Kukutza reca­ba un amplio res­pal­do ciu­da­dano ante la ame­na­za de derri­bo.

Cien­tos de per­so­nas se han mani­fes­ta­do en Bil­bo en defen­sa del gaz­tetxe Kukutza, que el Ayun­ta­mien­to de la capi­tal pre­ten­de derri­bar
El barrio bil­baino de Erre­kal­de, que se encuen­tra inmer­so en sus fies­tas, fue esce­na­rio ayer de una masi­va kale­ji­ra en favor de una de sus señas de iden­ti­dad, Kukutza Gaz­tetxea, un pro­yec­to que se ha con­ver­ti­do en un refe­ren­te cul­tu­ral en el ámbi­to de Bil­bo y de Eus­kal Herria. Una ini­cia­ti­va popu­lar a la que ace­cha una orden de des­alo­jo y derri­bo para edi­fi­car vivien­das libres.

Gara, Bil­bo * E.H

Erre­kal­de salió ayer a la calle para defen­der su gaz­tetxe, pero no fue­ron sólo sus veci­nos los que rei­vin­di­ca­ron la super­vi­ven­cia de Kukutza; tam­bién lo hicie­ron otros agen­tes socia­les, polí­ti­cos y cul­tu­ra­les de Bil­bo y de otros pun­tos de Eus­kal Herria. Des­de la pla­za has­ta el local auto­ges­tio­na­do se recla­mó el man­te­ni­mien­to de un pro­yec­to gra­cias al que es posi­ble dis­fru­tar de con­cier­tos, tea­tro, mala­ba­res… que alber­ga la úni­ca escue­la de cir­co de Biz­kaia, un come­dor vege­ta­riano que ofre­ce menús a cin­co euros, un aula de dan­za, sir­ve de local de ensa­yo a ban­das loca­les, se fabri­ca cer­ve­za de mane­ra arte­sa­nal, se inter­cam­bia ropa o tam­bién sir­ve de resi­den­cia a diez jóve­nes.
Empla­za­do en la anti­gua fábri­ca de Cere­zo que lle­va cerra­da des­de hace medio siglo, Kukutza es el ter­cer cen­tro social ocu­pa­do en Erre­kal­de. «Hace tre­ce años entra­mos en este edi­fi­cio y a base de sudor, esfuer­zo, ilu­sión, com­pro­mi­so y ayu­da del barrio fui­mos sacan­do dece­nas de tone­la­das de escom­bro para que hoy en día Kukutza esté lleno de vida», recor­da­ron. Inci­die­ron en que duran­te ese tiem­po no han encon­tra­do nin­gu­na tra­ba por par­te del Ayun­ta­mien­to.
Lo curio­so, y así lo denun­cia­ron los veci­nos, es que se quie­ra demo­ler el gaz­tetxe, cuyo tra­ba­jo ha sido elo­gia­do por dife­ren­tes agen­tes, mien­tras sigue sin derri­bar­se el via­duc­to de la A‑8, «ese mons­truo de cemen­to que nos impi­de ver el cie­lo».
A raíz del pro­ce­so de ela­bo­ra­ción del nue­vo Plan Gene­ral de Orde­na­ción Urba­na (PGOU) de Bil­bo, la Aso­cia­ción de Veci­nos ya ade­lan­tó que, ante la fal­ta de equi­pa­mien­tos, su inten­ción era pedir el cam­bio de uso de varias par­ce­las de sue­lo urba­ni­za­ble a sue­lo de uso social. Una de ellas sería la que ocu­pa Kukutza, que en 1996 pasó de indus­trial a resi­den­cial des­pués de que dos años antes fue­ra adqui­ri­da.
Aho­ra, la cons­truc­to­ra Cabi­sa SA quie­re des­alo­jar y derri­bar el gaz­tetxe para edi­fi­car un blo­que de seis plan­tas de vivien­da libre. La Asam­blea de Kukutza ha denun­cia­do que «recien­te­men­te» la com­pa­ñía domi­ci­lia­da en Bara­kal­do obtu­vo la orden de des­alo­jo y que el 27 de mayo soli­ci­tó en el Con­sis­to­rio bil­baino una licen­cia de derri­bo. Al ser un solar con tie­rras con­ta­mi­na­das, Medio Ambien­te de Lakua debe redac­tar un infor­me y, si el Gobierno auto­nó­mi­co da su plá­cet, los res­pon­sa­bles muni­ci­pa­les ten­drán que otor­gar el per­mi­so soli­ci­ta­do.



Una cons­truc­ción no jus­ti­fi­ca­da.…
Quie­nes defien­den la per­vi­ven­cia del pro­yec­to auto­ges­tio­na­do esti­man que no está jus­ti­fi­ca­da la edi­fi­ca­ción de un nue­vo blo­que de vivien­das en esa zona de la capi­tal viz­cai­na. En un estu­dio del Ayun­ta­mien­to, de 2009, se advier­te que en Erre­kal­de hay 21.050 vivien­das, de las que 1.937 están vacías, en un barrio en el que de 1987 a 2009 des­cen­dió la pobla­ción en más de 3.800 habi­tan­tes. La pre­gun­ta que se hacen es por qué se ha pre­vis­to cons­truir «en épo­ca de cri­sis, más de diez blo­ques de vivien­das libres en zonas como Arta­za­be­rri, Itu­rri­go­rri o la calle La Paz, si somos menos».
Ayer, de nue­vo, Kukutza Gaz­tetxea empla­zó al alcal­de, el jel­tza­le Iña­ki Azku­na, a enta­blar «un diá­lo­go para encon­trar solu­cio­nes que per­mi­tan que este espa­cio no sea demo­li­do y siga con su acti­vi­dad, tal y como vie­ne desa­rro­llan­do des­de hace tre­ce años».
«Kukutza sigue sien­do nues­tro sue­ño. Tene­mos mucho que mejo­rar, segu­ro. Pero para eso ‑pre­ci­sa­ron- nece­si­ta­mos que Kukutza siga pal­pi­tan­do». Ade­más, advir­tie­ron a los res­pon­sa­bles de la cons­truc­to­ra Cabi­sa SA

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