El talon de hie­rro y la inca­pa­ci­dad de la izquier­da revo­lu­cio­na­ria- EHK

El capi­ta­lis­mo vive si acu­mu­la, si cre­ce, si ase­gu­ra su repro­duc­ción amplia­da. Y vive de la cri­sis ino­cu­la­da en la reali­dad social, esquil­man­do la rique­za crea­da por el tra­ba­jo de gene­ra­cio­nes de muje­res, hom­bres y pue­blos, des­tru­yen­do en su pro­ce­so la iden­ti­dad, razón dia­léc­ti­ca de la huma­ni­dad y de sus pue­blos. Com­pa­ra­ti­va­men­te pode­mos afir­mar que el capi­ta­lis­mo es como un cán­cer, un cre­ci­mien­to rápi­do y des­or­de­na­do de célu­las que aca­ba pro­vo­can­do una metás­ta­sis y con ella la muer­te del indi­vi­duo. LA metás­ta­sis ata­ca pri­me­ro al cere­bro y al cora­zón con­si­guien­do la ‑ENAJENACIÓN- de todos los com­po­nen­tes de una reali­dad huma­na a la que con­du­ce pro­gre­si­va­men­te a la des­truc­ción total.

No pode­mos ana­li­zar y actuar con­se­cuen­te­men­te en esta situa­ción ‑coyun­tu­ral y estruc­tu­ral- sin visua­li­zar la reali­dad obje­ti­va y glo­bal jun­to con la nece­si­da­des radi­ca­les que inci­den en todos los com­po­nen­tes de la reali­dad mun­dial. Nues­tra teo­ría y nues­tra prác­ti­ca, debe estar inmer­sa en la lucha mun­dial de la huma­ni­dad con­tra el Capi­tal. El hun­di­mien­to del mal lla­ma­do «socia­lis­mo real» ha deja­do al des­nu­do al capi­ta­lis­mo real, el autén­ti­co Talón de hie­rro que está con­du­cien­do al ser humano al desas­tre. Como una mal­di­ción vol­ve­mos al ciclo de los años 30 pero con peli­gros aún mayo­res.

El mode­lo eco­nó­mi­co mun­dial se encuen­tra hoy en la más com­ple­ja, des­co­no­ci­da y peor cri­sis que ha pade­ci­do. Repi­te ras­gos esen­cia­les de las pre­ce­den­tes pero con pro­ble­mas nue­vos, des­con­cer­tan­tes por sus hon­du­ras y gra­ve­dad. Es una cri­sis glo­bal que afec­ta a todas y cada una de las par­tes del capi­ta­lis­mo y tam­bién, por pri­me­ra vez en su his­to­ria, a la natu­ra­le­za de su capa­ci­dad rege­ne­ra­ti­va.

CINCO PROBLEMAS.

Esta reali­dad his­tó­ri­ca se evi­den­cia en cin­co pro­ble­mas:

  1. Es una cri­sis eco­nó­mi­ca como todos y todas sabe­mos: sobre­pro­duc­ción y sub­con­su­mo, paro estruc­tu­ral, infla­ción sos­te­ni­da, pobre­za generalizada…Pero esta vez , como tam­bién ocu­rrió en la Gran Depre­sión de 1929 y en la de los cua­ren­ta, el capi­ta­lis­mo nos ha ense­ña­do como hacer vir­tud de la tra­ge­dia, toman­do la ini­cia­ti­va ejer­cien­do su dic­ta­du­ra a tra­vés de la lar­ga mano del impe­ria­lis­mo sobre los esta­dos uti­li­zan­do el sis­te­ma cir­cu­la­to­rio del capi­tal finan­cie­ro que defi­ni­ti­va­men­te se des­nu­da ante la acti­tud imbé­cil y sumi­sa de un mun­do que no dis­cu­te y obe­de­ce su pro­pia eje­cu­ción.
  2. Es una cri­sis polí­ti­ca esta­tal. Defi­ni­ti­va­men­te los esta­dos, las «demo­cra­cias» y todas las ins­ti­tu­cio­nes mun­dia­les han des­ta­pa­do su ver­da­de­ro con­te­ni­do de domi­na­ción y están ter­mi­nan­do de legis­lar, por medio de una cla­se polí­ti­ca podri­da, la nue­va situa­ción, rene­gan­do con­se­cuen­te­men­te de «dere­chos y bien­es­ta­res» que, aun­que sal­va­je­men­te insu­fi­cien­tes, man­te­nían la hipo­cre­sía de jus­ti­cia y bien común.

Y hemos cer­ti­fi­ca­do y demos­tra­do que el tota­li­ta­ris­mo puro y duro esta­ba ya ins­ta­la­do en las ins­ti­tu­cio­nes bur­gue­sas. Así pues, sur­ge una vez más la nece­si­dad de rom­per los esta­dos, de crear espa­cios de libe­ra­ción, de recu­pe­rar la iden­ti­dad huma­na, la iden­ti­dad de los pue­blos, la huma­ni­dad de una cul­tu­ra y unos valo­res que sólo noso­tros mis­mos pode­mos deci­dir y asu­mir.

No hay solu­ción den­tro del sis­te­ma. Y no hay otra for­ma de luchar con­tra el pesa­do ejér­ci­to del Talón de hie­rro, que la mul­ti­tud de gue­rri­llas naci­das en cada fren­te de los esta­dos clá­si­cos en cuan­to a ins­tru­men­tos cla­ve de la his­to­ria y de la estruc­tu­ra­ción del sis­te­ma mun­dial.

Los fenó­me­nos de glo­ba­li­za­ción eco­nó­mi­ca, las mul­ti­na­cio­na­les, la impu­ni­dad del capi­tal finan­cie­ro, que se infil­tra y bur­la todas las fron­te­ras y nor­mas pro­tec­cio­nis­tas, la dic­ta­du­ra de media doce­na de trans­na­cio­na­les en el mer­ca­do de la infor­ma­ción y la cul­tu­ra, etc. Estas fuer­zas están enve­je­cien­do a los esta­dos. Evi­den­te­men­te, el mode­lo esta­tal de orga­ni­za­ción no va a des­apa­re­cer, por mucha pala­bre­ría que gas­ten en el dis­cur­so cer­cano los cos­mo­po­li­tas y ciu­da­da­nos del mun­do hablan­do de Euro­pa, pero sí es cier­to que los pode­res eco­nó­mi­cos le des­pla­zan de cotas de poder y le tras­cien­den. Es por ende el ago­ta­mien­to del esta­do del bien­es­tar que se ve inca­paz de man­te­ner los gas­tos públi­cos y los sala­rios socia­les, enca­de­na­do ade­más por la cri­sis fis­cal deri­va­da a su vez por la eco­nó­mi­ca.

3. Es una cri­sis socio-cul­tu­ral de los valo­res y las nor­mas, las dis­ci­pli­nas labo­ra­les, la orga­ni­za­ción del tra­ba­jo, la cul­tu­ra de inte­gra­ción y de con­trol «par­la­men­ta­rio» típi­cas de los feli­ces años de expan­sión. Todos esos códi­gos se res­que­bra­jan rápi­da­men­te. Se está gene­ran­do un vacío que es con­fu­sión. Sur­gen modas, hábi­tos pre­ca­rios, ten­den­cias racis­tas, xenó­fo­bas y homó­fo­bas, neo­fas­cis­tas e ilu­mi­na­dos, adi­vi­na­do­res, sec­tas… Nada de ello tie­ne exce­si­vo fun­da­men­to. Defi­ni­ti­va­men­te el vacío de iden­ti­dad huma­na de hom­bres y muje­res libre vá sien­do relle­na­do por el sumi­so «sen­ti­do común» dise­ña­do en las «buro­cra­cias de mer­ca­do». De momen­to sabe­mos que es un vacio del que pue­de sur­gir cual­quier cosa, des­de fana­tis­mo reli­gio­so has­ta sui­ci­dios colec­ti­vos, inclu­so gue­rras de des­com­po­si­ción y emi­gra­cio­nes masi­vas. Es el caos rodea­do de peque­ños núcleos de resis­ten­cia.

4. Es una cri­sis de super­vi­ven­cia del pla­ne­ta en sen­ti­do humano del tér­mino. Es mucho más que una cri­sis eco­ló­gi­ca o de ago­ta­mien­to de mate­rias pri­mas y ener­gé­ti­cas, o de rup­tu­ra de los equi­li­brios rege­ne­ra­ti­vos del eco­sis­te­ma.

  1. Es una cri­sis polí­ti­ca inter­na­cio­nal de impre­vi­si­bles con­se­cuen­cias. Aun­que EEUU sigue con­tro­lan­do el grue­so del poder polí­ti­co-mili­tar mun­dial, su decli­ve eco­nó­mi­co es apre­cia­ble, lo que gene­ra un «des­or­den mun­dial» reco­no­ci­ble hoy a sim­ple vis­ta, sobre todo si lo con­tras­ta­mos con el férreo orden exis­ten­te entre 1945 – 1975.

El impe­ria­lis­mo en la actua­li­dad care­ce de la uni­dad y la direc­ción mun­dial de la que gozó en épo­cas pasa­das. La apa­ri­ción de los BRICS aña­de ade­más a muchos más acto­res con poder eco­nó­mi­co a la esce­na inter­na­cio­nal.

La actual situa­ción inter­na­cio­nal no se com­pren­de sin ana­li­zar los resul­ta­dos prác­ti­cos de las estra­te­gias glo­ba­les apli­ca­das a esca­la mun­dial a lo lar­go de casi 30 años, de 1965 a 1992. La déca­da de los 80 fue cla­ve en el desa­rro­llo del neo­li­be­ra­lis­mo ini­cia­do ya en 1973 con el gol­pe de esta­do en Chi­le dan­do el pis­to­le­ta­zo de «sali­da ofi­cial» al domi­nio del capi­tal finan­cie­ro y a la des­lo­ca­li­za­ción masi­va de empre­sas que se aso­ma­ban ya entre bas­ti­do­res en el esce­na­rio mun­dial.

ACUMULACIÓN Y RAPIÑA. REGIONALIZACIÓN DE LOS CONFLICTOS.

La cri­sis actual está sien­do ins­tru­men­ta­li­za­da como medio de aumen­tar el poder y la domi­na­ción del Nor­te sobre el Sur y la explo­ta­ción de las semi-peri­fé­rias, peri­fe­rias (véan­se los PIGS) y are­na mun­dial por el Talón de hie­rro a esca­la mun­dial.

Pero en el inte­rior mis­mo del impe­ria­lis­mo se incre­men­ta la masa de pobres, para­dos de lar­ga dura­ción, mar­gi­na­dos con espe­cial impac­to en la mujer, los jóve­nes y en un futu­ro no muy lejano la ancia­ni­dad tam­bién.

Sin embar­go, y en EHK lo hemos repe­ti­do has­ta la sacie­dad, nin­gu­na cri­sis por dura y pro­lon­ga­da que sea (y la actual lo es), supo­ne obli­ga­to­ria­men­te el hun­di­mien­to defi­ni­ti­vo del capi­ta­lis­mo. Al con­tra­rio, es un meca­nis­mo de correc­ción.

La cri­sis des­tru­ye rique­za, capi­tal acu­mu­la­do, infra­es­truc­tu­ras y fuer­za obre­ra y popu­lar. Esa mis­ma des­truc­ción posi­bi­li­ta su reno­va­ción (des­truc­ción crea­ti­va de schum­pe­ter). A la vez per­mi­te a las frac­cio­nes más pode­ro­sas del Talón de hie­rro impo­ner sus con­di­cio­nes.

A fal­ta de una con­fla­gra­ción mun­dial como en 1914 y 1939, uno de los obje­ti­vos actua­les del impe­ria­lis­mo es la regio­na­li­za­ción de los con­flic­tos. Libia ha cum­pli­do con cre­ces esas expec­ta­ti­vas y des­de lue­go no será la úni­ca. Por tan­to, la sali­da de la cri­sis del capi­ta­lis­mo sigue sien­do la gue­rra.

A par­tir de la gue­rra fría las cri­sis han veni­do dan­do paso a los suce­si­vos con­flic­tos: Corea, Cuba,Vietnam, Colom­bia, Chi­le, Yugos­la­via, Irak, Afga­nis­tán.. . y ya esta­mos en Libia. Hoy pode­mos com­pro­bar defi­ni­ti­va­men­te, cómo el últi­mo medio siglo ha sido una con­tí­nua gue­rra laten­te crea­da por el impe­ria­lis­mo.

Las cri­sis son momen­tos cru­cia­les, pun­tos de infle­xión de la his­to­ria de la lucha de cla­ses y de las evo­lu­cio­nes a lar­go pla­zo. La cri­sis es el momen­to cru­cial en la lucha de cla­ses en que se alza la muga infran­quea­ble entre las dos alter­na­ti­vas: DOMINCIÓN o LIBERACIÓN, ELLOS o NOSOTROS.

DEBILIDAD MANIFIESTA EN EL PLANO INTERNACIONAL.

Lo acae­ci­do en Libia ha sido algo más que un con­flic­to en el que el impe­ria­lis­mo nos ha meti­do un gol estra­té­gi­co. Libia ha saca­do de nue­vo a la pales­tra la debi­li­dad, en todos los ámbi­tos, de la Izquier­da revo­lu­cio­na­ria. Fal­ta de pro­yec­ción, poca o nin­gu­na uni­dad de cri­te­rios y orga­ni­za­ción para enfren­tar­se al impe­ria­lis­mo serían los fac­to­res a tener en cuen­ta para enten­der lo que le suce­de a la espe­ran­za del géne­ro humano. Sólo una nue­va inter­na­cio­nal des­de bases sóli­das ayu­da­ría a ali­viar el tre­men­do vacio que hay a este res­pec­to. Es un reto que sigue pen­dien­te y que por el momen­to no tie­ne visos de resol­ver­se.

DEBILIDAD MANIFIESTA EN EUSKAL HERRIA.

Eus­kal Herria ha sufri­do al igual que otros pue­blos las con­se­cuen­cias pro­fun­das y dura­de­ras de los cam­bios en los ciclos capi­ta­lis­tas. Nues­tro futu­ro, nues­tro pasa­do y nues­tro pre­sen­te, se mue­ven den­tro de los cau­ces obje­ti­vos des­cri­tos. No sería­mos fie­les a nues­tra iden­ti­dad de vie­jo pue­blo crea­ti­vo y rebel­de en el camino de la liber­tad, de no asu­mir nues­tra res­pon­sa­bi­li­dad aquí y aho­ra en el con­tex­to crí­ti­co mun­dial.

O la izquier­da de Eus­kal Herria asu­me el com­pro­mi­so de diag­nos­ti­car, pro­po­ner y asu­mir la direc­ción del pue­blo tra­ba­ja­dor fren­te a esta cri­sis o lo harán los trans­for­mis­tas de la «social­de­mo­cra­cia» des­de el otro lado de la barri­ca­da y en un momen­to en que el Talón de hie­rro ya ha deci­di­do, sin con­tem­pla­cio­nes, arra­sar has­ta el final.

Hoy la revo­lu­ción es sumar, sumar dia­léc­ti­ca­men­te, sumar hacia la izquier­da, asu­mien­do orde­na­da­men­te todas las bata­llas de la liber­tad y en todos los fren­tes naci­dos des­de la raíz del pue­blo tra­ba­ja­dor y los sec­to­res popu­la­res. Maña­na pue­de ser nun­ca. El camino es cons­truir ya la inde­pen­den­cia des­de aba­jo y con los de aba­jo.

Eus­kal Herria pue­de y tie­ne que ser un fren­te impo­si­ble ante los ata­ques ‚ya sis­te­má­ti­cos, de las ban­das finan­cie­ras que han some­ti­do los esta­dos de Euro­pa. No hay otro camino. Toda ten­ta­ción defen­si­va, de asu­mir la tris­te his­to­ria de la social­de­mo­cra­cia, agra­de­ci­da con vir­tua­les refor­mas den­tro del sis­te­ma, supo­ne reto­mar el tren en el últi­mo tra­mo hacia el desas­tre al que el Talón de hie­rro nos envía.

Nues­tro deber como comu­nis­tas orga­ni­za­dos de la Izquier­da Aber­tza­le es actuar con rea­lis­mo y pers­pec­ti­va, la gra­ve situa­ción así lo exi­ge, con leal­tad, sin cor­to­pla­cis­mos absur­dos, ponien­do toda la car­ne en el asa­dor de la pra­xis, sabien­do que es ahí, en la calle y en el día a día, don­de se for­jan los acuer­dos que ponen las bases de futu­ros enten­di­mien­tos.

Hoy en Eus­kal Herria es más que nun­ca nece­sa­rio el úni­co camino hacia la liber­tad sin con­di­cio­nes.

¡ PATRIA, SOCIALISMO o CAOS!

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