­ti­tu­ción.

Sin embar­go, los preo­cu­pan­tes para­le­los no ter­mi­nan ahí. De acuer­do a los datos sumi­nis­tra­dos por la recien­te audi­to­ria rea­li­za­da a la FED, para inves­ti­gar los des­ti­nos de los cré­di­tos otor­ga­dos por el ban­co cen­tral nor­te­ame­ri­cano en el mar­co de la cri­sis finan­cie­ra, tan­to BNP como SG ocu­pan luga­res pro­mi­nen­tes en la lis­ta de ins­ti­tu­cio­nes finan­cie­ras bene­fi­cia­das por dichos pro­gra­mas. Entre 2007 y 2010, BNP reci­bió cré­di­tos por par­te de la FED por un valor de 175 millar­dos de dóla­res. Mien­tras tan­to, SG, obtu­vo 125 millar­dos de dóla­res |4|.

La cla­ra debi­li­dad de estas ins­ti­tu­cio­nes ante ata­ques espe­cu­la­ti­vos que reti­ren el finan­cia­mien­to al por mayor en dóla­res del cual depen­den, per­mi­te enten­der la rápi­da caí­da que han pre­sen­ta­do los pre­cios en sus accio­nes a lo lar­go del ulti­mo año, en ambos casos supe­rio­res al 50%. De esta for­ma esta cla­ro que el pro­ce­so de nacio­na­li­za­ción de Dexia, es solo la pri­me­ra fase de una nue­va viru­len­ta fase de colap­sos de ins­ti­tu­cio­nes finan­cie­ras que a dife­ren­cia de lo ocu­rri­do del 2008, pare­ce se con­cen­tra­ra en Euro­pa. Sin embar­go en la actual cir­cuns­tan­cia la posi­bi­li­dad y dis­po­ni­bi­li­dad de socia­li­zar las per­di­das de los ban­cos no pare­ce ser la mis­ma que hace un par de años. Esto suma­do a la difi­cul­ta­des por las cua­les atra­vie­sa la zona euro, augu­ran un perio­do volá­til y mar­ca­do por el mie­do en los mer­ca­dos finan­cie­ros.

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