Car­ta de Julián Con­ra­do al Coman­dan­te Hugo Chá­vez

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Tro­va­dor colom­biano Julián Con­ra­do: le escri­be des­de su pri­sión en Vene­zue­la al pre­si­den­te Hugo Chá­vez.

9 de junio de 2011

Coman­dan­te Pre­si­den­te Hugo Chá­vez.

Que­ri­do Cama­ra­da: Con infi­ni­to sen­ti­mien­to patrio­ta te salu­do y con la ver­dad pura y lim­pia, como nos reco­mien­da hablar nues­tro Padre Liber­ta­dor, paso a con­tar­te lo siguien­te:

Mi nom­bre en la lucha por la paz con jus­ti­cia y con amor es Julián Con­ra­do (Gui­ller­mo Torres según el bau­tis­mo) soy, como Alí Pri­me­ra, un can­tor del pue­blo.

Abrí los ojos a la luz del mun­do en Tur­ba­co, un pue­blo pega­do con Car­ta­ge­na, ciu­dad don­de se diri­gió Bolí­var cuan­do su derro­ta en Puer­to Cabe­llo y don­de encon­tró el apo­yo sufi­cien­te para recom­po­ner sus fuer­zas. De allí salió Rio Mag­da­le­na arri­ba y com­ba­te tras com­ba­te con­quis­to la vic­to­ria que fue nues­tra inde­pen­den­cia del Impe­rio espa­ñol.

Si Bolí­var en Car­ta­ge­na en vez de la mano soli­da­ria y ami­ga que se le exten­dió, hubie­ra encon­tra­do que lo apre­sa­ran y lo entre­ga­ran al Impe­rio espa­ñol ¡COÑO! ¿De qué tama­ño habría sido el dolor?

Yo soy un patrio­ta colom­biano que lle­go a Vene­zue­la des­pués de una lar­ga lucha, vie­jo y enfer­mo, bus­can­do ali­vio para mi salud y con la idea de más ade­lan­te levan­tar una peque­ña gran­ja de una hec­tá­rea, con galli­nas pone­do­ras y engor­de de cacha­mas que me sir­vie­ra para el sos­te­ni­mien­to. Y lue­go seguir, con el favor de Dios, com­po­nien­do y can­tan­do can­cio­nes para ani­mar la lucha de los pue­blos en la bús­que­da de su liber­tad y feli­ci­dad. Eso es lo que he hecho des­de niño.

Es pura men­ti­ra que yo lle­vo 20 años de vida gue­rri­lle­ra, yo soy gue­rri­lle­ro hace más de 40 años, lo úni­co es que no soy gue­rri­lle­ro mili­tar sino gue­rri­lle­ro can­tor como Alí Pri­me­ra, Víc­tor Jara, Car­los Pue­bla, Rubén Bla­des, Sil­vio Rodrí­guez y tan­tos otros. Mi fusil es mi gui­ta­rra y mis balas son ver­sos de cali­bre boli­va­riano, mi tác­ti­ca es la com­bi­na­ción de las notas musi­ca­les con la poe­sía y mi estra­te­gia un mun­do de paz con jus­ti­cia y amor. Como sé que la paz en mi que­ri­da y sufri­da Colom­bia debe pasar por una solu­ción polí­ti­ca del con­flic­to, segui­ré dan­do todo de mi para lograr ese obje­ti­vo.

Tu y la Revo­lu­ción Boli­va­ria­na no han fal­ta­do en mis can­cio­nes, si las escu­chas sabrás del amor que sien­to por ti y por el pue­blo vene­zo­lano, lo que lógi­ca­men­te, hace aumen­tar el odio del Impe­rio y las oli­gar­quías con­tra mi; aho­ra me par­te el alma que se pue­da trun­car mi nue­vo tra­ba­jo, que son can­cio­nes para Nica­ra­gua y Daniel, Boli­via y Evo, Uru­guay y Pepe, Cuba y Fidel, Hon­du­ras, Ecua­dor y algo más para Vene­zue­la; a ese tra­ba­jo solo fal­ta gra­bar­lo. Oja­la ocu­rra el mila­gro me deja­ran can­tár­te­las para que las dis­fru­tes ¡NAGUARÁ!

No que­ría crear pro­ble­mas a tu gobierno, hice todo lo posi­ble para evi­tar­lo, toqué algu­nas puer­tas y no me abrie­ron, sólo Lina Ron pro­me­tió ayu­dar­me y un día antes del encuen­tro murió la cama­ra­da.

Aho­ra estoy sin liber­tad y según San­tos voy a ser extra­di­ta­do, pero bueno, ya lo dijo el Maes­tro Simón Rodrí­guez: Inven­ta­mos o erra­mos. Yo sé que tu pue­des, con el inmen­so poder de la auto­ri­dad moral que posees, inven­tar para hacer posi­ble lo impo­si­ble; es más exis­ten acuer­dos y leyes inter­na­cio­na­les que no per­mi­ten mi extra­di­ción.

“no per­mi­tas que pien­sen: así que­ría­mos ver­lo. No per­mi­tas que digan: no los come­re­mos vivo” (Sal­mo 35).

De mi espo­sa (quien te ama y más por ser lla­ne­ra y para com­ple­tar des­cen­dien­te de Mai­san­ta) no sé nada des­de el día de mi cap­tu­ra, ella que­dó (si es que está viva) ape­nas con la ropa que dor­mía, sin nada de dine­ro, enfer­ma y con pro­ble­mas de la meno­pau­sia; esta­rá sufrien­do lo inde­ci­ble.

Acá los guar­dias a par­tir de cuan­do des­cu­brie­ron que no era el terro­ris­ta que los pin­ta­ban, me tra­tan mejor. YA NO ESTOY ESPOSADO Y CON LOS OJOS VENDADOS COMO ME TUVIERON MAS DE UNA SEMANA. Dicen que es posi­ble con­se­guir una gui­ta­rra para que can­te, oja­la, pues si se calla el can­tor calla la vida.

ME DESPIDO CON UN ABRAZO ALIPRIMERIANO.

¡AMANDO VENCEREMOS!

JULIAN CONRADO


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