OTAN pro­por­cio­na arma­men­to a miem­bros de Al Qae­da en Libia

alg_rebels_libya_gunPor Paul J. Watson
Pri­son Planet

La preo­cu­pa­ción por par­te de los pode­res de la OTAN, Fran­cia, Gran Bre­ta­ña y Esta­dos Uni­dos, de que Al Qae­da podría tra­fi­car armas mor­ta­les des­de Libia, es algo enten­di­ble, dado que altos terro­ris­tas de Al Qae­da que han mata­do a tro­pas esta­dou­ni­den­ses, han esta­do tam­bién coman­dan­do a los rebel­des libios, res­pal­da­dos por Occi­den­te, duran­te los últi­mos seis meses.

“Los Esta­dos Uni­dos, Fran­cia y Gran Bre­ta­ña, han pedi­do a los veci­nos de Libia que refuer­cen la segu­ri­dad en sus fron­te­ras para pre­ve­nir el posi­ble con­tra­ban­do de armas”, repor­ta RIA Novos­ti.

“Occi­den­te teme que en el caos de la caí­da de Gada­fi, las sobras de sus capa­ci­da­des mili­ta­res cai­gan en manos de Al Qae­da u otros gru­pos mili­tan­tes”, añade.

Tales preo­cu­pa­cio­nes se pro­du­cen tar­día­men­te, con­si­de­ran­do que fue la OTAN quien ingre­só terro­ris­tas para lide­rar la revuel­ta rebel­de en Tri­po­li la sema­na pasa­da, según Webs­ter Tar­pley y otros repor­te­ros inde­pen­dien­tes en Libia.

El apo­yo de la OTAN a la célu­la libia de Al Qae­da cono­ci­da como el Lib­yan Isla­mic Figh­ting Group (LIFG), que fue decla­ra­da una orga­ni­za­ción terro­ris­ta extran­je­ra por el Depar­ta­men­to de Esta­do de EE.UU. en 2004, pro­vee­rá al gru­po extre­mis­ta la opor­tu­ni­dad de adqui­rir “un con­jun­to de quí­mi­cos mor­ta­les, mate­rial nuclear en bru­to y algu­nos 30,000 cohe­tes car­ga­bles al hombro”.

No sólo el gru­po ten­drá acce­so a tales armas, tam­bién “podría vol­ver­se el poder polí­ti­co ver­da­de­ro detrás del régi­men que se esta­blez­ca una vez aban­do­ne su car­go”, según un repor­te en el Asian Tri­bu­ne.

LIFG estu­vo tam­bién detrás, en 1996, del inten­to de ase­si­na­to al Coro­nel Gada­fi, un plan naci­do y fun­da­do por el MI6. La Inte­li­gen­cia bri­tá­ni­ca, jun­to con sol­da­dos SAS, fue­ron tam­bién ins­tru­men­tos en el asal­to a Tri­po­li.

Como hemos recal­ca­do pre­via­men­te, poco des­pués del comien­zo del con­flic­to en mar­zo, Abdel-Hakim al-Hasi­di, el líder del ejér­ci­to rebel­de anti-Gada­fi, admi­tió que las filas rebel­des inclu­yen terro­ris­tas de Al Qae­da que han ase­si­na­do a tro­pas esta­dou­ni­den­ses en Iraq y Afganistán.

Aun­que la OTAN y EE.UU. admi­tie­ron que algu­nos miem­bros de Al Qae­da se infil­tra­ron en las filas rebel­des, en reali­dad, ellos esta­ba lide­ran­do las fuer­zas anti-Gada­fi en varias áreas del país. Como repor­tó el Wall Street Jour­nal en un artícu­lo titu­la­do, Ex-Mujahe­deen Help Lead Lib­yan Rebels (Ex-Mujahe­deen ayu­dan a lide­rar a rebel­des libios), terro­ris­tas de Al Qae­da que tra­ba­ja­ron direc­ta­men­te para Bin Laden fue­ron asig­na­dos con la tarea de reclu­tar, entre­nar y actuar como coman­dan­tes fron­ta­les en el cam­po de bata­lla para el ejér­ci­to rebelde.

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