La NED, vitri­na legal de la CIA – Tye­rri Mayssan

Des­de hace 30 años, la Natio­nal Endow­ment for Demo­cracy (NED) se encar­ga de la par­te legal de las ope­ra­cio­nes ile­ga­les de la CIA. Sin des­per­tar sos­pe­chas, ha veni­do crean­do una exten­sa red mun­dial de corrup­ción, com­pran­do sin­di­ca­tos ‑tan­to obre­ros como patro­na­les- así como par­ti­dos polí­ti­cos de izquier­da y de dere­cha para que defien­dan los intere­ses de Esta­dos Uni­dos en vez de los intere­ses de sus pro­pios miem­bros. Thierry Meys­san des­cri­be en este tra­ba­jo la enver­ga­du­ra de ese dispositivo.

En 2006, el Krem­lin denun­cia­ba la pro­li­fe­ra­ción en Rusia de aso­cia­cio­nes extran­je­ras, algu­nas de las cua­les pare­cían estar par­ti­ci­pan­do en un plan ten­dien­te a des­es­ta­bi­li­zar el país, plan orques­ta­do por la esta­dou­ni­den­se Fun­da­ción Nacio­nal por la Demo­cra­cia (Natio­nal Endow­ment for Demo­cracy – NED). En pre­vi­sión de una «revo­lu­ción de color», Vla­dis­lav Sur­kov ela­bo­ra­ba enton­ces una estric­ta regla­men­ta­ción para esas «orga­ni­za­cio­nes no guber­na­men­ta­les (ONG)». En Occi­den­te, aque­lla regla­men­ta­ción de orden admi­nis­tra­ti­vo fue des­cri­ta como un nue­vo ata­que del «dic­ta­dor» Putin y de su con­se­je­ro en con­tra de la liber­tad de asociación.

Otros Esta­dos que tam­bién siguie­ron una polí­ti­ca simi­lar han sido igual­men­te cali­fi­ca­dos por la pren­sa inter­na­cio­nal como «dic­ta­du­ras».

El gobierno de Esta­dos Uni­dos dice tra­ba­jar a favor de «la pro­mo­ción de la demo­cra­cia a tra­vés del mun­do». Su posi­ción es que el Con­gre­so esta­dou­ni­den­se pue­de sub­ven­cio­nar la NED y que la NED pue­de a su vez, de mane­ra inde­pen­dien­te, ayu­dar direc­ta o indi­rec­ta­men­te a aso­cia­cio­nes, par­ti­dos polí­ti­cos o sin­di­ca­tos en cual­quier país del mun­do. Al ser, como su nom­bre lo indi­ca, «no guber­na­men­ta­les», las ONGs pue­den empren­der ini­cia­ti­vas polí­ti­cas que las emba­ja­das no pue­den asu­mir sin vio­lar la sobe­ra­nía de los Esta­dos que las aco­gen. Esa es pre­ci­sa­men­te la cuestión.

¿La NED y la red de ONGs finan­cia­das a tra­vés de ese órgano son aca­so ini­cia­ti­vas de la socie­dad civil injus­ta­men­te repri­mi­das por el Krem­lin o son en reali­dad pan­ta­llas de los ser­vi­cios de inte­li­gen­cia esta­dou­ni­den­ses, sor­pren­di­dos en fla­gran­te deli­to de injerencia?

Para res­pon­der esa inte­rro­gan­te nos remon­ta­re­mos al ori­gen de la Natio­nal Endow­ment for Demo­cracy y escru­ta­re­mos su fun­cio­na­mien­to. Para ello debe­mos ana­li­zar, pri­me­ro que todo, lo que sig­ni­fi­ca el pro­yec­to ofi­cial esta­dou­ni­den­se de «expor­ta­ción de la democracia».

Los puri­ta­nos que fun­da­ron Esta­dos Uni­dos que­rían cons­truir una «ciu­dad radian­te» que alum­bra­ría el mun­do. Se veían a sí mis­mos como misio­na­rios de un mode­lo político.¿Qué tipo de democracia?

Como pue­blo, los esta­dou­ni­den­ses asu­men la ideo­lo­gía de sus padres fun­da­do­res. Se ven a sí mis­mos como una colo­nia lle­ga­da de Euro­pa para fun­dar una ciu­dad que obe­de­ce a Dios. Ven a su pro­pio país como «una luz enci­ma de la mon­ta­ña», según la expre­sión de San Mateo que la mayo­ría de los pre­si­den­tes esta­dou­ni­den­ses han reto­ma­do en sus dis­cur­sos polí­ti­cos a lo lar­go de dos siglos. Por lo tan­to, Esta­dos Uni­dos sería una nación mode­lo, que bri­lla en lo alto de una coli­na, ilu­mi­nan­do el mun­do. Y todos los demás pue­blos de la Tie­rra debe­rían abri­gar la espe­ran­za de poder copiar ese mode­lo para alcan­zar su pro­pia salvación.

Para los esta­dou­ni­den­ses, esa inge­nua creen­cia impli­ca ‑como una ver­dad que no nece­si­ta demos­tra­ción- que su país es una demo­cra­cia ejem­plar y que ellos tie­nen el deber mesiá­ni­co de exten­der­la al res­to del mun­do. San Mateo pre­di­ca­ba que la pro­pa­ga­ción de la fe debía lograr­se sólo median­te el ejem­plo de una vida hones­ta, pero los padres fun­da­do­res de Esta­dos Uni­dos veían el acto de encen­der su fue­go y de pro­pa­gar­lo como un cam­bio de régi­men. Los puri­ta­nos ingle­ses deca­pi­ta­ron a Car­los I de Ingla­te­rra antes de huir hacia Holan­da y Amé­ri­ca. Pos­te­rior­men­te, los patrio­tas del Nue­vo Mun­do recha­za­ron la auto­ri­dad del rey Jor­ge III de Ingla­te­rra y pro­cla­ma­ron la inde­pen­den­cia de los Esta­dos Unidos.

Imbui­dos de esa mito­lo­gía nacio­nal, los esta­dou­ni­den­se no ven la polí­ti­ca exte­rior de su pro­pio gobierno como un impe­ria­lis­mo. Con­si­de­ran que derro­car un gobierno es per­fec­ta­men­te váli­do si ese gobierno ambi­cio­na encar­nar un mode­lo dife­ren­te del esta­dou­ni­den­se, lo cual lo con­vier­te en un gobierno malé­fi­co. Al mis­mo tiem­po, están con­ven­ci­dos de que, debi­do a la misión mesiá­ni­ca de la que están inves­ti­dos, han logra­do impo­ner la demo­cra­cia por la fuer­za en los paí­ses que han ocupado.

En las escue­las de Esta­dos Uni­dos se ense­ña que los sol­da­dos esta­dou­ni­den­ses lle­va­ron la demo­cra­cia a Ale­ma­nia. Igno­ran que los hechos his­tó­ri­cos demues­tran exac­ta­men­te lo con­tra­rio: el gobierno esta­dou­ni­den­se ayu­dó a Hitler a derro­car la Repú­bli­ca de Wei­mar y a ins­tau­rar un régi­men mili­tar para aca­bar con la Unión Soviética.

Esa ideo­lo­gía irra­cio­nal les impi­de cues­tio­nar la natu­ra­le­za de sus pro­pias ins­ti­tu­cio­nes y lo absur­do del con­cep­to mis­mo de «demo­cra­cia for­zo­sa». Sin embar­go, según la fór­mu­la del pre­si­den­te Abraham Lin­coln, «la demo­cra­cia es el gobierno del pue­blo, por el pue­blo y para el pueblo».

Vis­to des­de ese pun­to de vis­ta, Esta­dos Uni­dos no es una demo­cra­cia sino un sis­te­ma híbri­do en el que el poder eje­cu­ti­vo está en manos de una oli­gar­quía mien­tras que el pue­blo limi­ta la arbi­tra­rie­dad [de esa oli­gar­quía] a tra­vés de los con­tra­po­de­res legis­la­ti­vo y judicial.

En efec­to, el pue­blo eli­ge a los miem­bros del Con­gre­so y a algu­nos jue­ces pero son los Esta­dos miem­bros de la fede­ra­ción los que eli­gen el poder eje­cu­ti­vo, que a su vez desig­na a los altos magis­tra­dos. Si bien los ciu­da­da­nos están lla­ma­dos a pro­nun­ciar­se sobre la elec­ción del pre­si­den­te, el voto de la ciu­da­da­nía no es más que una con­sul­ta, como hubo de recor­dar­lo la Cor­te Supre­ma a raíz de la elec­ción pre­si­den­cial del año 2000, al pro­nun­ciar­se sobre el caso Gore vs. Bush. La Cons­ti­tu­ción de los Esta­dos Uni­dos no reco­no­ce la sobe­ra­nía del pue­blo ya que el poder se com­par­te entre el pue­blo y los Esta­dos que com­po­nen la fede­ra­ción, o sea los nota­bles locales.

Es impor­tan­te obser­var aquí, dicho sea de paso, que la Cons­ti­tu­ción de la Fede­ra­ción Rusa sí tie­ne un carác­ter demo­crá­ti­co ‑por lo menos en el papel- ya que esti­pu­la: «El depo­si­ta­rio de la sobe­ra­nía y úni­ca fuen­te del poder en la Fede­ra­ción Rusa es su pue­blo mul­ti­na­cio­nal» (Títu­lo I, Capí­tu­lo 1, artícu­lo 3). En base a ese con­tex­to inte­lec­tual, los esta­dou­ni­den­ses apo­yan a su gobierno en su afir­ma­ción de que quie­re «expor­tar la demo­cra­cia» cuan­do su pro­pio país no es una demo­cra­cia, ni siquie­ra a la luz de su pro­pia Cons­ti­tu­ción. Resul­ta difí­cil enten­der cómo podrían expor­tar lo que no tie­nen ni quie­ren tener en su pro­pio país.

Duran­te los 30 últi­mos años, la NED ha sido por­ta­do­ra de esa con­tra­dic­ción, que se ha con­cre­ta­do en la des­es­ta­bi­li­za­ción de nume­ro­sos Esta­dos. Miles de cré­du­los mili­tan­tes de ONGs han vio­la­do la sobe­ra­nía de los pue­blos con la bea­tí­fi­ca son­ri­sa de quien tie­ne la con­cien­cia tranquila.

Una Fun­da­ción plu­ra­lis­ta e independiente

En su céle­bre dis­cur­so del 8 de junio de 1982 ante el par­la­men­to bri­tá­ni­co, el pre­si­den­te Reagan denun­ció la Unión Sovié­ti­ca como el «Impe­rio del Mal» y pro­pu­so pres­tar ayu­da a los disi­den­tes, en la URSS y en otras par­tes. «Se tra­ta de ayu­dar a crear la infra­es­truc­tu­ra nece­sa­ria para la demo­cra­cia: liber­tad de pren­sa, sin­di­ca­tos, par­ti­dos polí­ti­cos, uni­ver­si­da­des. Los pue­blos serán así libres de esco­ger el camino que les con­ven­ga para desa­rro­llar su cul­tu­ra y resol­ver sus dife­ren­cias por medios pací­fi­cos», declaró.

Basán­do­se en ese con­sen­so de lucha con­tra la tira­nía, una comi­sión bipar­ti­dis­ta de refle­xión acon­se­jó a Washing­ton la crea­ción de la Fun­da­ción Nacio­nal para la Demo­cra­cia (NED), que sería ins­ti­tui­da por el Con­gre­so esta­dou­ni­den­se en noviem­bre de 1983 y de inme­dia­to reci­bi­ría financiamiento.

La NED sub­ven­cio­na cua­tro estruc­tu­ras autó­no­mas que se encar­gan de redis­tri­buir en el exte­rior el dine­ro del que dis­po­nen entre aso­cia­cio­nes, sin­di­ca­tos obre­ros y patro­na­les así como par­ti­dos de dere­cha y de izquier­da. Esas cua­tro estruc­tu­ras autó­no­mas son:

El Ins­ti­tu­to de Sin­di­ca­tos Libres (Free Tra­de Union Ins­ti­tu­te – FTUI), hoy rebau­ti­za­do como Cen­tro Ame­ri­cano para la Soli­da­ri­dad de los Tra­ba­ja­do­res (Ame­ri­can Cen­ter for Inter­na­tio­nal Labor Soli­da­rity – ACILS), cuya ges­tión está en manos del sin­di­ca­to obre­ro AFL-CIO;

El Cen­tro para la Empre­sa Pri­va­da Inter­na­cio­nal (Cen­ter for Inter­na­tio­nal Pri­va­te Entre­pri­se – CIPE), cuya ges­tión está en manos de la Cáma­ra de Comer­cio de los Esta­dos Unidos;

El Ins­ti­tu­to Repu­bli­cano Inter­na­cio­nal (Inter­na­tio­nal Repu­bli­can Ins­ti­tu­te – IRI), cuya ges­tión está en manos del Par­ti­do Republicano;

El Ins­ti­tu­to Nacio­nal Demo­crá­ti­co de Asun­tos Inter­na­cio­na­les (Natio­nal Demo­cra­tic Ins­ti­tu­te for Inter­na­tio­nal Affairs – NDI), cuya ges­tión está en manos del Par­ti­do Demócrata.

Bajo esa pre­sen­ta­ción, la NED y sus cua­tro ten­tácu­los pare­cen estar basa­dos en la socie­dad civil y pare­cen refle­jar ade­más la diver­si­dad social y el plu­ra­lis­mo polí­ti­co de esa mis­ma socie­dad civil. Finan­cia­dos por el pue­blo esta­dou­ni­den­se, a tra­vés del Con­gre­so, pare­ce­ría que actúan a favor de un ideal uni­ver­sal, que son com­ple­ta­men­te inde­pen­dien­tes de la admi­nis­tra­ción pre­si­den­cial y que su accio­nar no pue­de ser­vir de facha­da a ope­ra­cio­nes secre­tas al ser­vi­cio de incon­fe­sa­bles intere­ses nacionales.

La reali­dad es muy diferente.

En 1982, Ronald Reagan crea la NED, en coor­di­na­ción con el Rei­no Uni­do y Aus­tra­lia, para derro­car el «Impe­rio del Mal».Un mon­ta­je de la CIA, el MI6 y el ASIS

El dis­cur­so de Ronald Reagan en Lon­dres se pro­du­ce des­pués de los escán­da­los que rodea­ron las reve­la­cio­nes de los mane­jos sucios de la CIA, reve­la­cio­nes pro­ve­nien­tes de varias comi­sio­nes inves­ti­ga­do­ras parlamentarias.

El Con­gre­so prohi­bió enton­ces a la CIA la orga­ni­za­ción de nue­vos gol­pes de Esta­do como medio de con­quis­tar mer­ca­dos. En la Casa Blan­ca, el Con­se­jo de Segu­ri­dad Nacio­nal bus­ca enton­ces otras vías que le per­mi­tan sor­tear dicha prohibición.

La comi­sión bipar­ti­dis­ta de refle­xión se cons­ti­tu­yó antes del dis­cur­so de Ronald Reagan, aun­que el man­da­to ofi­cial de la Casa Blan­ca sólo le fue entre­ga­do pos­te­rior­men­te. Ello indi­ca que aque­lla Comi­sión no res­pon­día a la pom­po­sa ambi­ción pre­si­den­cial sino que era ante­rior. El dis­cur­so no es por lo tan­to otra cosa que la jus­ti­fi­ca­ción retó­ri­ca de deci­sio­nes ya toma­das de ante­mano en líneas gene­ra­les y des­ti­na­das a su pues­ta en esce­na por par­te de la comi­sión bipartidista.

El pre­si­den­te de la comi­sión bipar­ti­dis­ta de refle­xión era el repre­sen­tan­te espe­cial de Esta­dos Uni­dos para el Comer­cio, lo cual indi­ca que el obje­ti­vo de dicha comi­sión no era pre­ci­sa­men­te pro­mo­ver la demo­cra­cia sino, según la ter­mi­no­lo­gía con­sa­gra­da, la pro­mo­ción de la «demo­cra­cia de mercado».

Este extra­ño tér­mino corres­pon­de al mode­lo esta­dou­ni­den­se: una oli­gar­quía eco­nó­mi­ca y finan­cie­ra impo­ne sus deci­sio­nes polí­ti­cas a tra­vés de los mer­ca­dos y del Esta­do fede­ral, mien­tras que los par­la­men­ta­rios y jue­ces elec­tos por el pue­blo pro­te­gen a los indi­vi­duos de la arbi­tra­rie­dad de la administración.

De los cua­tro orga­nis­mos peri­fé­ri­cos de la NED tres fue­ron con­for­ma­dos para la oca­sión. El cuar­to, el orga­nis­mo sin­di­cal (ACILS), no hubo que crear­lo por­que ya exis­tía des­de el fin de la Segun­da Gue­rra Mun­dial, aun­que había cam­bia­do de nom­bre en 1978, cuan­do se des­cu­brió que depen­día de la CIA. Esto per­mi­te dedu­cir que el CIPE, el IRI y el NDI no nacie­ron por gene­ra­ción espon­tá­nea, sino que tam­bién fue­ron crea­dos bajo los aus­pi­cios de la CIA.

Ade­más, a pesar de ser la NED una aso­cia­ción crea­da con­for­me al dere­cho esta­dou­ni­den­se no es un ins­tru­men­to de uso exclu­si­vo de la CIA sino un dis­po­si­ti­vo común con los ser­vi­cios bri­tá­ni­co (fue por eso que Reagan la anun­ció pre­ci­sa­men­te en Lon­dres) y aus­tra­liano. Esa carac­te­rís­ti­ca fun­da­men­tal nun­ca se men­cio­na a pesar de estar ente­ra­men­te con­fir­ma­da por los men­sa­jes de feli­ci­ta­ción de los pri­me­ros minis­tros Tony Blair y John Howard en oca­sión del vigé­si­mo ani­ver­sa­rio de la supues­ta «ONG».

La NED y sus ten­tácu­los son órga­nos del pac­to mili­tar anglo­sa­jón que vin­cu­la a Lon­dres, Washing­ton y Cam­be­rra, pac­to en el que se inclu­ye igual­men­te la red de inter­cep­ción elec­tró­ni­ca Eche­lon. Ade­más de la CIA, el MI6 bri­tá­ni­co y el ASIS aus­tra­liano tam­bién pue­den soli­ci­tar los ser­vi­cios de ese dispositivo.

Para escon­der esa reali­dad la NED ha pro­pi­cia­do la crea­ción, por par­te de varios alia­dos, de orga­ni­za­cio­nes aná­lo­gas que tra­ba­jan con ella. En 1988, Cana­dá se dotó de un cen­tro lla­ma­do Dere­chos & Demo­cra­cia, que se con­cen­tró sobre todo en Hai­tí y pos­te­rior­men­te en Afga­nis­tán. En 1991, el Rei­no Uni­do ins­ti­tu­yó la West­mins­ter Foun­da­tion for Demo­cracy (WFD).

El fun­cio­na­mien­to de ese orga­nis­mo públi­co está dise­ña­do según el mode­lo de la NED: su admi­nis­tra­ción está en manos de los par­ti­dos polí­ti­cos (cons­ta de 8 dele­ga­dos: 3 del Par­ti­do Con­ser­va­dor, 3 del Par­ti­do Labo­ris­ta, uno del Par­ti­do Libe­ral y el octa­vo para los demás par­ti­dos repre­sen­ta­dos en el par­la­men­to bri­tá­ni­co). La WFD fue muy acti­va en Euro­pa del Este.

Final­men­te, en 2001 la Unión Euro­pea se dotó del Euro­pean Ins­tru­ment for Demo­cracy and Human Rights (EIDHR), que des­pier­ta menos sos­pe­chas que sus homó­lo­gos. Ese órgano depen­de de Euro­Aid, diri­gi­da por un alto fun­cio­na­rio tan pode­ro­so como des­co­no­ci­do, el holan­dés Jaco­bus Richelle.

La direc­ti­va pre­si­den­cial 77

Cuan­do vota­ron la fun­da­ción de la NED, el 22 de noviem­bre 1983, los miem­bros del Con­gre­so de los Esta­dos Uni­dos igno­ra­ban que aque­lla orga­ni­za­ción ya exis­tía en secre­to, en vir­tud de una direc­ti­va pre­si­den­cial fecha­da el 14 de enero.

Aquel docu­men­to, que no fue des­cla­si­fi­ca­do has­ta 20 años más tar­de, orga­ni­za la «diplo­ma­cia públi­ca», expre­sión polí­ti­ca­men­te correc­ta para desig­nar la pro­pa­gan­da. Ins­ti­tu­ye ade­más en la Casa Blan­ca varios gru­pos de tra­ba­jo den­tro del Con­se­jo de Segu­ri­dad Nacio­nal, uno de ellos encar­ga­do de pilo­tear la NED.

Henry Kis­sin­ger, admi­nis­tra­dor de la NED. ¿Quién dijo «repre­sen­tan­te de la socie­dad civil»?El con­se­jo de admi­nis­tra­ción de la NED no es por lo tan­to otra cosa que una correa de trans­mi­sión del Con­se­jo de Segu­ri­dad Nacio­nal. En aras de sal­var las apa­rien­cias, se deci­dió que, de mane­ra gene­ral, los agen­tes o ex agen­tes de la CIA no podían figu­rar en el con­se­jo de administración.

A pesar de lo ante­rior, las cosas no pue­den estar más cla­ras. La mayo­ría de los altos fun­cio­na­rios que han desem­pe­ña­do un papel cen­tral en el Con­se­jo de Segu­ri­dad Nacio­nal han sido admi­nis­tra­do­res de la NED. En ese caso se encuen­tran, por ejem­plo, Henry Kis­sin­ger, Franck Car­luc­ci, Zbig­niew Brze­zins­ki y Paul Wol­fo­witz, per­so­na­li­da­des que la His­to­ria no recor­da­rá pre­ci­sa­men­te como idea­lis­tas de la demo­cra­cia sino como estra­te­gas cíni­cos de la violencia.

El pre­su­pues­to de la NED no pue­de ser inter­pre­ta­do de mane­ra ais­la­da ya que esa ins­ti­tu­ción reci­be ade­más ins­truc­cio­nes del Con­se­jo de Segu­ri­dad Nacio­nal para la rea­li­za­ción de accio­nes que se ins­cri­ben en el mar­co de gran­des ope­ra­cio­nes en las que par­ti­ci­pan varias agencias.

Exis­ten fon­dos, pro­ve­nien­tes esen­cial­men­te de la Agen­cia Esta­dou­ni­den­se de Ayu­da Inter­na­cio­nal (USAID), que tran­si­tan por la NED sin apa­re­cer en su pre­su­pues­to, sim­ple­men­te para dar­les un carác­ter «no guber­na­men­tal». Ade­más, la NED reci­be indi­rec­ta­men­te el dine­ro de la CIA, pre­via­men­te blan­quea­do por inter­me­dia­rios pri­va­dos como la Smith Richard­son Foun­da­tion, la John M. Olin Foun­da­tion o la Lyn­de and Harry Brad­ley Foundation.

Para eva­luar la ver­da­de­ra enver­ga­du­ra de ese pro­gra­ma habría que aña­dir al pre­su­pues­to de la NED los sub­pre­su­pues­tos corres­pon­dien­tes del Depar­ta­men­to de Esta­do, de la USAID, de la CIA y del Depar­ta­men­to de Defen­sa, lo cual resul­ta hoy en día imposible.

Cier­tos ele­men­tos cono­ci­dos per­mi­ten sin embar­go hacer­se una idea de su impor­tan­cia. En los últi­mos 5 años, Esta­dos Uni­dos gas­tó más de 1 000 millo­nes de dóla­res en aso­cia­cio­nes y par­ti­dos úni­ca­men­te en el Líbano, peque­ño Esta­do de 4 millo­nes de habi­tan­tes. Glo­bal­men­te, la mitad de esa suma la dis­tri­bu­ye­ron públi­ca­men­te el Depar­ta­men­to de Esta­do, la USAID y la NED. La otra mitad fue entre­ga­da secre­ta­men­te por la CIA y el Depar­ta­men­to de Defensa.

Este ejem­plo per­mi­te dedu­cir que el pre­su­pues­to gene­ral que Esta­dos Uni­dos dedi­ca a la corrup­ción ins­ti­tu­cio­nal se cuen­ta en dece­nas de miles de millo­nes al año. En todo caso, el pro­gra­ma equi­va­len­te de la Unión Euro­pea, que tie­ne un carác­ter ente­ra­men­te públi­co y sir­ve de apo­yo a las accio­nes esta­dou­ni­den­ses, es de 7 000 millo­nes de euros al año.

En defi­ni­ti­va, la estruc­tu­ra jurí­di­ca de la NED y el volu­men de su pre­su­pues­to ofi­cial no son más que apa­rien­cia. En esen­cia, la NED no es un orga­nis­mo inde­pen­dien­te a car­go de accio­nes lega­les que ante­rior­men­te rea­li­za­ba la CIA sino una vitri­na que el Con­se­jo de Segu­ri­dad Nacio­nal uti­li­za para garan­ti­zar los aspec­tos lega­les de ope­ra­cio­nes ilegales.

La estra­te­gia trotskista

Duran­te su eta­pa de ins­tau­ra­ción (en 1984), la NED tuvo como pre­si­den­te a Allen Weins­tein. John Richard­son ocu­pó des­pués ese pues­to duran­te 4 años (des­de 1984 has­ta 1988) y fue final­men­te reem­pla­za­do por Carl Gersh­man (des­de 1998).

Los tres tie­nen tres cosas en común. Son judíos, fue­ron miem­bros del par­ti­do trots­kis­ta Social Demo­crats USA y tra­ba­ja­ron en la Free­dom Hou­se. Todo eso tie­ne su lógi­ca. El odio al esta­li­nis­mo lle­vó a algu­nos trots­kis­tas a unir­se a la CIA para luchar con­tra los sovié­ti­cos. Y lle­va­ron a la CIA la teo­ría de la toma del poder a esca­la mun­dial, trans­po­nién­do­la a las «revo­lu­cio­nes de colo­res» y la «demo­cra­ti­za­ción». Sim­ple­men­te des­pla­za­ron la doc­tri­na trots­kis­ta apli­cán­do­la al com­ba­te cul­tu­ral ana­li­za­do por Anto­nio Grams­ci: el poder se ejer­ce en las men­tes más que por la fuer­za. Para gober­nar a las masas, una éli­te tie­ne que incul­car­les pri­me­ro una ideo­lo­gía que las pro­gra­me para que acep­ten el poder que las domina.

El Cen­tro Ame­ri­cano para la Soli­da­ri­dad de los Tra­ba­ja­do­res (ACILS)

Cono­ci­do con el nom­bre de Soli­da­rity Cen­ter, el ACILS, rama sin­di­cal de la NED, es de lejos su prin­ci­pal canal. Dis­tri­bu­ye más de la mitad de las dona­cio­nes de la NED, sus­ti­tu­yó orga­nis­mos ante­rio­res que habían tra­ba­ja­do duran­te toda la gue­rra fría en la estruc­tu­ra­ción de sin­di­ca­tos no comu­nis­tas a tra­vés del mun­do, des­de Viet­nam has­ta Ango­la pasan­do por Fran­cia y Chile.

La uti­li­za­ción de sin­di­ca­lis­tas para encu­brir ese pro­gra­ma de la CIA entra­ña de por sí una excep­cio­nal per­ver­sión. Lejos de la divi­sa mar­xis­ta «Pro­le­ta­rios de todos los paí­ses, ¡uníos!», el ACILS aso­cia los sin­di­ca­tos obre­ros esta­dou­ni­den­ses con el impe­ria­lis­mo que repri­me a los tra­ba­ja­do­res de los demás países.

Esa filial estu­vo bajo la direc­ción de un per­so­na­je sin­gu­lar, Irving Brown, des­de 1948 has­ta el falle­ci­mien­to de este últi­mo en 1989.

En 1981, Irving Brown pone a Jean-Clau­de Mailly en el pues­to de asis­ten­te del secre­ta­rio gene­ral del sin­di­ca­to fran­cés For­ce Ouvrie­re, André Ber­ge­ron. Ber­ge­ron reco­no­ce­rá que el finan­cia­mien­to de sus acti­vi­da­des pro­vie­ne de la CIA. Mailly se con­vier­te en secre­ta­rio gene­ral de FO en 2004.Algunos auto­res ase­gu­ran que Brown era hijo de un ruso blan­co cer­cano a Ale­xan­der Kerensky. Lo que sí está com­pro­ba­do es que Brown fue agen­te del OSS, el ser­vi­cio de inte­li­gen­cia esta­dou­ni­den­se, duran­te la Segun­da Gue­rra Mun­dial y que par­ti­ci­pó en la crea­ción de la CIA y del Gla­dio, la red secre­ta de la OTAN, pero se negó a asu­mir la direc­ción por­que pre­fe­ría con­cen­trar­se en su espe­cia­li­dad: los sindicatos.

Tuvo su base en Roma y pos­te­rior­men­te en París, no en Washing­ton, lo que le pro­por­cio­nó espe­cial influen­cia en la vida públi­ca de Ita­lia y Fran­cia. Al final de su vida, Brown se jac­ta­ba de haber diri­gi­do siem­pre ‑por deba­jo de la mesa- el sin­di­ca­to fran­cés For­ce Ouvrie­re, de haber mani­pu­la­do los hilos del sin­di­ca­to estu­dian­til fran­cés UNI (en cuyo seno mili­ta­ron Nico­las Sar­kozy y sus minis­tros Fran­co­is Fillon, Xavier Dar­cos, Her­vé Morin y Miche­le Alliot-Marie, así como el pre­si­den­te de la Asam­blea Nacio­nal Ber­nard Acco­yer y el pre­si­den­te de la mayo­ría par­la­men­ta­ria Jean-Fran­co­is Copé) y de haber for­ma­do per­so­nal­men­te, en el sec­tor de izquier­da, a los miem­bros de un gru­púscu­lo trots­kis­ta, como Jean-Chris­tophe Cam­ba­de­lis y el futu­ro pri­mer minis­tro fran­cés Lio­nel Jospin.

A fines de los años 1990, los miem­bros de la con­fe­de­ra­ción AFL-CIO pidie­ron cuen­tas sobre las ver­da­de­ras acti­vi­da­des del ACILS, cuya natu­ra­le­za cri­mi­nal en nume­ro­sos paí­ses ya había sido por enton­ces amplia­men­te docu­men­ta­da. Cual­quie­ra cree­ría que las cosas cam­bia­ron des­pués de aquel escán­da­lo. Pero no fue así. En 2002 y 2004, el ACILS par­ti­ci­pó acti­va­men­te en el falli­do gol­pe de Esta­do per­pe­tra­do en Vene­zue­la con­tra el pre­si­den­te Hugo Chá­vez y en el exi­to­so derro­ca­mien­to del pre­si­den­te Jean-Ber­trand Aris­ti­de en Haití.

El ACILS se encuen­tra actual­men­te bajo la direc­ción de John Swee­ney, ex pre­si­den­te de la con­fe­de­ra­ción AFL-CIO, otro per­so­na­je pro­ve­nien­te del par­ti­do trots­kis­ta Social Demo­crats USA.

El Cen­tro para la Empre­sa Pri­va­da Inter­na­cio­nal (CIPE)

El Cen­tro para la Empre­sa Pri­va­da Inter­na­cio­nal (CIPE) se con­cen­tra en la difu­sión de la ideo­lo­gía capi­ta­lis­ta libe­ral y la lucha con­tra la corrupción.

El pri­mer éxi­to del CIPE fue la trans­for­ma­ción, en 1987, del Euro­pean Mana­ge­ment Forum ‑un club de gran­des patro­nos euro­peos- en World Eco­no­mic Forum ‑el club de la cla­se diri­gen­te trans­na­cio­nal. El gran encuen­tro anual de la aris­to­cra­cia eco­nó­mi­ca y polí­ti­ca glo­bal en la esta­ción de esquí sui­za de Davos con­tri­bu­yó a for­jar un sen­ti­do de per­te­nen­cia cla­sis­ta, más allá de las iden­ti­da­des nacio­na­les de los participantes.

El CIPE es muy cui­da­do­so en cuan­to a no tener nin­gún víncu­lo de tipo estruc­tu­ral con el Foro de Davos, razón por la cual resul­ta impo­si­ble ‑al menos por el momen­to- pro­bar que World Eco­no­mic Forum esté sien­do mane­ja­do por la CIA. Les cos­ta­ría, sin embar­go, mucho tra­ba­jo a los diri­gen­tes de Davos expli­car por qué cier­tos líde­res polí­ti­cos han esco­gi­do su Forum Eco­nó­mi­co como esce­na­rio de acon­te­ci­mien­tos de la más alta impor­tan­cia si no se tra­ta­ra de ope­ra­cio­nes pla­ni­fi­ca­das por el Con­se­jo de Segu­ri­dad Nacio­nal de Esta­dos Unidos.

Por ejem­plo, en 1988, fue en Davos, no en la ONU, don­de Gre­cia y Tur­quía hicie­ron las paces. En 1989, fue en Davos don­de las dos Coreas, por un lado, y las dos Ale­ma­nias, por el otro, rea­li­za­ron su pri­me­ra cum­bre a nivel minis­te­rial, en el caso de las pri­me­ras, y su pri­me­ra cum­bre sobre la reuni­fi­ca­ción ale­ma­na. En 1992, fue tam­bién en Davos don­de Fre­de­rik de Klerk y Nel­son Man­de­la pre­sen­ta­ron jun­tos ‑por pri­me­ra vez fue­ra de Sudá­fri­ca- su pro­yec­to común para aquel país. Más increí­ble aún, fue en Davos, en 1994, des­pués del Acuer­do de Oslo, que Shi­mon Peres y Yaser Ara­fat nego­cia­ron y fir­ma­ron su apli­ca­ción en Gaza y Jericó.

El víncu­lo entre el Foro Eco­nó­mi­co de Davos y Washing­ton pasa evi­den­te­men­te por Susan K. Rear­don, ex direc­to­ra de la aso­cia­ción pro­fe­sio­nal de emplea­dos del Depar­ta­men­to de Esta­do con­ver­ti­da en direc­to­ra de la Fun­da­ción de la Cáma­ra de Comer­cio de Esta­dos Uni­dos, órgano encar­ga­do de la admi­nis­tra­ción del CIPE.

El otro éxi­to del Cen­tro para la Empre­sa Pri­va­da Inter­na­cio­nal es Trans­pa­rency Inter­na­tio­nal. Esta «ONG» fue crea­da ofi­cial­men­te por un ofi­cial de la inte­li­gen­cia mili­tar esta­dou­ni­den­se, Michael J. Hersh­man, quien es por demás admi­nis­tra­dor del CIPE y, hoy en día, uno de los res­pon­sa­bles del reclu­ta­mien­to de infor­man­tes para el FBI así como pre­si­den­te-direc­tor gene­ral de la agen­cia pri­va­da de inte­li­gen­cia Fair­fax Group.

Trans­pa­rency Inter­na­tio­nal es ante todo una facha­da para las acti­vi­da­des de la CIA en mate­ria de inte­li­gen­cia eco­nó­mi­ca. Es tam­bién un ins­tru­men­to de comu­ni­ca­ción uti­li­za­do para obli­gar a otros Esta­dos a modi­fi­car sus legis­la­cio­nes de for­ma favo­ra­ble a la aper­tu­ra de sus pro­pios mercados.

Para escon­der el ori­gen de Trans­pa­rency Inter­na­tio­nal, el CIPE recu­rrió a las habi­li­da­des del ex direc­tor de pren­sa del Ban­co Mun­dial, el neo­con­ser­va­dor Frank Vogl. Este últi­mo ins­tau­ró un Comi­té de per­so­na­li­da­des que con­tri­bu­yó a crear la ima­gen de que se tra­ta­ba de una aso­cia­ción pro­ve­nien­te de la socie­dad civil. Este comi­té de facha­da está bajo la direc­ción de Peter Eigen, ex direc­tor del Ban­co Mun­dial en el este de Áfri­ca. En 2004 y 2009, la espo­sa de Eigen fue can­di­da­ta a la pre­si­den­cia de la Repú­bli­ca Fede­ral de Ale­ma­nia por el SPD.

La acti­vi­dad de Trans­pa­rency Inter­na­tio­nal favo­re­ce los intere­ses de Esta­dos Uni­dos y no es en lo abso­lu­to con­fia­ble. En 2008 esta seu­do ONG denun­cia­ba la corrup­ción de PDVSA, la empre­sa esta­tal del petró­leo de Vene­zue­la. Basán­do­se en infor­ma­ción fal­si­fi­ca­da, Trans­pa­rency Inter­na­tio­nal situa­ba a PDVSA en la últi­ma posi­ción de la cla­si­fi­ca­ción mun­dial de empre­sas estatales.

El obje­ti­vo era evi­den­te: sabo­tear la repu­tación de una empre­sa que sir­ve de base eco­nó­mi­ca a la polí­ti­ca anti­im­pe­ria­lis­ta del pre­si­den­te vene­zo­lano Hugo Chá­vez. Al ser sor­pren­di­da en fla­gran­te deli­to de into­xi­ca­ción, Trans­pa­rency Inter­na­tio­nal se negó a con­tes­tar las pre­gun­tas de la pren­sa lati­no­ame­ri­ca­na y a modi­fi­car su pro­pio infor­me. Lo cual no tie­ne en defi­ni­ti­va nada de sor­pren­den­te si recor­da­mos que el corres­pon­sal del CIPE en Vene­zue­la, Pedro Car­mo­na, fue pre­ci­sa­men­te el per­so­na­je que Esta­dos Uni­dos puso en el poder ‑don­de no logró man­te­ner­se- duran­te el falli­do gol­pe de Esta­do con­tra Hugo Chávez.

En cier­ta for­ma, al diri­gir la aten­ción de los medios de difu­sión hacia la corrup­ción eco­nó­mi­ca, Trans­pa­rency Inter­na­tio­nal enmas­ca­ra la acti­vi­dad de la NED, que se dedi­ca a la corrup­ción polí­ti­cas de las éli­tes diri­gen­tes en bene­fi­cio de los anglosajones.

El Ins­ti­tu­to Repu­bli­cano Inter­na­cio­nal (IRI) y el Ins­ti­tu­to Nacio­nal Demo­crá­ti­co de Rela­cio­nes Inter­na­cio­na­les (NDI).

El Ins­ti­tu­to Repu­bli­cano Inter­na­cio­nal (IRI) tie­ne la misión de corrom­per a los par­ti­dos de dere­cha mien­tras que el Ins­ti­tu­to Nacio­nal Demo­crá­ti­co de Rela­cio­nes Inter­na­cio­na­les (NDI) se ocu­pa de los par­ti­dos de izquier­da. El pri­me­ro tie­ne como pre­si­den­te a John McCain y el segun­do a Made­lei­ne Albright. Estos dos per­so­na­jes no deben por lo tan­to ser con­si­de­ra­dos polí­ti­cos nor­ma­les o como un líder de opo­si­ción y una sabia reti­ra­da, sino como acti­vos res­pon­sa­bles de pro­gra­mas del Con­se­jo de Segu­ri­dad Nacional.

Tan­to el IRI como el NDI han renun­cia­do a tra­tar de con­tro­lar la Inter­na­cio­nal Libe­ral y la Inter­na­cio­nal Socia­lis­ta como vía para ejer­cer su con­trol sobre los prin­ci­pa­les par­ti­dos polí­ti­cos del mun­do. En vez de ello han pre­fe­ri­do crear orga­ni­za­cio­nes riva­les: la Unión Demo­crá­ti­ca Inter­na­cio­nal (IDU) y la Alian­za de los Demó­cra­tas (AD). La pri­me­ra tie­ne como pre­si­den­te al aus­tra­liano John Howard, con el ruso Leo­nid Goz­man de Jus­ta Cau­sa como vice­pre­si­den­te. La segun­da se encuen­tra bajo la direc­ción del ita­liano Gian­ni Ver­net­ti, quien tie­ne como copre­si­den­te al fran­cés Fran­co­is Bayrou.

El IRI y el NDI se apo­yan tam­bién en las fun­da­cio­nes polí­ti­cas vin­cu­la­das a los gran­des par­ti­dos euro­peos (6 en Ale­ma­nia, 2 en Fran­cia, una en Holan­da y otra en Sue­cia). Por otro lado, algu­nas ope­ra­cio­nes se rea­li­zan a tra­vés de mis­te­rio­sas empre­sas pri­va­das, como Demo­cracy Inter­na­tio­nal Inc. que orga­ni­zó las más recien­tes elec­cio­nes “arre­gla­das” en Afganistán.

Todo esto deja un gus­to amar­go. Esta­dos Uni­dos ha logra­do corrom­per la mayo­ría de los gran­des par­ti­dos polí­ti­cos y sin­di­ca­tos de todo el mundo.

Ex adjun­to de Rahm Ema­nuel y actual res­pon­sa­ble del NDI, Tom McMahon estu­vo en Fran­cia para orga­ni­zar las elec­cio­nes pri­ma­rias del Par­ti­do Socia​lis​ta​.La «demo­cra­cia» que Esta­dos Uni­dos pro­mue­ve con­sis­te en defi­ni­ti­va en dis­cu­tir cues­tio­nes loca­les en cada país ‑inclu­so sim­ples temas socia­les, como los dere­chos de las muje­res o de los homo­se­xua­les- mien­tras se ali­nean con Washing­ton en todas las cues­tio­nes internacionales.

Las cam­pa­ñas elec­to­ra­les se han con­ver­ti­do en espec­tácu­los en los que la NED esco­ge a los acto­res median­te la entre­ga ‑a unos sí y a otros no- de los recur­sos finan­cie­ros que nece­si­tan. La noción mis­ma de alter­nan­cia ha per­di­do su ver­da­de­ro sen­ti­do ya que la NED pro­mue­ve alter­na­ti­va­men­te uno u otro ban­do con tal de que ambos man­ten­gan la mis­ma polí­ti­ca exte­rior y de defen­sa. Tan­to en la Unión Euro­pea como en otras par­tes se escu­chan hoy lamen­tos sobre la cri­sis de la demo­cra­cia. Y los res­pon­sa­bles de esa cri­sis son, evi­den­te­men­te, la NED y Esta­dos Uni­dos. ¿Cómo pue­de cali­fi­car­se, en todo caso, un régi­men como el de Esta­dos Uni­dos, cuyo prin­ci­pal líder de opo­si­ción, John McCain, es en reali­dad emplea­do del Con­se­jo de Segu­ri­dad Nacio­nal? Cier­ta­men­te, no como democracia.

Balan­ce de un sistema

Con el tiem­po, la USAID, la NED, sus ins­ti­tu­tos saté­li­tes y sus fun­da­cio­nes inter­me­dias han dado lugar a la apa­ri­ción de una buro­cra­cia tan exten­sa como ava­ri­cio­sa. La vota­ción sobre el pre­su­pues­to de la NED da lugar, año tras año, a áspe­ros deba­tes sobre la inefi­ca­cia de ese sis­te­ma ten­ta­cu­lar y los rumo­res de mal­ver­sa­ción de fon­dos en bene­fi­cio de per­so­na­li­da­des polí­ti­cas esta­dou­ni­den­ses encar­ga­das de admi­nis­trar dichos fondos.

Con áni­mo de mejo­rar la ges­tión, se han rea­li­za­do nume­ro­sos estu­dios ten­dien­tes a medir el impac­to de esos flu­jos finan­cie­ros. Exper­tos han com­pa­ra­do las sumas des­ti­na­das a cada país con la cali­fi­ca­ción demo­crá­ti­ca de esos mis­mos paí­ses que otor­ga la Free­dom Hou­se. Y han cal­cu­la­do des­pués cuán­tos dóla­res por habi­tan­te había que gas­tar para que la cali­fi­ca­ción de un país subie­ra un punto.

Tomi­cah Tille­mann, con­se­je­ro de Hillary Clin­ton para la socie­dad civil y las demo­cra­cias emer­gen­tes, super­vi­sa el dis­po­si­ti­vo de la NED por el Depar­ta­men­to de Estado.Lo ante­rior no es, por supues­to, otra cosa que un inten­to de auto­jus­ti­fi­ca­ción. La idea de otor­gar cali­fi­ca­cio­nes en mate­ria de demo­cra­cia nada tie­ne de cien­tí­fi­ca. De for­ma tota­li­ta­ria, se par­te del prin­ci­pio que sólo exis­te una for­ma de ins­ti­tu­cio­nes demo­crá­ti­cas. Y, de mane­ra infan­til, se esta­ble­ce una dis­pa­ra­ta­da lis­ta de cri­te­rios a los que se atri­bu­yen coefi­cien­tes ima­gi­na­rios para con­ver­tir la com­ple­ji­dad social en una cifra única.

El resul­ta­do es que la gran mayo­ría de esos estu­dios mues­tran el fra­ca­so: aun­que la can­ti­dad de demo­cra­cias aumen­te en el mun­do, no pare­ce exis­tir rela­ción algu­na entre los pro­gre­sos o retro­ce­sos demo­crá­ti­cos y las sumas que gas­ta el Con­se­jo de Segu­ri­dad Nacional.

Esto con­fir­ma, por el con­tra­rio, que los obje­ti­vos reales nada tie­nen que ver con los obje­ti­vos ofi­cial­men­te anun­cia­dos. Los res­pon­sa­bles de la USAID citan, sin embar­go, un estu­dio de la uni­ver­si­dad Van­der­bilt que afir­ma que sólo las ope­ra­cio­nes de la NED cofi­nan­cia­das por la USAID han sido efi­ca­ces, ya que la USAID tie­ne una admi­nis­tra­ción rigu­ro­sa de su pre­su­pues­to. Por supues­to, este sin­gu­lar estu­dio fue finan­cia­do por… la USAID.

En todo caso, en 2003, en oca­sión de su vigé­si­mo ani­ver­sa­rio, la NED hizo un balan­ce polí­ti­co de su acción. Según ese balan­ce, la NED finan­cia­ba en aquel momen­to más de 6 000 orga­ni­za­cio­nes polí­ti­cas y socia­les en todo el mun­do, cifra que ido en aumen­to des­de aquel enton­ces. La NED reco­no­cía enton­ces haber crea­do ente­ra­men­te el sin­di­ca­to Soli­dar­norsc en Polo­nia, la Car­ta de los 77 en Che­cos­lo­va­quia y Otpor en Ser­bia. Se feli­ci­ta­ba por haber crea­do tam­bién ente­ra­men­te la radio B92 y el coti­diano Oslo­bod­jen­je en la anti­gua Yugos­la­via así como gran can­ti­dad de medios de difu­sión inde­pen­dien­tes en el Iraq «libe­ra­do».

Cam­biar de fachada

Lue­go de haber regis­tra­do un éxi­to mun­dial, la retó­ri­ca de la demo­cra­ti­za­ción ya no con­ven­ce a nadie. El pre­si­den­te Geor­ge W. Bush la des­gas­tó al abu­sar de su uso. Nadie pue­de afir­mar seria­men­te que las sub­ven­cio­nes que dis­tri­bu­ye la NED harán des­apa­re­cer el terro­ris­mo inter­na­cio­nal. Como tam­po­co es posi­ble afir­mar aho­ra que las tro­pas esta­dou­ni­den­ses derro­ca­ron a Sadam Husein para ofre­cer la demo­cra­cia a los iraquíes.

Ade­más, los ciu­da­da­nos que en el mun­do ente­ro mili­tan a favor de la demo­cra­cia son aho­ra más des­con­fia­dos. Han enten­di­do que la ayu­da que ofre­cen la NED y sus sucur­sa­les sir­ve en reali­dad para mani­pu­lar­los a ellos y a sus paí­ses. Se nie­gan, por lo tan­to, cada vez más a menu­do a acep­tar las dona­cio­nes «desin­te­re­sa­das» que estas les pro­po­nen. Así que los res­pon­sa­bles esta­dou­ni­den­ses de los dife­ren­tes cana­les de corrup­ción estu­dian cómo cam­biar nue­va­men­te de fachada.

Des­pués de los sucios mane­jos de la CIA y la trans­pa­ren­cia de la NED, apun­tan aho­ra hacia la crea­ción de una nue­va estruc­tu­ra que ven­dría a reem­pla­zar un con­jun­to ya desacreditado.

Esa estruc­tu­ra ya no esta­ría en manos de los sin­di­ca­tos, del patro­na­to y de los dos gran­des par­ti­dos polí­ti­cos esta­dou­ni­den­ses sino de mul­ti­na­cio­na­les con­ce­bi­das según el mode­lo de la Asia Foundation.

En los años 1980, la pren­sa reve­ló que la Asia Foun­da­tion era una facha­da de la CIA para la lucha con­tra el comu­nis­mo en Asia. Hubo enton­ces una refor­ma de la fun­da­ción y su admi­nis­tra­ción fue pues­ta en manos de varias trans­na­cio­na­les (Boeing, Che­vron, Coca-Cola, Levis Strauss…). Aquel cam­bio de apa­rien­cia bas­tó para pro­por­cio­nar un aspec­to no guber­na­men­tal y res­pe­ta­ble a una estruc­tu­ra que nun­ca dejó de estar al ser­vi­cio de la CIA.

Des­pués de la diso­lu­ción de la URSS, se creó tam­bién la Eura­sia Foun­da­tion, cuya misión con­sis­ti­ría en exten­der la acción secre­ta a los nue­vos Esta­dos asiáticos.

Otra dis­cu­ti­da cues­tión es la de saber si las dona­cio­nes para la «pro­mo­ción de la demo­cra­cia» deben adop­tar úni­ca­men­te la for­ma de con­tra­tos para la rea­li­za­ción de deter­mi­na­dos pro­yec­tos o la de sub­ven­cio­nes sin obli­ga­ción de resul­ta­dos. La pri­me­ra fór­mu­la ofre­ce mejor cober­tu­ra jurí­di­ca, pero la segun­da es mucho más efi­caz como estra­te­gia de corrupción.

Ante tal pano­ra­ma, la exi­gen­cia de Vla­di­mir Putin y de Vla­dis­lav Sur­kov en cuan­to a regla­men­tar el finan­cia­mien­to de las ONGs que ope­ran en Rusia es ente­ra­men­te legí­ti­ma, por muy exa­ge­ra­da y extre­ma­da­men­te meticu­losa que sea la buro­cra­cia que hayan esta­ble­ci­do para ello.

El dis­po­si­ti­vo de la NED, ins­tau­ra­do bajo la auto­ri­dad del Con­se­jo de Segu­ri­dad Nacio­nal de Esta­dos Uni­dos, no sólo está lejos de favo­re­cer los esfuer­zos demo­crá­ti­cos en el mun­do, sino que ade­más los envenena.

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