De nue­va cuen­ta de fie­bre del oro o de como EEUU está que­bran­do – Argenpress

Des­de noviem­bre del 2010 y has­ta fina­les de junio el pre­si­den­te de la Reser­va Fede­ral de Esta­dos Uni­dos, el señor Bern Ber­nan­ke, lan­zó una ini­cia­ti­va finan­cie­ra lla­ma­da “quan­ti­ta­ti­ve easing”, (res­pi­ro cuan­ti­ta­ti­vo), en su segun­da fase, QE2, con la fina­li­dad de que el gobierno com­pra­ra alre­de­dor de $600,000 millo­nes de dóla­res de los bonos del teso­ro (trea­sury bonds) emi­ti­dos pre­ci­sa­men­te por el mis­mí­si­mo gobierno, los cua­les repre­sen­tan millo­nes de dóla­res rega­dos por todo el mun­do, es decir deu­da. Así, en pro­me­dio, se adqui­rie­ron $75,000 millo­nes men­sua­les de dichos pape­les bur­sá­ti­les, todo para evi­tar un muy pro­ba­ble colap­so de tales bonos, así como para evi­tar o ami­no­rar otro nue­vo, fuer­te des­ca­la­bro de la eco­no­mía esta­dou­ni­den­se, peor, inclu­so, del que ha esta­do sufrien­do des­de el 2008, como veremos.

El défi­cit fis­cal fede­ral esta­dou­ni­den­se suma ya $1.6 billo­nes de dóla­res ($1,600,000 millo­nes de dóla­res, más o menos 1.6 veces el PIB que tuvo Méxi­co en el 2010) y una mane­ra de, diga­mos, “finan­ciar” ese défi­cit (o más bien ocul­tar­lo y tra­tar de pre­ve­nir el desas­tre que vie­ne, como ana­li­zo más ade­lan­te), ha sido a tra­vés de la ven­ta de tales bonos del teso­ro, des­de hace muchos años (algo que nor­mal­men­te hacen todos los gobier­nos, pero que el de Esta­dos Uni­dos, apro­ve­chan­do su decli­nan­te domi­nio eco­nó­mi­co, en los años recien­tes, ha sobre­ven­di­do dichos bonos y ya ha sobre­pa­sa­do su capa­ci­dad de pago, ya no diga­mos para recom­prar­los, sino ni siquie­ra para pagar los intere­ses que deven­gan dichos bonos). Obvia­men­te que en esos vie­jos tiem­pos, con la enton­ces diga­mos que acep­ta­ble eco­no­mía esta­dou­ni­den­se (por lo menos, no tan defi­ci­ta­ria y débil, al bor­de del colap­so, como lo es en la actua­li­dad), era muy atrac­ti­vo adqui­rir bonos del teso­ro, pues se tra­ta­ba de una muy sóli­da mane­ra de ase­gu­rar una futu­ra, cómo­da y acep­ta­ble inver­sión, sobre todo en ese país, tan dado a la “fie­bre inver­sio­nis­ta”, en don­de los ávi­dos inver­sio­nis­tas están siem­pre a la caza de las mejo­res “opor­tu­ni­da­des” de inver­tir su dine­ro y sacar rápi­das y muy bue­nas ganan­cias (ver en este mis­mo blog mi artícu­lo: Opor­tu­nis­ta capi­ta­lis­mo sal­va­je o de cómo enri­que­cer­se con gue­rras, desas­tres y enfermedades).
Sin embar­go, las cons­tan­tes cri­sis y rece­sio­nes eco­nó­mi­cas habi­das des­de enton­ces, espe­cial­men­te la ini­cia­da en el 2008 (que aún no con­clu­ye, y, al con­tra­rio, está empeo­ran­do), pro­vo­ca­da por la bur­bu­ja inmo­bi­lia­ria, han teni­do el efec­to de dis­mi­nuir gra­dual­men­te el inte­rés que han ren­di­do tales bonos, que lle­gó a ser de un 7%, y que actual­men­te se ubi­ca en un magro 3%, tenién­do­los 10 años como míni­mo (las tasas de inte­rés bajan duran­te las cri­sis como una mane­ra de alen­tar tan­to el con­su­mo, así como la inver­sión. Por ejem­plo, otro país que no ha remon­ta­do la cri­sis eco­nó­mi­ca que sufre des­de media­dos de los 90’s es Japón, pro­vo­ca­da tam­bién por una bur­bu­ja inmo­bi­lia­ria, el cual aho­ra, con el tem­blor, tie­ne muchos más gra­ves pro­ble­mas eco­nó­mi­cos. Des­de hace muchos años, man­tie­ne su tasa de inte­rés cer­ca­na al 1%, pero ni así ha sali­do de la heca­tom­be finan­cie­ra y económica).
Pare­ce­ría absur­do que el pro­pio gobierno se com­pre sus bonos del teso­ro, pero eso es para, en pri­mer lugar, no haber teni­do que pagar los intere­ses pro­me­ti­dos, espe­cial­men­te duran­te la “peor” fase de la cri­sis (como seña­lo antes, que, al con­tra­rio, empeo­ra­rá aún más). En segun­do lugar, es una mane­ra arti­fi­cial de ele­var el atrac­ti­vo que dichos bonos ten­gan entre los posi­bles com­pra­do­res, que con­si­de­ren que inver­tir su dine­ro en docu­men­tos fis­ca­les tan apa­ren­te­men­te segu­ros, sigue sien­do una “gran oportunidad”.
Sin embar­go, como cada vez son menos atrac­ti­vos o de plano ya no, por esa razón Ber­nan­ke se puso a com­prar­los, a ver si la gen­te se ani­ma. Sobre todo por­que el 3% ofre­ci­do a diez años de tener­los, es, según los ana­lis­tas, de reír­se. Com­pa­ra­do tal ren­di­mien­to con la infla­ción pro­me­dio al con­su­mi­dor, de 3.6%, o la de los fabri­can­tes, de 7.2% (ésta, se pasa a los con­su­mi­do­res), no es nego­cio (ade­más, con tan­tas espe­cu­la­ti­vas inver­sio­nes pri­va­das, que pue­den ofre­cer intere­ses muchas veces supe­rio­res y en menor pla­zo, y que a pesar de la cri­sis siguen exis­tien­do, ¡pues menos!).
Pero esos bonos tan masi­va­men­te com­pra­dos, aho­ra, de nue­va cuen­ta, requie­ren ven­der­se, con tal de que el gobierno pue­da finan­ciar su défi­cit fis­cal (esto, en pocas pala­bras, sig­ni­fi­ca que el gobierno de Esta­dos Uni­dos está gas­tan­do más de lo que pue­de pagar). El pro­ble­ma que tie­ne Ber­nan­ke es que sus tra­di­cio­na­les com­pra­do­res, que eran Chi­na y Japón, fuer­tes tene­do­res en el pasa­do de los bonos del teso­ro, aho­ra ya no están dis­pues­tos a seguir car­gan­do con el défi­cit fis­cal del gobierno de Esta­dos Uni­dos, sobre todo, en vis­ta de que no tie­ne caso meter más dine­ro bueno al malo, como se dice, pues es cla­ro que Esta­dos Uni­dos no tie­ne ya capa­ci­dad de pago, está que­bra­do (Esta­dos Uni­dos está actuan­do, per­mí­ta­se­me la ana­lo­gía, como un ban­co sin fon­dos o una empre­sa en ban­ca­rro­ta, que pue­den seguir emi­tien­do y ven­dien­do sus accio­nes, pro­me­tien­do altos intere­ses, sólo para pagar sus deu­das con el dine­ro obte­ni­do, pero si en deter­mi­na­do momen­to los tene­do­res de dichas accio­nes soli­ci­tan su dine­ro, más los intere­ses pro­me­ti­dos, enton­ces el enga­ño se cae, jun­to con la empre­sa gene­ra­do­ra del frau­de). De hecho, Chi­na se ha dese­cho de más del 8% de los bonos del teso­ro esta­dou­ni­den­ses que tenía, como medi­da de pre­cau­ción por lo que pue­da venir. Japón no lo ha hecho, pero aho­ra con sus incre­men­ta­dos pro­ble­mas eco­nó­mi­cos, sobre todo por el terre­mo­to (que le va a cos­tar unos $300,000 millo­nes de dóla­res en gas­tos de recons­truc­ción y unos diez años), mucho menos podrá com­prar más de esos bonos (que ya casi son cha­ta­rra, según seña­lan algu­nos analistas).
Así que al prác­ti­ca­men­te no haber com­pra­do­res, el défi­cit de Esta­dos Uni­dos no podrá ali­viar­se y se avi­zo­ra lo que se ha dado en lla­mar en la jer­ga de Wall Street un “colap­so del mer­ca­do de los bonos” (bond mar­ket crash), que algu­nos ubi­can tan cer­cano como este pró­xi­mo diciem­bre. Eso, seña­lan en Wall Street, será el comien­zo de la cuen­ta regre­si­va para que los pro­ble­mas eco­nó­mi­cos gene­ra­dos por la actual cri­sis empeo­ren aún más y gene­ren más gra­ves com­pli­ca­cio­nes, entre otras una infla­ción sin pre­ce­den­tes en la his­to­ria de Esta­dos Uni­dos (algo así como el “error de diciem­bre” mexi­cano de 1994). He pla­ti­ca­do con algu­nos ami­gos de ese país y me con­fir­man que, en efec­to, cosas como los com­bus­ti­bles o los ali­men­tos están cada vez más caros. Sobre todo, al emplear al maíz como base para hacer eta­nol, en lugar de que sir­va para ali­men­tar­se en este cada vez más ham­brien­to mun­do, tam­bién ha con­tri­bui­do mayor­men­te a tal enca­re­ci­mien­to, me han señalado.
De acuer­do, por ejem­plo, con el ana­lis­ta Por­ter Stans­berry, direc­tor de la fir­ma de inves­ti­ga­ción finan­cie­ra Stans­berry & Asso­cia­tes, ubi­ca­da en Bal­ti­mo­re, “Esta­dos Uni­dos está en las pri­me­ras fases de una cri­sis que sacu­di­rá sus fun­da­men­tos esen­cia­les”. Y alu­de a recien­tes pro­tes­tas socia­les que han teni­do lugar en esta­dos como Wis­con­sin, India­na, Ohio y Kan­sas. Inclu­so men­cio­na todos los movi­mien­tos anti­gu­ber­na­men­ta­les que ha habi­do en paí­ses supues­ta­men­te desa­rro­lla­dos, como Ingla­te­rra, Fran­cia, Espa­ña, Ita­lia, Ale­ma­nia, Gre­cia (que este país, tam­bién, está total­men­te que­bra­do y es una cau­sa adi­cio­nal que recru­de­ce­rá la actual cri­sis). Según Stans­berry, el colap­so eco­nó­mi­co esta­dou­ni­den­se comen­zó a gene­rar­se des­de el 2008, cuan­do el gobierno deci­dió “resol­ver” la cri­sis de enor­me deu­da y défi­cit fis­cal, sim­ple­men­te impri­mien­do billo­nes de dóla­res, sin un apo­yo eco­nó­mi­co real. Para que se com­pren­da mejor esta par­te, supon­ga­mos que lo que un gobierno vale, sus acti­vos, diga­mos, son cien millo­nes de dólares.
En teo­ría, sólo pue­de haber cir­cu­lan­te, o sea, papel mone­da, en un mon­to simi­lar, es decir, esos cien millo­nes de dóla­res, con tal de que exis­ta un equi­li­brio finan­cie­ro. Esto es lo mis­mo a que si se tra­ta­se de un tra­ba­ja­dor que sólo gas­ta­ra lo que real­men­te tuvie­ra de dine­ro. Pero si en cier­to momen­to, ese gobierno gas­ta cada vez más y más, su momen­tá­nea ven­ta­ja es que pue­de impri­mir dine­ro, a dife­ren­cia del tra­ba­ja­dor, que no pue­de hacer­lo. Y si el gobierno cada vez aumen­ta la impre­sión de dine­ro, lle­ga­rá el momen­to en que éste sea tan­to, que el valor nomi­nal de cada bille­te no corres­pon­da con su valor real. Siguien­do con el ejem­plo dado, si el gobierno impri­me 200 millo­nes de dóla­res, cada bille­te de a cien dóla­res, en reali­dad val­drá cin­cuen­ta. Si el gobierno impri­me 400 millo­nes, cada bille­te de a cien, val­drá aho­ra 25… y así por el esti­lo. Como cada vez el dine­ro val­drá menos, todo lo que se deba de com­prar cos­ta­rá más caro (la gen­te segui­rá ganan­do lo mis­mo) y eso comen­za­rá a incre­men­tar los índi­ces infla­cio­na­rios más y más… has­ta lle­gar a pro­ce­sos de incre­men­tos de pre­cios tan fuer­tes, como los que carac­te­ri­za­ron a muchas eco­no­mías lati­no­ame­ri­ca­nas en los 80’s, inclui­da la mexi­ca­na, en que se daban índi­ces infla­cio­na­rios de has­ta 2000, 3000% (o sea, un pro­duc­to que valía 100 uni­da­des mone­ta­rias al prin­ci­pio del año, ter­mi­na­ba cos­tan­do 2000 o 3000 uni­da­des mone­ta­rias hacia el final).
Eso, ade­más de los agra­van­tes eco­nó­mi­cos, decla­ra Stans­berry, gene­ra­rá muy fuer­tes ten­sio­nes a lo lar­go y ancho de Esta­dos Uni­dos, tal y como si se tra­ta­ra de un país lati­no­ame­ri­cano, por ejem­plo, Argen­ti­na o Chi­le de los setentas.
Véa­se cómo el capi­ta­lis­mo sal­va­je en que vivi­mos es tan des­truc­ti­vo que has­ta a sus pro­pias cunas y san­tua­rios, como has­ta hoy lo ha sido Esta­dos Uni­dos, su defen­sor acé­rri­mo, al final está sufrien­do los mis­mos males que ya antes el res­to del mun­do, sobre todo los paí­ses atra­sa­dos, hemos experimentado.
Otro ana­lis­ta, el señor Mar­tin Weiss, fun­da­dor y pre­si­den­te de la fir­ma Weiss Research, decla­ra que “¡Un Apo­ca­lip­sis esta­dou­ni­den­se se apro­xi­ma. Des­me­di­do gas­to guber­na­men­tal, deu­das enor­mes, des­con­tro­la­da impre­sión de dine­ro, inima­gi­na­ble cobar­día polí­ti­ca, están por per­pe­trar un enor­me impac­to en los ciu­da­da­nos esta­dou­ni­den­ses. Aho­ra que esas enor­mes deu­das están comen­zan­do a implo­sio­nar­se, y que el dólar está deva­luán­do­se en todo el mun­do, el esti­lo de vida esta­dou­ni­den­se cam­bia­rá radi­cal­men­te. Millo­nes de esta­dou­ni­den­ses están por per­der su ingre­so, sus aho­rros, su poder adqui­si­ti­vo y sus casas” (ya de por sí muchos per­die­ron sus casas con el esta­lli­do de la bur­bu­ja inmo­bi­lia­ria en 2008, el ori­gen de la actual cri­sis o has­ta sus fon­dos de pen­sio­nes, por los des­fal­cos financieros).
Y en efec­to, muchos ciu­da­da­nos de ese país comien­zan ya a sen­tir los efec­tos devas­ta­do­res que la cri­sis pro­vo­có, agra­va­dos por la mane­ra tan eli­tis­ta en que Oba­ma tra­tó de “resol­ver­la”, res­ca­tan­do sólo a los ban­cos: han per­di­do cien­tos de miles sus tra­ba­jos, sus casas, sus fon­dos de pen­sión, sus aho­rros… el tan pre­su­mi­do “ame­ri­can way of life” es cosa del pasa­do, algo que en la actua­li­dad no es ni remo­ta­men­te vigen­te para las gran­des mayorías.
Y hay que recal­car que los ana­lis­tas que men­cio­né arri­ba no son soció­lo­gos mar­xis­tas, ni mucho menos, son ana­lis­tas finan­cie­ros y exper­tos en inver­sio­nes, que se han atre­vi­do a hacer decla­ra­cio­nes tan apa­ren­te­men­te “radi­ca­les”, dada la gra­ve­dad del pro­ble­ma que se viene.
Aun así, has­ta de cri­sis como la actual, hay peque­ños gru­pos que le sacan jugo a todo y sólo ven la opor­tu­ni­dad de hacer más dine­ro y enriquecerse.
Como es un hecho que el dólar como divi­sa de pago y de aho­rro está dejan­do de ser­lo, esos espe­cu­la­do­res, sec­to­res per­te­ne­cien­tes a las eli­tes de Wall Street, aho­ra apli­can sus espe­ran­zas de enri­que­ci­mien­to en los meta­les pre­cio­sos, en par­ti­cu­lar el oro. Y ha habi­do en los meses recien­tes inten­tos arti­fi­cia­les de subir el pre­cio de ese metal, que de todos modos, por la fie­bre espe­cu­la­ti­va a la que me refie­ro, subirá estra­tos­fé­ri­ca­men­te su coti­za­ción, que actual­men­te ron­da los $1600 dóla­res por onza, aun­que esto tam­bién se debe a que la extrac­ción del oro tien­de a dis­mi­nuir, las minas se están ago­tan­do. El señor William Pata­lon expli­ca cómo los espe­cu­la­do­res más pode­ro­sos, apo­ya­dos por Wall Street, logran incre­men­tar el pre­cio o coti­za­ción de lo que sea, crean­do deman­das arti­fi­cia­les, y lle­ga­do el momen­to, cuan­do el pre­cio es muy alto, ven­den las accio­nes masi­va­men­te, lo que pro­vo­ca una baja, en la que los úni­cos per­de­do­res son los peque­ños inver­sio­nis­tas, los secun­da­rios, que pier­den mucho dine­ro en esas mani­pu­la­das y falli­das operaciones.
Y esta fie­bre por pro­te­ger las for­tu­nas com­pran­do oro, en todas sus for­mas, es algo que nos está lle­van­do a los tiem­pos anti­guos, cuan­do el ate­so­ra­mien­to se hacía alma­ce­nan­do oro o pla­ta. Ade­más, en estos momen­tos de heca­tom­be eco­nó­mi­ca, es algo que se está hacien­do a nivel mun­dial, tan­to para ate­so­rar, así como para ali­viar deu­das. Por ejem­plo, se pro­nos­ti­ca que la Reser­va Fede­ral ten­drá even­tual­men­te que ven­der algo de las enor­mes reser­vas de oro que tie­ne, como ya han hecho varios paí­ses, inclu­yen­do Rusia o Suecia.
El pro­ble­ma, como dije antes, es que la pre­sen­te cri­sis no se está resol­vien­do, sino, al con­tra­rio, tien­de a pro­fun­di­zar­se, con even­tos como el enor­me défi­cit y endeu­da­mien­to fis­cal esta­dou­ni­den­se. Hablan­do de su deu­da, tan­to públi­ca, como pri­va­da, ascien­de a $14,850,000 dóla­res, o sea, casi el 95% de su PIB, lo que mues­tra que Esta­dos Uni­dos está endeu­da­do has­ta los dien­tes, como se dice, y eso lo ha logra­do, has­ta aho­ra, por el reco­no­ci­mien­to de divi­sa fuer­te que tenía el dólar. De eso se ha vali­do el gobierno de aquel país para seguir impri­mien­do dóla­res sin un ver­da­de­ro res­pal­do, apo­yan­do sobre los hom­bros del res­to del mun­do su colap­so finan­cie­ro y eco­nó­mi­co, ven­dien­do, ade­más, los men­cio­na­dos bonos del teso­ro, que tam­bién han con­tri­bui­do a sol­ven­tar su para­si­tis­mo. Otro fac­tor en con­tra de Esta­dos Uni­dos es que se ha ido des­in­dus­tria­li­zan­do. Por ejem­plo, en 1953, poco más del 28% de las acti­vi­da­des se con­cen­tra­ban en el sec­tor manu­fac­tu­re­ro, y actual­men­te sólo un 11.7% tie­nen que ver con dicho sec­tor. Las cor­po­ra­cio­nes han pre­fe­ri­do irse a luga­res con mate­rias pri­mas y mano de obra más bara­ta, como Chi­na. Por tan­to al ven­der mucho menos de lo que expor­ta, no exis­te, en reali­dad, una base sóli­da para dicho inter­cam­bio comercial.
Pero es en medio de la cri­sis que se está vien­do la debi­li­dad estruc­tu­ral de la antes “sóli­da eco­no­mía esta­dou­ni­den­se”, y en todo el mun­do o se están des­ha­cien­do de sus bonos del teso­ro basu­ra o ya no se está acep­tan­do al dólar como medio de pago.
Y eso está en el cen­tro de un recru­de­ci­mien­to de la cri­sis, que será mucho peor que lo suce­di­do en 2008, que aún tenía Esta­dos Uni­dos mar­gen de manio­bra, antes de que se des­cu­brie­ran sus debi­li­da­des estruc­tu­ra­les, que final­men­te son las del capi­ta­lis­mo sal­va­je, sis­te­ma que se auto­des­tru­ye y car­co­me las bases eco­nó­mi­cas de un país y de toda la socie­dad, sin impor­tar que, como Esta­dos Uni­dos, sean sus defen­so­res acérrimos.
Con­si­de­re­mos lo que suce­de en estos momen­tos en la así lla­ma­da comu­ni­dad eco­nó­mi­ca euro­pea, afec­ta­da tam­bién seve­ra­men­te por la cri­sis, como es el caso de Gre­cia, país igual­men­te que­bra­do, con una enor­me deu­da enci­ma de $350,000 millo­nes de euros, que repre­sen­ta 120% de su PIB, y que con las pocas acti­vi­da­des eco­nó­mi­cas que dicho país desa­rro­lla, no se ve ni para cuan­do pue­da liqui­dar tan enor­me endeu­da­mien­to. Inclu­so, se dice que ya está por “con­ta­giar” a paí­ses como Espa­ña y Por­tu­gal, que tam­bién tie­nen baja pro­duc­ti­vi­dad indus­trial, en rela­ción con paí­ses como Ita­lia, Ale­ma­nia o Fran­cia. Por eso la nece­si­dad de par­te de la euro­zo­na de “res­ca­tar­la”, pero no por el bien de sus ciu­da­da­nos, no, sino por­que ese “res­ca­te” sólo ser­vi­rá para pagar su deu­da (de pasa­da comen­to que una baja pro­duc­ción indus­trial ha sido la cau­san­te de que paí­ses como Gre­cia estén que­bra­dos, pues al haber rea­li­za­do la uni­fi­ca­ción euro­pea, se abrie­ron tan­to las fron­te­ras entre los ciu­da­da­nos de los paí­ses miem­bros, así como las de las expor­ta­cio­nes e impor­ta­cio­nes. En dicho esque­ma, evi­den­te­men­te que a los paí­ses mejor desa­rro­lla­dos indus­trial­men­te, como Ale­ma­nia, les fue mejor con esa polí­ti­ca de “fron­te­ras abier­tas” al comer­cio, ya que han logra­do expor­tar mucho más, que cuan­do exis­tían res­tric­cio­nes. Pero los paí­ses menos indus­tria­li­za­dos, jus­to como Gre­cia, pues todo com­pran y poco pro­du­cen para ven­der, y de ahí el enor­me endeu­da­mien­to. Es como si a un emplea­do se le hubie­ra esta­do pagan­do su sala­rio por muchos años sin que tra­ba­ja­ra, y de repen­te se le exi­gie­ra que repu­sie­ra todo lo que no tra­ba­jó duran­te tan­to tiem­po, ya sin sala­rio, pues todo se le ade­lan­tó. Así de enga­ño­sos son esos tra­ta­dos de “libre comer­cio”, que sólo bene­fi­cian a los paí­ses más fuer­tes indus­trial­men­te hablan­do, como el que a nues­tro país le ha esta­do afec­tan­do el tra­ta­do sos­te­ni­do con Esta­dos Uni­dos, TLC, que éste país es el que real­men­te ha sali­do ganan­do y noso­tros nos hemos ido des­in­dus­tria­li­zan­do y empobreciendo).
Y la úni­ca “espe­ran­za” que Esta­dos Uni­dos tie­ne en estos momen­tos de evi­tar la bru­tal recaí­da está en el famo­so deba­te sobre su “techo de endeu­da­mien­to”, es decir, que se le per­mi­ta endeu­dar­se al gobierno de Oba­ma con dos billo­nes de dóla­res más ($2,000,000,000,000) para que se ten­ga un pre­su­pues­to para el año entran­te “ade­cua­do”. Ese dine­ro repre­sen­ta casi 14% de su deu­da actual, que, como ya dije, es de casi $14.9 billo­nes de dóla­res, 95% del PIB del pre­sen­te año. Así, de dar­se ese endeu­da­mien­to extra, Esta­dos Uni­dos esta­ría entran­do al rei­no en don­de las deu­da de un país, supera su capa­ci­dad eco­nó­mi­ca de un año, como en el caso de Grecia.
Y si se le con­ce­de ese “techo de endeu­da­mien­to”, eso no quie­re decir que los pro­ble­mas eco­nó­mi­cos de Esta­dos Uni­dos ¬– o del mun­do ente­ro – ya estén resuel­tos, no, sino que ese dine­ro sólo ser­vi­rá para sol­ven­tar deu­das, no para impul­sar un cre­ci­mien­to eco­nó­mi­co real. Esto equi­va­le a que un tra­ba­ja­dor suma­men­te endeu­da­do pidie­ra pres­ta­do no para seguir vivien­do y hacien­do mejo­ras para su fami­lia o su hogar, sino sim­ple­men­te para pagar sus deu­das. Y si no se le con­ce­de el endeu­da­mien­to, según los ana­lis­tas, lo peor del recru­de­ci­mien­to de la cri­sis esta­lla­ría inme­dia­ta­men­te. Es decir, si los ambi­cio­sos y vora­ces baro­nes del dine­ro le con­ce­den más cré­di­tos a Esta­dos Uni­dos, la recaí­da de la cri­sis se retar­da­rá por unos meses más, pero de todos modos aqué­lla no podrá evi­tar­se, la que, como he veni­do seña­lan­do, será mucho peor de lo que se ha vivi­do en los pasa­dos tres años. Y la quie­bra de Esta­dos Uni­dos y su fin como fac­tor mun­dial de esta­bi­li­dad eco­nó­mi­ca, habrá lle­ga­do a su trá­gi­co fin. (y el rei­no del capi­ta­lis­mo sal­va­je, en su fase de enfer­me­dad cró­ni­ca ter­mi­nal, tam­bién se esta­rá acer­can­do, si no a su fin, sí a que se le vaya hacien­do de lado y pron­to se encuen­tre una nue­va vía eco­nó­mi­ca, más jus­ta y más equitativa).
De paso, a Méxi­co, pues ya saben cómo le afec­tan las caí­das y recaí­das de Esta­dos Uni­dos: ¡de for­ma inme­dia­ta y varias veces mul­ti­pli­ca­da! (a pesar de lo que Ernes­to Cor­de­ro, nues­tro igual­men­te inep­to, actual secre­ta­rio de hacien­da, diga, que nues­tra eco­no­mía es “muy sóli­da”. Y tan no lo es, que de nue­vo está aumen­tan­do la tasa de des­em­pleo, así como el cie­rre de indus­trias y comer­cios, por la des­ace­le­ra­ción eco­nó­mi­ca que Esta­dos Uni­dos está otra vez mostrando).

Mien­tras tan­to, a pesar de esos ini­cios de la nue­va recaí­da de la heca­tom­be eco­nó­mi­ca en que aún nos halla­mos, una suer­te de moder­nos gam­bu­si­nos con­ti­núan hacien­do bue­nos nego­cios, con todo lo que se pue­da, y aho­ra es com­pran­do mucho oro, con tal de seguir­se man­te­nien­do como los super­ri­cos del mun­do, a pesar de que sigan des­tru­yen­do con sus infa­mes, vora­ces accio­nes, las bases eco­nó­mi­cas de todos los paí­ses y sus res­pec­ti­vos sec­to­res socia­les y de que el 70% de la huma­ni­dad no ten­ga ase­gu­ra­do ni siquie­ra su ali­men­to de este día.

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