Hon­du­ras y tres Cin­co- Ida Garberi

«Hijos míos,

la Patria no es palabras,

si no acción, mirar la huma­ni­dad sin son­reír es un atrevimiento

que no hay que tolerar»

Lega­do, can­ción iné­di­ta de Vicen­te Feliú

Una cosa es cier­ta, y sobre todo es la razón por la cual toda­vía sigo ade­lan­te y no desis­to en mis prin­ci­pios y mis con­vic­cio­nes, a pesar de algu­nas bata­llas per­di­das: el impe­ria­lis­mo y los opor­tu­nis­tas que uti­li­zan la Revo­lu­ción por sus pro­ble­mas per­so­na­les, nun­ca van a poder com­prar los ver­da­de­ros sentimientos.

Y el 5 de julio tuve la con­fir­ma­ción de mis pen­sa­mien­tos, cuan­do leí un men­sa­je en una red social de Hon­du­ras, no fue de un diri­gen­te del Fren­te Nacio­nal de Resis­ten­cia Popu­lar de Hon­du­ras, era un hom­bre de la base, a aba­jo y a la izquierda.

Cuan­do le pre­gun­té a Fabri­cio si podía hacer públi­co su men­sa­je, él tenía sus dudas, por­que no le gus­ta la fama y la noto­rie­dad. No lo conoz­co per­so­nal­men­te, he leí­do varios correos suyos y creo que pen­sa­mos de una for­ma muy similar.

El hecho es que Fabri­cio Herre­ra qui­so escri­bir sus comen­ta­rios para refe­rir­se a la cam­pa­ña «El 5 por los Cin­co», orga­ni­za­da por el Comi­té Inter­na­cio­nal por la Liber­tad de los Cin­co y dedi­car tres 5 a este día, comen­zan­do por mis Cin­co hermanos:

«Hoy es el 5 de julio. Ofrez­co tres cin­cos por este día. El pri­mer 5 es por los 5 héroes cuba­nos a quien inter­na­cio­nal­men­te dedi­ca­mos este día. Si yo tuvie­ra el poder que Mel (Manuel Zela­ya) tie­ne o la diri­gen­cia del FNRP los decla­ra­ría hon­du­re­ños en resis­ten­cia. Tene­mos y enfren­ta­mos peque­ños pero rebel­des al mis­mo enemi­go y sufri­mos simi­la­res injus­ti­cias. Por­que Hon­du­ras es un país encar­ce­la­do por un impe­rio insa­cia­ble. Pare­ce que muchas y muchos sole­mos per­der de pers­pec­ti­va ese deta­lle. Lo que ha pasa­do y sigue ocu­rrien­do en Hon­du­ras no es domés­ti­co, es una manio­bra imperial.
El otro 5 lo quie­ro dedi­car al 2° ani­ver­sa­rio del des­per­tar del pue­blo hon­du­re­ño. Mas de tres­cien­tas mil per­so­nas, mar­cha­mos des­obe­de­cien­do al régi­men oli­gar­ca pro impe­ria­lis­ta hacia al aero­puer­to con el obje­ti­vo de rever­tir pací­fi­ca­men­te un gol­pe de Esta­do vio­len­to. Allí naci­mos, ese fue el par­to his­tó­ri­co y social. Algu­nos y algu­nas arries­ga­mos bajo la mira­da inti­mi­da­to­ria de los fran­co­ti­ra­do­res, al fren­te del aero­puer­to. A otras y otros les tocó mas duro: pro­te­ger­se de las balas dis­pa­ra­das des­de el odio mili­tar, a un cos­ta­do de la pis­ta de ate­rri­za­ge. Ese día mata­ron a Isis Obed, de 17 años, con el fin de cum­plir la pro­fe­cía del car­de­nal sobre un baño de san­gre. Isis nuca votó y murió defen­dien­do «la demo­cra­cia». Qui­zá cuan­do com­pró algo y pagó el 12% de ISV, pagó con ese dine­ro la bala que lo mató. No debrían haber mili­ta­res, no se debe­ría gas­tar el dine­ro de nues­tros impues­tos en balas que final­men­te son dis­pa­ra­das en nues­tra con­tra. Espe­cial­men­te con­tra los mas pobres, con­tra niños/​as y jóvenes/​as, con­tra las muje­res, con­tra la diver­si­dad sexual, con­tra el magis­te­rio, con­tra los y las defen­so­ras de dere­chos humanos.

El últi­mo 5 dedi­car­lo a los 5 pun­tos que nos rebe­la­ron en Resistencia:

1. Refun­da­ción de Hon­du­ras. Tenien­do como pri­mer paso una Asam­blea Nacio­nal Cons­ti­tu­yen­te auto­con­vo­ca­da, popu­lar, demo­crá­ti­ca, par­ti­ci­pa­ti­va, libe­ra­do­ra, soli­da­ria, anti­ca­pi­ta­lis­ta, anti­pa­triar­cal y antioligárquica.

2. Cons­truc­ción de poder popu­lar. Des­de aba­jo hacia arri­ba, o pre­fe­ri­ble­men­te aba­jo y a la izquier­da. Esto impli­ca­ría el fin de la coop­ta­ción del esta­do por la oli­gar­quia, y del con­trol elec­to­ral y de la democracia.

3. Fin del bipar­ti­dis­mo y del mili­ta­ris­mo: tal como se le cono­ce. Refun­da­ción de una demo­cra­cia par­ti­ci­pa­ti­va que abra espa­cios y cons­tru­ya puen­tes para que los y las hon­du­re­ñas gobier­nen a las y los hon­du­re­ños. Que los gober­nan­tes man­den obe­de­cien­do y no mani­pu­len de for­ma cau­di­lles­ca la volun­tad popu­lar. Eli­mi­na­ción de las Fuer­zas Arma­das tal como se les cono­ce. Trans­mi­sión de bie­nes, capi­ta­les, acti­vos, recur­sos y pre­su­pues­to mili­tar a la edu­ca­ción, la salud, la vivien­da, la cul­tu­ra, la infor­ma­ción, el ves­ti­do y la comi­da de las y los hondureños.

4. Jus­ti­cia Social: cons­truc­ción de una patria dig­na y socia­lis­ta. Fin de la corrup­ción, de la exclu­sión y de toda for­ma de dis­cri­mi­na­ción y rela­cio­nes de poder o domi­na­ción, sea impe­rial (con­tra la nación), extran­je­ra (tras­na­cio­na­les, vati­cano, dere­cha inter­na­cio­nal, etc.) y con­tra la eco­no­mía y los intere­ses del pue­blo hon­du­re­ño, o local (oli­gár­qui­ca). La cons­truc­ción de un sis­te­ma eco­nó­mi­co, social y legal que per­mi­ta que todas y todos ten­ga­mos acce­so por igual y de acuer­do a nues­tras nece­si­da­des a los recur­sos (agua, tie­rra, ener­gía), los bene­fi­cios (bie­nes y ser­vi­cios, recrea­ción), y la rique­za nacio­nal. erra­di­ca­ción de la pobre­za, la mise­ria y el analfabetismo.

5. Paz social paz per­so­nal. Una Hon­du­ras nue­va. Con índi­ces tole­ra­bles de vio­len­cia social (deli­to, cri­men), libre de cri­men orga­ni­za­do (nar­co­trá­fi­co, tra­fi­co de armas, tra­fi­co de per­so­nas, con­tra­ban­do, turis­mo sexual, por­no­gra­fía, explo­ta­ción sexual infan­til, tra­fi­co de órga­nos y medi­ca­men­tos, etc), libre de deli­tos comu­nes, como resul­ta­do del fin de la exclu­sión, la pro­mo­ción de cul­tu­ra de paz, el desar­me, la eli­mi­na­ción de las fuer­zas arma­das y la depu­ra­ción de la poli­cía nacio­nal, y el res­to del sis­te­ma de jus­ti­cia (fis­ca­les, defen­sa publi­ca, jue­ces, cen­tros pena­les). Y tam­bién una Hon­du­ras libre de la vio­len­cia polí­ti­ca gra­cias a la derro­ta social y polí­ti­ca de la oli­gar­quía, el fin de la corrup­ción, la des­ar­ti­cu­la­ción de las éli­tes polí­ti­cas y del bipar­ti­dis­mo, la depu­ra­ción del sis­te­ma de jus­ti­cia y la eli­mi­na­ción de las fuer­zas armadas».

Des­pués de leer el men­sa­je, me que­dé sin alien­to por las pala­bras de amor y sobre todo el hecho de que Fabri­cio pen­só pri­me­ro en mis Cin­co her­ma­nos pri­sio­ne­ros polí­ti­cos del impe­rio en vez de pen­sar en su patria, tan vio­la­da y ridi­cu­li­za­da por la cíni­ca impunidad.

Por lo tan­to, yo qui­se seguir, una vez más, la ense­ñan­za de mi ami­ga des­apa­re­ci­da físi­ca­men­te, Celia Hart San­ta­ma­ría, la mari­po­sa de la cul­tu­ra cuba­na, que con sus alas, siem­pre me ins­pi­ra a ser un puen­te, una cone­xión, una rela­ción, una unión de espe­ran­za, de amor, de abra­zos, de con­sue­lo, de fuerza…la nece­dad de asu­mir el enemigo.

Así que envié estas pala­bras a los fami­lia­res de los Cin­co, y gra­cias a Annie Arro­yo, una ami­ga muy ama­ble tam­bién a Anto­nio Gue­rre­ro, uno de mis her­ma­nos pri­sio­ne­ros en el nor­te revuel­to y brutal.

Fabri­cio, al saber has­ta don­de esta­ban lle­gan­do sus pala­bras, me escribió:

«No sabes como me emo­cio­na eso. Ten­go una gran admi­ra­ción por el heroís­mo y la deci­sion del pue­blo cubano. Sufro por los Cin­co y sus fami­lias des­de que supe lo que esta­ba ocu­rrien­do. Pero mas que eso, llo­ra­ré de feli­ci­dad el día que se haga jus­ti­cia, y que cons­te, yo nun­ca llo­ro, pero es una pro­me­sa. Cuba ven­ce­rá de nue­vo, como en le caso de Elián, como en Bahia de los Cochi­nos, como con­tra el bloqueo»

Maga­li Llort envió salu­dos a Fabri­cio y el deseo de estar todos y todas jun­tos el día del espe­ra­do regre­so de los Cin­co a su patria.

Por su par­te Anto­nio Gue­rre­ro respondió:

«Que­ri­da Ida:

Annie me ha envia­do todas tus líneas, tan lle­nas de her­man­dad, de com­ba­ti­vi­dad y de ter­nu­ra. No se si sabes que mi com­pa­ñe­ro de cel­da es de Hon­du­ras. Un joven (bueno, ya en los 40) que ha atra­ve­sa­do una vida difí­cil, pero ha apren­di­do muchas lec­cio­nes. Esta vez, cuan­do por fin sal­ga en liber­tad creo que en un par de años, regre­sa­ra a su tie­rra, de la cual habla con mucho amor y con muchos recuer­dos, a veces tris­tes, otros alegres.

Gra­cias por todas las infor­ma­cio­nes y escri­tos de los ami­gos de ese her­mano país cen­tro­ame­ri­cano. Su pue­blo ten­drá la ulti­ma pala­bra, como la ten­drán todos los pue­blos de Nues­tra Amé­ri­ca y el mun­do. La bata­lla con­tra el gran poder de los ricos y opre­so­res es dura y será lar­ga, pero solo en un mun­do dis­tin­to de paz y her­man­dad podrá sobre­vi­vir la espe­cie humana.

Un salu­do a todos los amigos.

Cin­co abrazos.

Tony».

Cuan­do leí lo escri­to por Tony, deci­dí que tenía que dar a cono­cer, a mis her­ma­nos y her­ma­nas en Hon­du­ras, estas bellas pala­bras; y cuan­do le pre­gun­té, a Fabri­cio, si podía publi­car el men­sa­je, me res­pon­dió, exac­ta­men­te, lo siguiente:

«Ida, una vez que suel­to las pala­bras ya no son mías, son tuyas y de todos y de todas. La ver­dad, me inco­mo­da mucho todo aque­llo que me da algo de pro­ta­go­nis­mo. En reali­dad en tiem­pos nor­ma­les, soy un tipo calla­do, no tími­do pero nada pro­ta­go­nis­ta. Sin embar­go son tiem­pos de mor­der­nos la len­gua y des­apa­re­cer nues­tros egoís­mos. Si vos creés que cual­quier cosa que yo haya dicho sir­ve para dar­le áni­mo o espí­ri­tu a alguien, pues ade­lan­te. Ya no son mías, son de todos. Son pala­bras en socia­lis­mo y comunismo».

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