La ponen­cia de víc­ti­mas del par­la­men­to vas­co- Lau Hai­ze­ta­ra Gogoan

Tras la muer­te de Fran­co se esce­ni­fi­có, ante la comu­ni­dad inter­na­cio­nal, un pro­ce­so de cam­bio y aper­tu­ra demo­crá­ti­ca en la polí­ti­ca del Esta­do espa­ñol. Para ello inven­ta­ron una leve refor­ma del régi­men dic­ta­to­rial; pero las vie­jas estruc­tu­ras del Esta­do pasa­ron incó­lu­mes y total­men­te acti­vas a la nue­va fase his­tó­ri­ca. El Esta­do siguió gene­ran­do vio­len­cia y repre­sión, pro­vo­can­do cen­te­na­res de muer­tes direc­tas por accio­nes vio­len­tas y dece­nas de miles de repre­sa­lia­dos.

La legis­la­ción desa­rro­lla­da entre 1991 y 2011, median­te la que se ha que­ri­do abor­dar las con­se­cuen­cias de este con­tex­to de vio­len­cia, ha teni­do por obje­to regu­lar el reco­no­ci­mien­to de dere­chos, fun­da­men­tal­men­te, a aque­llos afec­ta­dos por las accio­nes de ETA. Esto se ha mate­ria­li­za­do en cuan­tio­sas indem­ni­za­cio­nes eco­nó­mi­cas y home­na­jes ins­ti­tu­cio­na­les para unos y olvi­do y des­pre­cio para otros, des­tru­yén­do­se así el prin­ci­pio de igual­dad ante la ley, fun­da­men­to inelu­di­ble de las socie­da­des demo­crá­ti­cas. La ponen­cia crea­da el 31 de mar­zo de 1999 en el par­la­men­to de Gas­teiz fue una pie­za más de este con­jun­to nor­ma­ti­vo dis­cri­mi­na­to­rio, toda vez que las rei­vin­di­ca­cio­nes del 80% de los com­pa­re­cien­tes (vic­ti­mas del geno­ci­dio fran­quis­ta y el terro­ris­mo de Esta­do), fue­ron sis­te­má­ti­ca­men­te des­aten­di­das.

El 11 de julio de 2011 se ha cons­ti­tui­do una nue­va ponen­cia para tra­tar sobre las víc­ti­mas de vio­la­cio­nes de Dere­chos Huma­nos come­ti­das por las fuer­zas y cuer­pos arma­dos del Esta­do y ban­das terro­ris­tas afi­nes. En su base se encuen­tra un infor­me pre­vio que con­tie­ne gra­ves mani­pu­la­cio­nes his­tó­ri­cas, jurí­di­cas y polí­ti­cas. Su cla­ro obje­ti­vo es jus­ti­fi­car la apli­ca­ción de exi­men­tes y ate­nuan­tes sobre sus res­pon­sa­bles, depen­dien­do del momen­to his­tó­ri­co en que se come­tie­ron los crí­me­nes y de quie­nes fue­ron sus cau­san­tes.

Duran­te los meses de julio y agos­to, Lau Hai­ze­ta­ra Gogoan se ha reu­ni­do con todos los par­ti­dos que com­po­nen la ponen­cia par­la­men­ta­ria (sal­vo el PSE que no ha mos­tra­do dis­po­si­ción favo­ra­ble a ello). Hemos rea­li­za­do ante ellos un aná­li­sis crí­ti­co de los pro­ce­di­mien­tos y resul­ta­dos de la ponen­cia de 1999 y tam­bién les hemos pre­sen­ta­do un plan de tra­ba­jo para poner las bases nece­sa­rias para abor­dar, de mane­ra inte­gral, la supera­ción de las situa­cio­nes de gra­ve vul­ne­ra­ción de los Dere­chos Huma­nos. Bases que se incar­di­nan en la lega­li­dad inter­na­cio­nal y en el desa­rro­llo de los tres ejes fun­da­men­ta­les de la jus­ti­cia tran­si­cio­nal: ver­dad, jus­ti­cia y repa­ra­ción, inclui­das las garan­tías de no repe­ti­ción.

En cuan­to a la Ver­dad, en esta ponen­cia no se esta­ble­ce nin­gún meca­nis­mo efec­ti­vo para inves­ti­gar las cau­sas y las con­se­cuen­cias de las vul­ne­ra­cio­nes de dere­chos. Se vuel­ve a dis­cri­mi­nar a unas víc­ti­mas fren­te a otras, inclu­so en la fija­ción de los perio­dos a ana­li­zar ya que, para ela­bo­rar el cen­so de víc­ti­mas de ETA, se ha ins­ti­tui­do ini­ciar­lo en 1960, sin que se esta­blez­ca fecha de fina­li­za­ción. La fecha ini­cial se fija en base a la men­ti­ra, repe­ti­da mil veces, de que la pri­me­ra víc­ti­ma de ETA fue la niña Bego­ña Urroz (muer­ta en una acción del gru­po arma­do DRIL). En cam­bio, para las víc­ti­mas pro­vo­ca­das por el Esta­do, la fecha de ini­cio es 1968 (coin­ci­dien­do con la fecha real en que se pro­du­jo la pri­me­ra víc­ti­ma mor­tal de ETA), cuan­do debe­ría esta­ble­cer­se en 1936 y, al igual que en el caso ante­rior, la fecha final debe­ría que­dar abier­ta. En las actua­les con­di­cio­nes es impo­si­ble inves­ti­gar la ver­dad acer­ca de los más de 13.000 casos de muer­te y des­apa­ri­ción for­za­da del perio­do 1936 – 1959; ni sobre los cen­te­na­res de muer­tos y más de 1.200 heri­dos pro­vo­ca­dos por el Esta­do entre 1960 y 2010, o sobre los más de 6.000 casos de tor­tu­ra de este mis­mo perío­do. Todo esto sin con­tar con los casos de robo de niños, exi­lio, depor­ta­ción, con­fi­na­mien­to, per­se­cu­ción de géne­ro y vio­len­cia sexual, repre­sión social y eco­nó­mi­ca, etc.

En el plano de la Jus­ti­cia, no se pro­ce­de a esta­ble­cer una meto­do­lo­gía de aná­li­sis y cate­go­ri­za­ción de vul­ne­ra­cio­nes de dere­chos, ni se esta­ble­ce un pro­to­co­lo de reco­gi­da de tes­ti­mo­nios, su tras­crip­ción y vali­da­ción por la ponen­cia.

En cuan­to a la Repa­ra­ción, las medi­das anun­cia­das se limi­tan a una serie de “ayu­das” eco­nó­mi­cas, vin­cu­la­das a la volun­tad asis­ten­cial del pro­pio gobierno. No se habla de indem­ni­za­cio­nes, con­cep­to liga­do al dere­cho de las víc­ti­mas a ser resar­ci­das por el Esta­do por el daño cau­sa­do. El agra­vio com­pa­ra­ti­vo fren­te a otras víc­ti­mas adquie­re su dimen­sión más ver­gon­zo­sa si nos fija­mos en la dota­ción eco­nó­mi­ca que se anun­cia: 180.000 € en total. Si tene­mos en cuen­ta que la ley de “víc­ti­mas del terro­ris­mo” apro­ba­da por el Con­gre­so espa­ñol, en el pre­sen­te año, fija en 250.000 € la indem­ni­za­ción para cada caso de falle­ci­mien­to, se ve cla­ra­men­te la inten­cio­na­li­dad dis­cri­mi­na­to­ria del Gobierno Vas­co. Para poner tan solo un ejem­plo, que sir­va como con­tra­pun­to a esta situa­ción, cabe seña­lar el caso del gobierno de Para­guay, que ha esta­ble­ci­do, este mis­mo año, una dota­ción de 5 millo­nes de dóla­res, para indem­ni­zar a 244 de las víc­ti­mas de la dic­ta­du­ra del gene­ral Stroess­ner.

El 14 de sep­tiem­bre se cele­bra­rá la pri­me­ra sesión de la ponen­cia de víc­ti­mas. La pri­me­ra com­pa­re­cen­cia será del pro­pio Gobierno Vas­co; un Gobierno que está diri­gien­do sus actua­cio­nes en sen­ti­do con­tra­rio al defi­ni­do por la lega­li­dad inter­na­cio­nal, con el obje­ti­vo de con­so­li­dad el apo­yo par­la­men­ta­rio de la dere­cha de siem­pre a su estra­te­gia dis­cri­mi­na­to­ria. Hablan de paz y con­vi­ven­cia pero aprue­ban leyes que ava­lan y ampa­ran el terro­ris­mo de Esta­do.

En 1976 se comen­zó a esce­ni­fi­car ante el mun­do un cam­bió de régi­men, pero las estruc­tu­ras del vie­jo Esta­do per­du­ra­ron y siguen man­te­nién­do­se en la impu­ni­dad. Estas son algu­nas de sus con­se­cuen­cias.

ANDONI TXASKO, GOTZON GARMENDIA, MANUEL SAINZ, ANTXON GOMEZ, IÑAKI ASTOREKA, ESTEBAN GOTA

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