La som­bra de Olof Pal­me en Norue­ga – David Gar­cia

Per­do­nar que me cues­te acep­tar que lo suce­di­do en Norue­ga en estos últi­mos días, sea fru­to de la acción de un “ais­la­do” fas­cis­ta neu­ró­ti­co. Este tipo de expli­ca­ción, inclu­so en ambien­tes aca­dé­mi­cos, resul­ta de lo más uti­li­ta­rio cuan­do se tra­ta de dige­rir cier­tos hechos apa­ren­te­men­te incom­pren­si­bles para la razón huma­na. Recu­rrir al enfer­mo men­tal para cul­par­le de todo y uti­li­zar­lo a modo de para­pe­to, no sólo pasa en momen­tos pun­tua­les des­gra­cia­da­men­te, sino que lle­ga inclu­so a ser­vir para eva­luar deter­mi­na­dos perío­do his­tó­ri­cos.

La salud men­tal como recur­so poli­va­len­te, que lo aguan­ta todo, vale para un roto y para un des­co­si­do, un par­che muy mani­do, bur­do y estú­pi­do. 

Y es que cuan­do se recu­rre a la supues­ta salud men­tal de un indi­vi­duo, sacán­do­lo del con­tex­to eco­nó­mi­co-social y polí­ti­co en el que se vive, solo sir­ve para jugar al escon­di­te, fijar­se en el dedo que apun­ta a la luna. Quien uti­li­za este argu­men­to, qui­zás lo que tra­ta en defi­ni­ti­va es de encu­brir y excul­par a cier­tos sec­to­res socia­les y gru­pos de poder impli­ca­dos en lo acon­te­ci­do. Ejem­plos his­tó­ri­cos los tene­mos a cien­tos.

Creo que todos y todas igno­ra­mos, de momen­to, el fin que tie­nen las accio­nes acae­ci­das en Norue­ga y si el indi­vi­duo, autor de la masa­cre, actuó solo, acom­pa­ña­do o apo­ya­do. Lo úni­co que está meri­dia­na­men­te cla­ro es que la acción tie­ne como blan­co a la Social­de­mo­cra­cia escan­di­na­va. Y apun­to de mane­ra inten­cio­na­da cuan­do hablo del obje­to recep­tor de este ata­que, la Social­de­mo­cra­cia escan­di­na­va.

Pue­de que un ser­vi­dor cai­ga sin reme­dio en la ya cono­ci­da “teo­ría de la cons­pi­ra­ción”. No es mi inten­ción pero inten­ta­ré argu­men­tar en mi favor que tene­mos que apre­ciar toda la pelí­cu­la de los hechos y no un foto­gra­ma en con­cre­to.

Los ase­si­na­tos de Norue­ga, des­de lue­go, no son el comien­zo de la supues­ta “pér­di­da de la ino­cen­cia” de la socie­dad ideal escan­di­na­va como nos vie­nen repi­tien­do incan­sa­ble­men­te los medios de comu­ni­ca­ción. O… ¿es que enviar tro­pas de este país para la ocu­pa­ción de Afga­nis­tán no es una acción de cinis­mo e hipo­cre­sía de los pro­pios norue­gos? .Y aun­que la cues­tión de la cul­pa­bi­li­dad o no de los pue­blos con gobier­nos y esta­dos impe­ria­lis­tas (por muy social­de­mó­cra­tas que sean) daría para muchas horas de deba­te lo que este escri­bien­te inten­ta trans­mi­tir es que nada ha comen­za­do con la matan­za de Oslo y la isla de Uto­ya. Había ante­ce­den­tes dra­má­ti­cos en esa apa­ren­te­men­te tran­qui­la zona del pla­ne­ta.

Eran las 23:21h. Olof Pal­me cami­na­ba por una calle jun­to a su mujer, Lis­bet, des­pués de haber sali­do del cine. En ese momen­to, un des­co­no­ci­do se acer­có, abrió fue­go con­tra el Pri­mer Minis­tro de Sue­cia y huyó. Así ocu­rrió el ase­si­na­to a tiros del gober­nan­te sue­co Olof Pal­me, el 28 de febre­ro de 1986 en Esto­col­mo.

En 21 años de inves­ti­ga­ción sólo ha habi­do un acu­sa­do, Chris­ter Pet­ter­son, un sue­co alcohó­li­co y toxi­có­mano, dete­ni­do en 1988 y absuel­to por fal­ta de prue­bas. El cri­men no fue resuel­to, con­vir­tién­do­se para Sue­cia en el “enig­ma del siglo”. El caso pres­cri­be el 28 de febre­ro de 2011, al cum­plir­se los 25 años.

Reco­noz­co que ni Olof Pal­me ni la Social­de­mo­cra­cia escan­di­na­va son san­tos de mi devo­ción pero este líder de la social­de­mo­cra­cia sue­ca se enfren­tó al neo­li­be­ra­lis­mo, por enton­ces en su pri­me­ra eta­pa (y apli­ca­do por pri­me­ra vez en Chi­le tras el gol­pe de esta­do de Pino­chet), por­que con­si­de­ró que cons­ti­tuía un sis­te­ma eco­nó­mi­co de exclu­sión social a las mayo­rías y una polí­ti­ca glo­bal de acu­mu­la­ción bru­tal.

Bernt Carls­son, pro­te­gi­do y alia­do polí­ti­co de Olof Pal­me, comi­sio­na­do de Nacio­nes Uni­das por Nami­bia en Julio de 1987, tam­bién sufrió una “extra­ña” muer­te. Carls­son murió el 21 de Diciem­bre de 1988 en el vue­lo de la Pan Am World Air­li­nes 103 que esta­lló de camino a la cele­bra­ción de la cere­mo­nia de la fir­ma en las Nacio­nes Uni­das en Nue­va York en la que el Apartheid Suda­fri­cano iba a con­ce­der la inde­pen­den­cia a Nami­bia tras lar­gas y duras nego­cia­cio­nes.

Anna Lindh, polí­ti­ca social­de­mó­cra­ta. Sue­ca tam­bién, fue ase­si­na­da 17 años des­pués. Apu­ña­la­da el 11 de sep­tiem­bre de 2003. Per­so­na que muy pro­ba­ble­men­te irri­ta­ba a los mis­mos gru­pos que pudie­ron estar tras el aten­ta­do con­tra Pal­me.

Ver a los norue­gos, con flo­res en las manos, mos­tran­do su dolor por lo suce­di­do, me recuer­dan los momen­tos vivi­dos por los sue­cos años atrás. La diri­gen­cia social­de­mó­cra­ta sue­ca tomó bue­na nota de lo ocu­rri­do a Pal­me y a otros miem­bros de su par­ti­do y des­de enton­ces, la dere­cha y la extre­ma dere­cha han cre­ci­do y el neo­li­be­ra­lis­mo ha avan­za­do posi­cio­nes en ese País. Posi­ble­men­te a los social­de­mó­cra­tas norue­gos les ocu­rri­rá lo mis­mo. En Fin­lan­dia hace tiem­po que la fuer­zas más reac­cio­na­rias avan­zan y Dina­mar­ca no se que­da a la zaga, los con­tro­les poli­cia­les en sus fron­te­ras, vio­lan­do los acuer­dos de libre cir­cu­la­ción de ciu­da­da­nos euro­peos por su terri­to­rio es sólo una mues­tra.

La Social­de­mo­cra­cia en gene­ral y la escan­di­na­va en par­ti­cu­lar no enten­dió ni ha enten­di­do que el capi­ta­lis­mo es como un cán­cer, le temen sí, pero no hacen nada para com­ba­tir­lo, creen que lo pue­den con­tro­lar pero se repro­du­ce tan agre­si­va y des­con­tro­la­da­men­te que anu­la a la socie­dad en la que vive y pro­vo­ca terri­bles metás­ta­sis, aca­ban­do por matar a todo lo que le rodea.

La Social­de­mo­cra­cia, anta­ño y aho­ra, miró y sigue miran­do hacia otro lado. Nació asus­ta­da, sin reme­dio y ve su final, fini­qui­ta­da por el pro­pio sis­te­ma al que tan­to defen­dió fren­te a la Revo­lu­ción. Ejem­plos his­tó­ri­cos de esto a cien­tos.

Vien­do las imá­ge­nes de los cadá­ve­res de la matan­za en Isla de Uto­ya uno lle­ga a visua­li­zar como los hijos de Bers­tein y de Kaustky inten­ta­ban correr, esca­par, pero sin reco­rri­do ni rum­bo (el esta­do del bien­es­tar mue­re ase­si­na­do sin reme­dio y sin alter­na­ti­va) y aun­que pro­cu­ra­ban escon­der­se y pasar des­aper­ci­bi­dos para sobre­vi­vir, eran bus­ca­dos, encon­tra­dos y barri­dos del mapa por un ase­sino impla­ca­ble, el capi­ta­lis­mo que siem­pre fue, ha sido y será sal­va­je, se pon­ga la más­ca­ra que sea o se dis­fra­ce de “Caba­lle­ro sal­va­dor”. Es lo que toca.

Hace mucho tiem­po que los social­de­mó­cra­tas deja­ron de enten­der la dia­léc­ti­ca. Que nadie espe­re reac­cio­nes. Olof Pal­me y lo acae­ci­do en Norue­ga son un buen ejem­plo de ello.

Dabid Gar­cia. Miem­bro de EHK

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