Son fran­quis­tas y están orgu­llo­sos- Mai­te Soroa

El pue­blo de Poya­les del Hoyo (Ávi­la) ha sido noti­cia estos días por­que el alcal­de, del PP, ha orde­na­do des­en­te­rrar los res­tos de diez veci­nos fusi­la­dos por los fran­quis­tas para lle­var­los otra vez a la mis­ma fosa común en la que los api­la­ron sus ase­si­nos. Todo un retra­to del carác­ter fas­cis­ta de algu­nos polí­ti­cos ‑y ciu­da­da­nos- espa­ño­les, que pre­ci­sa­men­te era ensal­za­do este fin de sema­na en «La Razón». Y es que este dia­rio publi­có el domin­go un repor­ta­je en el que en tono lau­da­to­rio habla­ba de otra loca­li­dad abu­len­se, Naval­pe­ral de Pina­res, de la que afir­ma­ba en su titu­lar que es «El pue­blo que resis­te a la Memo­ria His­tó­ri­ca». Según des­ta­ca­ba el dia­rio de la extre­ma dere­cha, este muni­ci­pio «con­ser­va un amplio calle­je­ro fran­quis­ta pese a la ame­na­za de reti­ra­da de sub­ven­cio­nes». Que al autor del publi­rre­por­ta­je de este pue­blo tan facha sólo le fal­ta­ba aña­dir «¡qué valien­tes!».

Expli­ca­ba el plu­mi­lla que «un bre­ve paseo por sus calles será sufi­cien­te para encon­trar la ave­ni­da del Cau­di­llo en el cen­tro mis­mo del pue­blo, las pla­zas con­ti­guas del gene­ral Mola y de Oné­si­mo Redon­do, la ave­ni­da del 18 de julio o la calle del 8 de octu­bre. Inclu­so, si visi­ta el Con­sis­to­rio de la loca­li­dad, no ten­drá difi­cul­ta­des para ver el escu­do pre­cons­ti­tu­cio­nal en la vidrie­ra que lo pre­si­de». Vamos, que más que un pue­blo es un museo de los horro­res. Pero no crean que al perio­dis­ta le inco­mo­da­ba la visi­ta. Al con­tra­rio, des­ta­ca­ba que más de cua­tro años des­pués de que se apro­ba­ra la Ley de Memo­ria His­tó­ri­ca esta loca­li­dad de mil habi­tan­tes «se resis­te como pocos al polé­mi­co tex­to, pese a las pre­sio­nes de las aso­cia­cio­nes memo­ria­lis­tas». Pero cla­ro, el alcal­de, José Luis Bar­to­lo­mé, tam­bién del PP, se defen­día ‑es un decir- y expli­ca­ba que «es más preo­cu­pan­te que la gen­te acam­pe a sus anchas en la Puer­ta del Sol, que en el País Vas­co se reti­ren ban­de­ras espa­ño­las o que se des­tro­cen capi­llas cató­li­cas en la uni­ver­si­dad». Estos son más fran­quis­tas que Arias Nava­rro y ade­más están orgu­llo­sos de ser­lo. Para que lue­go algu­nos vayan dan­do lec­cio­nes de demo­cra­cia por estos pagos. Eso sí, lo mejor de todo es que el PSOE gober­nó ocho años en ese pue­blo y no cam­bió el nom­bre a nin­gu­na de las calles. ¡Qué nivel Mari­bel!

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