Capi­ta­lis­mo: Una empre­sa de ladro­nes comu­nes dis­fra­za­da de «civilización»-IAR

Resu­mi­do, el capi­ta­lis­mo no es nada más que una empre­sa de ladro­nes comu­nes, que nive­ló a esca­la pla­ne­ta­ria un «sis­te­ma» (eco­nó­mi­co, polí­ti­co y social) para lega­li­zar y legi­ti­mar con leyes e ins­ti­tu­cio­nes un robo masi­vo y pla­ne­ta­rio de tra­ba­jo social y de recur­sos natu­ra­les, dis­fra­za­do de «eco­no­mía mundial». 

Si yo quie­ro enten­der lo que está pasan­do con la eco­no­mía del sis­te­ma capi­ta­lis­ta ¿A quién voy a leer? 

¿A un ana­lis­ta ideo­lo­gi­za­do de izquier­da, que cada dos pala­bras dice «mue­ra la derecha»? 

¿A un ana­lis­ta de dere­cha que ana­li­za la eco­no­mía capi­ta­lis­ta «sin el sis­te­ma» capitalista? 

El cóc­tel segu­ra­men­te ter­mi­na­rá en una con­fu­sión: Voy a ter­mi­nar cre­yen­do que la eco­no­mía en una cien­cia de «dere­cha», sin nada que ver con la pobre­za ni con el res­to de los pro­ce­sos de domi­na­ción del hom­bre por el hom­bre que se suce­den en el mundo.

Hay una ter­ce­ra alternativa: 

Leer a los voce­ros de los due­ños del cir­co capi­ta­lis­ta. Los que cuen­tan la reali­dad del robo a tra­vés de sus pro­pias con­tra­dic­cio­nes y lucha por los mer­ca­dos y el poder. 

En eco­no­mía, el cora­zón estra­té­gi­co del sis­te­ma capi­ta­lis­ta, no exis­ten ni la ver­dad ni la men­ti­ra (son sólo mora­lis­mos anti­té­ti­cos para con­tro­lar cere­bros), sino que exis­ten situa­cio­nes obje­ti­vas e intere­ses comer­cia­les que deter­mi­nan el qué y el para qué de los pro­ce­sos económicos.

Y hay que tener en cuen­ta un prin­ci­pio pro­ba­do por la his­to­ria: La gue­rras mili­ta­res no se hacen para matar (la muer­te es solo un emer­gen­te del robo) sino para domi­nar paí­ses, apo­de­rar­se de sus recur­sos y sus mer­ca­dos y robar­los con total impu­ni­dad. Toda la his­to­ria del capi­ta­lis­mo (y de los sis­te­mas impe­ria­les que lo pre­ce­die­ron) está mar­ca­da por esa diná­mi­ca (Ver: Ope­ra­cio­nes psi­co­ló­gi­cas: Su men­te está sien­do con­tro­la­da por exper­tos ).

Como defi­ni­ción el capi­ta­lis­mo no es sola­men­te un mode­lo eco­nó­mi­co, sino un sis­te­ma de domi­na­ción mun­dial  esta­ble­ci­do como civi­li­za­ción única.

En el actual dise­ño de «eco­no­mía mun­dial tras­na­cio­na­li­za­da» no son (en for­ma prác­ti­ca) los gobier­nos ni los paí­ses quie­nes deci­den cuán­to se pro­du­ce y para quién se pro­du­ce a esca­la mun­dial, sino las cor­po­ra­cio­nes y los ban­cos tras­na­cio­na­les que tie­nen el domi­nio sobre las tres estruc­tu­ras eco­nó­mi­cas bási­cas del sis­te­ma capi­ta­lis­ta: La estruc­tu­ra de pro­duc­ción, la estruc­tu­ra de comer­cia­li­za­ción y la estruc­tu­ra finan­cie­ra.

Esta diná­mi­ca fun­cio­nal arro­ja la pri­me­ra con­tra­dic­ción his­tó­ri­ca del sis­te­ma: El capi­ta­lis­mo solo pro­du­ce para quien pue­de pagar por los bie­nes y ser­vi­cios pro­du­ci­dos. La pro­duc­ción (con­tro­la­da por las cor­po­ra­cio­nes trans­na­cio­na­les) no está orien­ta­da por la bús­que­da del bien social sino por la bús­que­da de la ren­ta­bi­li­dad empre­sa­rial capitalista.

Esta asi­me­tría fun­cio­nal (del tra­ba­jo social y la apro­pia­ción indi­vi­dual) es la cla­ve deter­mi­nan­te de la exis­ten­cia de ricos y pobres, de inclui­dos y exclui­dos, de emplea­dos y des­ocu­pa­dos, den­tro de la pirá­mi­de his­tó­ri­co fun­cio­nal del sis­te­ma capi­ta­lis­ta nive­la­do como «civi­li­za­ción única».

Es más, la lla­ma­da «civi­li­za­ción» capi­ta­lis­ta, sus ins­ti­tu­cio­nes, sus sis­te­mas polí­ti­cos y jurí­di­cos, su cul­tu­ra, sus reglas mora­les, sus cre­dos reli­gio­sos, su arte, su arqui­tec­tu­ra, sus ciu­da­des, sus uni­ver­si­da­des, sus cons­truc­cio­nes filo­só­fi­cas, fue­ron edi­fi­ca­das a par­tir del robo y la escla­vi­za­ción de seres huma­nos.

¿Dón­de está el «curro»?

Todo en el sis­te­ma capi­ta­lis­ta, nace y empie­za por el robo. O sea, empie­za por la eco­no­mía. Y lue­go, como decía Hau­ser, vie­ne la abs­trac­ción, polí­ti­ca, social y cul­tu­ral, para dis­fra­zar el robo.

En la Argen­ti­na se dice popu­lar­men­te ¿«Dón­de está el curro» (que sig­ni­fi­ca «dón­de está el nego­cio»), para des­cu­brir la esta­fa que sub­ya­ce detrás del dis­cur­so abs­trac­to y retor­ci­do de la tec­no­cra­cia eco­nó­mi­ca de la City económica.

Fue­ra del bar­niz «aca­de­mi­cis­ta» que se estu­dia en las uni­ver­si­da­des de eco­no­mía (que for­man a los teo­ri­za­do­res del robo), los pro­ce­sos eco­nó­mi­cos están moto­ri­za­dos por los nego­cios y la espe­cu­la­ción finan­cie­ra de la más baja cala­ña intelectual.

Les gra­fi­co con una anécdota:

En la Argen­ti­na, el gene­ral Juan Domin­go Perón, uno de los más bri­llan­tes cere­bros estra­té­gi­cos de Amé­ri­ca Lati­na, era un maes­tro en con­ver­tir en sim­ple lo com­ple­jo (lleno de aca­de­mi­cis­mo y pre­jui­cio «cul­tu­ro­so»).

Des­pués de tener entre­vis­tas con tec­nó­cra­tas de la eco­no­mía, decía: «Ya habla­ron los téc­ni­cos. Aho­ra trái­gan­lo a Miran­da». Miran­da, era su ase­sor prin­ci­pal, un genio auto­di­dac­ta de la eco­no­mía prác­ti­ca. La úni­ca uni­ver­si­dad que había cur­sa­do era su expe­rien­cia como com­pra­dor y ven­de­dor de chatarra. 

Miran­da se encar­ga­ba de tra­du­cir, en núme­ros prác­ti­cos, la farra­go­sa abs­trac­ción dis­cur­si­va de los «macro» eco­no­mis­tas, don­de lo úni­co que es real son los núme­ros, la dife­ren­cia mate­má­ti­ca del robo capi­ta­lis­ta, tra­du­ci­do en ren­ta­bi­li­dad comer­cial del sis­te­ma empre­sa­rial y finan­cie­ro que con­tro­la todo el sis­te­ma eco­nó­mi­co productivo.

La impu­ni­dad

Si el capi­ta­lis­ta dije­ra la ver­dad abier­ta (su úni­co men­sa­je efec­ti­vo y real que es el robo), las masas lo col­ga­rían a los cin­co segundos.

Así como al usu­re­ro lo pro­te­gen las leyes y la poli­cía, la exis­ten­cia impu­ne del sis­te­ma capi­ta­lis­ta solo se jus­ti­fi­ca por la exis­ten­cia de los Esta­dos impe­ria­lis­tas (con EEUU a la cabe­za) con sus apa­ra­tos mili­ta­res y sus arse­na­les nuclea­res rodean­do como un ani­llo de muer­te a paí­ses y recur­sos estratégicos. 

Si las mayo­rías toma­ran con­cien­cia del macro-robo capi­ta­lis­ta no habría refu­gio en todo el mun­do para pro­te­ger a los empre­sa­rios y ban­que­ros de la ira popu­lar.

Por eso el capi­ta­lis­mo inven­tó y le dio iden­ti­dad y esca­las de «pres­ti­gio» a la cul­tu­ra, a las uni­ver­si­da­des, y más recien­te­men­te a los medios de comu­ni­ca­ción. Son los gran­des ocul­ta­do­res y legi­ti­ma­do­res del robo capi­ta­lis­ta eje­cu­ta­do a esca­la masi­va y con total impunidad. 

Las fuen­tes

En este esce­na­rio, mar­ca­do por la abs­trac­ción del robo en nive­les cul­tu­ra­les y polí­ti­cos, y para enten­der cómo fun­cio­na la eco­no­mía capi­ta­lis­ta no hay que ir a los medios alter­na­ti­vos sino a los repre­sen­tan­tes perio­dís­ti­cos más influ­yen­tes del sis­te­ma que con­tro­la la eco­no­mía mun­dial des­de Wall Street y las metró­po­lis finan­cie­ras europeas. 

Quien se intere­se en la inves­ti­ga­ción de sis­te­mas y pro­ce­sos eco­nó­mi­cos pro­duc­ti­vos (tan­to de las poten­cias cen­tra­les como de los paí­ses peri­fé­ri­cos) podrá com­pro­bar que tan­to los recur­sos natu­ra­les como los sis­te­mas de pro­duc­ción y de comer­cia­li­za­ción a esca­la glo­bal están hege­mo­ni­za­dos por no más de 200 ban­cos y cor­po­ra­cio­nes empre­sa­rias trans­na­cio­na­les cuyas casas cen­tra­les se encuen­tran en EEUU o Europa.

Estos gigan­tes «diver­si­fi­ca­dos» e inter­ac­ti­vos (liga­dos a tra­vés de infi­ni­tos vasos comu­ni­can­tes) de la pro­duc­ción, el comer­cio y las finan­zas mun­dia­les, están lide­ra­dos por los 30 pri­me­ros pri­me­ros con­sor­cios tras­na­cio­na­les que coti­zan en el índi­ce Dow Jones de Wall Street, el cen­tro finan­cie­ro del capi­ta­lis­mo a nivel mundial. 

Den­tro de esta lógi­ca eco­nó­mi­ca fun­cio­nal del capi­ta­lis­mo, los Esta­dos capi­ta­lis­tas (tan­to del mun­do impe­rial como del mun­do depen­dien­te) solo cum­plen una fun­ción regu­la­do­ra y orde­na­do­ra (ela­bo­ra­ción de leyes, cobros de impues­tos, gober­na­bi­li­dad polí­ti­ca y jurí­di­ca, etc) sobre la acti­vi­dad eco­nó­mi­ca desa­rro­lla­da por las cor­po­ra­cio­nes pri­va­das que hege­mo­ni­zan las deci­sio­nes y el con­trol sobre los recur­sos natu­ra­les, la pro­duc­ción y la comer­cia­li­za­ción de los bie­nes y ser­vi­cios que con­su­me la gené­ri­ca­men­te lla­ma­da «huma­ni­dad».

Si yo quie­ro enten­der eco­no­mía capi­ta­lis­ta ten­go que leer (razo­na­da­men­te y sepa­ran­do los núme­ros reales del pala­bre­río) a los repre­sen­tan­tes perio­dís­ti­cos de los ladro­nes. Es decir a los ana­lis­tas y medios eco­nó­mi­cos más «pres­ti­gio­sos y creí­bles» del sistema. 

Por ejem­plo: En The Wall Street Jour­nalThe Finan­cial Times están sin­te­ti­za­dos las visio­nes macro­eco­nó­mi­cas y finan­cie­ras de las metró­po­lis impe­ria­les domi­nan­tes: Wal Street, la euro­zo­na y las metró­po­lis asiáticas.

Es más, en las pági­nas del finan­cie­ro esta­dou­ni­den­se y del bri­tá­ni­co, se pue­de hacer un segui­mien­to (iden­ti­fi­can­do los gru­pos) de la gue­rra eco­nó­mi­ca de EEUU y Euro­pa por el con­trol de los mer­ca­dos y del sis­te­ma financiero.

El deco­di­fi­ca­dor

En el sis­te­ma capi­ta­lis­ta está todo a la vis­ta. Los direc­to­rios los acti­vos empre­sa­ria­les, las fac­tu­ra­cio­nes, las ganan­cias y las for­tu­nas per­so­na­les están por Inter­net. Se pue­den ras­trear los pro­ce­sos, veri­fi­car (en cifras numé­ri­cas) como ban­cos y empre­sas tras­na­cio­na­les con­tro­lan el comer­cio interno, el comer­cio exte­rior y el sis­te­ma finan­cie­ro de los paí­ses (tan­to cen­tra­les como periféricos).

Con sólo leer y com­pa­rar los núme­ros, las «inver­sio­nes» y el sal­do ren­ta­ble, se pue­de veri­fi­car y hacer un segui­mien­to de la depre­da­ción eco­nó­mi­ca (la trans­fe­ren­cia de rique­za y de recur­sos) que rea­li­zan los con­glo­me­ra­dos capi­ta­lis­tas mul­ti­na­cio­na­les que con­tro­lan gobier­nos y países.

Todos esos pro­ce­sos (pasi­bles de ser estu­dia­dos y com­pren­di­dos lógi­ca­men­te), per­ma­ne­cen ocul­tos y sin com­pren­sión masi­va por dos razo­nes prin­ci­pa­les: Los ana­lis­tas de dere­cha los defor­man o los dis­fra­zan, y los ana­lis­tas de izquier­da (sal­vo excep­cio­nes) no se dedi­can a los núme­ros sino a la ideo­lo­gía.

Y como el mun­do capi­ta­lis­ta se divi­de (anti­té­ti­ca­men­te) entre «izquier­da» y «dere­cha», las mayo­rías que­dan sin nin­gu­na posi­bi­li­dad de cono­cer como fun­cio­na el «gran robo» mun­dial del capi­ta­lis­mo lega­li­za­do y legi­ti­ma­do por las pro­pias ins­ti­tu­cio­nes (cul­tu­ra­les, polí­ti­cas y mediá­ti­cas) que creó para ese fin.

Como dice un exper­to: El capi­ta­lis­mo es un libro abier­to, sólo que hay que tener un deco­di­fi­ca­dor y la volun­tad para enten­der los procesos. 

El nue­vo sis­te­ma de dominio

Para cum­plir con sus obje­ti­vos de domi­na­ción impe­rial (orien­ta­da a la depre­da­ción eco­nó­mi­ca y a la con­quis­ta de mer­ca­dos) el sis­te­ma capi­ta­lis­ta uti­li­zó his­tó­ri­ca­men­te (y sigue uti­li­zan­do) dos téc­ni­cas bási­cas com­bi­na­das: El pen­sa­mien­to indi­vi­dua­lis­ta (como matriz de con­duc­ta social orien­ta­da a impo­ner la con­cien­cia ato­mi­za­da impe­rial por sobre la con­cien­cia nacio­nal de los paí­ses y socie­da­des con­quis­ta­das) y la des­apa­ri­ción de la fron­te­ra entre el domi­na­dor y el domi­na­do (orien­ta­da a impo­ner al domi­na­do el pen­sa­mien­to y la ideo­lo­gía del dominador).

Median­te la publi­ci­dad comer­cial (la ideo­lo­gía del con­su­mo) y la socie­dad de con­su­mo (la con­duc­ta con­su­mis­ta), el sis­te­ma capi­ta­lis­ta nive­ló (en una fase de su desa­rro­llo his­tó­ri­co) una «con­cien­cia uni­ver­sal» basa­da y adap­ta­da a los esque­mas fun­cio­na­les del mer­ca­do y a la bús­que­da de ren­ta­bi­li­dad comer­cial capitalista. 

Los teó­ri­cos de la izquier­da solo han lle­ga­do a la raíz «eco­no­mi­cis­ta» y «mili­ta­ris­ta» del sis­te­ma capi­ta­lis­ta sin ahon­dar en el rol fun­cio­nal que cum­plen los medios de comu­ni­ca­ción y la socie­dad de con­su­mo en el esque­ma del domi­nio sin el uso de las armas.

Hoy el sis­te­ma capi­ta­lis­ta, masi­va­men­te y a nivel pla­ne­ta­rio, ya no domi­na con ejér­ci­tos mili­ta­res sino con ejér­ci­tos mediá­ti­cos y téc­ni­cas de mani­pu­la­ción cere­bral orien­ta­das al direc­cio­na­mien­to de con­duc­ta masi­va con fines de con­trol polí­ti­co y social.

Des­trui­do el Esta­do nacio­nal (la barre­ra de con­ten­ción terri­to­rial del capi­ta­lis­mo tras­na­cio­nal) y sus­ti­tui­da la «con­cien­cia social» por la «con­cien­cia indi­vi­dual», se rom­pe toda esca­la de per­te­nen­cia de los indi­vi­duos a una par­ti­cu­lar línea his­tó­ri­ca de socie­dad, fami­lia, len­gua, cul­tu­ra, tra­di­cio­nes y creen­cias (pro­pias de un país y de sus fron­te­ras geo­grá­fi­cas) para con­ver­tir­los en ter­mi­na­les fun­cio­na­les de una «con­cien­cia uni­ver­sal» con­su­mis­ta del sis­te­ma capi­ta­lis­ta nive­la­do a esca­la pla­ne­ta­ria como «civi­li­za­ción úni­ca».

De mane­ra tal que, duran­te la vigen­cia del capi­ta­lis­mo «trans­na­cio­nal», el esque­ma refe­ren­cial de «socia­li­za­ción» de los indi­vi­duos ya no se para­me­tran en los «valo­res loca­les» socia­les, his­tó­ri­cos y cul­tu­ra­les de cada país, sino en los «valo­res uni­ver­sa­les» expre­sa­dos por for­mas del con­su­mo de pen­sa­mien­to social, modas, etc, enmar­ca­dos en la con­cien­cia individualista.

Esta nive­la­ción de con­duc­ta y pen­sa­mien­to social indi­vi­dua­lis­ta (que se pue­de con­fir­mar en lo que refle­jan a nivel pla­ne­ta­rio las gran­des cade­nas infor­ma­ti­vas y la pro­pia Inter­net) per­mi­te alie­nar y «des-socia­li­zar» al indi­vi­duo de su entorno natu­ral y social (extra­ña­mien­to) y con­ver­tir­lo en una pie­za fun­cio­nal des­ti­na­da a con­su­mir los dife­ren­tes pro­duc­tos y pro­gra­mas que el sis­te­ma capi­ta­lis­ta uti­li­za para gene­rar ren­ta­bi­li­dad y domi­nar a esca­la planetaria.

El obje­ti­vo final es con­ver­tir y nive­lar pla­ne­ta­ria­men­te al ser en una célu­la fun­cio­nal del macro robo capi­ta­lis­ta de la socie­dad de con­su­mo masi­fi­ca­da tam­bién como «ideo­lo­gía úni­ca».

Com­prar bara­to y ven­der caro

La eco­no­mía del capi­ta­lis­mo empie­za con dos fra­ses: Com­pro bara­to y ven­do caro.

Com­pro mano de obra bara­ta (la explo­ta­ción del hom­bre por el hom­bre), com­pro bara­to y con­tro­lo toda la pro­duc­ción (medios eco­nó­mi­cos), con­tro­lo todo el mer­ca­do (la comer­cia­li­za­ción), con­tro­lo todo el sis­te­ma finan­cie­ro (la mone­da), com­pro accio­nes bara­tas y las ven­do caras (la espe­cu­la­ción finan­cie­ra) con­tro­lo todo el comer­cio exte­rior (el mer­ca­do inter­na­cio­nal) eva­do o pago impues­tos irri­so­rios (con­trol de gobier­nos), y lue­go ven­do la pro­duc­ción al pre­cio más caro (la hege­mo­nía mono­pó­li­ca de la economía). 

La dife­ren­cia mate­má­ti­ca resul­tan­te de esta ecua­ción, es la ganan­cia capi­ta­lis­ta (gene­ra­do­ra de con­cen­tra­ción de rique­za en pocas manos), pro­du­ci­da por un sis­te­ma que no está orien­ta­do a satis­fa­cer la deman­da social colec­ti­va sino a satis­fa­cer la ren­ta­bi­li­dad pri­va­da de los macro­ban­cos y mega­em­pre­sas que con­tro­lan todo el pro­ce­so eco­nó­mi­co.

El pri­mer axio­ma fun­cio­nal de un capi­ta­lis­ta sio­nis­ta (los padres del sio­nis­mo de Wall Street) es ven­der caro y com­prar bara­to, lo que da como resu­men la ganan­cia capitalista.

Eso exac­ta­men­te es lo que hicie­ron los ban­cos y gru­pos finan­cie­ros sio­nis­tas que con­tro­lan la Reser­va Fede­ral y las tasas de inte­rés, con la «bur­bu­ja hipo­te­ca­ria», pri­me­ro, y con la «cri­sis hipo­te­ca­ria» después.

Pri­me­ro ven­die­ron caro:

— Mien­tras la Reser­va Fede­ral man­te­nía la tasa de inte­rés baja las empre­sas y ban­cos cose­cha­ron mul­ti­mi­llo­na­rias ganan­cias con el «boom inmo­bi­lia­rio» en EEUU.

— Lue­go (en un fren­te de «mul­ti-nego­cio finan­cie­ro» a esca­la glo­bal) los mega-ban­cos y fon­dos de inver­sión de Wall Street y Euro­pa colo­ca­ron esos bonos a valo­res altí­si­mos en los mer­ca­dos mun­dia­les, gene­ran­do una bur­bu­ja ganan­cial espe­cu­la­ti­va de billo­nes de dóla­res.

Lue­go com­pra­ron barato:

Con los fon­dos finan­cie­ros esta­ta­les de los «res­ca­tes» a gran­des empre­sas y ban­cos, los mis­mos que pro­du­je­ron la cri­sis con la «bur­bu­ja» com­pra­ron a pre­cio irri­so­rio accio­nes y acti­vos empre­sa­ria­les ven­di­dos en masa por los per­de­do­res de la cri­sis finan­cie­ra des­ata­da en los mer­ca­dos globales.

O sea que, por la mis­ma mecá­ni­ca de com­prar bara­to ven­der caro, las accio­nes así como los acti­vos de las empre­sas fue­ron a parar a los bol­si­llos de los mis­mos gru­pos súper-con­cen­tra­dos que deto­na­ron la «bur­bu­ja» y lue­go deto­na­ron la «cri­sis», para apo­de­rar­se de acti­vos y accio­nes empre­sa­ria­les a pre­cio devaluado.

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