50 años de lucha del FSLN – Voces de Colom­bia

Patria Libre o Morir, se con­vir­tió en el des­tino de todo un pue­blo, en el cau­ce por el cual se desa­rro­lló la his­to­ria de Nica­ra­gua, que en el siglo pasa­do y en éste no es más que la lucha por la Libe­ra­ción Nacio­nal, la demo­cra­cia y la jus­ti­cia Social.

San­dino es ase­si­na­do y con este hecho qui­sie­ron aca­bar con el camino de Libe­ra­ción que el pue­blo había esco­gi­do. Tem­po­ral­men­te los yan­quis y la oli­gar­quía somo­cis­ta lo logra­ron. El pue­blo nica­ra­güen­se con­ti­nuó rebe­la­do con­tra la injus­ti­cia y la tira­nía, con­tra el impe­ria­lis­mo yan­qui y el Somo­cis­mo. Diver­sos inten­tos se die­ron de reini­ciar la lucha, accio­nes heroi­cas, accio­nes polí­ti­cas. 

En julio de 1961, con­flu­yen­do de diver­sos pro­ce­sos, influen­cia­dos por la ges­ta arge­li­na y cuba­na y con desa­rro­llos pro­pios, se reúnen varios com­pa­ñe­ros entre los que se con­ta­ban Car­los Fon­se­ca Ama­dor y el Coman­dan­te Tomás Bor­ge. El pro­ce­so de cons­truc­ción de la más pode­ro­sa fuer­za polí­ti­ca-mili­tar de la his­to­ria de Nica­ra­gua había comen­za­do.

El Fren­te San­di­nis­ta para la Libe­ra­ción Nacio­nal tenía des­de su ini­cio dos enemi­gos de enver­ga­du­ra, per­fec­ta­men­te cla­ros: el dic­ta­dor Anas­ta­sio Somo­za y sus adlá­te­res y el impe­ria­lis­mo yan­qui, quien sos­te­nía a todo cos­to a su «hijo de puta».

Es decir, nació cla­ro de su des­tino demo­crá­ti­co, antim­pe­ria­lis­ta y revo­lu­cio­na­rio. Nació en armas por­que era la úni­ca alter­na­ti­va.

La his­to­ria de estos 50 años del FSLN, nos nues­tra la ver­sa­ti­li­dad, la inte­li­gen­cia y pro­yec­ción que debe tener una herra­mien­ta polí­ti­ca en el cam­bian­te pano­ra­ma mun­dial, en la dispu­ta por mejo­rar las con­di­cio­nes de vida de nues­tros pue­blos.

Miles de már­ti­res y héroes, cien­tos de ges­tas épi­cas, en las que des­ta­can por su valor éti­co las de Julio Bui­tra­go y Leo­nel Ruga­ma, enfren­ta­dos a la pode­ro­sa maqui­na­ria somo­cis­ta de gue­rra, solos, has­ta las últi­mas con­se­cuen­cias. Patria Libre o Morir. 

El FSLN, que­bró la mal­di­ción yan­qui, lan­za­da al triun­fo de la revo­lu­ción cuba­na, de que jamás habría otra vic­to­ria arma­da revo­lu­cio­na­ria en Nues­tra­mé­ri­ca. El pue­blo san­di­nis­ta derro­tó a Somo­za y su bar­ba­rie y des­pe­da­zó la estra­te­gia yan­qui para el área.

El triun­fo san­di­nis­ta inun­dó de espe­ran­za los cora­zo­nes revo­lu­cio­na­rios de toda la región.

Sur­gió una nue­va Nica­ra­gua que aun per­vi­ve. En Paz, en liber­tad, cons­tru­yen­do su demo­cra­cia per­di­da, recons­tru­yen­do los valo­res huma­nos, los des­ti­nos que que­ría San­dino para su país. 

El FSLN, le pro­pu­so a toda la nación la cons­truc­ción colec­ti­va de una Nica­ra­gua en paz y demo­cra­cia. Don­de sus hijos defi­nie­ran por con­ven­ci­mien­to pro­pio, por con­cien­cia, por volun­tad, su des­tino.

El impe­ria­lis­mo yan­qui median­te una gue­rra regio­nal, logró que­brar momen­tá­nea­men­te los sue­ños de los pobres de Nica­ra­gua, impo­nien­do de nue­vo a los sec­to­res bur­gue­ses. Sin embar­go a par­tir de la catás­tro­fe huma­na que gene­ra­ron esos gobier­nos neo­li­be­ra­les, el FSLN, reto­mó el gobierno y par­te del poder y está en pleno pro­ce­so de trans­for­ma­ción de la espan­to­sa reali­dad que vivía el pue­blo.

El FSLN había logra­do levan­tar las bases de una socie­dad prós­pe­ra y demo­crá­ti­ca, devol­vién­do­le al pue­blo la liber­tad y la sobe­ra­nía a la Patria. Aho­ra reto­ma el camino, den­tro de la mis­ma línea de demo­cra­ti­zar la socie­dad, de cons­truir la jus­ti­cia social, de erra­di­car la pobre­za y la mise­ria para siem­pre del sue­lo nica­ra­güen­se.

Patria libre de ham­bre, de mise­ria, de injus­ti­cias o Morir. El gobierno san­di­nis­ta del coman­dan­te Daniel Orte­ga, se ha des­ta­ca­do por ser fiel a la con­sig­na.

El FSLN, el de los cacho­rros de San­dino, con­ti­núa en la lucha por y con su pue­blo, recons­tru­yen­do su Patria, con toda la heren­cia de Car­los Fon­se­ca Ama­dor, en estos tiem­pos de luchas con­ti­nen­ta­les, de agre­sio­nes impe­ria­lis­tas.

Patria Libre o Morir, sigue sien­do el camino y el des­tino de los san­di­nis­tas.

En esta opor­tu­ni­dad, el con­tex­to inter­na­cio­nal ha sido más benigno, pues la pro­pues­ta inte­gra­do­ra de la ALBA, supo­ne una com­ple­men­ta­rie­dad, supo­ne soli­da­ri­dad e inter­cam­bio jus­to. Eso per­mi­te pla­nes de lar­go pla­zo, polí­ti­cas públi­cas más ajus­ta­das a las nece­si­da­des de la pobla­ción y con­ti­nuar con las líneas de desa­rro­llo que el Fren­te San­di­nis­ta his­tó­ri­ca­men­te pro­pu­so para el pue­blo.

Esta cele­bra­ción de los 50 años del Fren­te San­di­nis­ta, se da en medio de la cam­pa­ña elec­to­ral para la pre­si­den­cia, don­de el com­pa­ñe­ro Pre­si­den­te Daniel Orte­ga, sim­bo­li­za la con­ti­nui­dad del pro­ce­so ini­cia­do por San­dino en Las Sego­vias y se pos­tu­la para la reelec­ción.

Des­pués del triun­fo por las armas, los san­di­nis­tas esco­gie­ron el camino de la demo­cra­cia, de las elec­cio­nes, para ele­gir los gobier­nos de su patria. Des­pués de una gue­rra de casi un siglo, los nica­ra­güen­ses viven en paz y cons­tru­yen sus cami­nos, enfren­ta­dos aho­ra a las maqui­na­rias de des­in­for­ma­ción, a la sub­cul­tu­ra capi­ta­lis­ta, a la cons­pi­ra­ción per­ma­nen­te de la Emba­ja­da yan­qui.

En tiem­pos nues­tr­ame­ri­ca­nos, en Nica­ra­gua, el som­bre­ro en alto de San­dino, mue­ve el aire de las ban­de­ras roji­ne­gras.

Patria Libre o Morir. No hay alter­na­ti­va.

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