EEUU, uste­des son los nar­co­te­rro­ris­tas- Dax Toscano

No es nue­va la estra­te­gia uti­li­za­da por EEUU de acu­sar de nar­co­tra­fi­can­tes y terro­ris­tas a gobier­nos pro­gre­sis­tas, a orga­ni­za­cio­nes popu­la­res, a lucha­do­res socia­les, a revo­lu­cio­na­rios. Esas acu­sa­cio­nes mali­cio­sas y calum­nio­sas, las han hecho con­tra los gobier­nos de Cuba, de la Repú­bli­ca Boli­va­ria­na de Vene­zue­la y de Boli­via. Mucho más con­tra las gue­rri­llas colom­bia­nas, prin­ci­pal­men­te las de las FARC-EP.

Cuan­do fue diri­gen­te sin­di­cal, Evo Mora­les fue acu­sa­do de estar vin­cu­la­do al nar­co­trá­fi­co. Hoy, el gobierno de EEUU, resen­ti­do por­que en un acto de defen­sa de la sobe­ra­nía de Boli­via Evo expul­só a la corrup­ta DEA de su país, toda­vía tie­ne en la mira al pre­si­den­te boliviano.

Todo esto for­ma par­te de la polí­ti­ca yan­qui, de sus ofi­ci­nas, de sus apa­ra­tos de inte­li­gen­cia, de pro­pa­gan­da y de gue­rra psi­co­ló­gi­ca para cri­mi­na­li­zar a quie­nes se opon­gan a sus prác­ti­cas cri­mi­na­les, esas si de carác­ter terro­ris­ta. El gobierno grin­go se cree el due­ño del mun­do. Están tan con­ven­ci­dos de ello, que hacen todo para aca­bar con la resis­ten­cia y la rebel­día de los pue­blos, con sus orga­ni­za­cio­nes revo­lu­cio­na­rias, con sus líde­res socia­les. Bom­bar­dean ciu­da­des, secues­tran per­so­nas, ase­si­nan gen­te, con­ta­mi­nan el mun­do, tra­fi­can con dro­ga, eje­cu­tan actos terro­ris­tas, chan­ta­jean eco­nó­mi­ca­men­te, mani­pu­lan con­cien­cias, roban recur­sos, etc. Todo for­ma par­te de su esen­cia cri­mi­nal, corrupta.

Aho­ra la Ofi­ci­na de Con­trol de Acti­vos Extran­je­ros (OFAC por sus siglas en inglés), ads­cri­ta al depar­ta­men­to del Teso­ro de EEUU, ha seña­la­do a cua­tro fun­cio­na­rios vene­zo­la­nos, entre los que se encuen­tra Amíl­car Figue­roa, como nar­co­tra­fi­can­tes por su supues­ta cola­bo­ra­ción con las FARC-EP en el trá­fi­co de dro­gas y armas.

His­to­ria vie­ja es la de acu­sar a las FARC-EP de tener víncu­los con el nar­co­trá­fi­co. Es par­te de la pro­pa­gan­da. Des­pres­ti­giar a esta orga­ni­za­ción revo­lu­cio­na­ria para jus­ti­fi­car su cri­mi­nal inter­ven­ción en Colom­bia y sus ata­ques con­tra la insur­gen­cia arma­da en ese her­mano país. En el jui­cio segui­do a Simón Tri­ni­dad en EEUU, nada se le pudo com­pro­bar sobre estos supues­tos víncu­los y se les fue aba­jo sus mentiras.

Esta acu­sa­ción tie­ne ade­más otros objetivos.

Eufó­ri­cos por su cri­mi­nal aven­tu­ra gue­rre­ris­ta en Libia, EEUU quie­re fabri­car una vez más la ima­gen de que Vene­zue­la es un nar­co­es­ta­do y que el gobierno de ese país está ínti­ma­men­te liga­do a esta acti­vi­dad, todo con el pro­pó­si­to de lan­zar nue­vos ata­ques con­tra la Revo­lu­ción Bolivariana.

No es raro esto. El pró­xi­mo año hay elec­cio­nes pre­si­den­cia­les en Vene­zue­la y la opo­si­ción no tie­ne posi­bi­li­dad real de ganar. Por lo tan­to, hay que cal­dear el esce­na­rio tan­to a nivel inter­na­cio­nal como nacio­nal con patra­ñas a tra­vés de las cua­les haya voces cri­mi­na­les que pro­pi­cien san­cio­nes eco­nó­mi­cas y has­ta inter­ven­cio­nes militares.

De segu­ro, las y los mer­ce­na­rios al ser­vi­cio de fal­si­me­dia, como Mary Anas­ta­sia O’Grady, que en ante­rior oca­sión ya lan­zó sus dia­tri­bas y emba­dur­nó cuar­ti­llas con un sin­nú­me­ro de men­ti­ras sobre la supues­ta rela­ción del gobierno de Hugo Chá­vez con el nar­co­trá­fi­co, empe­za­rá nue­va­men­te su ejer­ci­cio de fal­si­fi­car la reali­dad en base a los datos que la Ofi­ci­na de Con­trol de Acti­vos Extran­je­ros de EEUU le pro­por­cio­na­rá. Y, como es lógi­co, los titu­la­res de pren­sa, los noti­cie­ros y cade­nas inter­na­cio­na­les de noti­cias espec­ta­cu­li­za­rán sobre estas falsedades.

Hay algo más en todo esto. La hipo­cre­sía, el cinis­mo de los gobier­nos de EEUU que his­tó­ri­ca­men­te han acu­sa­do a otros de lo que ellos han hecho y siguen hacien­do. Bas­ta recor­dar la his­to­ria del finan­cia­mien­to eco­nó­mi­co y el apo­yo mili­tar que se dio a gru­pos terro­ris­tas como los mer­ce­na­rios de la Con­tra nica­ra­güen­se, con dine­ros pro­ve­nien­tes del nar­co­trá­fi­co. ¿Quié­nes estu­vie­ron detrás de todo esto? El Tenien­te Coro­nel Oli­ver North, el emba­ja­dor grin­go en Hon­du­ras John Negro­pon­te, el terro­ris­ta y cri­mi­nal con­fe­so, agen­te de la CIA, Luis Posa­da Carri­les, entre otros. El perio­dis­ta e inves­ti­ga­dor Her­nan­do Cal­vo Ospi­na ha denun­cia­do como la CIA rea­li­za sus ope­ra­cio­nes con dine­ros pro­ve­nien­tes del nar­co­trá­fi­co. Otro perio­dis­ta, al que le “sui­ci­da­ron”, Gary Webb, tam­bién puso en evi­den­cia estas rela­cio­nes entra la CIA y el nego­cio de la droga.

Un poco más atrás, para no per­der la memo­ria, hay que recor­dar las rela­cio­nes estre­chas entre el FBI, la CIA y la mafia a quien soli­ci­ta­ron el ase­si­na­to de Fidel Castro.

Hoy, está demos­tra­do que la pre­sen­cia grin­ga en Afga­nis­tán ha pro­pi­cia­do un aumen­to con­si­de­ra­ble en el trá­fi­co de drogas.

De igual mane­ra, en Colom­bia, mien­tras por un lado se acu­sa a las FARC-EP de estar meti­da en este nego­cio, silen­cian las estre­chas rela­cio­nes del ejér­ci­to colom­biano, de polí­ti­cos, entre ellos Álva­ro Uri­be, con los nar­cos. Y los gru­pos para­mi­li­ta­res, al ser­vi­cio de la oli­gar­quía de ese país, son quie­nes se nutren del nego­cio de las dro­gas. Esas son las fuer­zas que con el apo­yo de EEUU y el pro­pio Esta­do colom­biano, com­ba­ten a la insur­gen­cia revolucionaria.

Amíl­car Figue­roa es un lucha­dor revo­lu­cio­na­rio, un hom­bre con­se­cuen­te. Cuen­ta con el apo­yo de su pue­blo. Su ima­gen no podrá ser ensu­cia­da por los cri­mi­na­les yan­quis. Sin embar­go, hay que redo­blar la vigi­lan­cia. Como decía el Che, al impe­ria­lis­mo no hay que dar­le ni un tan­ti­to así de oportunidad.

Hay que denun­ciar cual­quier inten­to de ata­que, secues­tro o ase­si­na­to con­tra el cama­ra­da Amíl­car. Su vida debe ser pro­te­gi­da. Hay que empren­der, de inme­dia­to, una cam­pa­ña de soli­da­ri­dad y, ade­más, decir al mun­do las inten­cio­nes que están detrás de todo esto.

Como a los fas­cis­tas de ayer, a los yan­quis cri­mi­na­les les deci­mos: ¡No pasarán!

Patria Gran­de, 8 de sep­tiem­bre de 2011

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