Códi­go deon­to­ló­gi­co – Iña­ki Egaña

El códi­go que han sus­cri­to tan­to los mili­tan­tes del ile­ga­li­za­do par­ti­do polí­ti­co Sor­tu como los car­gos públi­cos de la coa­li­ción Bil­du es níti­do en refe­ren­cia al uso «acti­vo de la vio­len­cia». En con­cre­to, los fir­man­tes dicen en el tex­to que fir­man «actuar uti­li­zan­do úni­ca y exclu­si­va­men­te vías/​métodos polí­ti­cos, pací­fi­cos y demo­crá­ti­cos, lo que lle­va apa­re­ja­da la opo­si­ción por todos los medios que legí­ti­ma­men­te ten­ga a su alcan­ce, a cual­quier acto o acti­vi­dad que supon­ga agre­sión o vio­la­ción a cual­quier dere­cho humano y al uso de la vio­len­cia para lograr obje­ti­vos políticos».

No pare­ce, sin embar­go, tan sen­ci­llo. Tene­mos memo­ria y recor­da­mos que, hace ape­nas unas sema­nas, el Tri­bu­nal Supre­mo espa­ñol decía que eran can­di­da­tos que con­de­na­ban la vio­len­cia de ETA, pero «uti­li­zan­do ante el terro­ris­mo la mis­ma pro­sa elíp­ti­ca y peri­frás­ti­ca de Sor­tu». Los «inde­pen­dien­tes», según el Supre­mo, eran sedi­cen­tes, es decir, fin­gi­dos. Tam­bién lo per­ci­bió el fis­cal gene­ral y el abo­ga­do del Esta­do. Dema­sia­do obvio. El Supre­mo aña­dió: «las con­de­nas de la vio­len­cia han sido inclu­so reco­men­da­das por ETA».

La fir­ma de este tex­to, a pesar de las sus­pi­ca­cias del Supre­mo, es un hecho insó­li­to en la polí­ti­ca vas­ca y qué decir de la his­pa­na, pla­ga­da de pasa­jes vio­len­tos des­de siem­pre. Espa­ña es foco de vio­len­cia per se. Des­de sus más altas ins­ti­tu­cio­nes (Esta­do, Gobierno, Ejér­ci­to, Igle­sia, con­se­jos de admi­nis­tra­ción, etc.), se ha jalea­do la vio­len­cia como una for­ma más de hacer política.

Ofre­ci­da esta nove­dad deon­to­ló­gi­ca para acla­rar las inten­cio­nes de cen­te­na­res de elec­tos, la par­te con­tra­tan­te de la pri­me­ra par­te, como dirían los her­ma­nos Marx, exi­ge a estos mis­mos elec­tos una con­de­na de las expre­sio­nes vio­len­tas de un sec­tor del pue­blo vas­co que, des­de 1961, con­si­de­ró que la vio­len­cia (lucha arma­da), era un ins­tru­men­to váli­do para la libe­ra­ción de su país.

Tan­to Bil­du como Sor­tu nacie­ron en alto el fue­go de ETA «per­ma­nen­te, gene­ral y veri­fi­ca­ble». Ello no es óbi­ce para que la par­te con­tra­tan­te de la pri­me­ra par­te pida a ambos gru­pos la con­de­na retro­ac­ti­va. Para el res­to de expre­sio­nes polí­ti­cas que un día con­for­ma­ron lo que se ha lla­ma­do izquier­da aber­tza­le his­tó­ri­ca no hay peti­cio­nes expre­sas. Dece­nas de sus diri­gen­tes están en pri­sión y las for­ma­cio­nes ile­ga­li­za­das son eso, ile­ga­les. La espa­da de Damo­cles pen­de, según la Poli­cía, sobre más de 40.000 per­so­nas «ficha­das» por ser aber­tza­les de izquier­das. Eta­rras para nume­ro­sos medios de comu­ni­ca­ción y los jue­ces que siguie­ron la este­la de Garzón.

La par­te con­tra­tan­te de la segun­da par­te de esa deli­ran­te «Noche en la Ópe­ra» va más allá que la pri­me­ra y, ligan­do con­cep­tos éti­cos con reli­gio­sos, pide un arre­pen­ti­mien­to de elec­tos y votan­tes como con­di­ción pre­via para poder hacer polí­ti­ca. Un poco irri­so­rio vis­tas las tra­yec­to­rias de quie­nes hacen polí­ti­ca en el seno de esta segun­da par­te que, en reali­dad, debe­ría ser la pri­me­ra del con­tra­to. O al revés, la con­tra­tan­te de la segun­da… ¡Uy, qué lío!

La ini­cia­ti­va deon­to­ló­gi­ca de los elec­tos de Bil­du, por salir de este embro­llo pro­pio de los Her­ma­nos Marx, podría ser tras­la­da­da a las dece­nas de miles de con­ce­ja­les, alcal­des y ele­gi­bles de las lis­tas de todos los gru­pos que han con­cu­rri­do a la elec­cio­nes en el Esta­do espa­ñol. De todos los sig­nos, de dere­cha y de izquier­da, de cen­tro y de peri­fe­ria. Rojos, azu­les, mora­dos, rosas… A todos. Sería una bue­na ini­cia­ti­va, la prue­ba del algo­dón de que Bil­du no es una agu­ja en un pajar. La pri­me­ra par­te de la par­te con­tra­tan­te ten­dría la pala­bra, para empezar.

Ima­gí­nen­se a dece­nas de miles de fir­man­tes de un códi­go éti­co con­tra la vio­len­cia. De esa mane­ra, las expre­sio­nes actua­les de tor­tu­ra y de ase­si­na­to impu­ne, por ejem­plo, serían erra­di­ca­das. Si Iña­ki Uri­be, can­di­da­to del PSOE a la alcal­día de Azpei­tia, la hubie­ra fir­ma­do, qui­zás daría cré­di­to a la denun­cia de Bea­triz Etxe­be­rria, vio­la­da con el palo de una esco­ba, según denun­cia, en una comi­sa­ría este mis­mo año. Por­que para Uri­be, según sus pala­bras, «esas infor­ma­cio­nes no tie­nen cre­di­bi­li­dad». No exis­te la tor­tu­ra. Con fra­ses como la suya se ayu­da a perpetuarla.

Si hubie­ran fir­man­do una decla­ra­ción como la de los elec­tos de Bil­du Car­men Cha­cón, Pérez Rubal­ca­ba y Rodrí­guez Zapa­te­ro, no esta­rían matan­do niños en Libia o ado­les­cen­tes en Afga­nis­tán. Por­que, ya lo ha dicho Gar­zón y una cor­te de jue­ces his­pa­nos, unos orde­nan el esce­na­rio y otros ponen las bom­bas. Unos tie­nen los dedos para fir­mar pro­cla­mas y man­da­tos, muy finos en oca­sio­nes, y los otros aprie­tan el gati­llo. Impu­ni­dad para todos.

¿Se acuer­dan…? Hace unos meses, 22 de mar­zo de 2011. Josu Erko­re­ka, jel­tza­le de tra­je y cor­ba­ta impe­ca­ble: «aval cla­ro e ine­quí­vo­co del PNV a la inter­ven­ción de Espa­ña en Libia». Tres días antes, Erko­re­ka lo sabía como un ser­vi­dor que ape­nas abre los perió­di­cos, unos niños more­nos eran los pri­me­ros efec­tos cola­te­ra­les, mor­ta­les, de las fuer­zas «paci­fi­ca­do­ras». Ay, seño­res Erko­re­ka, Urku­llu, Bil­bao… ¿por qué no fir­man ese códi­go éti­co con­tra la violencia?

Pura hipo­cre­sía la de uste­des. Dele­gan en sub­con­tra­tas el ejer­ci­cio de la vio­len­cia. Cuan­to más lejos mejor para no sufrir los efec­tos de la onda expan­si­va. Es un error lla­mar­se Moha­med, Yasin, Abdu­llah, Nai­la, Sai­ra, Fati­ma, Zami­ra, Tarik… Vues­tras vidas, cha­va­les, no valen un cén­ti­mo. No tenéis nom­bre ni siquie­ra en las noti­cias. No tenéis padres, her­ma­nas, her­ma­nos, jugue­tes, infan­cia. Mejor no haber naci­do. Sólo los Eduar­dos, Josus, Marías, Anto­nios, etc. tie­nen dere­cho a un fune­ral digno. Con ban­de­ra y meda­lla póstuma.

En 2009, des­pués de la ofen­si­va mili­tar de Israel con­tra Gaza en la que murie­ron 1.400 pales­ti­nos, Tel Aviv com­pró a Espa­ña miles de nue­vas armas, bom­bas y cohe­tes. Los pales­ti­nos siguen murien­do ¿Por qué no fir­man minis­tros, miem­bros de los con­se­jos de admi­nis­tra­ción de esas más de 200 empre­sas impli­ca­das, ban­que­ros… un códi­go anti-vio­len­cia? No esta­ría de más. Aplau­di­ría. Sin tan­ta letra como el exi­gi­do a Bil­du. Con una fra­se sería suficiente.

Si otros hubie­ran fir­ma­do la decla­ra­ción hace sólo ocho años, se habrían aho­rra­do, por ejem­plo, la res­pon­sa­bi­li­dad sobre cen­te­na­res de miles de muer­tos en Iraq, muchos de ellos niños. Ana Pala­cios, Ace­bes, Aznar, Tri­llo, Rajoy… sólo una fir­ma de un docu­men­to con­tra la vio­len­cia y todo habría sido dis­tin­to. De ver­dad que sí. Habría creí­do a pies jun­ti­llas en sus inten­cio­nes, en el recha­zo a la vio­len­cia, en su com­pro­mi­so con la paz. En el docu­men­to de la segun­da par­te contratante.

Si nos vamos al códi­go deon­to­ló­gi­co retro­ac­ti­vo, ¿lo fir­ma­rían Feli­pe Gon­zá­lez, Pepe Barrio­nue­vo, Ramón Jáu­re­gui, Txi­ki Bene­gas, Adol­fo Suá­rez, Mar­tín Villa? Retro­ce­da­mos unos días en las cuen­tas del rosa­rio. Sólo unos días. Javier Sola­na, Milans del Bosch, Inies­ta Cano, Cas­si­ne­llo, Bru­ne­te, Teje­ro, Cor­cue­ra, Sáenz de San­ta­ma­ría… la OTAN espa­ño­la en Koso­vo y Bos­nia, hace quin­ce años. Repar­tien­do la muer­te a dies­tro y siniestro.

En fin, un embro­llo. Ya lo dijo Grou­cho: «Haga el favor de poner aten­ción en la pri­me­ra cláu­su­la por­que es muy impor­tan­te. Dice que… la par­te con­tra­tan­te de la pri­me­ra par­te será con­si­de­ra­da como la par­te con­tra­tan­te de la pri­me­ra par­te». Todo enre­do tie­ne su solu­ción corres­pon­dien­te. ¿No era el sím­bo­lo de Bil­du una made­ja colo­ri­da que se iba desenrollando?

A lo dicho. Soy un humil­de escri­bi­dor que, aun­que no me gano la vida jun­tan­do letras, ni siquie­ra ima­gi­nán­do­las, ten­go mis sue­ños. Y uno de ellos, ya lo habrán adi­vi­na­do, es salir de esta espi­ral que nos inva­de des­de hace dema­sia­do tiem­po. Para ello nada mejor que la pro­pues­ta ante­rior. Reno­va­da. Que ese códi­go éti­co que han fir­ma­do los elec­tos de Bil­du se extien­da al res­to de for­ma­cio­nes polí­ti­cas. Que popu­la­res, socia­lis­tas, jel­tza­les, comu­nis­tas, etc. lo fir­men. A ver si así, al mar­gen de pedir­le a ETA lo que se le pide, dejan de morir tan­tos niños y adul­tos por todo el mun­do. Que ETA se ha res­pon­sa­bi­li­za­do de la muer­te de 829 per­so­nas. Muchas. Pero el res­to ¿de cuán­tas? De cien­tos de miles. Has­ta aho­ra escon­di­das deba­jo de la alfombra.

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