Deus­to: Un silen­cio dela­ta­dor- Mikel Arizaleta

Medio siglo lar­go de silen­cio espe­so y por fin “Cár­ce­les y cam­pos de con­cen­tra­ción en Biz­kaia (1937−1940)”, un libro de Ascen­sión Badio­la Ariz­ti­mu­ño. “La entra­da de las tro­pas fran­quis­tas en Bil­bao el 19 de junio de 1937 y la pos­te­rior ren­di­ción del ejér­ci­to de Euz­ka­di en San­to­ña hizo que el País Vas­co que­da­se con­ver­ti­do en una inmen­sa cár­cel, en la que, ade­más, los pelo­to­nes de eje­cu­ción fun­cio­na­ron a destajo”.

El vacío his­to­rio­grá­fi­co en torno al régi­men car­ce­la­rio y el de los cam­pos de con­cen­tra­ción en Biz­kaia es obvio, fue­ra de los impor­tan­tes tra­ba­jos del zara­go­zano Javier Rodri­go en “Cau­ti­vos. Cam­pos de con­cen­tra­ción en la Espa­ña fran­quis­ta, 1936−1947”. Una pági­na poco cono­ci­da de nues­tra his­to­ria recien­te y, sin embar­go, impres­cin­di­ble, ya que antes de pasar una pági­na con­vie­ne leerla.

Ascen­sión Badio­la des­cri­be esta pági­na espe­luz­nan­te de la inme­dia­ta pos­gue­rra y lo hace, a jui­cio de su direc­to­ra de tesis la cate­drá­ti­ca Ánge­les Egi­do León, con rigor, basán­do­se fun­da­men­tal­men­te en fuen­tes mili­ta­res que has­ta hace unos años han esta­do veda­das a la investigación.

Tras­la­da al lec­tor a las cár­ce­les de Larri­na­ga, a Esco­la­pios, al Car­me­lo, al cha­let de Orue, al bar­co Upo-Men­di, al con­ven­to de las Ado­ra­tri­ces… “A fina­les de 1937 las cár­ce­les bil­bai­nas lle­gan a tener cer­ca de 8000 pri­sio­ne­ros, juz­ga­dos tras audi­to­ría de gue­rra”. “Las cifras de la repre­sión impre­sio­nan por sí mis­mas, pero más aún cuan­do van acom­pa­ña­das, como es el caso, de los nom­bres y ape­lli­dos de más de 9.000 repre­sa­lia­dos por el fran­quis­mo, nom­bres y ape­lli­dos que evi­den­cian que detrás de los núme­ros exis­tie­ron per­so­nas con­cre­tas, de car­ne y hue­so, como se pone de mani­fies­to a tra­vés de las car­tas que deja­ron algu­nos pri­sio­ne­ros antes de morir. La esta­dís­ti­ca de pri­sio­ne­ros fusi­la­dos o aga­rro­ta­dos en Bil­bao des­de junio de 1937 a fina­les de 1939 ascien­de a 563: 34 eje­cu­ta­dos a garro­te y 529 fusilados.

Badio­la ana­li­za tam­bién los cam­pos de con­cen­tra­ción, entre los cua­les los dos más impor­tan­tes son dos cen­tros de jesui­tas: la famo­sa Uni­ver­si­dad pri­va­da de Deus­to, fun­da­da en 1886 por la Com­pa­ñía de Jesús, des­de don­de por estos años salie­ron los hom­bres que nutrie­ron los bata­llo­nes de tra­ba­ja­do­res, la mano de obra escla­va que el fran­quis­mo empleó en las minas, en las indus­trias de gue­rra o en obras tan sin­gu­la­res como el aero­puer­to de Son­di­ka o la cons­truc­ción del ferro­ca­rril de Ger­ni­ka a Bermeo y el cole­gio de los jesui­tas de Ordu­ña. “Apar­te de los 8000 pri­sio­ne­ros a fina­les del 37 había unos 3000 pri­sio­ne­ros sin juz­gar en Deus­to y unos 2500 en Ordu­ña, dos de los cam­pos de con­cen­tra­ción de Biz­kaia”. Deus­to alber­gó has­ta 5000 pri­sio­ne­ros, de los que falle­cie­ron den­tro de sus muros 187 por ham­bre, enfer­me­dad y abandono.

¿A qué se debe este silen­cio eterno, más tra­tán­do­se de los loca­les de una Uni­ver­si­dad con cáte­dra de His­to­ria? ¿Por qué el cate­drá­ti­co titu­lar de His­to­ria Con­tem­po­rá­nea de Deus­to, el jesui­ta Fer­nan­do Gar­cía de Cor­tá­zar, tan par­lan­chín y pari­dor de libros nun­ca habló de ello ni con­tó la tra­ge­dia de repre­sión y cam­po de con­cen­tra­ción de sus muros? ¿Por qué los dos cam­pos de con­cen­tra­ción más impor­tan­tes del fran­quis­mo en Biz­kaia se alber­ga­ron pre­ci­sa­men­te en dos cen­tros jesuí­ti­cos? ¿Por qué fue­ron tan nume­ro­sos en el esta­do espa­ñol los cole­gios de frai­les y mon­jas y tan­tos los semi­na­rios con­ver­ti­dos en cár­ce­les y antros de tor­tu­ra y mal­tra­to humano en épo­ca fran­quis­ta? Recor­de­mos el semi­na­rio de Satu­rra­rán con­ver­ti­do en cár­cel de exter­mi­nio entre 1938 – 1944, his­to­ria narra­da hace poco en la pelí­cu­la Iza­rren argía y con­ta­da en el libro “No llo­réis, lo que tenéis que hacer es no olvi­dar­nos” de María Gon­zá­lez Gorosarri?

De nue­vo se hace paten­te en la Uni­ver­si­dad de Deus­to un hecho incues­tio­na­ble en la his­to­ria actual, en pala­bras del pro­fe­sor Julián Casa­no­va en su libro La Igle­sia de Fran­co: «La Igle­sia, la jerar­quía, el cle­ro… pro­por­cio­na­ron a Fran­co la más­ca­ra de la reli­gión como refu­gio de su tira­nía y cruel­dad…, hicie­ron más por legi­ti­mar­lo, afian­zar­lo, pro­te­ger­lo y silen­ciar sus nume­ro­sos atro­pe­llos de los dere­chos huma­nos que por com­ba­tir­lo.… Sacer­do­tes y reli­gio­sos, sobre todo jesui­tas y domi­ni­cos, se linea­ron sin nin­gún rubor con los aires auto­ri­ta­rios y fas­cis­tas que sopla­ban enton­ces en muchas par­tes de Euro­pa”. Los jesui­tas Cons­tan­tino Bay­le, Anto­nio Enci­nas, su mis­mo supe­rior gene­ral Jesús W. Ledó­chows­ki, el pro­fe­sor de la Gre­go­ria­na Joa­quín Sala­ve­rri o el espe­cial­men­te sinies­tro el jesui­ta José Anto­nio Pérez del Pul­gar dan tes­ti­mo­nio, entre otros muchos, de esta cola­bo­ra­ción entre altar y espada.

Pero el pro­ble­ma, con ser ya gra­ve e inhu­mano, no es que sólo lo fue­ran ayer, es que tam­bién lo siguen sien­do hoy. El 1 de julio de 2007 Ahaz­tuak seña­ló a la Uni­ver­si­dad de Deus­to como “Lugar de Memo­ria” colo­can­do una pla­ca en su entra­da y denun­cian­do, al mis­mo tiem­po, cómo los edi­fi­cios de esta Uni­ver­si­dad sir­vie­ron entre los años 1937 y 1940 de cen­tro de reclu­sión y cla­si­fi­ca­ción de miles de pri­sio­ne­ros polí­ti­cos y de guerra.

La pla­ca duró un día. Fue la res­pues­ta de los jesui­tas de hoy a su repre­sión de ayer.


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