IU-EB Men­ti­ras sobre men­ti­ras- EHK

Decía el reac­cio­na­rio alcal­de de Bil­bao que IU- EB, no se mere­cía el resul­ta­do elec­to­ral que las urnas les habían depa­ra­do. Qui­zás, para el Sr. Azcu­na lo lógi­co hubie­se sido que, “dado el gran tra­ba­jo” que los edi­les de IU-EB desa­rro­lla­ron en la capi­tal viz­caí­na, el aumen­to de repre­sen­ta­ti­vi­dad ins­ti­tu­cio­nal debe­ría ir acor­de con los esfuer­zos invertidos.

Des­de lue­go, en Bil­bao en con­cre­to, los con­ce­ja­les de IU-EB cuyo máxi­mo expo­nen­te es la seño­ri­ta Madra­zo, fue­ron unos exce­len­tes maria­chis en manos del PNV, que les emplea­ba como a una bue­na ONG dedi­ca­da a sor­tear pisos de pro­tec­ción ofi­cial y tapar las irre­gu­la­ri­da­des de la cons­truc­ción de un tana­to­rio, con cre­ma­to­rio inclui­do, en pleno cen­tro bilbaíno.

Con tan deli­ca­do tra­ba­jo y para tal fin, la Madra­zo y com­pa­ñía no duda­ron en dotar­se de un buen coche ofi­cial blin­da­do y unos escol­tas altos y for­ni­dos, con los que pro­te­ger­se de “los vio­len­tos”, ya que todo el mun­do lo sabe, sus lar­gos años de mili­tan­cia com­pro­me­ti­da con la demo­cra­cia la colo­ca­ban en el cen­tro de las mira­das “ase­si­nas”.

Pero lo suce­di­do en Bil­bo no es más que una tea­tra­li­za­ción más de las muchas men­ti­ras, que des­de hace tiem­po, vie­ne mane­jan­do IU-EB en su his­to­rial político.

En Ara­ba, qui­zás el señor alcal­de de Bil­bao ten­dría que comer­se sus pala­bras, el PNV aca­ba de reve­lar­nos la ver­da­de­ra cara de esta mise­ra­ble izquier­da (si se la pue­de cali­fi­car de izquier­da), que apues­ta por el apun­ta­la­mien­to de un sis­te­ma podrido.

Cré­di­tos y car­gos, todo por la pas­ta y la pol­tro­na, a cos­ta de lo que sea. Esas eran las peti­cio­nes de IU-EB para apo­yar al can­di­da­to del PNV a las Jun­tas Gene­ra­les de Araba.

La máxi­ma de IU-EB para man­te­ner­se en el can­de­le­ro era: apo­yar­se en Eus­kal Herria en el PNV y en el Esta­do en el PSOE y rea­li­zar una “ges­tión impe­ca­ble” allá don­de tuvie­se repre­sen­ta­ción institucional.

No es de extra­ñar lo que suce­de en IU-EB. Su colum­na ver­te­bral, el PCE, va cayen­do cues­ta aba­jo y sin fre­nos por la pen­dien­te del sin sen­ti­do de su exis­ten­cia, a no ser su pro­pia super­vi­ven­cia para cuyo fin, la men­ti­ra es esen­cial como esta­mos obser­van­do, en su apues­ta pública.

Se sue­le afir­mar que nun­ca hay vien­to favo­ra­ble para quien no sabe a dón­de va. Sin pro­yec­to ideo­ló­gi­co, ni polí­ti­co ni mucho menos social, IU-EB cami­na por la sen­da de la extin­ción a pesar de los tris­tes inten­tos que, des­de otros pun­tos del Esta­do, pro­cla­man la resu­rrec­ción de una izquier­da nue­va que se sobre­pon­ga al duro mar­co capi­ta­lis­ta neo­li­be­ral. Des­de lue­go, si algu­na vir­tud tie­ne el neo­li­be­ra­lis­mo es la de poner a las fuer­zas de izquier­da a cada una en su sitio. Lo expre­sa­ba mag­ní­fi­ca­men­te Nines Maes­tro, exmi­li­tan­te del PCE:

“Esta­mos, a mi jui­cio, ante una estra­te­gia estric­ta­men­te situa­da den­tro del sis­te­ma, y por lo tan­to con­tro­la­da por él, para dar res­pues­ta a un hecho polí­ti­co de gran tras­cen­den­cia que los resul­ta­dos elec­to­ra­les del 22M rubri­can: la deba­cle del PSOE y la inca­pa­ci­dad esen­cial de IU para cons­ti­tuir­se en refe­ren­te de la izquier­da. Este hecho tras­cen­den­tal pone de mani­fies­to, no solo que miles de clien­te­las polí­ti­cas se que­dan sin sus cómo­das pol­tro­nas, sino que el apa­ra­to del poder cons­trui­do en la Tran­si­ción se que­da sin su ins­tru­men­to fun­da­men­tal, una amplia izquier­da ins­ti­tu­cio­nal per­fec­ta­men­te con­tro­la­da y sin volun­tad algu­na de poner en cues­tión el poder del capi­tal pero capaz de recrear ilu­sio­nes elec­to­ra­les de cambio.”

Una refle­xión se nos anto­ja en estos momen­tos, que el 15‑M se con­ver­ti­rá, si ya no lo es, en el dul­ce cara­me­lo para IU-EB y para el PSOE, que pue­da qui­tar el amar­gor de la dura reali­dad que el capi­ta­lis­mo va imponiendo.

Los neo­li­be­ra­les han deja­do atrás lo que Key­nes cons­tru­yó jun­to a la cade­na de mon­ta­je for­dis­ta. El esta­do del bien­es­tar se derrum­ba ace­le­ra­da­men­te y arras­tra a los que cre­ye­ron que ese orden esta­ble­ci­do por intere­ses de las cla­ses diri­gen­tes, podía ser ili­mi­ta­do e infi­ni­to, obvian­do que la reali­dad es cam­bian­te y dia­léc­ti­ca. El sis­te­ma por un lado y la cla­se tra­ba­ja­do­ra a la que decían defen­der por otro, ya no les nece­si­ta y se van a des­ha­cer de ellos, a no ser que deci­dan, tan­to PSOE como IU, ali­near­se con el “nue­vo auto­ri­ta­ris­mo” que se per­fi­la níti­da­men­te por el hori­zon­te. En Eus­kal Herria tene­mos cier­tas cer­te­zas res­pec­to al papel del Unio­nis­mo espa­ño­lis­ta en eso.

El ciclo de los años trein­ta (bajo otras for­mas) del siglo pasa­do se aso­ma peli­gro­sa­men­te por la ven­ta­na de la his­to­ria. La cla­se tra­ba­ja­do­ra mun­dial tuvi­mos tam­bién ante­ce­den­tes en el año 1914, cuan­do la social­de­mo­cra­cia apo­yó los cré­di­tos de gue­rra para la car­ni­ce­ría impe­ria­lis­ta. No cai­ga­mos una y otra vez en la mis­ma tram­pa, la his­to­ria de la huma­ni­dad es la his­to­ria de la lucha de clases.

Me iden­ti­fi­co cier­ta­men­te con esta afir­ma­ción de Nines Maestro:

“No hay ter­ce­ras vías, no hay posi­bi­li­dad de refor­ma del sis­te­ma. La con­tra­dic­ción fun­da­men­tal apa­re­ce des­car­na­da: o les expro­pia­mos o nos ani­qui­lan. Fren­te a ella sólo cabe la acu­mu­la­ción de fuer­zas para plan­tear la cues­tión cen­tral de la dispu­ta del poder polí­ti­co, mos­tran­do con cla­ri­dad que lo esen­cial no es qué par­ti­do polí­ti­co gobier­na, sino qué cla­se tie­ne el poder. Tan­to en el movi­mien­to obre­ro como en la crea­ción de un refe­ren­te polí­ti­co de la movi­li­za­ción social, la nece­si­dad de la uni­dad, al mar­gen de los apa­ra­tos ins­ti­tu­cio­na­les, debe impo­ner­se. La uni­dad no será, por aho­ra, orgá­ni­ca, sino programática.”

El PSOE (jun­to con los sin­di­ca­tos UGT y CCOO) e IU son el pasa­do. Cons­tru­ya­mos los revo­lu­cio­na­rios el futu­ro. En Eus­kal Herria hacia la inde­pen­den­cia y el socialismo.

Dabid Gar­cia, miem­bro de EHK (Eus­kal Herri­ko Komunistak)

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