Corrup­ción total del esta­do colom­biano- ABP Noticias

2011 – 07-16-abpno­ti­cias-Allen­de La Paz, Noti­Co­lom­bia Press- Dice Cara­col radio que el régi­men de Uribhitler fue “el más corrom­pi­do entre los corrom­pi­dos”. Corrup­ción total del esta­do. Y lo dicen como si des­cu­brie­ran el agua tibia. Eso lo esta­mos dicien­do en Noti­Co­lom­bia Press y otros por­ta­les alter­na­tiv­nos des­de que se ins­ta­ló el nar­co-para­mi­li­tar como inqui­lino de la Casa de Nari­ño, la que con­vir­tió en “Casa de Nari” por sus encuen­tros con los capos mafiosos.
Des­de el ini­cio del régi­men Uribhitler se vió su este­la y se suce­die­ron los escán­da­los, los cua­les eran tapa­dos por la fal­si­me­dia en poder de la oli­gar­quía –y sus perio­dis­tas de paco­ti­lla- con el cuen­to del “efec­to teflón”. Aca­so no recuer­dan los escán­da­los de Super­vi­gi­lan­cia pri­va­da, Inco­der, elec­ción frau­du­len­ta en el 2002 con ayu­da de los nar­co-para­mi­li­ta­res Jor­ge Nogue­ra Cotes y los capos del Mag­da­le­na, y éstos ape­nas fue­ron el prin­ci­pio.

Corri­dos dos años ya cali­fi­cá­ba­mos el régi­men de Uribhitler como el más corrom­pi­do en la his­to­ria de Colom­bia, mas la oli­gar­quía san­ta­fe­si­na y sus medios perio­dís­ti­cos apo­ya­ban y defen­dían el régi­men. Por qué? Por su sen­ti­do de cla­se. Inclu­so les recor­dá­ba­mos la máxi­ma grin­ga cuan­do habla­ban de Somo­za: “Es un H.P., pero es nues­tro H.P.”. O sea, era un mafio­so corrup­to, pero era su mafio­so corrup­to y corruptor.

Los escán­da­los se suce­die­ron y los perio­dis­tas de los medios escri­tos, radia­les y de TV en poder de la oli­gar­quía se admi­ra­ban que, según ellos, a pesar de los escán­da­los nada pare­cía afec­tar o siquei­ra rozar a Uribhitler. De esta mane­ra ten­dían un man­to de silen­cio sobre la com­pli­ci­dad del pre­si­den­te en estos escán­da­los de corrup­ción. Y se con­ver­tían ellos en co-res­pon­sa­bles de los des­afue­ros de Uribhitler.

Escán­da­los que des­pués se vió com­pro­me­tían todo el entorno de Uribhitler. Minis­tros, ami­gos, cer­ca­nos, cola­bo­ra­dos. Era como el Rey Midas, pero al revés. Todo lo que lo toca­ba lo vol­vía por­que­ría. O a todo lo que se acer­ca­ba. Inclu­so sus hiji­tos y su espo­sa resul­ta­ron envuel­tos en los escán­da­los de la zona fran­ca de Mos­que­ra y en la com­pra de öas accio­nes de Eco­pe­trol, las cua­les fue­ron ven­di­das por su pro­pio esposo.

Nar­co-para­mi­li­ta­ris­mo, escán­da­los en las fuer­zas mili­ta­res, cho­que de tre­nes con la jus­ti­cia, robo de los dine­ros de las arcas esta­ta­les (de todos los colom­bia­nos), etc, has­ta lle­gar a las vio­la­cio­nes de los dere­chos huma­nos. Tal polí­ti­ca del Terro­ris­mo de Esta­do, prac­ti­ca­da por todos los regí­me­nes oli­gár­qui­cos colom­bia­nos, alcan­zó su clí­max en los de Pas­tra­na y de Uribhitler. Has­ta los defen­so­res de dere­chos huma­nos –quie­nes lle­va­ban las esta­dís­ti­cas- fue­ron cali­fi­ca­dos como blan­cos de guerra.

Se dió sal­to expo­nen­cial en tal prác­ti­ca cri­mi­nal duran­te el r¡egimen Uribhitler. 38.000 des­apa­re­ci­dos for­zo­sos, más de 3 millo­nes de des­pla­za­dos for­zo­sos, masa­cres, y las eje­cu­cio­nes extra­ju­di­cia­les alcan­za­ron 3.000 en este perío­do de la mano del enton­ces minis­tro de defen­sa y hoy pre­si­den­te, Juan Manuel Santos.

Si bien San­tos quie­re hoy des­mar­car­se de Uribhitler y su inmen­sa corrup­ción, lo cier­to es que los liga más que un pac­to de san­gre, es un pac­to de cla­se. La corrup­ción es inhe­ren­te al régi­men oli­gár­qui­co. Y en la medi­da que des­ta­pen los escán­da­los, más y más ten­drán que salir a la luz públi­ca. Ello será inevi­ta­ble. Y de ahí a la con­de­na de la jus­ti­cia popular.

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