Se ave­ci­na una nue­va cri­sis glo­bal- Cuba­de­ba­te

Crisis Económica MundialJoseph Hale­vi
Il Mani­fes­to

Tra­du­ci­do por Gor­ka Larra­bei­ti

Una nue­va ola de cri­sis mun­dial, dis­tin­ta de esa absur­da dispu­ta sobre Gre­cia que está hun­dien­do la UE en are­nas move­di­zas, pare­ce cada vez más pro­ba­ble. El foco de la cri­sis radi­ca, de un lado, en la rela­ción entre pre­cios de las mate­rias pri­mas y pro­duc­tos ali­men­ti­cios; de otro, en el cre­ci­mien­to de India y Chi­na, y en cómo se inte­gran estos dos fenó­me­nos en las deci­sio­nes espe­cu­la­ti­vas de los mer­ca­dos finan­cie­ros.

A media­dos de abril, el pre­si­den­te del Ban­co Mun­dial, Robert Zoe­llick, refi­rién­do­se al aumen­to de pre­cios de los pro­duc­tos ali­men­ti­cios, afir­mó que dece­nas de millo­nes de per­so­nas en los paí­ses en desa­rro­llo están a un paso del pre­ci­pi­cio. Ade­más, la infla­ción esti­mu­la bur­bu­jas espe­cu­la­ti­vas en los mer­ca­dos de pro­duc­tos ali­men­ti­cios, es decir, espe­cu­la­cio­nes actua­les sobre cose­chas futu­ras. El cre­ci­mien­to de Chi­na, y en menor medi­da el de la India, cons­ti­tu­ye el prin­ci­pal fac­tor de la expan­sión de la deman­da de pro­duc­tos ali­men­ti­cios y mate­rias pri­mas. Sin embar­go, los pre­cios no están siguien­do la diná­mi­ca de la deman­da real de los pro­duc­tos en cues­tión, sino que cre­cen de acuer­do con las expec­ta­ti­vas de lucro que se deri­van de la com­pra de pro­duc­tos finan­cie­ros deri­va­dos emi­ti­dos sobre mate­rias pri­mas. Un com­po­nen­te cre­cien­te de la deman­da pro­vie­ne de las socie­da­des finan­cie­ras occi­den­ta­les que colo­can fon­dos que obtie­nen del Esta­do en ins­tru­men­tos deri­va­dos. Ello se apli­ca tam­bién a los cam­pos des­ti­na­dos a cul­ti­vos.

Una recien­te inves­ti­ga­ción de la BBC ha reve­la­do que el pre­cio de una hec­tá­rea de tie­rra cul­ti­va­da con tri­go en Kan­sas, cuya pro­duc­ción se expor­ta en gran par­te, ha pasa­do en poquí­si­mo tiem­po de $ 750 a alre­de­dor de $ 1300. Los agri­cul­to­res sos­tie­nen que quien com­pra un cam­po a ese pre­cio no pue­de espe­rar bene­fi­cio alguno. Sin embar­go, el aumen­to de valor de la tie­rra no se debe a la entra­da de nue­vos pro­duc­to­res, sino a inver­so­res finan­cie­ros que espe­ran, debi­do al cre­ci­mien­to de Chi­na y la India, una ulte­rior infla­ción de los pre­cios de los cerea­les.

Cen­trán­do­nos en Chi­na, obser­va­mos que la infla­ción de mate­rias pri­mas indus­tria­les impor­ta­das com­pri­me los már­ge­nes de bene­fi­cio de las empre­sas, mien­tras que la de los pre­cios agrí­co­las recor­ta los sala­rios en un con­tex­to en el que el fac­tor ali­men­ta­rio repre­sen­ta una gran pro­por­ción del gas­to fami­liar, muchas veces supe­rior al por­cen­ta­je occi­den­tal. Así pues, la infla­ción de pro­duc­tos ali­men­ti­cios crea en Chi­na una rup­tu­ra social peli­gro­sí­si­ma, ya que en muchas par­tes del país se dan situa­cio­nes de revuel­ta. Ade­más, la infla­ción gene­ral está inflan­do la asom­bro­sa bur­bu­ja inmo­bi­lia­ria, que supera ya la de hace cua­tro años en EE.UU.

Esta coyun­tu­ra ace­le­ra la nece­si­dad de reorien­tar todo el pro­ce­so de acu­mu­la­ción en Chi­na, lo cual es extre­ma­da­men­te difí­cil de lle­var a cabo; tan­to es así que Pekín no pare­ce ser capaz de cam­biar este régi­men de cre­ci­mien­to sin pasar por una cri­sis. En cual­quier caso, Chi­na sólo pue­de miti­gar el impac­to infla­cio­na­rio de los pre­cios de los pro­duc­tos ali­men­ti­cios y mate­rias pri­mas redu­cien­do sus­tan­cial­men­te su tasa de cre­ci­mien­to eco­nó­mi­co, de lo con­tra­rio no haría sino refor­zar las expec­ta­ti­vas espe­cu­la­ti­vas refe­ri­das a un exce­so de deman­da estruc­tu­ral de pro­duc­tos pri­ma­rios.

Vol­va­mos aho­ra de Pekín a Chica­go y Nue­va York, pero tam­bién a Lon­dres, Zurich y Frank­furt. Des­de que los pre­cios de las mate­rias pri­mas y de los pro­duc­tos ali­men­ti­cios comen­za­ron a subir sis­te­má­ti­ca­men­te, se emi­tió una gran can­ti­dad de pro­duc­tos deri­va­dos que ver­san sobre ellos. Las ope­ra­cio­nes en los mer­ca­dos de futu­ros son glo­ba­les y no pue­den con­tro­lar­se fácil­men­te median­te el regla­men­to pues­to en mar­cha en Basi­lea 3. Esca­pan a cual­quier super­vi­sión. La espe­cu­la­ción en los mer­ca­dos de futu­ros y, por exten­sión, en los cam­pos de tri­go de Kan­sas, resul­ta hoy posi­ble gra­cias tan­to a la amplia liqui­dez pro­por­cio­na­da por los Esta­dos a los ban­cos a tasas de inte­rés casi nulas como al hecho de que el mer­ca­do inmo­bi­lia­rio occi­den­tal care­ce ya de impul­so, por no hablar del estan­ca­mien­to de la inver­sión indus­trial. Las socie­da­des finan­cie­ras que invier­ten en pro­duc­tos finan­cie­ros deri­va­dos sobre el cacao y el tri­go de Kan­sas lo hacen por­que la reva­lo­ri­za­ción de la tie­rra pue­de finan­ciar divi­den­dos, amén de fon­dos de pen­sio­nes, y dar capa­ci­dad para efec­tuar pagos, lo cual es impor­tan­te en los EE.UU.

Si Chi­na logra­ra con­tro­lar la infla­ción, todo el meca­nis­mo de los mer­ca­dos de futu­ros ten­de­ría a la baja con una defla­ción en los pre­cios de las mate­rias pri­mas, pro­duc­tos ali­men­ti­cios, cam­pos de tri­go y demás. Los fon­dos de pen­sio­nes se verían des­cu­bier­tos como en el caso de los cré­di­tos sub­pri­me, pero a esca­la glo­bal, de Aus­tra­lia a Bra­sil pasan­do por otros paí­ses de Amé­ri­ca Lati­na. El peso de Chi­na en los pre­cios y los mer­ca­dos de futu­ros de mate­rias pri­mas y pro­duc­tos ali­men­ti­cios es tal que inclu­so la idea de una peque­ña reduc­ción en su tasa de cre­ci­mien­to con­lle­va una gra­ve dis­mi­nu­ción de los pre­cios de los pro­duc­tos bási­cos, lo que vacia­ría de nue­vo los deri­va­dos del valor poten­cial en el que se basan, hoy más que nun­ca, las finan­zas glo­ba­les. La otra alter­na­ti­va es la con­ti­nua­ción de la bur­bu­ja de los mer­ca­dos de futu­ros y de los cam­pos de Kan­sas que con­du­ci­ría rápi­da­men­te al cum­pli­mien­to de la pre­dic­ción de Zoe­llick.

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