20 años sin la URSS- Ando­ni Baserrigorri

Se cum­plen en estas fechas el 20 ani­ver­sa­rio de lo que fue el prin­ci­pio del fin de la exis­ten­cia de la Unión Sovié­ti­ca. Quien esto escri­be lo recuer­da per­fec­ta­men­te, como si hubie­se ocu­rri­do antes de ayer, y es que ade­más, jus­to hace 20 años, viví esos acon­te­ci­mien­tos a los que me refie­ro en Cuba.

Eran días de incer­ti­dum­bre, [email protected] sabía­mos que esta­ban pasan­do cosas que iban a cam­biar el mun­do y has­ta nues­tras vidas y mili­tan­cias y ya sabía­mos que habían ocu­rri­do acon­te­ci­mien­tos que eran de por sí, irreversibles.

Recuer­do per­fec­ta­men­te bajar a la calle des­de el Hotel Coli­na, en La Haba­na y como me sumé a los inume­ra­bles corri­llos de [email protected] que tra­ta­ban de ente­rar­se sobre que esta­ba pasan­do alre­de­de­dor del Gran­ma y al ver­me euro­peo, como me cosían a pre­gun­tas ya que supo­nían que por mi carác­ter de ciu­da­dano euro­pe­ro debía saber noti­cias que ellos no cono­cían. No exis­tían ni inter­net ni los móvi­les, era una épo­ca dife­ren­te la que se vivía, en la lla­ma­da “gue­rra fria”, autén­ti­ca con­ti­nua­ción de la Segun­da Gue­rra Mundial.

En agos­to de aquel 1991, se pro­du­jo en la URSS un gol­pe de esta­do, que fue un últi­mo y deses­pe­ra­do inten­to de sal­var el esta­do sovié­ti­co, la obra de Lenin. Fra­ca­só, entre otras cosas, por­que no con­tó con nin­gún apo­yo popu­lar y es que [email protected] [email protected] sovié­ti­cos esta­ban hechi­za­dos por dos per­so­na­jes que pasa­rán a la his­to­ria por su nefas­ta actua­ción aque­llos años, el alcohó­li­co Boris Yel­tsin autén­ti­co paya­so facil­men­te mane­ja­do por el impe­ria­lis­mo que en su deli­rio etí­li­co pasó del mar­xis­mo-leni­nis­mo más orto­do­xo a la extre­ma dere­cha y el opor­tu­nis­mo social­de­mó­cra­ta de Mijail Gor­ba­chov, otro que hizo carre­ra polí­ti­ca en el PCUS, para ter­mi­nar besan­do las posa­de­ras de los USA, mien­tras nos ven­día piz­zas en anun­cios televisivos.

Pero no sería jus­to acha­car la caí­da de la URSS ni a una ni a dos ni siquie­ra a mil per­so­nas, la caí­da del gigan­te sovié­ti­co es con­se­cuen­cia de una dege­ne­ra­ción ideo­ló­gi­co-prác­ti­ca que se inció déca­das atrás. El PCUS, se con­vir­tió en una espe­cie de ofi­ci­na de colo­ca­ción de empleos y lugar don­de se aglu­ti­na­ban lo peor de la socie­dad sovié­ti­ca en la bús­que­da de favo­res y pre­ben­das. Ese fenó­meno se da en el mis­mo ins­tan­te que el par­ti­do comu­nis­ta sovié­ti­co rela­ja la teo­ría mar­xis­ta, con­vier­te el lenins­mo en una espe­cie de reli­gión ofi­cial, en la cual sólo pare­cen con­tar fra­ses y con­sig­nas sin refle­jo en lo prac­ti­co y con­vier­te su papel de van­guar­dia en excu­sa ópti­ma para que la cla­se buró­cra­ta pue­da ejer­cer su rol de pará­si­to en la socie­dad. No hay dic­ta­du­ra del pro­le­ta­ria­do, sino dic­ta­du­ra de la buro­cra­cia del par­ti­do. No hay par­ti­ci­pa­ción de la mili­tan­cia en los deba­tes polí­ti­cos sino un decir amén a los dic­ta­dos que vie­nen de arri­ba. No hay asam­bleas ni soviets sino un cen­tra­lis­mo demo­crá­ti­co que no es tal y que legi­ti­ma el poder de la burocracia.

Pero se año­ra a la URSS y sino que le digan a las dece­nas de miles de muer­tos que ha oca­sio­na­do el impe­ria­lis­mo des­de que des­apa­re­ció el esta­do sovié­ti­co. Ape­nas esta­ba calien­te el cadá­ver, des­en­ca­de­na­ron la pri­me­ra gue­rra del gol­fo, cono­ce­dor el impe­rio que la nue­va Rusia nada iba a hacer para fre­nar sus ambi­cio­nes impe­ria­les, de hecho en la pri­me­ra gue­rra del gol­fo aún exis­tía la URSS y nada hizo para ejer­cer el papel que duran­te déca­das hizo de con­tra peso al fas­cis­mo norteamericano.

Los nor­te­ame­ri­ca­nos des­en­ca­de­na­ron la mayor ofen­si­va mili­tar, polí­ti­ca e ideo­ló­gi­ca de la his­to­ria, a sabien­das que nadie les iba a fre­nar. Ata­ca­ron Irak, des­pués los res­tos de Yugos­la­via, Afga­nis­tan, de nue­vo Irak y aho­ra Libia, para robar sus recur­sos, sabien­do que en su camino no iban a encon­trar nin­gun obstáculo.

Orga­ni­za­ron cien­tos de intri­gas en los terrio­to­rios de la anti­gua URSS que han pro­vo­ca­do miles de muer­tos, en una orgía de san­gre que poco pare­ce impor­tar a la ONU ni a las tris­te­men­te cono­ci­das ONGs.

Con la URSS viva jamás habrían ocu­rri­do estas situa­cio­nes, por­que la URSS pro­por­cio­na­ba al pla­ne­ta un equi­li­brio nece­sa­rio para que los geno­ci­das de la OTAN no pudie­sen hacer del pla­ne­ta su cam­po de tiro.

No habría apa­re­ci­do el refor­mis­mo insor­po­ta­ble del FMLN ni de otras guerrri­llas lati­no­ame­ri­ca­nas, por­que la URSS ejer­cía un papel de refe­ren­cia revo­lu­cio­na­ria que hoy no tene­mos en el mundo.

La caí­da de la URSS jus­ti­fi­có el dog­ma neo­li­be­ral del fin da la his­to­ria y hoy vemos que la his­to­ria esta mas viva que nun­ca. La lucha de cla­ses sigue ahí, viva y colean­do, mar­can­do los rit­mos de la his­to­ria en todos los pai­ses del mun­do, la dia­léc­ti­ca es quien solo pue­de expli­car todos los hechos que aso­lan el planeta.

No hay un triun­fo del capi­ta­lis­mo, por­que Afri­ca es tam­bién capi­ta­lis­mo y Áfri­ca mue­re de ham­bre. ¿Aca­so eso es un triun­fo del capi­ta­lis­mo? Cada día hay más dife­ren­cias socia­les en el mun­do, los ricos más ricos y los pobres más pobres y eso es tam­bién con­se­cuen­cia de la caí­da de la URSS, asi como la fre­né­ti­ca carre­ra del mun­do hacia posi­cio­nes cada vez más abier­ta­men­te fascistas.

Quie­nes fue­ron ciu­da­da­nos de la Unión Sovie­ti­ca echan de menos a la URSS. No es de extra­ñar y es que con todas las caren­cias del mun­do en la URSS se vivía mejor que en la Rusia capi­ta­lis­ta don­de la espe­ran­za de vida ha caí­do en pica­do, y la gen­te se agol­pa en las bocas de los metros en bús­que­da de refu­gio mien­tras algu­nos cana­llas viven a lo gran­de, derro­chan­do el dine­ro y al esti­lo de los gran­des empre­sa­rios del petró­leo ára­bes. Curio­sa­men­te todos esos indi­vi­duos pro­vie­nen del PCUS y eran los que antes me refe­ría como pes­te burocrata.

Exis­tía tam­bién en la URSS una base mili­tan­te comu­nis­ta que no pudo fre­nar estos acon­te­ci­mien­tos que son quie­nes hoy se han con­ve­ri­do en la espe­ran­za del país, en que los valo­res que pue­dan tras­mi­tir hagan rena­cer las ideas de Lenin.

Y fue­ra de la anti­gua URSS tam­bien año­ra­mos lo que fue el pro­yec­to de Lenin, sin nos­tal­gias, pero sabien­do que ton­te­rías ideo­ló­gi­cas de más de [email protected] al mar­gen, la URSS mar­có del siglo XX y dio a la cla­se obre­ra mun­dial y a los sec­to­res popu­la­res una espe­ran­za en que las cosas se podrían cam­biar y que el capi­ta­lis­mo y el fas­cis­mo no son inven­ci­bles. Por eso segui­mos sien­do comu­nis­tas den­tro de nues­tra sen­si­bli­dad aber­tza­le. Que­re­mos la inde­pen­den­cia de Eus­kal Herria para cons­truir el socia­lis­mo, nues­tro socia­lis­mo, socia­lis­mo vas­co, pero socia­lis­mo con mayúsculas.

Y como dijo aquel otro…”Las ideas eman­ci­pa­do­ras del mar­xis­mo, cobran reno­va­da actua­li­dad”. Cla­ro que si, en la medi­da que el capi­ta­lis­mo se mues­tra cada dia más atroz y fascista.

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