Dar vuel­ta al cal­ce­tín – Mikel Arizaleta

No hay cosa más eco­nó­mi­ca que rezar», repli­có el car­de­nal Anto­nio María Rou­co, eso sí, des­de uno de los hote­les más lujo­sos de Madrid, el Ritz, cuan­do se le pre­gun­tó sobre los dine­ros (más de 50 lar­gos millo­nes de euros) que la Igle­sia cató­li­ca va a gas­tar en ple­na cri­sis en la Jor­na­da Mun­dial de la Juven­tud (JMJ) en Madrid el pró­xi­mo agos­to. A su lado el gobierno con el minis­tro de la Pre­si­den­cia, Ramón Jáu­re­gui, el diri­gen­te del PSOE, Álva­ro Cues­ta, los dipu­tados del PP Jor­ge Fer­nán­dez Díaz y Fede­ri­co Tri­llo, nume­ro­sos ecle­siás­ti­cos, entre otros el arzo­bis­po de Zara­go­za, Manuel Ure­ña, el obis­po auxi­liar de Madrid, Fidel Herráez y, ¿cómo no?, nume­ro­sos empre­sa­rios, cola­bo­ra­do­res nece­sa­rios en la finan­cia­ción de las jor­na­das eclesiales.

¿Por qué no nos alza­mos si ellos son tan pocos, por qué tan­to mie­do a tan pocos, po qué se ennu­blan nues­tros ojos?

En cual­quier país los ricos son muy pocos, pero tie­nen un enor­me poder. Indi­ca­dor de este poder es lo que está pasan­do con la deu­da públi­ca y el apre­tar­se el cin­tu­rón de las gen­tes. La gran influen­cia de los ricos sobre el Esta­do impli­ca que sus impues­tos han ido des­cen­dien­do duran­te los últi­mos 30 años (en Espa­ña duran­te los últi­mos 15) de una mane­ra muy nota­ble, hacién­do­se cada vez más ricos debi­do a la sumi­sión de los gober­nan­tes. Esta gran reduc­ción de ingre­sos a los esta­dos ha sig­ni­fi­ca­do que estos han teni­do que endeu­dar­se, pidien­do prés­ta­mos a los ban­cos don­de los ricos depo­si­tan e invier­ten su dine­ro. O sea que los ricos, en lugar de pagar al Esta­do (en impues­tos), le pres­tan el dine­ro que han aho­rra­do al evi­tar pagar impues­tos al Esta­do, el cual les tie­ne que pagar unos intere­ses. El sis­te­ma es per­fec­to para los ricos (y para los ban­cos don­de los ricos depo­si­tan su dine­ro), trans­fi­rien­do así una gran can­ti­dad de fon­dos del sec­tor públi­co a los ricos y a sus ban­cos, dice Vice­nç Navarro.

Y la con­clu­sión de los Esta­dos sumi­sos, pre­sio­na­dos por los ricos: Hay que apre­tar­se el cin­tu­rón por­que la deu­da públi­ca es gran­de, es decir lo que se debe a los pro­pie­ta­rios de los bonos del esta­do es ingen­te. ¿Y quién posee esos bonos? El 55% lo poseen los ban­cos y enti­da­des finan­cie­ras espa­ño­las. Los ban­cos extran­je­ros tie­nen el res­to. Los ban­cos euro­peos (y prin­ci­pal­men­te los ban­cos ale­ma­nes) tie­nen el 25% de todos los bonos y el 15% lo tie­nen ban­cos extran­je­ros no europeos.

La Ban­ca espa­ño­la por lo tan­to tie­ne la mayo­ría de los bonos del esta­do espa­ñol, que no es el caso de Gre­cia, don­de la mayo­ría de bonos (85%) los tie­nen las Ban­cas extran­je­ras euro­peas y muy en espe­cial la Ban­ca ale­ma­na, lo cual expli­ca el páni­co de la Ban­ca ale­ma­na a que Gre­cia se decla­re en ban­ca­rro­ta, por­que en este caso ten­drán pro­ble­mas para recu­pe­rar su dinero.

En el Esta­do espa­ñol la situa­ción es muy dife­ren­te. La mayo­ría de la deu­da públi­ca la tie­nen las ins­ti­tu­cio­nes finan­cie­ras espa­ño­las. Y el gobierno espa­ñol toma sumi­sa­men­te medi­das con­tra las gen­tes debi­do a la pre­sión de los ban­cos, sobre todo de los ban­cos espa­ño­les que son los que mayor deu­da han com­pra­do. Los mis­mos ban­cos espa­ño­les que cau­sa­ron la cri­sis aho­ra son los mis­mos ban­cos que exi­gen enor­mes sacri­fi­cios a las cla­ses popu­la­res del Esta­do espa­ñol para que se les paguen los bonos, unos bonos a unos intere­ses exa­ge­ra­dos e infla­dos, que es una enor­me trans­fe­ren­cia de fon­dos públi­cos del esta­do (inclui­do del esta­do del bien­es­tar) a los ban­cos y todo ello con el bene­plá­ci­to del Ban­co de Espa­ña y del Ban­co Cen­tral Euro­peo, que en reali­dad más que agen­cias regu­la­do­ras son lob­bies para la Ban­ca nacio­nal e internacional.

Por­que el Ban­co Cen­tral Euro­peo pro­te­ge sobre todo a los ban­cos, no a los esta­dos y sus ciu­da­da­nos. Recor­de­mos que el El Ban­co Cen­tral Euro­peo pres­ta dine­ro a los ban­cos a unos intere­ses bají­si­mos (un 1%) para que com­pren bonos del esta­do (a un 6% en Espa­ña). Un nego­cio espec­ta­cu­lar y redon­do. Mien­tras, el cré­di­to para las gen­tes bri­lla por su ausen­cia: no está, ni se le espe­ra. Y todo ello con la apro­ba­ción y sumi­sión de los gobier­nos. Para más INRI el dine­ro que les pres­ta el Ban­co Cen­tral Euro­peo es dine­ro públi­co por­que es una ins­ti­tu­ción públi­ca. Son datos que nos apor­ta Vice­nç Nava­rro en sus trabajos.

En estas cir­cuns­tan­cias el Esta­do espa­ñol, arro­di­lla­do ante el empre­sa­rio, ha arro­ja­do a la pape­le­ra al tra­ba­ja­dor, lo ha deva­lua­do y deni­gra­do. Es coli­lla que se tira. Esta­do, gobierno e ins­ti­tu­cio­nes se han con­ver­ti­do en cama­ri­lla, en lucro de pocos y explo­ta­ción de muchos. Quie­ren que nos sin­ta­mos de menos, quie­ren reba­jar nues­tro valor. Se reúnen con los pocos para explo­tar y saquear a los muchos. En sus encuen­tros no hay cabi­da para los afec­ta­dos, los tra­ba­ja­do­res y los crí­ti­cos, para quie­nes recla­man dig­ni­dad y aná­li­sis, para los insu­mi­sos, para los que alzan el puño. Por­que, en defi­ni­ti­va, saben que los ricos son ellos pero los fuer­tes somos noso­tros. Que noso­tros posee­mos la demo­cra­cia y ellos son dic­ta­du­ra y policía.

Este sába­do se cons­ti­tu­yen los ayun­ta­mien­tos y las jun­tas fora­les y en Eus­kal Herria hay bri­llo en los ojos de las gen­tes. Bil­du trae cam­bio, esti­lo de tra­ba­jo com­par­ti­do, de gru­po con su eslo­gan de “el mejor alcal­de el pue­blo”, rebel­día e insu­mi­sión. Quie­re hacer del ciu­da­dano fuen­te de vida e inge­nio, com­pa­ñe­ro valio­so, impres­cin­di­ble su voz en la cons­truc­ción de la ciu­dad y la socie­dad soli­da­ria. Bil­du es invi­ta­ción a dar vuel­ta al cal­ce­tín que nos quie­ren cal­zar. Un tra­ba­jo comu­nal y de los muchos. Suerte.

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