La auto­de­ter­mi­na­ción es un dere­cho de las nacio­nes, y no una con­ce­sión de la Cons­ti­tu­ción Espa­ño­la – César Arron­do

El pre­si­den­te del Par­ti­do Nacio­na­lis­ta Vas­co (PNV), señor Urku­llu, se encuen­tra ate­rra­do por la emer­gen­cia de Bil­du y la posi­bi­li­dad de que el 20 de noviem­bre este espa­cio polí­ti­co siga suman­do volun­ta­des en su pro­pues­ta sobe­ra­nis­ta. En tal sen­ti­do, lan­za sus dar­dos con­tra esta nove­dad polí­ti­ca de Eus­kal Herria acu­sán­do­la de ser su ges­tión en Gipuz­koa un gobierno de estan­ca­mien­to, al no dar luz ver­de a los pro­yec­tos de la esta­ción de auto­bu­ses, la inci­ne­ra­do­ra, el puer­to exte­rior y otros.

No que­da cla­ro si el señor Urku­llu toma esta posi­ción por los per­jui­cios que trae­ría a los ciu­da­da­nos vas­cos la no con­cre­ción de las obras antes enun­cia­das o por defen­der los intere­ses de las empre­sas que esta­rían invo­lu­cra­das en estos pro­yec­tos. Igual­men­te, cabe des­ta­car que Bil­du hace un mes que está en el Gobierno y que Euro­pa se encuen­tra en una cri­sis estruc­tu­ral, pro­duc­to de la espe­cu­la­ción empre­sa­rial vin­cu­la­da a la cons­truc­ción y de las ins­ti­tu­cio­nes finan­cie­ras, lo cual hace que se deba prio­ri­zar entre sos­te­ner social­men­te a quie­nes sufren los efec­tos de la cri­sis o rea­li­zar las obras.

Ten­ga el señor Urku­llu la segu­ri­dad de que Bil­du no irá a Madrid con el puño en alto, pero tam­po­co con la mano flo­ja y la volun­tad caí­da, pro­po­nien­do inte­grar el Gobierno del Esta­do a cam­bio de unas miga­jas esta­ble­ci­das en el fene­ci­do Esta­tu­to de 1979 y ocu­pan­do car­gos.

Modi­fi­car la Cons­ti­tu­ción de un Esta­do, en este caso de Espa­ña, es un dere­cho que tie­nen quie­nes per­te­ne­cen al mis­mo, pero el pro­ble­ma es cuan­do se pien­sa en modi­fi­car la car­ta mag­na y uno de los obje­ti­vos es lo que las nacio­nes que hoy están den­tro del Esta­do pue­den pedir como una «con­ce­sión gra­cio­sa» y se esta­blez­ca en algún lugar de la Car­ta cons­ti­tu­cio­nal espa­ño­la que en algún momen­to, quien sabe cuán­do, estas nacio­nes podrán pedir la auto­de­ter­mi­na­ción. No me pare­ce acer­ta­do como pro­pues­ta del arco nacio­na­lis­ta vas­co.

Le recuer­do, señor Urku­llu, que nues­tro que­ri­do lehen­da­ka­ri Juan José Iba­rretxe pro­pu­so un nue­vo esta­tus polí­ti­co para Eus­ka­di y que su pro­pio par­ti­do lo dejó libra­do a su pro­pia suer­te, como así tam­bién en la con­sul­ta, y toda­vía ten­go bien pre­sen­te cuan­do el alcal­de de Bil­bao decla­ró que la con­sul­ta no se rea­li­za­ría y otros miem­bros de su par­ti­do se atro­pe­lla­ban por dejar en cla­ro ante los medios que «acep­ta­re­mos la lega­li­dad», cuan­do en la Cor­tes fue dene­ga­da la posi­bi­li­dad de la con­sul­ta.

Igual­men­te y miran­do hacia el futu­ro, Bil­du ha rea­li­za­do una pro­pues­ta de ir a las Cor­tes todos jun­tos, noso­tros, uste­des y otras for­ma­cio­nes vas­cas sobe­ra­nis­tas, y allí con los galle­gos y los cata­la­nes poder for­mar un gru­po homo­gé­neo que recla­me que de una vez por todas se tra­te por la vías polí­ti­cas, demo­crá­ti­cas y pací­fi­cas la reso­lu­ción de la situa­ción polí­ti­ca y los deseos de auto­de­ter­mi­na­ción de estas nacio­nes que hoy se encuen­tran den­tro del Esta­do espa­ñol.

Yo sé, señor Urku­llu, que muchos mili­tan­tes del PNV coin­ci­di­rán con esta ini­cia­ti­va de ir jun­tos, o con una pro­pues­ta con­jun­ta a Madrid, por­que como pude apre­ciar el día del PNV en las cam­pas de Altu­be en el año 2002, los jóve­nes lle­va­ban en las sola­pas una pega­ti­na que reza­ba «Inde­pen­den­cia». En tal sen­ti­do, ante la mano ten­di­da de Bil­du, la res­pues­ta debe ser el diá­lo­go y no la agre­sión. Por últi­mo, señor Urku­llu, le comen­to que quie­nes for­ma­mos par­te de Bil­du somos hugo­no­tes, cató­li­cos, agnós­ti­cos, del Opus Dei, maso­nes, de izquier­da, maoís­tas, repu­bli­ca­nos, negros y blan­cos y demás, lo cual impli­ca que repre­sen­ta­mos a una impor­tan­te fran­ja de la socie­dad vas­ca, la que tie­ne como obje­ti­vo pri­mor­dial, más allá de la diver­si­dad, lograr avan­zar hacia la auto­de­ter­mi­na­ción, por la vías civi­les, pací­fi­cas y demo­crá­ti­cas. Que­da usted invi­ta­do a sumar­se a esta epo­pe­ya patrió­ti­ca vas­ca.

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