¿El neo-neo­co­lo­nia­lis­mo? – Mumia Abu Jamal

Mien­tras la Pri­ma­ve­ra Ára­be va mutan­do al Verano Ára­be, las fuer­zas del lejano pasa­do colo­nial resur­gen como los vam­pi­ros des­de sus criptas.

Los explo­ta­do­res euro­peos y esta­dou­ni­den­ses, usan­do reso­lu­cio­nes de la ONU y la OTAN como hojas de parra, lan­zan una llu­via de muer­te y deso­la­ción a nom­bre de la pro­tec­ción de los civi­les. Pero el hecho de que hace unos meses estas mis­mas fuer­zas esta­ban en la cama con los mis­mos dic­ta­do­res que aho­ra denun­cian, nos mues­tra que otra cosa está pasando.

Una cosa es segu­ra y dos cosas son cier­tas: No es la pro­tec­ción de los civi­les árabes.

Esto se ve cuan­do los jóve­nes pales­ti­nos avien­tan pie­dras a los israe­líes arma­dos con ame­tra­lla­do­ras y tanques.

Cuan­do el pre­si­den­te esta­dou­ni­den­se se atre­vió a men­cio­nar las fron­te­ras de 1967 como un pun­to de nego­cia­ción, el pre­si­den­te israe­lí Ben­ja­mín Netan­yahu sim­ple­men­te le dijo en tér­mi­nos diplo­má­ti­cos: Vete al carajo.

En momen­tos como estos, uno se pre­gun­ta: ¿Cuál es el poder mun­dial y cuál es el satélite?

En el céle­bre dis­cur­so del Cai­ro de 2009, el pre­si­den­te Barack Hus­sein Oba­ma cau­ti­vó a las éli­tes del mun­do musul­mán al pro­cla­mar ante un fuer­te aplau­so: Cual­quier orden mun­dial que ele­va a una nación o a un gru­po de per­so­nas sobre otro, inevi­ta­ble­men­te fracasará.

Obvia­men­te no se refe­ría a Israel, que tie­ne per­mi­ti­do bom­bar­dear a los pales­ti­nos des­de sus F‑14s , cons­truir muros que lle­gan al cie­lo en regio­nes pales­ti­nas, y ocu­par y colo­ni­zar su terri­to­rio a su anto­jo, mien­tras Esta­dos Uni­dos ape­nas dice una palabra.

El difun­to Gene­ral y Pre­si­den­te Char­les de Gau­lle una vez dijo: “Dado que un polí­ti­co nun­ca cree lo que dice, se sor­pren­de cuan­do otros le creen”.

Des­pués del dis­cur­so del Cai­ro con sus pro­me­sas flo­ri­das de una nue­va rela­ción con el mun­do musul­mán, las expec­ta­ti­vas vola­ron como come­tas en la primavera.

Dos años des­pués, tras la devas­ta­ción de Irak y Afga­nis­tán, la embes­ti­da con­tra Pakis­tán, y el bom­bar­deo de bebés en Trí­po­li, las ilu­sio­nes se desvanecen.

Se tra­ta de lo que siem­pre ha tra­ta­do: el petróleo.

Des­de el corre­dor de la muer­te soy Mumia Abu-Jamal.

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